[R-P] [E. Oliva] Crisis en la V cumbre de las Américas
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Abr 22 15:06:44 MDT 2009
CRISIS EN LA V CUMBRE DE LAS AMÉRICAS
Festival de lindas palabras vacías de concretos
y victoria del capitalismo salvaje.
La festejada apertura a Cuba podría ser una trampa
22/IV/09
Por Enrique Oliva
La V Cumbre de las Américas fue un festival de fotografías, estrechar de
manos e intercambios de frases amables con la estrella mediática del
momento, Barack Obama. Este prometió nuevas políticas advirtiendo que
“no vine aquí a discutir sobre el pasado, sino a discutir sobre el
futuro”, explicando lo prioritario de su gobierno: “es la imagen de EEUU
que debemos restaurar”. Claro y directo, piensa ante todo en su país.
Del aparatoso evento han salido ilesos y robustecidos solo los
beneficiarios de la década de ganancias exorbitantes con la estafa de
las hipotecas, los préstamos usurarios, la especulación bursátil y los
bochornosos “salvatajes” interminables. Para la gente común no se pensó
en ningún tipo de salvavidas. Tampoco se habló de las pérdidas de
empleos y derivados conflictos sociales explosivos. Es decir, ganó la
mafia financiera internacional, los bancgsters, como los llamaba
Roosevelt. Y el FMI vuelve como robusto banco central mundial con el
padrinazgo de la Reserva Federal (FED).
Unos días antes de la Cumbre se anunció que el presidente Barack Obama
había aprobado el proyecto de declaración final de la misma. De borrador
pasó a documento oficial, sin ningún cambio destacable ni discusión. En
Venezuela, a un pequeño salto del estrecho que la separa de Trinidad y
Tobago, Hugo Chávez presidía la cumbre del ALBA (Alternativa Bolivariana
para las Américas) a la cual asistía entre otros mandatarios el
presidente de Cuba Raúl Castro y despotricaban sin reservas contra el
sistema financiero internacional. Al considerar el proyecto de acta
final aprobado por Obama, se la estimó como “inaceptable”. Un grupo
importante decidió no firmarla por “no dar respuesta a la crisis global
y no cuestionar la exclusión injustificada de Cuba, expulsada de la OEA
en 1962”.También, casi paralelamente, se reunía en Río de Janeiro el
llamado Foro Económico Mundial, encabezado por Lula da Silva, ente
masivo anti Davos con unánimes acuerdos de rechazos al neoliberalismo.
El temor a un áspero enfrentamiento de Obama con Hugo Chávez, que tanto
hostigó al ex presidente Bush en la anterior cumbre, se suavizó primero
por las medidas norteamericanas sobre Cuba y luego por encuentros
informales entre jefes de estado. El ligero intercambio de frases
sociales correctas en esas circunstancias diplomáticas, disgustó a
congresistas yanquis y a los republicanos de Miami, muy vinculados con
el exilio cubano. Obama se vio obligado a dar explicaciones y las cosas
no pasaron a mayores, por ahora.
El caso Cuba
Difundida poco antes de la Cumbre de las Américas, la decisión de EEUU
de levantar la prohibición de viajes a Cuba y el envío de remesas a la
isla, la mayoría de los presidentes reunidos en Trinidad y Tobago,
celebraron la actitud norteamericana y coincidieron en insistir en el
levantamiento del bloqueo “sin condiciones”, tal como lo hiciera en su
discurso de apertura Cristina Kirchner. Pero Obama dio a entender que
antes esperaba algunas señales de La Habana. Nadie recordó que en la
reunión de Santiago de Chile el vicepresidente norteamericano ya había
adelantado que, “por ahora, el bloqueo continuará”. No alteró en nada el
reconocimiento de Hilary Clinton diciendo que “la política de nuestro
país con Cuba ha sido un fracaso”.
Washington afirma que ahora la pelota está en La Habana. Pero,
informaciones atribuidas a círculos de cubanos en Miami, explican el
porqué de la aceptación de los exiliados a las medidas adoptadas por
Obama. Ellos planean, “coincidiendo con la Casa Blanca”, en exigir
muestras de democracia con libertad de prensa. Para ese supuesto,
preparan la instalación de medios de comunicación de la oposición
“orientadores de opinión pública”, como un paso a posibles elecciones.
De oponerse La Habana, “justificaría” el no levantamiento del bloqueo,
anulando las “concesiones” ya adquiridas. Todo lo avanzado quedaría en
nada y “el malestar popular podría llevar a la caída del gobierno
comunista”. Así de fácil lo ven desde Miami, olvidando la cantidad de
intentonas de fuerza, como la fallida invasión de Bahía de Cochinos y el
sinnúmero de proyectos de magnicidio.
Lo cierto es que los hermanos Castro aun no han manifestado opinión
alguna sobre “la mano tendida” (pero el puño cerrado) de Barack Obama y
los medios cubanos se han limitado a dar la información sin agregar
comentarios.
El favorito tema yanqui de los derechos humanos
Es asombrosa la audacia y falsa seriedad con que los EEUU hablan y
pontifican sobre democracia y respeto a los derechos humanos, cuando
ellos han propiciado dictaduras sangrientas, concretando docenas y
docenas de intervenciones militares por todos los mares, siempre en
ventaja. En la actualidad están ocupando, reduciéndolos a tierra
arrasada, a Iraq y Afganistán, extendiendo sus bombardeos a Pakistán.
Casi simultáneamente con la iniciación de la Cumbre, se difundieron
las escandalosas revelaciones oficiales de documentación probatoria de
las torturas en Guantánamo, Colombia y en diversas cárceles secretas de
la CIA en el exterior, con cientos de vuelos utilizando aeropuertos de
14 países europeos con irregularidades ya admitidas por varios jefes de
gobierno del viejo mundo. Además, esas salvajadas inhumanas fueron
“legalizadas” por tribunales, el Congreso y el propio ex presidente
George Bush, quien llegó a “justificar” reiteradamente las torturas a
prisioneros, sobre la base de un “estudio” pago realizado por académicos
de la Universidad de Harvard, la más antigua y rica norteamericana,
donde cursó estudios el matrimonio Obama. El pueblo yanqui pudo escuchar
a su mandatario George Bush (h) describiendo el suplicio del
“submarino”, considerándolo “razonable”.
Casi simultáneamente con la iniciación de la Cumbre de Trinidad y
Tobago, se entregaron a la prensa en Washington los bochornosos memos y
un manual elaborado por abogados de la Secretaria de Justicia para ser
utilizados por la CIA en torturas. Junto a las crudas revelaciones,
Barack Obama se comprometió a no llevar a juicio a quienes ordenaron
tales vejámenes ni a quienes los aplicaron. Las críticas por el proceder
del presidente le llueven de derechas y de izquierdas. Los primeros se
quejan por la publicación de los documentos secretos y los segundos (en
especial asociaciones de DDHH) por el indulto a los responsables. La
puja se inclinaba ayer por hacer juicios y Obama dejaba la puerta
abierta para ello. Las presiones en uno y otro sentido no parecen detenerse.
La prensa nacional e internacional ha divulgado la información oficial y
requerido opiniones a personajes de pasadas administraciones, en
especial a cercanos de George Bush (h) como el ex Fiscal General de
EEUU, Michael Mukase y el ex director de la CIA Michael Hayden. El
primero dice que la publicación “era innecesaria como asunto legal y
poco sólida como asunto político”. El segundo informa haber consultado
con otros 4 ex titulares de su mismo cargo, quienes comparten sus
objeciones al Presidente Obama por haber hecho pública una documentación
que “pone en peligro la seguridad del país”.
Espacios Europeos, el sitio español en Internet, informaba ayer: “el
Relator Especial sobre la Tortura de la ONU, Manfred Nowak, afirma que
Barack Obama viola el derecho internacional al negarse a procesar a los
agentes de la CIA que participaron en torturas. Nowak manifestó que
EEUU, como cualquier otro país, está obligado por la Convención Contra
la Tortura de las Naciones Unidas, que exigen que se juzguen todos los
casos en los que haya pruebas de que se han empleado torturas”. Además,
agrega: “Para reafirmar su apoyo y confianza en la CIA, el presidente
visitó ayer lunes la sede central de la institución, a pesar de que él
dio a conocer los ‘memorandos’ sobre torturas durante la administración
Bush”. ¿Cuál será la opinión del juez Garzón de Madrid o el fiscal de la
Corte de Justicia de La Haya Moreno Ocampo?
Ni colonialismo ni paraísos fiscales
De colonialismo no se habló nada en Puerto España. Y de paraísos
fiscales tampoco. Este último tema adquirió una cierta notoriedad
durante la última cumbre del G20 en Londres donde se hizo pública la
lista negra de países que explotan ese sistema delictivo bancario, con
cuentas numeradas secretas, sociedades de fantasía y blanqueos de
dineros mal habidos, en especial provenientes de drogas y tráfico de
armas y todo tipo de delitos. Países vecinos suramericanos acusaron de
delatoras a autoridades de Argentina y Brasil señalándolos ante el
europeo OCDE para incluirlos en la Lista Negra, conformada por más de 40
países que explotan esas actividades en perjuicio de otros estados. Pero
los propietarios de esos bancos son muy altos financistas
internacionales y tienen influencias de sobra para salir de problemas
judiciales como ya lo realizaron en otras oportunidades. Lograron así
que los gobiernos objetados propusieran al OCDE reformar las
reglamentaciones legales. La vieja táctica de generar cambios de
maquillaje para que todo siga igual. La lista negra ya no existe,
reemplazada por una menor llamada “gris”, una especie de dorado
purgatorio, donde esperan blanquearse solo con promesas.
FMI ¿Banco Central del Mundo?
El tan desvalorizado FMI, cuya desaparición desea la mayoría del mundo
estafado, resucitó más poderoso que nunca, multiplicando su capital y
dispuesto a regular las finanzas internacionales como banco central
mundial según lo llaman ya medios financieros. Y vaticina “tiempos
difíciles”, recetando disminuir del gasto público, soportar despidos y
congelamiento o rebajando salarios y toda la batería liberal.
Las alianzas hilvanadas por Washington, día a día son más débiles y le
será progresivamente más difícil mantener a sus socios menores en el
riesgoso papel de solo proveerle tropas para cuidar sus ductos de
petróleo y gas para su glotonería consumista.
Es ya evidente que ese obligado cortejo pierde interés en acompañar al
imperio decadente por el alto costo de tal “amistad” en compromisos
onerosos y la pérdida de electorado de sus gobernantes por adoptar
políticas dañinas e impopulares.
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