[R-P] Otra evaluación interesante del período de Alfonsín
Nestor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Vie Abr 3 09:19:47 MDT 2009
[Más "sarmientudo" que "sarmientino" (la diferenciación, de cuño
jauretcheano, fue desarrollada con tanta hondura como gracia por Luis
Alberto Murray en un "Pro y Contra de Sarmiento" que publicó -cuándo no-
Don Arturo Peña Lillo en 1973 o 1974), Alfonsín, como se quejó
recientemente algún suscriptor en esta lista, "no acaba de morirse". La
definición de Facundo Cano apunta a algo muy importante del ahora
excelso "padre de la democracia" (que, por lo boba que anduvo por varias
décadas, parece haber salido nomás al papi putativo). El "sarmientismo"
o "sarmientudismo" es el modo en que se expresan las rebeldías contra
los aspectos formales más desagradables del régimen oligárquico, pero
que no están dispuestas a combatir la estructura dependiente que lo
engendra, vuelve a engendrar, y recicla permanentemente. En línea con
esta idea general, el análisis que sigue.]
Gentileza Alicia Ester
Jueves, abril 02, 2009
"Santo Subito"
Un par de cosas sobre la "canonización" de Alfonsín que me vienen dando
vueltas después de mirar horas de tele este último día.
El borramiento discursivo en los medios del carácter eminentemente
conflictivo del gobierno de Alfonsín: de las polémicas sobre el divorcio
y la patria potestad (con amenazas de excomunión incluidas) no se habla.
Tampoco -o casi nada- de la confrontación con la Sociedad Rural que se
plasmó en aquella silbatina famosa, por ahí andaba Biolcati rindiendo
honores a un difunto que despreciaron con saña en los ochentas. El 1989
de los saqueos y la hiperinflación, del menemismo triunfante recorriendo
el mundo boicoteando las finanzas maltrechas del Estado, creo que ni
siquiera fue mentado. ¿Dónde está Cavallo?
No escuché a nadie recordar los epítetos nefastos de "sinagoga radical"
y "patota cultural" tan al uso de la derecha ochentista. Hasta se
escucha ahora a gente reinvindicar los proyectos más megalómanos de
aquel momento, aquellos como el traslado de la capital a Viedma o la
conformación de un Tercer Movimiento Histórico, que en esa época
ridiculizaban abiertamente.
El nombre de Ubaldini, uno de los sindicalistas más dignos de este país,
sólo ha sido mencionado en referencias hostiles a los 13 paros
generales, sin ponerlos en el contexto de una crisis económica terminal.
Los velorios, lo dice la sabiduría popular, son momentos propicios para
las peores hipocresías.
Digámoslo abiertamente: el alfonsinismo tuvo su momentum fundacional que
terminó deshilachándose a los pocos años de asumido el gobierno. El
discurso de Parque Norte quedó como un bello documento de una Argentina
posible que fracasó ante la Argentina real. Por supuesto son esos
instantes del gobierno de Alfonsín los que rescatamos, y los que nos
ligan afectivamente con RA. La famosa y tan ridiculizada frase de "con
la democracia se come, se educa, se cura" que durante los 90s era el
blanco predilecto del menemismo más obsceno y pragmático, contenía en
germen la verdad de que sólo con una democratización profunda de las
estructuras sociales sería posible alcanzar umbrales de igualdad.
Claro que la palabra "democracia" fue entendida sólo como preservación
del sufragio periódico, de libertades negativas. Ese fue el fracaso más
estrepitoso del Alfonsín post Felices Pascuas: congelar el significado
de aquella palabra en su sentido mínimo.
La continua cantinela del consenso y el diálogo enarbolada por los
referentes de la oposición actual produce el efecto de borrar las
confrontaciones y las disputas que signaron el gobierno de Alfonsín.
Aquellos sí que eran años de "crispación" y "frentes abiertos". ¿No era
acaso eso lo que le criticaban a Alfonsín cuando envió, por ejemplo, la
ley de divorcio al Congreso? ¿Qué necesidad tenía de sumar a la Iglesia
a la lista de enemigos? Sin embargo, la historia -incluso la historia
reciente- siempre se lee según la clave del presente. En veinte o
treinta años desfilarán otras voces evocando el "dialoguismo
republicano" de Néstor K. El tiempo lo trastoca todo.
Digo esto pensando en los días horribles del 2000-2001 cuando Alfonsín
era una presencia molesta para el gobierno sushi de Fernando De la Rúa.
No hace tanto. Personajes ínfimos que no le darán nombre ni a una
plazoleta, como Chrystian Colombo (¿se acuerdan?) o Patricia Bullrich
salían a cruzar sin piedad al ahora "Padre de la Democracia" porque sus
declaraciones enojaban a los mercados. Allí estaba, impertérrita,
Bullrich ensayando su guitarreo frente al féretro. Colombo, thanks God,
abandonó la política.
Así como las sociedades reclaman chivos expiatorios, también, a veces,
requieren de héroes en los que imaginarse reflejadas. Es un proceso
extraño, pero funcional al mantenimiento de cierta idea de comunidad
nacional. No es algo que haya que censurar, las cosas son así. Alfonsín,
parece encaminarse a ocupar un lugar en el panteón de la historia
argentina. Lo más inteligente es recordar que las cosas nunca son tan
lineales ni tan puras, que la Historia con mayúscula usualmente ofrece
una versión edulcorada de los conflictos, de las peleas, de las
historias con minúscula.
Publicado por mariano http://elbuensalvaje.blogspot.com
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