[R-P] [Claudio Díaz] ¡Clarín...Clarín...!

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Mie Dic 2 16:56:42 MST 2009


Los Nobles hijos de Magnetto dicen:- Queremos dejar en claro nuestra
condición de independientes. (¿?)

¡CLARIN…CLARIN….QUE GRANDE SOSSSS!

Periodistas de Clarín acaban de ponerle la firma a un documento que
enviarán en las próximas horas a Néstor Kirchner, repudiando su
cuestionamiento.

Por Claudio Diaz



Periodistas de Clarín acaban de ponerle la firma a un documento que
enviarán en las próximas horas a Néstor Kirchner, al que repudian por
el cuestionamiento que el ex presidente de la Nación efectuó respecto
de la cobertura informativa que viene realizando el emporio
periodístico.



Si recurriéramos al estilo semántico de la que hace gala el gran
diario argentino, que toda vez que refiere a noticias sobre el
gobierno nacional o el sindicalismo apela a categorías militares,
habría que decir que la mayoría de los firmantes son coroneles de la
tropa magnettiana, aunque tampoco faltan algunos soldados rasos
dispuestos a demostrar la subordinación y el valor intrínsecos en
cualquier espíritu que haga fe de obediencia debida.



La carta, dirigida al Editor General del diario, Ricardo Kirschbaum,
manifiesta en uno de sus párrafos que -los periodistas de Política de
Clarín buscan la solidaridad del resto de los trabajadores del diario
ante las agresiones del ex presidente... Queremos dejar en claro
nuestra condición de independientes... ..



Y otras comicidades por el estilo.



En otra parte sostiene: -Los periodistas abajo firmantes repudiamos
las declaraciones del miércoles 25 de noviembre del ex presidente
Néstor Kirchner, quien se refirió a nuestro trabajo con actitudes
cómplices hacia la dictadura militar.


En otro párrafo agrega: -… queremos dejar en claro que los periodistas
profesionales que trabajamos en la redacción de Clarín defendemos
nuestra cláusula de conciencia, mantenemos nuestra independencia de
los intereses empresarios, no representamos a ningún interés oscuro y,
más allá de los errores que podamos cometer, ejercemos esta profesión
de forma digna, calificada y alejada de la corrupción.



Hay que decir que la mayoría de estos periodistas no trabajaba en
tiempos de la dictadura en el medio.



Y, también, que no se pone en tela de juicio su honestidad
intelectual, pero suena dudoso y muy hipócrita que -con candor digno
de monaguillos y novicias de convento (el de Nuestra Santísima Señora
de Noble, claro)- sostengan sin ponerse colorados que se mantienen
independientes de los objetivos lucrativos y políticos del diario como
grupo económico y de poder.


¿Acaso alguno de los firmantes planteó una voz discordante al discurso
clarinesco sobre la Ley de Medios, que más allá de las disputas
generadas entre diversos sectores de la comunidad constituye, sin
lugar a duda, una norma que beneficia en líneas generales a los
periodistas porque se abrirán nuevas fuentes de trabajo y los
monopolios que controlan el negocio de la información verán recortado
su poder?



Encabeza la lista de firmantes Daniel Santoro, un colega al que tanto
asusta la posibilidad de que algún lector distraído lo asocie al
kirchnerismo, que antes de la elección del 28 de junio se hizo
publicar en la sección Política un recuadro en el que aclaraba que el
Daniel Santoro que había firmado una solicitada de apoyo a los
candidatos del oficialismo no era él sino un homónimo, el notable
artista plástico identificado desde su juventud con el peronismo.



Luego aparecen los nombres de casi todos los lugartenientes del
General Blanck, alguien que a pesar de los dichos de sus compañeros
parece apartarse de aquella declaración de principios que habla de la
ética y el rechazo a toda conducta cercana a la corrupción.



Es que del Editor General de Política se sabe que gusta mucho de
saborear unos buenos chivos que le mandan, entre otros, el conservador
José Antonio Romero Feris y el progresista Martín Sabbatella.



La lista de servidores fieles a Blanck que pusieron su rúbrica está
compuesta por Walter Curia, Daniel Juri, Gerardo Young, Pablo Calvo,
Claudio Savoia, Lucio Fernández Moores y Natasha Niebieskikwiat.



De Economía firman Gustavo Bazzán, Silvia Naisthat, Daniel Leyba y Alcadio Oña.



En representación de la sección Internacionales, Paula Lugones,
Alejandra Pataro, Georgina Elustondo y el corresponsal de guerra del
siglo XXI Gustavo Sierra.



Otro nombre es el de Sergio Persoglia, que tiene una historia
interesantísima. Ahora se dedica a tareas informativas vinculadas a
los amigos del agro. Pero trabajaba en Internacionales.



Su traslado al campo empezó a madurar cuando empezó a colaborar con el
barón de la soja Héctor Huergo, hombre de Monsanto que gracias a
Felipe Sola fue designado en 1994 como Director del INTA, desde donde
logró convencer al entonces Secretario de Agricultura y Ganadería, hoy
figura del pejotismo disidente, para que habilitara la soja
transgénica.



De acuerdo a sus ex compañeros, Persoglia y Huergo chiveaban tanto que
un día el Editor General de la sección de exterior, Marcelo Cantelmi,
le pidió que se fuera.



Huergo, entonces, le dio protección.



¿Cómo no iba a firmar el repudio a Kirchner?



El editor general Ricardo Roa debe estar orgulloso de la fidelidad de sus hijos.



Mariano y Rafael (que trabajan en los Zonales del Gran Buenos Aires)
estamparon sus rúbricas.



En cambio no lo hizo Gonzalo, pero porque trabaja en La Razón.



Como se ve, el notable periodista que a diario, desde la página 2,
pontifica contra los abusos del gobierno y la familia presidencial, no
le hace asco a la influencia que ejerce sobre el patrón y así logró
llevar a trabajar al grupo, como periodistas, a sus vástagos, aunque
en la redacción la mayoría sostenga que el oficio les queda grande.



De Sociedad e Información General apoyan la declaración contra el ex
presidente, Diana Baccaro, Sergio Danishevsky y su mujer, Silvina
Schuchner.



No podía faltar el apoyo del ilustrado Hermenegildo Sabat, rancio
gorila que hizo un arte de sus dibujos antiperonistas y
antisindicales.



Se recuerda de fines de 2007 la imagen de Hugo Moyano con las manos
manchadas de sangre, celebrando (e incriminándolo) por el asesinato de
su compañero y amigo Abel Beroiz, dirigente camionero de Santa Fe.



El uruguayo ya tuvo que responder ante la Justicia por este ejercicio
de libertad de expresión.



Es curioso el disímil comportamiento que han tenido estos periodistas.
Hace nueve años, contando con el concurso de la Guardia de Infantería,
el Grupo Clarín despedazó la Comisión Interna de Delegados que
integraba, entre otros, el periodista Pablo Llonto.



Desde ese día los trabajadores de prensa de Clarín no tuvieron más
representación gremial.



¡Justo el diario que por estos días, para acicatear a su enemigo
público Nº 1, es decir, el líder de la CGT, Hugo Moyano,  habla de la
necesidad de respetar la libertad sindical!



Pero a ninguno de los denunciantes de hoy se les ocurrió entonces
firmar declaración alguna contra la persecución ejercida contra sus
compañeros.



Tampoco lo hicieron este año, cuando cuatro compañeros gráficos fueron
llevados a juicio oral y público y embargados en 40 mil pesos cada uno
(un hecho sin precedentes en la historia de lucha de los trabajadores
argentinos), acusados de tomar la planta impresora de Pompeya.



Fueron absueltos, aunque todavía no reincorporados por la empresa, que
con la impunidad que le caracteriza se niega a acatar el fallo
judicial.



Una más: no se recuerda, yendo al fondo de la historia, que estos
periodistas, muchos de los cuales trabajan en el diario desde hace más
de 20 años, hayan enviado condena alguna al ex presidente Raúl
Alfonsín, que en 1988 ya hablaba del ejercicio demonizante, extorsivo
y manipulador de Clarín.



A contrapelo de la actitud indecorosa demostrada por este grupo de
escribas,  vaya el reconocimiento a una gran cantidad de dignos y
honrosos periodistas de Clarín que no firmaron pese a que sus jefes de
sección les enviaron correos y les hablaron en los pasillos de la
redacción para que se sumaran al repudio.



La entereza que han demostrado para no doblegarse ante la indisimulada
presión por parte de la empresa habla de su grandeza de espíritu.



Finalmente, y aunque la primera persona no resulte un estilo
aconsejable para la comunicación periodística, en la piel de ex
compañero de trabajo y como colega uno no puede menos que preguntarse
y preguntarles a los firmantes: ¿No les da un poquito de vergüenza
hacer pasar como una defensa de la libertad de prensa lo que a todas
luces es una política del Grupo para defender los negocios de la
empresa?



CD/



N&P: El Correo-e del autor es Claudio Diaz diazdeoctubre en yahoo.com.ar




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