[R-P] [Jorge Giles] En menos que canta un gallo

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Dic 7 07:13:28 MST 2009


En menos que canta un gallo
07-12-2009 /

Jorge Giles

El saludo emocionado de Cristina y Néstor Kirchner a Evo Morales,
Presidente de Bolivia por obra de la voluntad popular, es una fiel
expresión de los nuevos tiempos de unidad transformadora en toda
Latinoamérica.

La derecha nativa de ambos países, muerde el freno ante los cambios
que acontecen en la región. De poco le valen “mayorías
circunstanciales” logradas con el oportunismo aventurero de una
progresía aliada dócilmente con los poderosos.

Quienes por una comisión más en el parlamento, tiraron por la borda
una historia de lucha que los supo distinguir, deberán trajinar mucho
si quieren recuperar la dignidad perdida en un abrazo letal con los
eternos adversarios del pueblo argentino.

Las editoriales del monopolio mediático no pudieron disimular ni con
su exitismo más reaccionario, la honda preocupación por la suerte del
llamado “grupo A” opositor.

¿Seguirán unidos luego del jueves 3 de diciembre? ¿Podrán convivir
juntos hasta el 2011?

Se lo adelantamos sin ninguna petulancia: todo lo que nace agrietado
terminará roto. ¿Cuándo? en menos que canta un gallo.

No es una expresión de deseos. Es la conclusión que se desprende de la
composición traumática de una oposición que sólo es capaz de juntar
filas, cuando se trata de destruir y desandar las políticas de
justicia e inclusión social que lleva adelante el Gobierno de
Cristina.

A la hora de repartirse las vestimentas del ansiado poder que anhelan,
volverán a relucir sus vanidades y egocentrismos.

El análisis de la nueva realidad expresada con el recambio
parlamentario, está asociado íntimamente a la situación que vive
América latina y a la diáspora crónica que sufre el arco opositor.

El escenario nacional no es muy diferente del que afrontan los
procesos de cambio en los distintos países de la región, en que
pueblos y gobiernos como el de Cristina Fernández de Kirchner, se
enfrentan a las respectivas derechas nativas.

Que al unísono festejen Macri, Duhalde, De Narváez, Carrió, Aguad,
Stolbizer, Pino Solanas y asociados, está indicando que la derecha
alcanzó un triunfo más que efímero.

La política debe dar cuenta de esta situación objetiva; o para avanzar
en los cambios o para detenerlos y hacerlos retroceder.

Son dos los grandes actores que demuestran tener plena conciencia de
este cuadro de situación: el gobierno, por un lado, y la derecha, por
el otro.

Pareciera ser éste, el verdadero bipartidismo en pugna.

Es la historia y sus circunstancias las que llevan a esta encrucijada.

Las expresiones minoritarias, autoreferenciadas como “progresistas”,
actúan como tropa efectiva de los partidos de centro derecha.

En esta encrucijada, apuntaron contra el gobierno democrático y
festejaron el nuevo conglomerado de fuerzas conservadoras asociadas
por la sola voluntad de debilitar al proyecto nacional y popular en
marcha desde el 25 de Mayo del 2003.

Ya otras veces, el devenir de un proceso de cambio asistió a
circunstancias semejantes.

La derecha siempre se aprovechó  de estos sectores, para usarlos en
posiciones de vanguardia.

No se trata ni de antagonizar con ellos, ni de abrigar falsas expectativas.

Son lo que son.

Será necesario avanzar hasta construir puentes que expresen todo el
potencial de diferentes fuerzas que hoy se expresan en el Frente para
la Victoria y otros espacios decididos a profundizar el actual proceso
de cambio que encara el Gobierno nacional.

La necesidad está, la posibilidad también.

Es más útil y digno para los intereses populares, ser parte de un
frente transformador aunque venga con algún conservador adentro, antes
que ser parte de un frente conservador, aunque exhiba en la vidriera
algún progresista extraviado.

Los distintos sectores sociales identificados con la política de
cambio que inició Néstor Kirchner y hoy continúa Cristina, deberán
apurar de aquí en más una activa participación y organización,
imprescindibles para defender y profundizar el rumbo del gobierno.

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Néstor Gorojovsky
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