[R-P] Las razones del bulldozer (reportaje de "Miradas al Sur" a Aníbal Fernández)
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Dic 9 06:06:15 MST 2009
Entrevista
Aníbal Fernández, jefe de Gabinete: “La gente no vota por lo que le
dicen los diarios”
06-12-2009
/En una extensa charla, el ministro más importante del Gobierno habla
de todo. Confía en que con la ley de servicios audiovisuales ya nadie
podrá reglamentar la forma de pensar de los iudadanos. "En mi casa
somos todos peronistas", señaló. /
Por Iván Schargrodsky y Damian Martino
mail en miradasalsur.com
Implacable, contundente, polémico. A lo largo de estos seis años de
mandato kirchnerista, Aníbal Fernández se ha convertido en una de las
principales espadas del Gobierno y sin ambigüedades marca su posición
sobre los principales lineamientos de la gestión de Cristina Fernández
de Kirchner. En esta entrevista con Miradas al Sur, el jefe de
Gabinete asegura que con la nueva ley de medios quedará en evidencia
que los monopolios no defienden la opinión pública sino sus negocios.
Justifica la estrategia electoral de las candidaturas testimoniales en
la última elección, confía en que el modelo puesto en marcha
continuará luego del 2011, ya sea con alguno de los Kirchner o con
otro dirigente, y considera que la derecha no tiene posibilidades de
gobernar en el futuro inmediato porque no cuenta con dirigentes
competentes para conducir a la Nación.
–Los principales medios de comunicación bombardean cotidianamente con
noticias sobre la inseguridad, ¿para usted esto se debe a un real
crecimiento en la cantidad de delitos o en algún interés mediático en
particular?
–Lo único que buscan los medios es agredir y degradar al Gobierno.
Pero se les cayeron las caretas y la gente ya sabe que son monopolios
que no defienden la opinión pública y la publicidad, sino sus
negocios. Entonces, ellos te agreden de cualquier manera posible, con
tal de mejorar su posición: o borran temas, o te enderezan de alguna
manera, o te reglamentan la forma de actuar, o te dicen la manera de
pensar y actuar, que es lo que están haciendo con alguna gente de la
oposición. Sin embargo, muchos comienzan a darse cuenta de que no
puede gobernar un monopolio.
–¿Cree que prendió en la opinión pública la idea que trataron de
instalar los medios de que la ley tiene como objetivo acallar voces
opositoras?
–La gente no toma las cosas como la sopa, así como se la cuentan. No
es un plato que le ponen y se lo tiene que tomar. La gente mira y ve
con el prisma que solamente quiere ver. Por ser grosero, un coimero no
vota por dinero, vota valores. Entonces, a la hora de votar, el más
coimero de la calle no va a buscar a otro coimero para votar, si no
que va a elegir, entre los que están, al mejor. Lo que se están
votando son valores, y esos valores son los que determinan la línea
política a seguir. Yo no tengo dudas de que el monopolio ha influido
toda la vida sobre determinados candidatos, con cuarenta a favor,
mientras castiga al resto. La realidad es que acá no manda Clarín,
sino la sociedad argentina. Si la sociedad argentina entra en razón,
con la Ley de Medios Audiovisuales lo que se va a tener enfrente es un
monopolio que ya no tiene mucho más por hacer y va a tener que acatar
lo que dice la ley.
–Respecto de la asignación universal por hijo, ¿por qué los fondos van
a salir de la Anses y no por ejemplo de gravar la renta financiera y
las actividades bursátiles, que están exentas de impuestos desde hace
20 años en Argentina?
–Los fondos salen de las ganancias de la Anses, no de la Anses.
Además, la renta financiera es una gran mentira que se repite
deliberadamente en nuestro país. La realidad indica que todas las
figuras públicas pagan impuestos por la renta financiera porque lo
pagan a través de ganancias, entonces si los beneficios se pagan con
la renta financiera –bandera de un sector de la izquierda argentina–,
el dinero se saca de los plazos fijos de tu vieja y mi vieja: 5 lucas,
3 lucas, 8 lucas. ¿Cuál es el resultado? Que saquen la plata del banco
y la guarden en un colchón. Esto termina siendo un daño, por lo tanto,
lo de la renta financiera es una bandera mentirosa de hace mucho
tiempo porque sería tocar a los que no hay que tocar, a los clientes
chiquitos, a tu vieja, a la mía, a los ahorristas.
–Sobre la reforma política, ¿usted coincide con el diputado Agustín
Rossi acerca de que no se terminó de entenderla?
–En el sistema como está planteado, hay 33 partidos nacionales y 685
partidos provinciales. Una democracia no puede funcionar de esa
manera, porque los consensos construidos por 33 partidos son
imposibles de llevar adelante, ya que no existen 33 formas de pensar
distintas en el país. Entonces se puso el 1,5% como piso, entramos
todos por la misma puerta y vamos a la cancha. Salimos a correr, cada
uno con sus colores. Ahora, si vos no llegaste al 1,5% no te podés
presentar ¡y listo, no discutimos más! ¿Por qué? Porque alguna vez hay
que sincerarlo, achicar las posibilidades a los argentinos para acotar
la selección.
–¿No puede suceder que alguien que sea antikirchnerista vaya a las
internas, vote en contra y esto termine siendo contraproducente?
–Puede ser, pero ¿por qué va a ser contraproducente? De todas maneras,
cuando uno hace tanta propaganda negativa, se termina transformando en
positiva y muchos otros dicen ‘si vos querés ir en contra de éste yo
voy a favor para que vos no puedas ir en contra’. Lo que hagan los
ciudadanos independientes es un tema de ellos y yo no entiendo que los
argentinos terminen votando por lo negativo y no por lo positivo. Van
a votar aquellos que los representen en determinadas secciones y no en
contra de… No es fácil este tema.
–¿No teme que Duhalde o Reutemann le ganen a Kirchner en una eventual interna?
–No se puede mirar así la política. La gente vota por valores, no vota
por lo que le cuentan los diarios.
–Pero De Narváez nunca tuvo una relación con la sociedad y, sin
embargo, triunfó en los comicios del 28 de junio.
–A lo mejor han pasado otras cosas en el medio, no se pueden pensar
las cosas en esos términos. Quizá nuestra derrota responda a otras
cuestiones. Si se tuvieron un montón de aciertos, pero los errores se
produjeron en el momento oportuno, este hecho conspira a lograr los
resultados acertados que se están buscando. El tema es presentar una
plataforma política lo suficientemente contundente para que los
avatares circunstanciales no te transformen esa posición política.
Nosotros podríamos estar planteando una reforma política desde nuestro
ombligo, pero sería el peor de los errores. Creemos en lo que estamos
haciendo y queremos ser honestos intelectualmente. Estamos definiendo
cuál es la estrategia: vamos a la primaria. Es abierta y obligatoria.
Vas a tener la oportunidad, primero, de elegir quién va a representar
a cada uno de los partidos, y la segunda oportunidad de garantizarte
que ese tipo va a estar legitimado por la sociedad. Todo lo demás me
tiene que tener sin cuidado, porque tengo que apostar a que la
sociedad piense en positivo, no en negativo.
–¿Usted aduce sólo a un error el triunfo de De Narváez?
–Es posible, si no no podría haber sido de otra manera. (José) Ortega
(y Gasset) decía: “Yo soy yo y mis circunstancias”. Y éstas han sido
las circunstancias de De Narváez, dos veces no se va a dar eso. Además
se da en las legislativas, donde uno es más proclive, habiendo este
tipo de situación novedosa que estamos hablando nosotros, a abrir el
juego. Entonces, si yo soy un tipo comunista, voto al comunismo, por
más que saque 80 mil votos en todo el país. Voto por el partido que yo
creo. Ahora, cuando llega el momento de definir quién me va a
gobernar, muchos de esos que votaban a su partido, empiezan a pensar y
dicen: “¿Cómo hago útil mi voto? ¿A quién se lo pongo? Al que yo creo
que es el más acertado, aunque no tenga mi misma manera de pensar”.
–El gobernador Daniel Scioli dejó entrever esta semana que las
candidaturas testimoniales resultaron negativas en la elección del 28
de junio. ¿Volvería a aplicar esta herramienta electoral?
–Todo esto que llaman testimonial, en algún momento pretendió
reafirmar una propuesta política en un mal momento para nosotros, por
la 125 y un montón de situaciones. Entonces, ¿jugamos o no? Yo siempre
fui de los que jugué y siempre creí en esas cosas. En 2003 fuimos a
elecciones, el doctor Duhalde me pidió que yo vaya de candidato a
diputado nacional. No quería, pero me lo pidió él, fui noveno en la
lista –creo que metimos 18- y renuncié en la junta electoral para ser
ministro del Interior. Entonces ¿por qué no? Si toda la vida el
Ejecutivo se ha nutrido de legisladores para formar su gobierno. Cuál
es el impedimento, si la Constitución no lo prohíbe. Todo depende de
la situación, del momento, de las formas.
–Después de ocho años de gobierno kirchnerista, ¿en el 2011 ganará la
derecha en Argentina?
–Dentro de los análisis políticos como base, yo jamás contemplo que la
derecha pueda ganar la elección. Entonces estoy convencido de que
nuestro espacio político va a tener candidatos aptos para poder
competir y ganar la elección. No sé si con la figura de Kirchner, pero
no está en nuestros cálculos que gane la derecha.
–¿Quién cree que sería el mejor candidato del Frente para la Victoria?
–Falta mucho tiempo para definir eso, falta que pase mucha agua bajo
el puente. Las cosas hay que verlas en el momento oportuno y pensando
con nuestro criterio de práctica en conjunto en base a lo que se
proyecte en el futuro. No se pueden hacer las cosas de otra manera.
–¿La derecha ve a este gobierno como la reencarnación de la patria socialista?
–No sé si hay una derecha tan arcaica y cavernícola, lo que me parece
es que no hay representantes con estatura. Creo que no tienen hombres
y mujeres con una estatura tan importante para competir, no se ve o
por lo menos no lo veo yo. Con respecto a nosotros, no somos una
izquierda comunista y socialista de ninguna manera. Somos peronistas,
con una posición de centro tirados hacia la izquierda y una estrategia
cercana a Perón. Al igual que él, nosotros tenemos una visión hacia
los trabajadores y tan fuerte ha sido el peronismo en ese sentido, que
no ha permitido (no por una cuestión voluntaria o involuntaria) la
formación de izquierdas en Argentina.
–Usted afirmó que “Nixon renunció por mucho menos” al referirse al
escándalo por las escuchas en la Ciudad de Buenos Aires. ¿Cree que
Mauricio Macri debería dejar su cargo?
–Hay que hacer una salvedad al respecto. Primero, la situación, la
comparación de la situación es de mil a uno y la comparación de los
personajes es de un millón a uno. Si se hacen estas dos salvedades,
Nixon renunció por mucho menos que este personaje. Macri no sólo se
puso a espiar a su cuñado, sino que se puso a espiar a la colectividad
judía, a empresarios, a la oposición, una cosa que sigue avanzando y
creciendo... No terminás de creer nunca dónde está el fin de esta
situación.
–¿El kirchnerismo en la Ciudad planea comenzar el juicio político
contra el líder del PRO?
–No, nosotros no tenemos ese tipo de conducta. Quien se va a dar
cuenta de lo que hizo el jefe de Gobierno es la Justicia, no nosotros.
–Tocqueville sostenía que el nuevo régimen no sólo se construye sobre
el viejo, sino también con el viejo régimen. ¿Eso es lo que intentó el
Gobierno en estos años?
–Es que es así. Maquiavelo decía que todo aquel que pone en la
práctica un nuevo régimen encuentra enemigos en los beneficiados por
el viejo régimen y tibios adherentes en los beneficiados por el nuevo
régimen. En la política argentina pasa lo mismo, vos no podés hacerlo
desde tu posición, tenés que abarcarlo desde la actualidad para
transformarla. Nadie dice que seas un innovador, sino que la
transformación de una realidad se producirá cuando vos seas capaz de
ejecutar políticas públicas y haya gente dispuesta a ser implacable
con esas ejecuciones. Eso te muestra los resultados efectivos. La
política de la asignación universal por hijo te garantiza rápidamente
la disminución de la indigencia, ¿y eso alcanza? No, no alcanza, pero
es una herramienta, en el sentido de lo que uno imagina, en la
solución de la problemática de nuestros pibes. Eso sería casi un
precepto del comunismo y nosotros sin serlo lo asumimos como tal. El
gesto de igualdad no significa que todos seamos iguales ante
determinados mundos, sino que la igualdad te la dan las oportunidades
y que nadie te cercene esas oportunidades, para que puedas tener la
movilidad social legitimada.
“En mi casa nunca se discutió de política porque somos todos peronistas”
Aníbal Fernández supo desde siempre cuál era su ADN político. “Mis
viejos eran hiperperonistas, aunque no militantes. Yo no conozco un
pariente mío que no sea peronista, nunca vi en mi familia discutir por
política. Todos, mis primos, mis tíos, mis tías, todos eran
peronistas”, asegura. Sus primeros pasos en la política fueron en los
setenta, cuando aún era un adolescente. Pero fue recién cuando la
dictadura comenzaba a dar sus primeros síntomas de debilidad que
inició una militancia más orgánica. “Mi viejo, que me había quemado
todos los libros porque le había agarrado un terror fenomenal, en el
’81 empieza a incentivarme: ‘Metete, metete’. Se produce la guerra de
Malvinas, la apertura democrática y empecé a trabajar. Y desde el
primer momento que comenzó la democracia fui como asesor del bloque de
senadores en la provincia de Buenos Aires y nunca más dejé la función
pública”, recuerda.
Fernández se reconoce como un obsesivo del trabajo, aunque por su
función no le queda otra alternativa. “Laburo mucho, llego a las seis
y media de la mañana y me voy a las once de la noche. ¿Soy uno de los
voceros del Gobierno? Sí. ¿Y cómo voy tocando los temas? Porque
estudio. Porque si voy a hablar del tema de la reforma política, la
agarro, la estudio completa. Después lo llamo a Randazzo y le digo:
‘Contame esto; y ¿por qué? ¿Y por qué metiste acá?, ¿y por qué tocaste
acá?'. Pero mañana, en un tema económico, lo llamo a Boudou y hago lo
mismo.”
Justamente por su rol de vocero, el jefe de Gabinete suele entablar
contactos permanentes con periodistas. En el caso de los dos
principales columnistas de los diarios Clarín y La Nación, Eduardo Van
der Kooy y Joaquín Morales Solá, reconoce que la férrea oposición de
los dos matutinos hacia la gestión oficial socavó la relación con
ambos. “Siempre me llevé muy bien con ellos, pero lo que pasa es que
son absolutamente funcionales a lo que les conviene a sus estructuras.
Con Van der Kooy, especialmente, siempre tuve una buena relación, pero
ahora el monopolio lo enderezó. El monopolio enderezó a los
periodistas para que cumplan la función de agredir a los funcionarios.
Y Van der Kooy, que es un tipo muy serio, lo hace siempre conmigo”.
Pero no todo es política en la vida de Aníbal Fernández. A pesar de su
gesto adusto, el ministro es capaz de desternillarse con Diego
Capusotto, Alfredo Casero y Groucho Marx. “Soy fanático de Capusotto,
desde que estaba en Cha cha cha. Tengo una foto ahí –señala su
notebook Olivetti– disfrazado como Irma Jusid de hace diez años.
Groucho es espectacular, porque además hacía pensar. Al Gordo
(Alfredo) Casero lo he ido a ver ocho veces cuando hacía el
espectáculo Sólo para entendidos. Siendo un tipo tan chivo y con cara
de culo todo el día, a mí me gusta mucho el humor.”
--
Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular