[R-P] La cara oculta del milagro japonés
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Jue Abr 23 16:21:09 MDT 2009
Gentileza lista Redial Simón Bolívar
El empleo de por vida
Antes de la Segunda Guerra Mundial existían en Japón las trabajadoras
de hogar. Luego de la debacle de la guerra, el Japón se modernizó y
avanzó con pasos firmes a fundar un Estado de bienestar, moderno y con
la participación de todos. La servidumbre en los hogares desapareció.
Parte del proyecto fue el crear una clase media grande y solvente, que
podía participar de la nueva sociedad, y al mismo tiempo se
transformen en consumidores. La parte visible de ese proyecto fue “el
empleo por vida”, que garantizó por un lado la estabilidad de la clase
trabajadora y por el otro permitía a las empresas dedicarse a
incrementar la producción y a crecer.
Ese mundo ideal escondía, sobre todo en sus inicios, una terrible
explotación, el incremento casi inhumano de la jornada laboral, la
obligación del trabajo gratuito con las horas extras sin pago como
horas de trabajo extras de agradecimiento de contribución a la
empresa. Las precarias condiciones de trabajo y la sobre exigencia en
la producción. En la época de gran crecimiento Japón llegó a tener
tasas de crecimiento económico del 10% al 12 %, recimiento regado con
el sudor y la sangre de los trabajadores. Kawasaki sería el símbolo de
esa época, no se podía respirar y sus ciudadanos necesitaban
respiraderos públicos para limpiar los pulmones del negro humo que
botaban las fábricas.
El control de los sindicatos por las empresas, con el surgimiento de
los “sindicatos corporativos”. Facilito la tarea y evitó a toda costa
que los trabajadores no se entretuvieran en asuntos tan prosaicos e
inútiles como el reclamar mejores condiciones de trabajo y salario. La
única preocupación para el trabajador debía ser su objetivo máximo:
producir más.
El slogan que se acuñó con un Japón en pleno crecimiento fue de “Japón
S.A.”. El Japón era el país capitalista más “socialista”, por la
fusión que existía en los objetivos y la planificación del Estado en
plena coordinación con las empresas para alcanzar el surgimiento del
país y los trabajadores, organizados disciplinadamente en pos de esos
objetivos. Hubo quejas como en todo proceso humano, pero fueron
rápidamente silenciadas. La terrible postración en que quedo el país
luego de la guerra justifico toda acción e impidió un avance de la
protesta.
La modernización, el llamado “milagro japonés”, fue conseguida por el
esfuerzo supremo de los trabajadores. Se consolidó una gran clase
media, que poco a poco fue logrando bienestar. Se masifico la
enseñanza pública, el Estado garantizó que haya trabajadores educados.
Se desplegó un sistema de salud más o menos eficiente y desapareció el
empleo del hogar. Debido a que el pleno empleo garantizaba ingresos
altos y que no podían ser asumidos por la clase media trabajadora.
El pleno empleo, venia a ser el pacto que las empresas hacían con sus
trabajadores, con la finalidad de asegurase fidelidad por un lado y la
seguridad de contar para toda su vida útil al trabajador.
Aparentemente era beneficioso para ambos lados y fue la cara visible
del despegue económico japonés.
Un trabajador entraba joven a una empresa, se ponía el uniforme de la
empresa, se debía a ella y cumplía fielmente con la tradición, que
decía que si veía su casa incendiarse y a su fábrica, corría primero a
auxiliar la planta de la empresa y luego a su casa. Para
posteriormente luego de 30 o 35 años se despedía de la empresa.
Pero detrás de esa quimera se escondía la realidad y esta nos mostraba
a trabajadores eventuales, sin protección social y trabajando para
empresas contratistas. Las contratistas siempre han existido en el
mundo laboral japonés, solo que pertenecían al sub mundo, al “ura” el
lado oscuro. Nosotros los trabajadores “Dekaseguis” no inauguramos ese
mundo, lo encontramos listo para ocupar los “Ryos” y el sub empleo. En
la construcción era mayoritario el mundo de los contratistas, que
utilizaban la fuerza laboral de jornaleros de provincias. De Okinawa,
de Niigata, etc.
El trabajo sub empleado, a través de “Brokers”, estaba prohibido en
Japón para los trabajos no calificados. Y era solamente admitido en
algunas ramas laborales especializadas. O en algunas industrias y se
llamaba, “ukiyoe”. Esto siempre fue violado, cuando llegamos nosotros
en la década de los 90s, la generalidad eran el trabajo con
intermediarios. ¿Y la sociedad oficial?, bien, gracias.
Así que el trabajo de por vida, el “pleno empleo”, lo conocimos vía
una lectura o lo vimos en las fábricas para los japoneses, “shain”, no
fue con nosotros la historia, porque pertenecemos a otra historia. Y
ahora la misma historia nos esta uniendo, porque el empleo de por
vida, se acabó en Japón, desde 2004 con las reformas neo liberales
impuestas en el gobierno de Koizumi.
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Néstor Gorojovsky
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