[R-P] Uno que la tiene muy clara.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Dom Dic 13 20:41:24 MST 2009


[Este sí que vive en una nube de pedo...Hablar de Frente Único
Antiimperialista DESDE NINGÚN LUGAR, es de una osadía enorme.
Más clara la tienen los "muchachos" que se juntaron en El Rosedal, que
quieren tumbar YA a este gobierno.Es todo el análisis tan abstracto,
tan torre de marfil, que no tengo ni ganas de responder.La verdad es
tan "concreta", como decía Hegel, que las deyecciones cangianistas
("la burocracia sindical") aburren...Muchachos, menos libros (mal
leídos) y un poquito más de calle...]


SOCIALISMO LATINOAMERICANO-GUSTAVO CANGIANO.

La alternativa clasista de los trabajadores no pasa por el aislamiento
y la consiguiente impotencia política de sus sectores de vanguardia
sino por la posibilidad de enhebrar una política de Frente Único
Antiimperialista, en cuyo seno la clase obrera luche por conquistar la
hegemonía e imponer el horizonte socialista como perspectiva.

A través de una nota firmada por Marcelo Ramal, aparecida en Prensa
Obrera y titulada “Una nueva etapa después de Kraft”, el Partido
Obrero expone su orientación táctica y estratégica. Dice Ramal que el
conflicto en Kraft se produce en un contexto signado por “la
demolición política del gobierno kirchnerista”, resultado de “los
despidos, la carestía, el aumento de la pobreza o los tarifazos” que
han determinado que “el centro de la situación política ha vuelto a
las calles”. Ante este panorama, Ramal opina que “la huelga de Kraft
abrió una nueva etapa política, donde tendrá que dirimirse qué fuerzas
sociales se harán cargo de la crisis que emerge con la descomposición
del kirchnerismo”.

¿Cuáles son esas fuerzas sociales que se aprestan a ocupar el lugar
próximo a ser dejado vacante por el kirchnerismo? Dice Ramal: “la
disyuntiva que se abre después de Kraft es clara: por un lado, está la
jauría patronal que exige el arreglo inmediato con el capital
financiero, los tarifazos y un ‘ordenamiento’ de las relaciones
laborales de la mano de la infantería; por el otro, está la profunda
corriente de lucha que ha emergido con Kraft, que exige poner en pie
una alternativa propia de los trabajadores”.

El análisis de Ramal expresa cabalmente la posición ultraizquierdista del PO.

Desproporción de fuerzas

Supongamos, por un instante, que el cuadro de situación pintado por el
PO se correspondiera con la realidad; supongamos que estamos
asistiendo a la “demolición” del kirchnerismo y a una lucha de clases
“centrada en las calles”. Si así fuera, tendríamos ante nuestros ojos
una disputa entre las fuerzas de la Revolución y las fuerzas de la
Contrarrevolución; Ramal procede a identificar a unas y a otras. Nos
dice que las primeras están representadas por “toda la jauría
patronal”. ¿Qué abarca esa categoría? Podemos inferirlo: el conjunto
de los partidos políticos, los grandes medios de prensa, la gran
burguesía, la burocracia sindical, el imperialismo estadounidense, la
patronal sojera, las instituciones represivas del Estado, etc. ¿Y
cuáles son las fuerzas de la Revolución? Ramal es claro al respecto:
es “la profunda corriente de lucha que ha emergido en Kraft”.

Ahora bien, ¿no resulta evidente que, de corresponderse con la
realidad, el panorama que pinta Ramal no permite augurar nada bueno
para las fuerzas de la Revolución? ¿Acaso alguien puede creer que la
poderosa y multifacética “jauría patronal”, que se apresta a saltar
sobre el kirchnerismo, será detenida y derrotada por los combativos
activistas de Kraft y sus aliados del movimiento estudiantil? ¿No es
evidente la desproporción de fuerzas entre ambos bandos?

La funcionalidad

En uno de sus programas televisivos, Mariano Grondona, calificado
vocero de la Contrarrevolución, invitó al principal delegado de Kraft
(militante del PCR), a Alderete (CCC-PCR), a Vilma Ripoll y a
Castells. Departió amigablemente con ellos, en un marco de
coincidencias en la condena al gobierno, a la burocracia sindical, a
la patronal estadounidense y, de paso, a la ley de radiodifusión que
violaría la “libertad de prensa”. Podría suponerse que los invitados
de Grondona expresan a “la corriente de lucha que ha emergido con
Kraft”, para decirlo en términos de Ramal; no deja de extrañar,
entonces, el buen trato que recibieron de parte de uno de los
principales abogados de la “jauría patronal”. La pregunta es: ¿habrá
sido Grondona funcional a los intereses de la clase obrera en la lucha
que representarían supuestamente los invitados? ¿O habrán sido los
invitados funcionales a los intereses de la “jauría patronal” que
representa Grondona?

El oportunismo

Por supuesto, de lo anterior no debe concluirse que haya que dar la
espalda a la lucha de los trabajadores de Terrabusi-Kraft ni que haya
que silenciar las críticas a la traición de la burocracia sindical y a
las agachadas y complicidades con la patronal del gobierno
kirchnerista. Semejante posición oportunista es la que sostienen
personajes como Norberto Galasso y la camarilla profesoral
centroizquierdista (es decir, no nacional-popular) de Carta Abierta.
Para Galasso, “el gobierno kirchnerista, en líneas generales, está en
un proceso nacional y popular”, es decir, no llega a ser un gobierno
de Frente Nacional o de Frente Único Antiimperialista; sin embargo,
afirma que al gobierno “hay que darle apoyo” para… ¡“mantener una
perspectiva estratégica que siga hacia el socialismo”! Ver
declaraciones en el libro Las izquierdas en la política argentina.

Cuesta creer que semejante postura sea confundida por ciertos
analistas con las de la Izquierda Nacional, en cuyo nombre siempre ha
pretendido hablar el peronista de izquierda, Galasso.

Ni oportunismo (Galasso) ni ultraizquierdismo (Ramal). Lo que debe
concluirse de lo antedicho, en cambio, son dos cosas:

a) Que cuando ayuda a disimular su auténtica naturaleza antipopular y
antinacional, las fuerzas de la Contrarrevolución no tienen
inconveniente en recurrir a un barnizado “izquierdista” (no sólo Canal
26 y Grondona cedieron su espacio a “trotskistas” y maoístas; América
TV lo cedió a Néstor Pitrola, en tanto que, en La Nación, Beatriz
Sarlo escribe contra Kirchner y en favor de las comisiones internas y
las corrientes “clasistas” y “antiburocráticas”);

b) Que las fuerzas de la Revolución deben encontrar, en el campo de la
acción política, la traducción de las demandas de la clase obrera,
articulándolas a las de otros sectores con los cuales urge poner en
pie un Frente Nacional Antiimperialista.

El ultraizquierdismo

Sin un Frente Nacional, la vanguardia obrera está condenada al
aislamiento y a la impotencia; “las fuerzas sociales que se harán
cargo de la crisis que emerge con la descomposición del kirchnerismo”
no serán otras que las de la “jauría patronal”. Por tal razón, las
palabras del líder del PO, Jorge Altamira, constituyen el más
cristalino ejemplo de esa mixtura de “maximalismo táctico” y
“minimalismo estratégico”, inherente a la ultraizquierda
pequeñoburguesa que se autoproclama “clasista”.

Escribe Altamira (ver PO núm. 1108): hoy, cuando se asiste al
“cuestionamiento a la gestión del gobierno desde la izquierda”, hay
que alertar contra “la utopía reaccionaria de volver a establecer un
frente nacional donde la burguesía maneje la batuta y se lleve la
plata y los obreros deban someterse a los caudillos nacionalistas”.
Según Altamira, “hay que plantear, claro y alto, la lucha por la
autonomía política de la clase obrera frente al nacionalismo, sea
burgués o pequeñoburgués”, porque “el nacionalismo se ha convertido en
una teta estéril a fuerza del uso y abuso de ella por parte de los
enemigos del proletariado y del socialismo”.

Revolución permanente

Calificar como “utopía reaccionaria” la reconstrucción de un Frente
Nacional que reagrupe al conjunto de clases y sectores interesados en
fogonear un proceso de emancipación nacional y social significa,
además de olvidar las enseñanzas de Lenin y Trotsky al respecto, dejar
el campo expedito para que sea la “jauría patronal” la que emerja como
única alternativa posible ante la bancarrota del kirchnerismo.

La alternativa clasista de los trabajadores no pasa por el aislamiento
y la consiguiente impotencia política de sus sectores de vanguardia
sino por la posibilidad de enhebrar una política de Frente Único
Antiimperialista, en cuyo seno la clase obrera luche por conquistar la
hegemonía e imponer el horizonte socialista como perspectiva. En este
proceso en curso, que es el que nos muestra tanto el pasado como el
presente de América Latina y los países semicoloniales, lo que en un
momento inicial puede ser el contenido estrechamente “burgués” y
“nacionalista” del Frente Nacional puede devenir, a partir de las
alternativas de la lucha de clases, en la “superación” hacia una
instancia socialista. ¿No se refería Trotsky a este devenir posible
cuando hablaba de “revolución permanente”?




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular