[R-P] El "Coti" detrás del "Cleto"...
Gustavo Battistoni
gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Dic 20 22:41:42 MST 2009
EL ROL DE ENRIQUE NOSIGLIA EN EL ARMADO OPOSITOR DEL VICEPRESIDENTE
Los hilos detrás de Cleto Cobos
“Cuando haya que negociar algo pesado, el que va a estar ahí es el
Coti”, dicen los cobistas. Nosiglia tiene línea directa con el vice y
se encargó de encumbrar al cobismo en el Comité Nacional y en los
bloques parlamentarios de la UCR.
Por Sebastian Abrevaya
Estuvo en cada una de las negociaciones políticas más importantes de
los últimos tiempos. Fue uno de los operadores de la derrota del
proyecto de retenciones móviles en el Senado, donde la defección de
los entonces radicales K, incluido el vicepresidente, cumplió un rol
clave para vencer al kirchnerismo. En los últimos meses se encargó de
inclinar la balanza a favor de Julio Cobos en las negociaciones por el
control del Comité Nacional y de los bloques parlamentarios de la UCR.
De línea directa con el vicepresidente y sólidos vínculos con el
peronismo disidente, Enrique “Coti” Nosiglia reaparece en el fondo de
la escena política como el principal operador de cara a un eventual
gobierno integrado por radicales en 2011. “Cuando haya que negociar
algo pesado, el que va a estar ahí es el Coti”, aseguran dirigentes
del cobismo, que ya imaginan cómo se estructuraría el poder en una
futura presidencia de Julio Cobos.
Nosiglia nació en el seno de una familia acomodada de Misiones. Se
formó y creció con un mandato familiar contundente: llegar a ser
presidente de la Nación. Pero tuvo desde siempre un obstáculo
insorteable: su timidez. Sólo pudo manejarla durante su corto tiempo
en la función pública, breve comparado con toda una vida dedicada a la
política y al poder. Quienes vivieron de cerca aquel paso suyo como
ministro del Interior de Raúl Alfonsín lamentan hoy que no haya durado
más tiempo para demostrar si finalmente tenía chances de salir de las
sombras, en las que se mueve desde entonces.
Aunque nunca descuidó su actividad política, desde la debacle de la
Alianza, Nosiglia, junto al grupo de la ex Coordinadora nacional,
había quedado relegado a un segundo plano. Pero, de la mano del
vicepresidente, el grupo que supieron integrar Nosiglia, Leopoldo
Moreau y Federico Storani, entre otros, vuelve a tomar cierto
protagonismo. Sin embargo, de todos los radicales de la “vieja
guardia”, el único que tiene llegada a Cobos sin intermediarios es
Coti.
Se lo vio subir y bajar las escaleras del Comité Nacional y participar
del círculo más cerrado de dirigentes que en el despacho de la
presidencia del Senado definieron las autoridades del radicalismo para
los próximos dos años. Fue el responsable de que Jesús Rodríguez
asumiera el cargo de secretario general, un lugar clave debajo de la
presidencia del mendocino Ernesto Sanz. “A Jesús lo banca Coti”, decía
por esos días el neuquino Horacio “Pechi” Quiroga, amigo personal del
ex ministro del Interior.
Hace unos meses, Coti participó de una cena junto a Adolfo Stubrin,
Juan Farizano y otros dirigentes porteños. Allí se lo escuchó hacer un
cruel ejercicio de autocrítica: “Nosotros estábamos locos, ¿cómo
pudimos llevar a Moreau de candidato a presidente?”, afirmaba con la
satisfacción de ver que ahora su candidato está en la cima de los
dirigentes con mejor imagen pública.
Nosiglia es, además, uno de los puentes con el peronismo disidente. De
excelente relación con Luis Barrionuevo, Coti mantiene vínculos con el
ex presidente Eduardo Duhalde por medio del sindicalista gastronómico
y otros dirigentes de segunda línea. A través de ellos se busca gestar
un pacto entre la UCR y el PJ disidente para que el próximo gobierno
sea de signo radical.
La idea de reflotar la Coordinadora causó reacomodamientos en el
radicalismo. Pero, conocedores del vacilante pulso de la opinión
pública, los integrantes de aquella línea interna descartaron revivir
la experiencia. “Lo que sí tenemos es cierto grado de coordinación,
sobre todo entre la provincia de Buenos Aires y Capital, lo que quedó
demostrado que ha dado buenos resultados”, asegura Fredi Storani,
satisfecho con el avance de la vieja guardia sobre el grupo que
comanda el ex titular del partido, Gerardo Morales.
En el Senado, el pampeano Juan Carlos Marino –otro hombre que responde
a Nosiglia– tenía los votos necesarios para evitar que Morales
reemplazara a Ernesto Sanz al frente del bloque radical. Conscientes
de esa fortaleza, prefirieron no forzar la ruptura y permitir la
elección de Morales, aunque ahora tendrá que negociar sus jugadas con
el grupo de radicales cobistas. En Diputados, en cambio, el cobista
Oscar Aguad preside el bloque y el storanista Rubén Lanceta se quedó
con la secretaría general. Ese tándem es otro claro ejemplo de que la
alianza entre el vicepresidente y la vieja guardia sirvió para dar por
tierra con ciertas aspiraciones de la autodenominada “resistencia”.
“No debe haber una sola persona a la que Coti llame por teléfono y que
le digan que no está”, resume un cobista que lo ve mover los hilos más
delgados de la UCR y también de otras fuerzas políticas. Incluso
dirigentes de otras fuerzas golpean su puerta para pedirle algún
“favor”. Con Cobos habla seguido. Los allegados al vice dicen que
siempre lo escucha, pero que finalmente decide por su cuenta. Cuánta
influencia tiene hoy sobre el ex gobernador mendocino, es imposible
precisarlo.
Como antecedente, la historiadora Julia Constenla cuenta en la
biografía de Raúl Alfonsín que, cuando su enfermedad estaba avanzada,
le preguntó a Coti si tenía “buenas relaciones allá arriba”. “¿Qué
necesita de allá?”, le preguntó su ex ministro. Cuando Alfonsín le
pidió “un poco más de tiempo”, Nosiglia le respondió con una frase que
lo define por completo: “Vamos a tener que negociar, pero dígame qué
pecados está dispuesto a ceder”.
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