[R-P] [Carlos "Chino" Fernández] Liberalismo, peronismo y después...

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Dic 21 13:15:28 MST 2009


Liberalismo, Peronismo y después.... La comunidad organizada en el siglo XXI

Carlos Chino Fernández. Inst. Jauretche-CGT

En la raíz filosófica del liberalismo, se encuentra implícita la idea 
que imagina la plena realización de la vida humana, en la medida en que 
cada individuo en el uso de su libertad, alcance el éxito personal. 
Desde esta concepción llevada al extremo, el éxito o el fracaso dependen 
de cada individuo en sí mismo. En este sentido, la Nación será el 
resultado de la suma de todos los individuos aislados entre sí, que se 
vinculan directamente a través de una estructura jurídico-política que 
oficia de poder central (Estado).

Es así que el liberalismo tiende a negar la existencia de instancias 
intermedias de identificación o pertenencia que nacen y se desarrollan 
entre los individuos y el Estado en diferentes espacios de la vida 
social. Bajo esta idea central el liberalismo trata de vincular a cada 
uno de los individuos aislados, directamente con el Estado con la excusa 
que la plena libertad y realización individual traerá el éxito de 
nuestra Nación. Pero en realidad, solo se trata de mantener los 
privilegios de una minoría que detenta el poder y los resortes de la 
dominación.

La aparición del peronismo trajo consigo la idea de la comunidad 
organizada como garantía y prerrequisito de la realización personal y 
sostuvo que las instancias intermedias (organizaciones libres del 
pueblo), son el eje fundamental de la realización de un proyecto 
nacional con justicia social y plena soberanía.

El liberalismo, en esta última etapa histórica, disfrazado de 
nacionalismo conservador, de socialdemocracia o progresismo, hirió de 
gravedad el entramado institucional que fuera construido en la larga 
época del pleno desarrollo industrial y respeto por los derechos sociales

Los avances en la ciencia y los cambios en las tecnologías aplicadas a 
las formas de producción y de organización de la empresa y de la gestión 
pública -en esta época signada por el capital financiero especulativo-, 
condicionaron para que las aspiraciones sociales expresadas en las 
formas que asume la protesta y las luchas sociales y políticas, no 
puedan ser contenidas en las instituciones tal cual se crearon en el 
siglo pasado. Los estallidos sociales conocidos por todos que se 
produjeron en la Argentina hacia finales del año 2001, o los más 
recientes conflictos de la fábrica Kraft Foods en Buenos Aires y de los 
Subterráneos en la Capital Federal dan muestra que la estructura 
institucional de contención y canalización de los reclamos sociales no 
se corresponden con la naturaleza de los planteos realizados por la 
población. El poder político constituido sobre la base del pensamiento 
liberal tiende a negar las relaciones políticas que son las que se 
definen cuando los hombres deciden agruparse y organizarse en 
instituciones con intereses comunes y así luchar por sus aspiraciones y 
objetivos.

La lógica que rige la valorización de las finanzas cuando éstas ni 
siquiera se invierten en la producción, exacerba la explotación de los 
hombres en el proceso de trabajo y generaliza la pauperización social, 
al ser expropiadas permanentemente todas las condiciones de existencia 
de la vida humana. Esta época requiere de un nuevo entramado 
institucional que supere la anomia instituida y que no nos distraiga 
pensando o discutiendo sobre falsas antinomias, como si la situación 
actual fuera el producto de la voluntad de dos o tres funcionarios de turno.

Sabido es que el trabajo colectivo es el verdadero integrador social por 
excelencia. Pero en esta era de gran dificultad para generar trabajo 
genuino, el Estado es el único que puede estructurar una política de 
contención creativa de los vastos sectores que se encuentran excluidos o 
reducidos a  salarios en negro y de hambre. Desde el movimiento obrero 
es posible pensar en la producción de un poder independiente, si 
pensamos que detrás de los dirigentes piqueteros, de los pequeños 
productores agropecuarios empobrecidos, y de las manipulaciones 
electorales se encuentran grandes masas de población que forman parte 
del movimiento social más amplio. Por eso se impone la creación de 
nuevas instituciones que den cuenta de esta nueva situación, de este 
nuevo territorio social.

/Tensión entre el gran espacio suramericano y el barrio:/
Pensando en el territorio nacional...

"El conflicto" a nivel mundial supone un nuevo re-reparto del mundo en 
ocasión de una nueva valoración geopolítica de los recursos naturales y 
de los espacios de influencia entre grandes Estados y Empresas 
Transnacionales. Decíamos entonces, que es una oportunidad para 
pensarnos como hace 200 años lo hicieran algunos hombres desde una gran 
Nación suramericana. Pero esta gran Nación suramericana que se encuentra 
oculta detrás de los pequeños Estados, lleva mucho tiempo sin emerger, 
mientras que paralelamente nuestras sociedades particulares se han 
fragmentado, proceso que fue acompañado por la pérdida del territorio 
nacional a manos de grandes intereses económicos transnacionales.1

/La cuestión social y la cuestión nacional:/

Repensar el territorio regional en tanto espacio suramericano y repensar 
al mismo tiempo el territorio local ya sea nacional, regional, distrital 
o barrial desde la Argentina plantea tensiones y contradicciones, cuyas 
resoluciones nos lleva directamente al problema de la identidad: ¿Qué es 
ser suramericano; argentino o trabajador? Encarar una alianza social, o 
un acuerdo político para encauzar un proyecto nacional, cuando éste es 
genuino potencia necesariamente en el largo plazo las contradicciones 
entre las clases sociales y fracciones de clase que forman parte del 
acuerdo inicial. La traición sistemática de gran parte de la dirigencia 
política hacia los trabajadores argentinos así lo demuestra, ya que por 
debajo del comportamiento corrupto que presentan no pocos burócratas y 
funcionarios, éstos responden objetivamente a intereses económicos que 
no son los de la clase trabajadora.

/¿Puede el peronismo resolver este problema en los albores del siglo XXI?/

En la Argentina el conflicto social de clase subyace con independencia 
de la forma en que es presentado por los medios de comunicación. La tan 
mentada crisis de representatividad y la crisis parlamentaria, no es más 
que otra manera de expresar la crisis social, los antagonismos de 
intereses económicos y sociales que son incompatibles en el largo plazo, 
y que como consecuencia de los negocios electorales se diluyen en los 
análisis inmediatos del marketing político.

El primer peronismo (1943-55) resolvió la cuestión social, al incorporar 
las masas de población que inmigraron del campo a la ciudad y de los 
países limítrofes. Incorporó a la organización del Estado a una clase 
trabajadora que creció al mismo tiempo que la industria y la urbanización.

Ahora el proceso es inverso. Es de descomposición de relaciones 
industriales en masa. Hoy pesa más el destino del las finanzas, los 
servicios y el comercio. Esta causa estructural plantea al peronismo un 
desafío que excede su necesidad ideológica de reafirmar insistentemente 
su doctrina nacional. Es un tiempo de creación de nuevos instrumentos 
para regenerar y encauzar las relaciones políticas que plantea la nueva 
situación.

/La nueva corriente política sindical del movimiento obrero:/

En las jornadas de Mar del Plata y Córdoba2 en el marco del lanzamiento 
de la Corriente Nacional Sindical Peronista, el secretario general de la 
CGT ha manifestado la necesidad del movimiento obrero de pensar con 
cabeza propia, de generar poder propio cuya base estaría dada por la 
proyección de las organizaciones gremiales en el seno de la sociedad en 
aras de participar con ideas y proyectos en la vida política nacional. 
En el pensamiento de largo plazo de carácter estratégico se podrá 
distinguir con mayor claridad quienes son los amigos y los enemigos del 
movimiento obrero y de la causa nacional. Construir poder propio desde 
el movimiento obrero sin aditamentos, es recuperar la iniciativa y fijar 
la relación política fundamental, que pasa por definir al enemigo 
principal y sus diferentes manifestaciones secundarias, sin caer en la 
trampa electoral circunstancial de adversarios creados por los medios de 
comunicación.3

La necesidad manifiesta de crear poder propio desde el movimiento 
obrero, para que tenga sentido según lo expresado más arriba nos 
demandará definir cuál es el contenido social del sujeto y el alcance de 
una alianza que exprese el ser argentino de hoy día, para llevar 
adelante esta etapa de la transformación que el país requiere y que el 
peronismo esta dispuesto a canalizar. El peronismo fue la respuesta más 
completa y concreta al liberalismo individualista. Para encarar los 
desafíos del presente debemos pensar en un nuevo "federalismo de 
cooperación"4 entre todas las provincias y municipios, que supere el 
criterio fiscal y sea coherente con la necesidad de fortalecer la 
conformación del territorio nacional que sea congruente con el gran 
espacio suramericano.

Además de columna vertebral del movimiento la clase obrera organizada, 
tiene una función esencial en el desafío de conducir la nueva etapa del 
proceso de transformación en la Argentina.

Diciembre de 2009.

N O T A S

1 La pérdida de territorio se mide tanto para América del Sur como para 
la Argentina de diferente manera. Puede ser por el debilitamiento de las 
propias Fuerzas Armadas en el control del territorio como sucede en la 
zona del Atlántico Sur, Malvinas y Antártida, o por la presencia de 
empresas extranjeras en el control de los recursos naturales, como se ve 
claramente en la explotación minera, la pesca o los hidrocarburos.
2 En la ciudad de Mar del Plata, se lanzó la corriente político-sindical 
"Juan Perón", del movimiento peronista. La corriente se encuentra en 
expansión y se prevé nuevos encuentros a lo largo de todo el país
3 Como ejemplo podemos decir que si la apropiación de la renta agraria 
define parte del tipo de desarrollo industrial, no es precisamente la 
Sociedad Rural quien se lleva la parte del león, sino más bien las 
grandes exportadoras que se encuentran escondidas detrás de la 
legislación que el mismo gobierno sostiene.
4 Ver concepto ampliado en: /González Arzac Alberto/. Federalismo y 
Justicialismo. Peña Lillo, Bs As, 1984






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