[R-P] [Jorge Giles] El panorama político a mediados de abril
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Lun Abr 20 10:05:08 MDT 2009
http://jorgegiles.blogspot.com/
domingo 19 de abril de 2009
PANORAMA POLÍTICO SEMANAL
América ya no es lo que era en tiempos imperiales. La historia le
reservó a Néstor Kirchner la responsabilidad de decirle NO al ALCA y a
Cristina Fernández, protagonizar un nuevo horizonte, con Cuba
definitivamente integrada al continente.
Pero los nuevos paradigmas de la región no sacuden el placard de la
vieja política.
La reaparición pública de Eduardo Duhalde, acompañado de Cecilia Pando,
más los punteros que promovieron los hechos violentos contra
funcionarios judiciales y comunales en Lanús, así lo demuestran.
El arco opositor reacomoda sus placas internas, enfrentando
contradicciones difíciles de resolver en el corto plazo y que se dejan
oír en los quejidos del conflicto suscitado entre Julio Cobos y Elisa
Carrió, entre ésta y los patrones rurales, en sectores internos de la
Coalición Cívica, en el Pro-duhaldista de Macri, en las angustias
recurrentes de Gabriela Miccheti por develar su destino, en la
Convención radical y en otras manifestaciones semejantes.
Habrá que ver si en menos de un mes logran salir del laberinto en el que
se encuentran por estas horas.
Un laberinto del que ya no puede salir inmune Julio Cobos, manchado con
conductas que deshonran las instituciones republicanas a las que tanto
dice respetar.
Los opositores precisan instalar un nuevo escenario que les brinde el
oxígeno ausente. Los anteriores teatros de operaciones pasaron del
conflicto de los patrones rurales, hasta llegar al usufructo de la
inseguridad delictiva y del velatorio de Alfonsín.
*Ida y vuelta, sin escrúpulos.
Cuando las políticas se construyen exclusivamente en base a momentos
puntuales, sin elaborar un proyecto a largo plazo que contenga y alumbre
soluciones duraderas, las políticas resultan vacías y espasmódicas.
No exponen ante la sociedad ninguna propuesta consistente.
Sólo saben oponerse a un modelo que gobierna con la proa puesta en la
defensa del empleo, la producción y el consumo interno.
Con este cuadro, el oficialismo deberá estar muy atento ante el posible
montaje de situaciones que pretendan enturbiar el proceso electoral. No
es apresurado prever que ante la orfandad de espacios sociales, ciertos
sectores opositores intenten provocar hechos violentos o bien,
aprovecharse de legítimas demandas de vecinos para usufructuarlos en su
propio beneficio partidario.
La derecha sigue apelando al facilismo del recurso basado en más balas
ante cualquier hecho de inseguridad. Pero contra esas campañas
recurrentes de aquellos que agitan a menudo políticas de exclusión
social, la democracia deberá seguir anteponiendo como consigna vital que
la mejor política de seguridad son las políticas de prevención del
delito y de inclusión social. Si así no fuera, corremos el riesgo de
consolidar el país desigual y por tanto, la violencia marginal será
parte del paisaje habitual que nos espera a los argentinos.
El desaire de los dirigentes de la Mesa de enlace rural a Elisa Carrió y
la andanada de críticas que le propinaron en los últimos días, puso en
riesgo a la Coalición Cívica en su pretensión de liderar el arco
opositor de la derecha. A esos factores de poder, no les basta que al
frente de la lista electoral porteña, Carrió sostuviera hasta el último
instante a un representante de la banca internacional. Ni les alcanza
que ella misma acepte finalmente ocupar el primer lugar. Dicen por lo
bajo que es un convoy sin un maquinista probadamente cuerdo y empiezan a
planificar su acercamiento hacia la guarida del menemismo-duhaldista de
Macri, De Narváez y Solá.
No es menor el problema que tienen, porque difícilmente las capas medias
vayan a inclinar sus preferencias por quienes representan lo peor del
pejotismo más anacrónico. La imagen de “derecha moderna” a la que aspira
Mauricio Macri podrá haber confundido a amplios sectores medios de la
aldea porteña, pero es una empresa imposible de lograr en el conurbano
bonaerense y en el interior profundo del país.
De tal manera que a diez domingos de las elecciones, todo indica que los
opositores difícilmente estén en condiciones de crecer y captar las
simpatías de una amplia franja social que no comulga ni con los
distintos naufragios de la ex Alianza de Fernando De la Rúa ni con el
llamado “Pro-PJ disidente” que apadrina Eduardo Duhalde.
Esa es la franja huérfana por la que el oficialismo, eventualmente,
podría seguir creciendo.
Lo decimos porque la dinámica de esta etapa política está signada por la
continuidad y la profundidad del actual modelo gobernante o por su
interrupción y vuelta atrás. A todo o nada. Es parte ineludible del
proceso histórico en nuestro país y en toda la región.
Se equivocan los que creen que es parte de un consignismo baladí. Como
se equivocan los que sostienen que, en verdad, es el peronismo
trasladando su propia interna al conjunto de la sociedad. Con igual
lógica reduccionista podríamos afirmar que el radicalismo hace otro
tanto ¿O no hay radicales a lo largo y ancho del dial electoral?
Ni qué decir de aquellos sectores que provienen de matrices
progresistas. Este revoltijo de expresiones partidarias es sólo eso, un
revoltijo que ya se encargará el mismo proceso de darle un nuevo orden y
una nueva institucionalidad.
El frente político conducido por Néstor Kirchner, en tanto, amplía su
oferta electoral y unifica su discurso en defensa del modelo gobernante.
Saben que lo que divide las aguas, es el modelo de país que unos y otros
buscan imponer a través de una mayoría que se expresará en las urnas.
La historia enseña que los trabajadores y los sectores más humildes son
sabios a la hora de valorar y defender las conquistas sociales. Pero hay
otros sectores que, por el contrario, cuando mejor están económicamente,
se olvidan de cómo lograron las mejoras de las que hoy disfrutan. Como
si no viniéramos del 2001 y del 2002.
A esos sectores habrá que refrescarles en estos días la verdadera
historia, para que el 28 de junio elijan por el futuro y no por el
pasado que ya padecimos.
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