[R-P] [Mark Weisbrot] Economía global exagerada.

Gustavo Battistoni gustavo.battistoni en gmail.com
Vie Abr 17 10:08:44 MDT 2009


Economía global exagerada


  Por Mark Weisbrot *

“Este es el día en que el mundo se unió para combatir la recesión
global. No con palabras, sino con un plan de recuperación global y de
reforma y con una agenda clara”, dijo el primer ministro del Reino
Unido, Gordon Brown, al final de la Cumbre del G-20 la semana pasada.

Pero sus palabras fueron algo exageradas. No hubo ningún plan para la
recuperación global o siquiera un compromiso para incrementar un
estímulo fiscal. Falta ver qué tipo de reformas realmente se
materializarán. Pero la recuperación y las reformas no dependerán
necesariamente de lo que decida hacer el G-20. Retrocedamos a la
última gran crisis económica: la que comenzó en Asia en 1997 y se
propagó por Rusia, Brasil, Argentina y otros países. En septiembre de
1998, el presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, advirtió
que “simplemente no es creíble que Estados Unidos pueda seguir siendo
un oasis de prosperidad inafectado por un mundo que está sufriendo
grandes tensiones.” Pero la economía de EE.UU. siguió creciendo
durante la crisis, como resultado del consumo impulsado por la burbuja
en la bolsa de valores. Esto continuó hasta que reventó, llevando a la
economía de EE.UU. a la recesión en 2001.

La actual recesión global es mucho peor y más extendida que la crisis
de fines de los noventa. Los países de altos ingresos que constituyen
la mayor parte de la economía del mundo están casi todos en recesión.
Hay grandes desequilibrios, generados durante muchos años, que se
están ajustando a un paso que es difícil predecir. Y hay grandes
debilidades en la mayor parte del sistema financiero global. No
obstante, EE.UU. es capaz de recuperarse por sí misma con un estímulo
económico doméstico lo suficientemente grande y sin importar lo que
otros gobiernos hagan. Al mismo tiempo, la recuperación de EE.UU.
ayudará al resto del mundo. El hecho de que el dólar sea la moneda de
reserva clave del mundo le da a EE.UU. todavía más libertad para
actuar. Hay fuertes reclamos por parte de los conservadores sobre la
manera de gastar frente a una recesión, pero hay inversionistas en
todo el mundo que están dispuestos a prestarle dinero al gobierno de
EE.UU. a una tasa de interés históricamente baja (tanto real y
nominal) de 2,9 por ciento sobre los bonos del Tesoro a diez años.
Esto no es señal de una crisis fiscal inminente.

Es bueno que los líderes del G-20 por lo menos estén hablando sobre
una cooperación internacional incrementada para enfrentar la
desaceleración global. El carácter global de la “economía global” ha
sido extremadamente exagerado, al igual que lo han sido sus
implicaciones. El mundo hoy en día es aún mucho más una colección de
economías nacionales. Y los gobiernos nacionales –especialmente en las
economías más grandes– tienen el potencial de escoger la mayoría de
sus políticas económicas así como lo hicieron hace treinta o cuarenta
años. El gobierno de China, por ejemplo, por décadas ha controlado el
movimiento de capital hacia dentro y fuera del país, ha regulado
inversiones extranjeras de acuerdo con las necesidades y los planes de
desarrollo nacionales, ha fijado su tasa de cambio y se ha adueñado de
casi todo el sistema bancario. De esta manera pudo aprovecharse de la
“globalización” –tanto en términos del comercio internacional como de
inversiones extranjeras directas– para lograr el crecimiento económico
más rápido en la historia del mundo.

La idea contemporánea de “economía global” está basada en una analogía
mal aplicada al desarrollo histórico de economías nacionales. Por
ejemplo, la economía de EE.UU. era mucho menos estable, con
desaceleraciones más frecuentes y más duraderas, antes de la creación
de instituciones reguladoras, incluyendo a la Reserva Federal (1913) y
las reformas del New Deal de los años treinta. La crisis actual, la
cual ha ocurrido después de décadas de reformas de desregulación,
parece ser la excepción a la regla.

Así, se ha razonado, ahora vivimos en una “economía global”, y ésta
también tiene que ser regulada para resolver algunas de las
irracionalidades e inestabilidades inherentes en una economía de
mercado.

Por supuesto que hay algo de verdad en este argumento. La idea de una
moneda de reserva mundial para reemplazar el dólar, por ejemplo,
presentada por China, es una reforma potencial que podría mejorar la
estabilidad macroeconómica global. Pero el concepto de la “economía
global” es muchas veces una exageración, que genera confusión y
consecuencias políticas negativas. Reformas que son necesarias y
además viables a nivel nacional son rechazadas como incompatibles con
la “economía global”. Al mismo tiempo, los reformadores a menudo
equivocadamente acuden a instituciones supranacionales que fomentan
principalmente la desregulación, que no responden ante nadie y que son
regresivas –FMI, Banco Mundial y Organización Mundial del Comercio–
para resolver los problemas que estas mismas instituciones han ayudado
a crear. Ciertamente, la “globalización” bajo reglas y políticas
inapropiadas ha contribuido de manera importante a la crisis actual.
Incluso la Unión Europea, un proyecto que se compara favorablemente al
tipo de integración del Tratado de Libre Comercio de América del
Norte, está actualmente dificultando la recuperación de la Eurozona.
Las restricciones a los déficit presupuestarios y la configuración
ultraconservadora del banco central establecida por el acuerdo de
Maastricht están haciendo más difícil que Europa pueda contrarrestar
esta desaceleración.

Los esfuerzos para rediseñar las reglas del comercio global de una
manera más equitativa y racional –esfuerzos como los de la comisión de
las Naciones Unidas encabezada por Joseph Stiglitz, son una parte
vital de la creación de un futuro mejor para las generaciones por
venir.

* Codirector del Centro de Investigaciones Económica y de Políticas
(Center for Economic and Policy Research) en Washington, D.C.


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http://www.pagina12.com.ar/diario/economia/2-123366-2009-04-17.html



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