[R-P] Hora de definiciones y de compromiso. Carta Abierta Córdoba ante la coyuntura electoral.
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Abr 27 14:28:37 MDT 2009
Gentileza Pablo Boetsch
*Hora de definiciones y de compromiso*
Declaración de Carta Abierta Córdoba
*Es hora de definiciones y de compromiso.* No está en juego el destino
de un gobierno nacional, que puede ser meramente circunstancial. Lo que
está en juego es un destino mucho mayor: la posibilidad de construir un
proyecto democrático, nacional y popular, que nos obliga en este momento
concreto de la historia a la defensa de este gobierno elegido por el
pueblo, pero que lo trasciende como utopía y como respuesta a una
excepcional coyuntura latinoamericana, donde desde experiencias
disímiles e inéditas se ensayan modelos más justos y solidarios. En
nuestro país, la ofensiva de poderosos sectores vinculados a la
explotación agraria, especialmente los que defienden el modelo de
sojización, soliviantada por los monopolios mediáticos, amenazan con una
restauración conservadora y con la recreación de un Estado al servicio
exclusivo de intereses sectoriales. El “clima destituyente” ha dado paso
a una “acción destituyente”, directa, abierta y salvaje, que utiliza la
extorsión, la mentira, la prepotencia y el miedo.
El discurso —con pretensiones hegemónicas— de los dirigentes de las
patronales agrarias, al unísono con el lenguaje apocalíptico de los
grandes medios de prensa y la repetición mecánica de políticos adornados
de una pureza republicana que su pasado desmiente, pretenden imponer una
imagen y una sensación de un país envuelto en el caos económico y
social, al borde del abismo, poniéndole motes de “soberbia” o rasgos de
confrontación a un gobierno que, aunque ellos lo lamenten, fue elegido
de manera legítima por una amplia mayoría.
Sin ningún tipo de escrúpulos “descubren” ahora una sociedad “insegura”
y con “bolsones de pobreza”. Pero en esa magra y cínica descripción
omiten decir que buena parte de los orígenes de esa dolorosa desigualdad
social es producto de un modelo neoliberal cuyos cimientos demandaron la
brutalidad más oscura de la última dictadura militar para terminar
profundizándose, con ribetes escandalosos, durante las gestiones del
menemismo y el posterior fracaso del gobierno de la alianza. Tres
décadas donde existieron planes económicos, pactos políticos, leyes de
impunidad y un entramado inmenso de infinitas complicidades, tendientes
a frenar cualquier tipo de viraje político que exprese como objetivo un
modelo de país soberano con una base social más equitativa y justa.
Envueltos en el oportunismo de discursos opositores, los vemos ahora
omitir también su participación directa dentro de ese modelo neoliberal,
donde cada uno de ellos supo tejer negocios y gozar de beneficios
sectoriales y personales. Por ello, se suman con desesperación y
alianzas grotescas a la carrera electoral, urgidos sólo por defender o
recuperar sus viejos privilegios de clase y hasta sueñan con que la
crisis mundial del capitalismo haga pié en el país y les permita lograr
la restauración conservadora.
* * *
*Es hora de definiciones y de compromiso.* Debemos decir claramente y
organizar consecuentemente el *No*. El *No* al país sojero. El *No* al
modelo agro-minero-exportador y el consecuente país sin industrias ni
obreros. El *No* a considerar la pobreza como un hecho natural y sin
remedio. El *No* a una nueva entronización fundamentalista del Mercado.
El * No* a la devaluación del Estado, en su función de equilibrio
social. El *No*al retorno de políticas de exclusión. El *No* a la
instauración de un Estado policíaco y al “gatillo fácil”. El *No*a un
retroceso en la lucha contra la impunidad y la vigencia plena de los
derechos humanos. El *No* al regreso de las relaciones carnales con el
imperio y la sumisión a los organismos internacionales que dictaminan
las políticas económicas.
Con ese *No*, categórico y militante, afirmamos un *Sí. *Ratificamos,
como lo hemos hecho en cada oportunidad, entre otros, *Sí* a la
aplicación de retenciones a las exportaciones agrarias como instrumento
de redistribución; *Sí* a la reestatización del sistema previsional;
*Sí* a la nacionalización de Aerolíneas; *Sí* a la recuperación del Área
Material Córdoba; *Sí* a la movilidad de las asignaciones jubilatorias y
al mejoramiento, aún profundamente insuficiente, de su situación
económica; *Sí* al reconocimiento de una jornada laboral de ocho horas
para el peón rural; *Sí* a la regularización de la situación laboral de
la empleadas domésticas; *Sí* a las medidas anticrisis, no siempre
efectivas y sin vigencia federal pero reales; *Sí* a la no represión de
los conflictos sociales y a una mayor democratización que vaya de la
mano con la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que
ponga fin al monopolio informativo imperante.
Un *Sí* que implique el convencimiento de que para oponerse y vencer a
la restauración conservadora, es preciso profundizar los cambios.
Profundización que anime el surgimiento de un sujeto político capaz de
convertirse en eje de esas transformaciones pendientes y, por ende,
protagonista también de un espacio popular y nacional.
Somos conscientes que el ataque de la derecha no se asienta sobre lo que
se posterga o hace mal, sino precisamente por lo que se está haciendo
bien. Es por ello que, desde el anhelo para la configuración de ese
espacio, nos reclamamos y reclamamos al gobierno nacional una política
más audaz y efectiva en relación a la redistribución del ingreso, que
posibilite un mayor acceso a la educación y a la salud pública; que
encare con firmeza una redefinición profunda del modelo energético,
ferroviario y minero; que se asuma una política clara en defensa de los
recursos naturales, en resguardo del medio ambiente y los intereses de
la Nación. Una defensa intransigente de las fuentes de trabajo y la
vigencia del derecho laboral, el control de la inflación y una reforma
impositiva que permita la equidad social.
* * *
*Es hora de definiciones y compromiso.* Y lo debemos hacer desde esta
Córdoba, que debe despertar de su letargo y recuperar su historia y
tradición combatiente. Es preciso desarrollar entre todos una
alternativa opuesta al modelo cordobés de inspiración menemista, y a los
políticos y partidos que han optado por el país sojero. Una alternativa
a los que prometieron una política nueva, y terminaron asumiendo
rápidamente los vicios de la vieja política. Una alternativa a todos los
que desfilan en las marchas de los patrones agrarios, pero que jamás se
los ve al lado de los trabajadores en conflicto, ni al lado de los
organismos de derechos humanos que reclaman el fin de la impunidad.
Una alternativa que asuma el compromiso de la reconstrucción de un
movimiento popular progresista, a partir del rescate de la política como
instrumento de liberación, sin dobles discursos, sin personalismos,
donde la acción sea coherente con el pensamiento.
En Córdoba existen grupos ambientalistas contra las mineras,
organizaciones campesinas, asambleas ciudadanas, las madres de barrio
Ituzaingó Anexo, la organización HIJOS, las Madres y Abuelas de Córdoba,
la Universidad Nacional de Córdoba, Radio Nacional, el Archivo de la
Memoria, los centros de estudiantes, empresas y medios recuperados,
asambleas en defensa del agua, movimientos cooperativos, organizaciones
barriales, sindicatos, el Comité de Apoyo al presidente de Bolivia Evo
Morales, grupos teatrales, murgas, bibliotecas populares, centros
culturales, revistas barriales, ciclos de cine, charlas, foros, radios
comunitarias, redes de pequeñas y medianas empresas, editoriales
locales, poetas, escritores y periodistas que asumen en su quehacer
cotidiano un compromiso solidario y colectivo en consonancia con la idea
de una sociedad más justa. Es hora de dar un paso más, respetando las
identidades propias.
La “derecha” -como estamos acostumbrados a llamarla- con discursos
barnizados de progresismo unas veces, y desembozadamente reaccionaria
otras, históricamente ocupa un lugar que *NO* quiere ceder. Son los
espacios de poder y control económico, político e informativo.
Hay que animarse a debatir, a escuchar y dialogar. A forjar sin dogmas
ni sectarismos ese espacio plural, capaz de nuclear las distintas voces
de ese sinnúmero de organizaciones políticas y sociales que, a sabiendas
de sus posibles matices o diferencias, coinciden fundamentalmente en un
ideal de país y un continente americano donde la democracia, unida a la
justicia social, dejen de ser sólo una utopía setentista. La coyuntura
electoral nos plantea una hora de definiciones y compromisos. Una hora
de construcción.
*CARTA ABIERTA CÓRDOBA*
* *
Córdoba, 27 de Abril de 2009
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