[R-P] [Página 12] Verbitsky refuta a Argumedo.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Lun Abr 20 09:17:38 MDT 2009


EL PAIS › DEBATE
La encrucijada
Por Horacio Verbitsky

Alcira Argumedo cuestionó la nota del domingo 12, “Polos”:

“Argentina enfrenta una encrucijada histórica. No solamente por la
magnitud de la crisis mundial ante la cual no se vislumbran respuestas
efectivas sino, además, porque en las próximas elecciones se intenta
plantear una polarización entre opciones de derecha. El problema es
que, siendo una crisis de sobreproducción por carencia de demanda –al
igual que la de 1873 y la de 1930– su superación requiere una
distribución de la riqueza en gran escala, con un proyecto creativo de
reivindicación nacional y social en el marco de una integración
latinoamericana autónoma. Al ser abordada por proyectos de derecha, la
crisis de 1930 tuvo como exponentes internacionales a Adolfo Hitler,
Benito Mussolini o Francisco Franco, mientras en nuestro país
triunfaba la dictadura de la década infame. Esa crisis desembocó en la
Segunda Guerra Mundial: tal es la dimensión de los actuales desafíos.

En su artículo ‘Polos’ (Página/12, 12/4/09) Horacio Verbitsky alerta
sobre las presiones de la derecha agropecuaria para evitar la
imposición de retenciones, cuyo valor ronda los 4000 millones de
dólares. También recuerda las andanzas del ex presidente Eduardo
Duhalde –quien estaría jugando detrás de Macri-Narváez-Solá– junto a
los antecedentes de Alfonso Prat Gay, broker del JP Morgan y
colaborador de Amalia Fortabat. La figura de Alfonsín no podría ser
capitalizada por Elisa Carrió y la Coalición Cívica, si –como propone
Verbitsky– se rememoran las palabras que en su momento le dedicara el
líder de la UCR: ‘De lo peor que se puede pedir como enemiga, porque
es hipócrita’. Sin embargo, la Coalición Cívica cuenta con aliados
radicales que sí pueden capitalizar la conmoción causada por la muerte
de Raúl Alfonsín. Que Mauricio Macri es de derecha y beneficiario del
saqueo del país cuando trabajaba con su papá, nadie lo duda; tampoco
se duda del oportunismo de Felipé Solá quien, al igual que Daniel
Scioli, ‘fue en forma sucesiva menemista, duhaldista y kirchnerista
con parecido fervor’, según remarca la nota. Nosotros remarcamos que
no fueron los únicos. El peligro de esta derecha es que ‘tratarán de
sepultar la fantasía de industrialización con pleno empleo del
kirchnerismo, en beneficio del modelo agroexportador, aggiornado por
las multinacionales de la manipulación genética’. Un espanto.

La tragedia es que, para no caer en las fauces de esa derecha, la
polarización nos obligaría a refugiarnos en los brazos del PJ-Kirchner
con sus aliados Aldo Rico, Ramón Saadi, Luis Barrionuevo, José Luis
Gioja, Jorge Capitanich o el salteño Urtubey, junto a los barones del
conurbano con sus historias de gatillo fácil, zonas liberadas para el
delivery u otros delitos, presiones mafiosas y similares atributos.
Todos ellos respaldados por las corporaciones petroleras, la Barrick
Gold, Minera La Alumbrera y demás trasnacionales de la minería
depredadora, agradecidas por la eliminación de la protección a los
glaciares; sin contar con los pools de soja que arrasan bosques
nativos mientras crece la pobreza y reaparece una epidemia de dengue;
o con el sector financiero, cuyas ganancias fueron extraordinarias
gracias a la ley de Martínez de Hoz en vigencia. A pesar de haber
atravesado los seis años de mayor crecimiento económico de la historia
argentina, la redistribución del ingreso y la eliminación de la
pobreza y el hambre quedaron como una asignatura pendiente: la
prioridad fue otorgar subsidios por unos 10.000 millones de dólares
anuales a las empresas amigas y a otros amigos, además de permitir el
desangre de las rentas de nuestros recursos estratégicos no
renovables, que son aún mayores. Otro espanto.

Convencidos de que existe una alternativa diferente, impulsamos
Proyecto Sur. No es la primera vez que se intenta; pero en el Frente
Grande el establishment pudo actuar con eficiencia y torcer
dramáticamente el rumbo, que culminó en diciembre del 2001. Recuerdo
la conversación de 1994 con Horacio Verbitsky en su oficina: me había
citado para intentar convencerme de la necesidad de apoyar las
políticas de Chacho Alvarez ante la polarización con el menemismo,
aunque era consciente de sus falencias. La responsabilidad no fue
únicamente de Alvarez; también contribuyeron, en mayor o menor medida,
quienes optaron por las teorías del posibilismo y el ‘mal menor’,
desechando la construcción de un proyecto político opuesto al
neoliberalismo. En esa oportunidad preferimos la derrota y el
aislamiento, antes que ser cómplices de una traición: los hechos
demostraron, aunque tardíamente, la validez de nuestras razones. Ahora
Proyecto Sur aparece, en la nota de Verbitsky, como una fuerza
política molesta que nuevamente interfiere en la polarización contra
‘la derecha’: nada justifica sus comentarios, si no es la intención de
desprestigiarnos. Quizá por un descuido, omite informar que el
diputado de Proyecto Sur integró junto a Solidaridad e Igualdad ‘la
solitaria excepción’ de no dar quórum a la oposición para el proyecto
de ley de rebaja de retenciones, en tanto de esa propuesta favorecía
más a los grandes productores que a los medianos y pequeños. A su vez,
al final del artículo, relata una reunión convocada para promover la
candidatura de Rafael Bielsa, donde ‘uno de los convocantes, el
ingeniero agrónomo e historiador Alberto Lapolla contó que el año
pasado, cuando se discutía la posición de Proyecto Sur sobre la
resolución 125 de retenciones móviles, el dirigente del Partido
Socialista Auténtico Daniel Abrantes dijo que no podían apoyar el
proyecto del Gobierno, porque la Federación Agraria pagó la campaña
presidencial de Pino Solanas’. En el balance pertinente –que no es
trucho– puede comprobarse que los gastos de la campaña presidencial de
Solanas fueron financiados con el Fondo de los Partidos Políticos
administrados por el Ministerio del Interior y auditados por la
Justicia Electoral correspondientes al Partido Socialista Auténtico,
junto a magros aportes personales de algunos integrantes o
simpatizantes de esa patriada. Aparentemente, el único valor político
de Lapolla consiste en dar información sobre la dinámica interna de
Proyecto Sur, aunque sea falsa; sin embargo, más grave aún es que no
pueda concebir que en este país haya gente dispuesta a no vender sus
ideas, sus principios, su conciencia y su trayectoria a cambio de un
financiamiento, un subsidio, un cargo u otro tipo de prebendas. Es
triste, pero pareciera que tampoco Verbitsky lo concibe: no es bueno
que un periodista con su experiencia intente escudarse en una cita de
ese tenor para tirar la piedra y esconder la mano.”

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Ojalá el electorado fuera tan generoso con Proyecto Sur como
Página/12, que lo mencionó en siete líneas y le concede media página.
Si Argumedo dice que la campaña la pagó el PSA y el dirigente del PSA
dice que la plata la puso la Federación Agraria, en realidad se trata
de una desmentida/confirmación. Los años afectan la memoria. Si
alguien se interesara en estas cuestiones de la tercera edad, puede
releer mis notas de julio a octubre de 1994, que fueron mucho más
simpáticas con los planteos programáticos de Pino que con la política
de alianzas de Chacho. El diálogo que Argumedo menciona fue en 1983,
cuando intentó convencerme de votar por Italo Lúder. Pronto todos
seremos historia y se podrá juzgar qué hizo cada uno, los que
denunciaron al menemismo desde el principio y los que votaron con la
Sociedad Rural en contra de las retenciones móviles.



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