[R-P] [Emilio Marín] Pocos legisladores mantuvieron su progresismo y varios otros lo negociaron con la derecha (Emilio Marín en diario La Arena 12/12)

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Dic 14 05:35:11 MST 2009


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Opinión
LA CENTROIZQUIERDA EN SU LABERINTO Y VARIOS EXTRAVIADOS
Pocos legisladores mantuvieron su progresismo, y varios otros lo
negociaron con la derecha

El 3 de diciembre será recordado mucho tiempo porque fue el día en que
la oposición conservadora, con apoyo de un sector de centroizquierda,
pudo derrotar al kirchnerismo en la Cámara de Diputados.

EMILIO MARÍN



Independientemente de que lo hizo por su avanzada edad, si no era
Pinky Satragno la que presidía la sesión de Diputados del pasado 3 de
diciembre, lo habría sido cualquier otro legislador del PRO. O del
peronismo neoduhaldista, el cobismo, el radicalismo o la Coalición
Cívica.

Es que la correlación de fuerzas favorecía a esa oposición, que
ingresaba más legisladores luego de su victoria parcial del 28 de
junio.

Para plasmar ese giro a la derecha, el arco opositor debía asegurarse
al menos 129 diputados y logró 142. Pero lo notable fue que al menos
11 de sus aliados procedieron de la centroizquierda encabezada por
Fernando Solanas, de Proyecto Sur.

Tras el cineasta que tan buena cosecha tuvo en territorio porteño, se
encolumnaron tres diputados más que ingresaban con él a la Cámara, su
antiguo operador allí (Claudio Lozano), otra que secundó a Martín
Sabbatella en la lista del Nuevo Encuentro en Buenos Aires (Graciela
Iturraspe) y lo abandonó para irse con Pino, dos legisladores del SI
(Eduardo Macaluse y una mujer), uno de Diálogo por Buenos Aires
(Miguel Bonasso) y las dos de Libres del Sur (Cecilia Merchán y
Victoria Donda).

Con la fuerza propia potenciada en aquellas legislativas, más el
acompañamiento sin chistar de esa porción centroizquierdista, la
derecha se alzó con otro triunfo. Sobre 45 comisiones permanentes de
la Cámara, 25 quedaron para los legisladores de ese espacio y sólo 20
para los oficialistas conducidos por Agustín Rossi.

Estos últimos habían pedido la presidencia de la Cámara (Eduardo
Fellner) y la vice primera (Patricia Fadel); en cuanto a las
comisiones, habían solicitado las presidencias de 6 por juzgarlas
relacionadas con la “gobernabilidad”. Presupuesto y Hacienda, Asuntos
Constitucionales, Juicio Político, Defensa, Trabajo y alguna otra,
debían ser de los oficialistas.

No fue así. Después de mucho regateo, la oposición se apoderó de la
vice 1º de la Cámara, que ocupará Ricardo Alfonsín. Hizo lo propio con
25 presidencias de Comisiones, dejando 20 para la primera minoría que
representa al gobierno de Cristina Fernández.

Excepto en tres de las cuatro comisiones consideradas estratégicas
para llegar sin sobresaltos a 2011, los oficialistas fueron puestos en
minoría en todas las demás. La proporción es de 55 por ciento para la
oposición y 45 por ciento para el kirchnerismo, lo que de todos modos
no supone un reaseguro automático de que los proyectos opositores
navegarán tranquilos hacia el plenario y la votación final. Así se
desprende de la heterogeneidad del vario pinto que Patricia Bullrich
bautizó como “grupo A”. Los desacuerdos entre la Coalición Cívica y
los neo duhaldistas dejó momentáneamente desierta la vicepresidencia
3º de la Cámara, graficando esas desavenencias.


Imaginación y realidad

El voto de esa centro-izquierda (se la podría llamar ex
centro-izquierda) fue clave para que la derecha pudiera sentar en sus
bancas a 142 legisladores en la crucial sesión del 3-D.

Quienes glorifican esa conducta política no están para nada
arrepentidos de ese vuelco. Lozano ya había opinado dos semanas antes
que lo mejor era unirse con la derecha; en su caso no sería ninguna
novedad pues ya lo había hecho al votar en contra de la resolución 125
el año pasado.

El economista de la CTA, sector De Gennaro, declaró al diario La
Mañana de Neuquén: “este cambio también permitirá que el Parlamento
sea un ámbito más permeable para las reivindicaciones de las
diferentes organizaciones sociales” (22/11, pág. 15).

En la víspera de la traición, preguntado sobre si “van a arrancar el
nuevo período legislativo con la oposición dura”, Lozano declaró que
“defendemos lo que creemos y no estamos construyendo esta mayoría
fijándonos quiénes son nuestro aliados” (Clarín, 2/12). Dicho en otros
términos, Lozano confirmaba el armado de una alianza política con la
oposición “dura”, léase de derecha.

Así se llegó al jueves 3, cuando los mencionados diputados de la
centro-izquierda fueron parte activa del bloque liderado por la UCR,
Coalición Cívica, Cobismo, peronismo duhaldista y el PRO.

Que Oscar Aguad enunciara la propuesta y que Patricia Bullrich leyera
los partidos y bloques que apoyaban esa iniciativa, dio vergüenza
ajena a quienes han sentido o sienten alguna consideración por
Solanas. El cineasta, entrevistado por TN, repitió lo dicho por Lozano
en el sentido que el Congreso que venía iba a ser mucho más
democrático.

Cosas parecidas decían en ese canal y otros medios el resto de los
representantes de la derecha, para quienes se había terminado la
“escribanía de gobierno”. Faltaban a la verdad por partida doble: ni
el Congreso futuro será más abierto y pluralista, como aseguran, ni el
Congreso actual fue una escribanía. Al menos entre 2008 y la fecha
hubo numerosos proyectos de ley girados al debate y modificados fruto
de ese trámite, etc. Sólo la ley de servicios de comunicación
audiovisual tuvo 200 cambios a su paso por los foros y otros 200 luego
de su debate en Diputados…

La afiebrada imaginación de Solanas-Lozano los hace creer que habrá
más debate y búsqueda de consensos en la nueva cámara. La realidad
indica que los verdaderos triunfadores del 3-D, de derecha, van por
una suerte de revancha contra el gobierno por algunas cosas puntuales
buenas que hizo.

Por ejemplo, Aguad tratará de modificar la ley de medios democrática,
y puede aglutinar a Carrió, Solá, De Narváez, Camaño, Federico Pinedo
y otros legisladores del mismo palo. No es suposición vana pues lo
dijeron todos ellos en varias oportunidades. Eso no sería nada
democrático.


Precio de ciertos hombres

¿Por qué políticos de larga trayectoria como Solanas fueron
convencidos de jugar un papel tan lamentable, de secundar por
“izquierda” la ofensiva conservadora?

Al cronista se le ocurren tres razones.

Razón 1. Solanas está totalmente creído que los Kirchner son el
enemigo principal a batir, lo que lo habilita moralmente a aliarse con
el mismo demonio para extirpar semejante pústula política. Y actuó en
consecuencia.

Razón 2. Hubo una fuerte campaña de la oposición conservadora y el
grupo Clarín, con grandes elogios a Solanas. Esto lo ablandó
ideológicamente. El lunes 7 el noticiero de canal 8 de Córdoba
(Telefé) entrevistó a Aguad, y éste declaró “que rendía homenaje a un
grande de la política, como Pino Solanas, quien con su rol el jueves 3
había sido decisivo para lograr la victoria que cambiará el país; Pino
se puso al hombro la bancada de centroizquierda sin la cual no se
habría logrado ese resultado”.

Razón 3. La derecha prometió determinados cargos a Solanas y sus
aliados. A él le dejarían la Comisión de Energía, a Victoria Donda
(Libres del Sur) la de Derechos Humanos, a Bonasso la de Medio
Ambiente y en principio a Lozano la de Trabajo, lo que está por verse
porque la disputa Alfredo Atanasoff.

La combinación de estos tres factores puede haber incidido para volcar
a ese bloque en la mala dirección. Nadie con dos dedos de frente
creerá que Solanas pueda sacar dictamen de esa comisión para
nacionalizar el petróleo y el gas, teniendo de aliados al PRO, el
duhaldismo, la Coalición Cívica, la UCR, etc.

Cómo habrá sido de persuasiva la influencia de derecha en las filas de
Proyecto Sur, que en un documento de Luis Brunati -estrecho
colaborador de Pino- el 10 de diciembre se sostiene a modo de balance:
“a mí me sorprendió gratamente la actitud valiosa y el servicio a la
democracia que realizaron, antes de la sesión y dentro de ella sesión,
Graciela Camaño, Patricia Bulrich, Oscar Aguad, Felipe Solá y  Elisa
Carrió, entre otros. Todas personas que no forman parte de mi cofradía
y de lo cual extraigo lo que para mí es una conclusión importante:
Cuando la democracia nivela para arriba, todos, incluyendo a los que
yo considero adversarios políticos, somos capaces de dar más”. Esto ya
no sería negocio por comisiones sino amor a primera vista…

Para ser justos hay que discernir que otro segmento progresista, de
seis diputados, se mantuvo en una postura digna frente a los
destituyentes. Carlos Heller, Martín Sabbatella, Vilma Ibarra, Silvia
Vázquez y los socialistas Jorge Rivas y Ariel Basteiro, se negaron a
seguir a Solanas. Con la derecha, ellos no quieren ir ni hasta el café
de la esquina.

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Néstor Gorojovsky
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