[R-P] [Michel Husson] Los gobiernos europeos frente a la crisis.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Abr 24 21:25:52 MDT 2009


 Los gobiernos europeos frente a la crisis.

Para que nada cambie.

Michel Husson

“Cambiar todo para que nada cambie”, la famosa fórmula podría servir
de divisa a los gobiernos europeos. Sus críticas del sistema
financiero y sus fanfarronadas sobre la regulación dibujan una
verdadera economía política del simulacro. Los hechos están ahí: la
inyección de dinero público en los bancos no ha ido acompañada de
ninguna medida de control; los planes de relanzamiento son calculados
de forma limitada y no beneficiarán a quienes tendrían más necesidad
de ellos; la puesta en cuestión de las “primas” de los directivos de
las grandes empresas sigue siendo cosmética y dispensa de abordar la
cuestión mucho más amplia del reparto de las rentas.

La intención es tratar la crisis al nivel mínimo esperando que las
cosas puedan volver a marchar como antes de 2010. Pero esto
sencillamente no es posible. La primera razón es que las medidas
tomadas no bastarán para intervenir el sistema bancario y financiero.
Para esperar hacerlo, habría que nacionalizar y revisar todo en
profundidad, como reconoce The Economist que se ha unido a esta opción
“desgraciadamente inevitable” /1. El modelo estadounidense basado en
el sobreendeudamiento de las familias no puede manifiestamente volver
a funcionar igual que antes y se ve con dificultades las soluciones de
recambio disponibles, sin poner en cuestión de forma fundamental las
desigualdades sociales. A nivel mundial, pesa la mayor incertidumbre
sobre la trayectoria del dólar, sobre la amplitud y la financiación
del déficit estadounidense y sobre la capacidad –y la voluntad- del
resto del mundo de financiar el crecimiento estadounidense. En fin,
Europa está “implosionando” como entidad económica /2.

A pesar de todo, los gobiernos preparan el golpe de después. Según las
últimas previsiones de la OCDE /3, la zona euro debería terminar el
año 2010 con una tasa de paro cercana al 12% y un déficit
presupuestario medio del 7% del PIB. Para volver a la situación
normal, será preciso primero retomar el curso interrumpido de las
reformas del mercado de trabajo. La OCDE insiste sobre este punto:
habrá que asegurarse de “que las medidas puestas en marcha para hacer
frente a la crisis pero que pueden tener consecuencias perjudiciales a
largo plazo sean retiradas de forma ordenada”. Habrá luego que
reabsorber los déficits públicos haciendo recortes de nuevo en los
presupuestos sociales, lo que da por ejemplo: “para ayudar a las
personas en dificultades, ciertos países han extendido la duración y
los niveles de la protección social. Si una tal acción es comprensible
en las circunstancias actuales, esas medidas deberán ser reducidas
cuando la actividad se recupere”.

Esta vuelta a la normalidad está fuera de alcance. Un cierto número de
sectores van sin duda a recuperarse y los periodistas se han armado ya
de lupas para discernir el menor temblor. Los planes de relanzamiento
van a dar esperanzas pero la perspectiva general es sombría: no se
volverá a las tasas de crecimiento de antes de la crisis y la tasa de
paro se estabilizará a un nivel elevado. El capitalismo entra en un
callejón sin salida, porque no puede restablecer el modelo neoliberal
en todo su esplendor, y porque no quiere poner en pie una especie de
neofordismo basado en una progresión más regular de la demanda interna
y en un reparto menos desigual de las rentas.

Hay pues que prepararse para un largo período de indecisión y de
enfrentamientos. Nada es más peligroso que una bestia salvaje herida.
Hay pues que esperar una violencia social renovada por parte de las
clases dominantes con el objetivo de defender sus privilegios
sociales. Se apoyará si es necesario en posiciones reaccionarias de
repliegue nacionalista. Del lado de las y los trabajadores, la defensa
de las condiciones de existencia inmediatas puede permitir dar cuerpo
a un proyecto de transformación social confrontado a tres enormes
desafíos: establecer la correlación de fuerzas necesaria para
controlar la actividad de los capitalistas; liberarse de la coacción
de la mundialización sin hundirse en las ilusiones soberanistas; tener
como objetivo prioritario el bienestar social y romper con la religión
del crecimiento.

Politis nº 1049, abril 2009

Notas:

1/ « In knots over nationalisation », The Economist, 26/2/2009,
http://gesd.free.fr/inknots.pdf

2/ Michel Husson, « Chacun pour sa bourgeoisie », Regards, mayo 2009,
http://hussonet.free.fr/eurogar.pdf [Traducido a continuación].

3/ Perspectives économiques de l’OCDE, Rapport intermédiaire, marzo
2009, http://tinyurl.com/ozout93



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