[R-P] CON LA DERECHA NO VAMOS NI A LA ESQUINA (Nota de opinión de Sergio Ortiz -PL- con pedido de publicación a diario Página/12)
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Dic 23 05:54:50 MST 2009
CON LA DERECHA NO VAMOS NI A LA ESQUINA
Sergio Ortiz, secretario general del Partido de la Liberación y
presidente de la Comisión de Homenaje a los Desaparecidos
La política es apasionante porque a veces se presenta casi
inentendible para quienes no son parte activa de ella, y en los
momentos críticos es sencilla, al alcance de la comprensión de
millones de personas, incluso de las que dicen “a mí la política no me
importa”. Hoy tiene de ambos aspectos, por momentos es difícil
de comprender y en otros es transparente.
Mauricio Macri es de derecha, por empresario monopolista,
jefe de gobierno privatizador con un ministro de Educación que fue
funcionario de dos dictaduras y dos frustrados jefes de policía que
hacían espionaje ilegal.
Oscar Aguad es de derecha, porque siendo ministro de
Asuntos Institucionales de Córdoba despidió a 15.000 empleados
públicos y desalojó los hospitales, incluso con bebés en incubadoras,
a punta de balas de goma y gases lacrimógenos.
Francisco de Narváez es de derecha porque fue el designado
ministro de Desarrollo Social si el hombre de Anillaco ganaba las
elecciones de 2003. Lo es porque en la campaña electoral de junio de
2009 deploró las estatizaciones de Aerolíneas y de los fondos
previsionales. “Con las AFJP estábamos mejor”, es su punto de vista.
Elisa Carrió es de derecha porque en el debate de la ley
de medios dijo que defendía a los grupos empresarios concentrados, con
tal de defender “la libertad de prensa”. Como el resto de ese extremo
del arco político, ella deplora las relaciones políticas y comerciales
de Argentina con Venezuela, punto en el que coincide ampliamente con
la política imperial para nuestra región.
La mayoría de esos políticos se reunió y acordó con el
enviado norteamericano Arturo Valenzuela, y avala sus declaraciones
injerencistas en la política nacional y nostalgiosas de los tiempos
neoliberales.
El conglomerado de Unión PRO, UCR, Coalición Cínica,
cobismo y duhaldismo, estuvo activamente del lado de la Sociedad
Rural y la Mesa de Enlace, los pooles de siembra y los exportadores,
durante el conflicto por las retenciones a la exportación de soja.
También se opuso violentamente al cambio de legislación en medios de
comunicación y a la finalización del negociado de las AFJP y los
bancos.
La mayoría de esos partidos, con la excepción de Carrió,
estuvo de acuerdo en que el genocida Luis Patti validara sus títulos
como diputado nacional. Y tiene una postura semejante en materia de
derechos humanos, porque resiste los juicios a los represores. Su
postura va desde la nefasta teoría de los “dos demonios” hasta la
línea de Abel Posse, ministro de Macri, de que hubo un solo demonio:
“la subversión”.
Se dirá que en el gobierno nacional también hay elementos
de derecha, lo cual es rigurosamente cierto en el caso de Daniel
Scioli, Martín Redrado y Aníbal Fernández. Pero, con todas las
críticas que nos merecen muchas políticas del gobierno nacional, es
falso que éste sea globalmente un “gobierno de derecha”.
El Partido de la Liberación repudia la actitud de Pino
Solanas, Claudio Lozano, Miguel Bonasso, Victoria Donda, Eduardo
Macaluse y otros diputados que se aliaron a la derecha en la crucial
votación del 3 de diciembre. En el caso de Lozano (con la luz verde y
justificación posterior de Solanas) se trata de la segunda
capitulación, pues el año pasado votó con todo ese espectro sojero en
contra de la tibia resolución 125.
Tres razones explicarían la alianza con la derecha: 1)
Solanas y los suyos consideran a Kirchner el enemigo principal; 2) Han
sido tocados por lo que Mao llamaba los “dardos almibarados de la
burguesía” y 3) Les han concedido la presidencia de tres comisiones,
un bajo precio en la transacción política de los que alguna vez fueron
de centro-izquierda.
Cada ámbito afectado por esa maniobra debería aclarar su
posición. Sobre todo la CTA, pues tres de los que se alinearon con el
“grupo A” pertenecen a esa central: Lozano, Graciela Iturraspe y Jorge
Cardelli.
Nosotros, como expresión de la izquierda y parafraseando a
la actriz Susan Sarandon en su repudio a George Bush y su guerra en
Irak, decimos: “No en nuestro nombre”. O en criollo: con la derecha no
vamos ni a la esquina.
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Néstor Gorojovsky
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