[R-P] [Félix Herrero] Argentina y la revolución bolivariana
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Vie Abr 3 10:20:34 MDT 2009
[El vicepresidente del MORENO en un balance del kirchnerismo francamente
mucho más ajustado que el de Pino Solanas, quien preside la institución.
Quizás porque Herrero no aspire a ser el Napoleón de los argentinos,
quizás porque se trata de un cuidadoso técnico. No lo sabemos. Pero este
análisis poco tiene que ver con la política que desarrolla Solanas, más
allá de que comparta con el cineasta ciertas posturas.]
Gentileza Bob Weiss
La opción argentina entre ser campo de Ayacucho o cerro de Potosí
ARGENTINA Y LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA
Por Félix Herrero - Vicepresidente del MORENO
-Al mirar la muchedumbre en Islandia, golpeando cacerolas y sartenes
hasta la caída del gobierno, recordé una popular consigna en los
círculos anticapitalistas en 2002: -Tú eres Enron. Nosotros somos
Argentina. Naomí Klein (All of Them must go, The Nation, edición del 23
de febrero de 2009)
La Hora de los Pueblos
Los recientes triunfos populares en los referendos de Bolivia y
Venezuela son un paso más de la revolución al socialismo del presente
siglo. Esta etapa es parte de la ansiada hora de los pueblos.(1)
Y Noemí Klein continúa así la frase del epígrafe: -Ellos gritaron -que
se vayan todos y expulsaron a 4 presidentes en menos de 3 semanas. Lo
que hizo único al levantamiento argentino de 2001/02 fue que no estaba
contra ningún partido en especial, ni siquiera contra la corrupción en
abstracto. El blanco fue el modelo económico dominante; ésta fue la
primera revuelta nacional contra el capitalismo contemporáneo
desregularizado.
¿Qué les pasó a los argentinos que todo quedó a medias tintas, a media
luz, como en aguas de borraja?
En la participación popular de diciembre del 2001 en Argentina, y en la
crisis internacional actual se manifiestan dos interpretaciones: la
kleinista, optimista y llena de esperanzas, y otra que las ve como una
reacción individual de los pequeños ahorristas. Dado la profundidad de
la actual crisis económica internacional, hay quienes ven, con
optimismo, el inicio de la caída del capitalismo, mientras para otros es
una crisis de menor envergadura, como los últimos hechos parecen
confirmar.
Hoy vivimos en Argentina una dualidad política, tenemos actos
internacionales correctos y de gran valor, como haber participado en la
muerte del proyecto estadounidense del ALCA. Tampoco se deben olvidar
otros hechos como el referido a los derechos humanos, al mejoramiento de
nivel de la justicia y alguna renacionalización real no mediáticas; pero
no se perciben señales de medidas que rompan con el modelo neoliberal.
La crisis
Agotado el período favorable del viento de cola exterior, se acabaron
los altos ingresos de las exportaciones agrícolas y de otros recursos
primarios. En los casi 7 años de vacas gordas, no se hicieron las
inversiones necesarias, ni la revolución tributaria ni la recuperación
del patrimonio privatizado.
En este año, cuando los argentinos celebramos (Decreto 2185/07 del Poder
Ejecutivo) el Año de Homenaje a Raúl Scalabrini Ortiz, debemos tener
también presente su desconfianza acerca de la realidad de muchas de las
crisis argentinas, elaboradas por los centros de estudios de los grupos
económicos para obtener ventajas.
Hoy Argentina tiene su propia crisis, provocada por el mantenimiento del
modelo neoliberal, introducido en base al consenso de Washington y al
pensamiento de Kissinger, aplicados sin límites y con saña en países
como Argentina, Bolivia y Rusia. El modelo se puede reducir a tres
políticas: flexibilización desreguladora de la economía interna y de los
servicios públicos, privatización de las empresas y de los recursos
naturales para pagar las deudas externas, y la “liberalización” de la
economía, de las finanzas y del comercio exterior. Esta trilogía fue
aplicada para aumentar la dependencia de los países dominados,
fortalecer el sistema capitalista y poder así transmitir los efectos de
las crisis de los países dominantes al resto del mundo.
El origen de la crisis autónoma argentina está en el mantenimiento del
modelo neoliberal, que deja al país, en comparación con las nuevas
políticas de Bolivia, Rusia y muchos otros países latinoamericanos,
inerme y pasivo. Para ver la reacción contra este modelo, basta leer con
atención el artículo 359 de la nueva Constitución del Estado Boliviano,
que establece la nacionalización de los hidrocarburos y algunos análisis
de la nacionalización rusa. (2)
A la crisis argentina, que es una crisis de modelo, se le sumó la
internacional, que comenzó como inmobiliaria, luego financiera, y pasa
ahora a ser una depresión del sector real. Esta crisis global no
implica, de ninguna manera, la desaparición del capitalismo, porque los
medios de producción siguen, sin ninguna modificación o limitación, en
manos de los más poderosos, mientras la población mundial se empobrece
cada vez más y los consumidores no pueden absorber la sobreproducción
capitalista. Quizás, como dice un pensador argentino, el futuro es más
promisorio para las prácticas fascistas que para la transformación del
sistema capitalista.
Nuestra opción: entre el campo de batalla de Ayacucho o el cerro de Potosí
El triunfo de las mayorías bolivianas (3) el 25 de enero de 2009 con la
aprobación popular de su constitución, y la victoria del PSUV en
Venezuela con el referendo del domingo 15 de febrero, muestra la marcha
triunfal de la revolución social y popular latinoamericana. Este es,
fuera de las anécdotas, el fenómeno histórico que quedará grabado en la
memoria de los pueblos latinoamericanos. Son como los triunfos
sanmartinianos y bolivarianos, previos a la gran victoria de Ayacucho.
Ahora, en este tramo de la historia, la opción es clara para Argentina y
Latinoamérica: aspirar a un nuevo Ayacucho o a un nuevo Potosí. Ayacucho
fue la primera liberación de nuestra América, y el cerro de Potosí, con
la explotación de sus minas de plata, representa el pasado colonial.
En uno de sus principales discursos de febrero de este año, Hugo Chávez
planteó el tema de -grandes obstáculos y barreras (que) vamos
derribando. Son los frenos que la economía capitalista impone a los
pueblos que sufren su imperialismo. Cambiar la economía, la
estructuración del sistema político y económico es el modo de superar
los obstáculos importantes, y no meramente coyunturales, lo que se hace
de un solo modo: derribando el sistema capitalista. Y eso es lo que no
está haciendo Argentina que, a pesar de algunos hechos positivos como la
acción contra el ALCA, entregó las concesiones petroleras y mineras,
territoriales y marítimas, a las grandes multinacionales del petróleo.
Un gran pensador cubano, Armando Hart, que participó en la revolución
cultural cubana, decía que América Latina había producido varios
proyectos originales de validez cultural mundial, como el desarrollismo
cepalino, la teología de la liberación y los modelos revolucionarios
populares y nacionalistas.
Ahora América Latina le presenta al mundo otra de sus grandes
creaciones: la revolución antiimperialista bolivariana y el proyecto de
socialismo del siglo XXI.
Pero el tiempo no corre de la misma manera para todos: , hay otros que
también tienen un papel protagónico, y otros que aún no logran cortar
los compromisos preexistentes con los centros hegemónicos.
Pero dentro de la Patria Grande, hasta Colombia, México y Perú
encontrarán su tiempo para incorporarse al actual proceso liberador de
nuestra América.
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