[R-P] [Matías Mongan] El futuro del conflicto con las FARC

Nestor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Abr 13 11:21:13 MDT 2009


Gentileza Bob Weiss

Agencia Periodìstica del Mercosur (APM) – Argentina-05.04.2009

Escenarios: Dos discursos en pugna ¿Acuerdo humanitario o solución 
militar? La decisión del Secretariado de las FARC de renunciar a la 
exigencia del despeje incomoda al Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, 
quien a regañadientes tuvo que salir a declarar que su gobierno “cree en 
la paz”.

¿Cuál será el futuro de Colombia en un conflicto armado de larga data?

Por Matías Mongan | Desde la Redacción de APM

"La única forma de saber si podemos avanzar, es hablando directamente 
con el Presidente (Álvaro Uribe). Nosotros creemos que si de aquí a dos 
o tres semanas el Gobierno define con las FARC la zona donde se van a 
reunir, en un mes más se puede llegar a concretar el intercambio 
humanitario".

La senadora liberal Piedad Córdoba busca tener un dialogo “cara a cara” 
con el Presidente Álvaro Uribe para así discutir la posibilidad de 
realizar un acuerdo humanitario, que permita intercambiar a una veintena 
de policías y soldados en poder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias 
Colombianas (FARC), por cientos de guerrilleros que hoy en día se 
encuentran presos en las cárceles colombianas.

El grupo Colombianos por la Paz, agrupación que lidera la senadora 
Córdoba y que en el pasado mes de febrero coordinó los operativos que 
condujeron a la liberación unilateral de seis secuestrados en poder de 
la guerrilla, en los próximos días se abocara a la redacción de una 
carta destinada a la Casa de Nariño para así tender los canales de 
dialogo sobre el tema del canje. "Lograr el intercambio requiere la 
voluntad de las dos partes. Las FARC ya dieron un paso. Ahora falta 
conocer qué opina el Gobierno y qué acciones facilitará para adelantar 
este proceso", afirmó enfáticamente Olga Amparo Sánchez, integrante de 
Colombianos por la Paz. Este grupo nuclea a cientos de intelectuales que 
pretenden alcanzar una salida pacífica al conflicto armado que vive 
Colombia hace más de cinco décadas.  Para dejar atrás los llamados 
“inamovibles” en el tema del canje humanitario, a comienzos de este año 
varias personalidades -encabezadas por Piedad Córdoba- comenzaron un 
dialogo epistolar con la guerrilla para así intentar limar las asperezas 
existentes. En el marco de este proceso, el Secretariado de las FARC el 
pasado 29 de marzo envío una carta a Colombianos por la Paz en la que 
hicieron pública su decisión de renunciar a la exigencia de 
desmilitarizar los municipios de Florida y Pradera como condición previa 
a la realización del canje humanitario.

“Quisiéramos reiterarles que estamos listos para el canje de prisioneros 
de guerra, no vamos a hacer del lugar de diálogo un obstáculo 
insalvable, privilegiando así la libertad de los prisioneros en poder de 
las partes contendientes”, sostuvieron en ese entonces.

Para avanzar en el tema del canje, la cúpula guerrillera una vez más 
reiteró que sus voceros son los comandantes Pablo Catatumbo, Carlos 
Antonio Lozada y Fabián Ramírez. El Secretariado pidió para ellos 
“garantías consignadas en protocolos acordados, publicitados con 
suficiente anticipación, que definan condiciones de modo, tiempo y 
lugar”. Para finalizar la conducción del grupo armado más antiguo de 
América Latina señaló que están trabajando para así entregar “pruebas de 
supervivencia” de los más de veinte militares “canjeables” que tienen en 
su poder.  Asimismo, propusieron realizar una suerte de intercambio de 
cadáveres. La guerrilla enfatizó sus intenciones de entregar el cuerpo 
del Mayor del Ejercito Julián Guevara -muerto en cautiverio el año 
pasado-, pero a cambio de que el gobierno de Uribe entregue los restos 
de Raúl Reyes como Iván Ríos (guerrilleros que fueron abatidos el año 
pasado). Reacciones ante la propuesta de las FARC El giro discursivo 
adoptado por las FARC, sin dudas desconcertó al gobierno de Álvaro 
Uribe. El Mandatario tardó tres días en dar a conocer su opinión sobre 
la decisión de la guerrilla de dejar atrás la histórica exigencia del 
despeje militar de los municipios de Florida y Pradera, para así avanzar 
con el dialogo en pos de un intercambio humanitario en Colombia. "Creo 
que la paz tiene que ser exigente, para que en el momento que vaya a 
empezar un proceso se dé una señal inequívoca: un cese de acciones 
criminales, con verificación, por parte de los grupos que quieran entrar 
en ese proceso”, sostuvo Uribe.

Debido al gesto que las FARC le hicieron al Jefe de Estado -el cual 
siempre se ha mostrado reacio en el tema del acuerdo humanitario- no le 
quedó otra que salir a decir que su gobierno “cree en la paz”. 
Igualmente Uribe remarcó que el proceso de dialogo debe llevarse con 
cautela, para así evitar que se “produzca un nuevo engaño a los 
colombianos”. Estas declaraciones del titular de la Casa de Nariño son 
meramente formales y básicamente apuntan a salir bien parado 
políticamente, ante los ojos de la comunidad internacional. Puesto que 
la difícil coyuntura que creó para su gobierno la decisión de la 
guerrilla de dejar a un lado uno de sus históricos “inamovibles” en el 
tema del intercambio humanitario.

La administración uribista nunca apostó, ni va a apostar, por una salida 
pacifica del conflicto armado que vive Colombia desde hace más de cinco 
décadas. La obsesión de Bogotá de erradicar a “sangre y fuego” a las 
FARC se cristaliza en la implementación de una doctrina militarista, 
denominada “Seguridad Democrática”.  A pesar de los reclamos en pos del 
intercambio humanitario que se vienen registrando en estos últimos años, 
la Casa de Nariño no tiene ninguna intención de detener su política 
ofensiva hacia la guerrilla. (Ver: “Fin al posible acuerdo humanitario”. 
APM 25/11/2007)

Esto se desprende del hecho que, mientras Uribe estaba hablando acerca 
de un posible “proceso de paz”, el Ministro de Defensa, Juan Manuel 
Santos, anunciaba el lanzamiento de un nuevo plan contrainsurgente 
decisivo que busca combinar las acciones militares con programas 
sociales. "La bestia (en relación a las FARC) está herida y tenemos que 
mantener la iniciativa para darle la estocada final; para llevarla a un 
punto de no retorno", afirmó tajantemente el titular de la cartera de 
defensa colombiana. No obstante este anuncio oficial que vaticina la 
pronta desaparición de las FARC, la guerrilla en el pasado mes de marzo 
-luego de replegarse debido a los importantes golpes recibidos el año 
pasado, la muerte de Manuel Marulanda, Raúl Reyes e Iván Ríos- logró 
recuperar buena parte de su poder de fuego. Como conmemoración del 
primer aniversario de la muerte de Tirofijo, ocurrida el pasado 26 de 
marzo, el Secretariado ordenó llevar adelante una ofensiva militar 
masiva que dejó un saldo de alrededor de 10 militares muertos. “Mientras 
tanto el país sigue desangrándose” A pesar que Uribe constantemente se 
esfuerza por mostrar a las FARC como una organización guerrillera en 
decadencia (para así de paso negar la existencia del conflicto armado en 
Colombia), los hechos ocurridos en el último mes parecen demostrar lo 
contrario.

De acuerdo a la opinión del ex senador Oscar Tulio Lizcano, quien el año 
pasado se fugó de la guerrilla luego de ocho años de cautiverio, es muy 
difícil creer que “el Estado vaya a derrotar militarmente a las FARC, o 
que las FARC vayan a derrotar al Estado. Mientras tanto el país sigue 
desangrándose”. El ex parlamentario exhortó a las partes en conflicto a 
trabajar en pos de alcanzar una salida política al problema: “Estamos en 
un país en guerra, hay que entender que en medio del conflicto y la 
guerra hay que buscar salidas humanas a través del diálogo". Para 
finalizar, Lizcano recalcó que sólo de esta manera se han logrado 
solucionar los conflictos armados internos que azotaron a otros países 
de América Latina, por ejemplo en El Salvador y en Nicaragua. “Los 
colombianos estamos apoyando el diálogo transparente (…) Colombia camina 
hacia la paz y el intercambio humanitario es un peldaño importante para 
poder alcanzarla”.

La decisión del Secretariado de las FARC de dejar a un lado la exigencia 
del despeje de los municipios de Florida y Pradera, como condición 
previa a la realización del acuerdo humanitario, sin dudas obedece a la 
intención política de poner en la agenda pública el tema de intercambio 
humanitario. Los jerarcas guerrilleros son concientes que este tema 
incomoda al Presidente Álvaro Uribe y a los demás “halcones” de la Casa 
de Nariño, los cuales cada vez que pueden argumentan que no hay ningún 
margen para el dialogo con las FARC. En otras palabras que la única 
solución pasa por el aspecto netamente militar.

En la actualidad, teniendo en cuenta que el año que viene se va a 
realizar las elecciones presidenciales, los dos discursos -el 
militarista y el dialoguista- luchan para tratar de lograr el mayor 
consenso posible dentro de la sociedad colombiana. A pesar que la 
política militarista de Uribe ha logrado en estos últimos tiempos 
cosechar importantes logros en la lucha contra la guerrilla -muchos de 
ellos gracias a incurrir en violaciones a las normativas del derecho 
internacional- la sociedad colombiana parece ir cansándose de soportar 
actitudes violentas todos los días.

Cada vez son más los que se muestran proclives a buscar la paz y el 
dialogo. Indudablemente es positiva la decisión de las FARC de dejar 
atrás el tema del despeje, ahora el gobierno colombiano será el 
responsable de determinar el futuro del acuerdo humanitario en Colombia.




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