[R-P] cumpleaños de la OTAN

Abulafia abulafia en arnet.com.ar
Mar Abr 7 02:41:32 MDT 2009


La OTAN, me pare a mí que es otro "tigre de papel" como dijera el gaucho 
Mao.

También el auor de esta nota, perce indicar que en España hay gente que 
iensa en otras cosas que las que se leen en la revista Hola.


OUTA


MARCADO OTAN por tierradegenistas Pro @ 07. 04. 09 - 14:00:00


Cumpleaños de la OTAN
por CARLOS TAIBO

Que la OTAN precise celebrar a bombo y platillo el sexagésimo aniversario de 
su fundación parece, por sí solo, señal de mala salud. Y eso que, y al menos 
entre nosotros, las disputas que antaño provocó la Alianza Atlántica han 
bajado, injustificadamente, muchos enteros. Así lo testimonia, sin ir más 
lejos, la apreciación que hizo suya, semanas atrás, una de las tertulianas 
de turno, firmemente convencida de que la presencia de militares españoles 
en Afganistán quedaba suficientemente fundamentada por el paraguas que 
ofrecía la OTAN, una instancia al parecer impoluta y de siempre entregada al 
respeto de la legalidad internacional y de los derechos humanos.

Es urgente, sin embargo, reabrir la discusión sobre lo que hoy significa la 
Alianza Atlántica. Lo primero que conviene recordar al respecto es que la 
OTAN configura la principal de las avanzadas militares perfilada por los 
países ricos. Como tal, y si así se quiere, constituye el brazo armado de un 
proceso nada edificante -la globalización capitalista-, y contribuye 
poderosamente a asentar en el Norte opulento una genuina y orgullosa 
fortaleza. Por su singularidad guerrera -carece de competidores-, la Alianza 
tiene tanto peso como el que corresponde en conjunto al Fondo Monetario, el 
Banco Mundial y la Organización Mundial del Comercio. Por cierto que, si 
todas estas instancias han escapado llamativamente al control de la ONU, 
obligado parece subrayar que la OTAN ha desempeñado papeles decisivos a la 
hora de desacreditar, también, a la máxima organización planetaria: en 1999, 
al cumplir medio siglo, la Alianza dejó claro que en adelante sus acciones 
no tendrían por qué depender de una resolución específica del Consejo de 
Seguridad, en lo que se antojaba un torpedo en la línea de flotación de un 
Derecho Internacional laboriosamente gestado durante decenios.

En un sentido próximo, la OTAN es una organización claramente supeditada al 
dictado que impone la Casa Blanca. Aun siendo cierto que algunos miembros de 
la Alianza han contestado en momentos precisos unas u otras políticas 
norteamericanas -así lo hicieron, por ejemplo, Francia y Alemania con 
ocasión de la agresión que EEUU preparaba en Irak en 2003-, la OTAN como tal 
a duras penas ha servido de cauce para la expresión de tales disensiones. 
Antes bien, la Alianza ha refrendado puntillo- samente todos los criterios 
defendidos por Estados Unidos, lo cual no ha sido óbice para que este se 
sirviese de ella a capricho según las circunstancias. Washington rehuyó la 
colaboración de la OTAN en el mentado Irak, pero bien que la recabó, en 
cambio, en Afganistán. Es evidente, de cualquier modo, y en paralelo, que la 
Alianza ha sido un elemento decisivo a la hora de cancelar cualquier 
proyecto de independencia del lado de la Unión Europea.

El derrotero reciente de la OTAN se ha visto marcado, en otro terreno, por 
tres procesos de interés. El primero es una generosa expansión del área de 
sus acciones militares, no sometida hoy a restricción alguna, y ello por 
mucho que pueda apreciarse una concentración de intereses en una región, el 
Oriente Próximo, geoestratégica y geoeconómicamente vital. El segundo lo 
aporta una activa presión sobre Rusia, encaminada a obstaculizar el 
renacimiento, en el oriente europeo, de un gigante contestatario; en este 
sentido, y de nuevo, ningún dato permite afirmar que la Alianza Atlántica ha 
servido de freno a una creciente agresividad norteamericana plasmada, por 
ejemplo, en escudos antimisiles y bases militares que apuntalan un proyecto 
orientado a disputarle a Moscú una atávica zona de influencia. Agreguemos, 
en suma, que las presiones de la OTAN mucho tienen que ver con el 
crecimiento del gasto militar en todo el planeta; quienes, hace tres 
lustros, se atrevían a sugerir que la Alianza era un venturoso estímulo para 
las conversaciones de control de armamentos han tenido que plegar velas.

No puede faltar en nuestras consideraciones, en fin, el recordatorio de que, 
rematada la Guerra Fría y necesitada la OTAN de nuevas fuentes de 
legitimación, al cabo encontró la mayor de estas en el intervencionismo 
autodenominado humanitario. No hay que ser muy sagaz para concluir que este 
último responde las más de las veces a la defensa de los intereses de 
siempre, realizada ahora, bien es cierto, de la mano de procedimientos 
aparentemente más benignos y notablemente más eficaces. Quien piense, de 
cualquier modo, que la OTAN siente alguna preocupación por los derechos 
humanos en algún lugar del planeta haría bien en preguntarse por qué sus 
soldados no se han desplegado en Gaza y Cisjordania -para exigir la retirada 
del Ejército israelí-, en el Kurdistán -para reclamar de los militares 
turcos el respeto de las normas más elementales- o en el Sáhara 
Occidental -para hacer otro tanto con las fuerzas armadas marroquíes-. El 
intervencionismo humanitario ha servido para ocultar, por añadidura, lo que 
ocurría en la trastienda en la forma de un doble y delicado proceso: 
mientras la OTAN se ha lanzado con denuedo a la identificación -en su caso a 
la creación- de nuevas amenazas como las que supondrían el terrorismo 
internacional o las migraciones, por el otro -ya lo señalamos antes- bien 
que ha procurado, incansable, reflotar algunas de las viejas, y en singular 
la que acarrearía el gigante ruso.

Chesterton, el escritor inglés, tuvo a bien señalar que el matrimonio es una 
institución ideal para resolver un sinfín de problemas que no existirían de 
no existir el propio matrimonio. Si sobran las razones para endosarle a la 
Alianza Atlántica la frase chestertoniana -tradúzcala el lector-, también 
sobran para desear que el de estos días sea el último aniversario que la 
OTAN celebre.

Carlos Taibo es profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Autónoma de 
Madrid


Dominio público
http://blogs.publico.es/dominiopublico/1188/cumpleanos-de-la-otan/




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