[R-P] UNA NOTA DE HACE UNA DÉCADA HOMENAJE A LA POLITICA
hugopresman en yahoo.com.ar
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Mie Abr 1 09:06:24 MDT 2009
Ahora que tanto se denosta a la política, que es un mérito entrar en ella
desde el apoliticismo rescato esta nota que escribí hace 10 años. Es un
homenaje precisamente a la política y al contacto personal.
HOMENAJE A LA POLITICA
Por Hugo Presman
La ruta 310 tiene la soledad y el frío del sur profundo. Una camioneta
recorre un camino donde la nieve va dejando una alfombra resplandeciente. Se
dirigen a un pueblito solitario, de la solitaria Patagonia. Allí, donde Río
Negro se mece entre vientos destemplados. En Ingeniero Jacobacci esperan a
un ex Presidente que viene a apoyar a su candidato, el Gobernador radical
Pablo Verani, adscripto a la línea interna de Fernando de la Rúa. Raúl
Alfonsín, el hombre que triunfó en 1983 con el 52 % de los votos, el que
reunió multitudes, el que realizó su acto de cierre de campaña en la 9 de
Julio ante setecientos mil o tal vez un millón de personas, va ahora
tratando que su voz llegue a 40 o 50 ciudadanos. Es un político en la mejor
acepción del vocablo. Entiende la militancia en la vieja concepción
irigoyenista de la persuasión directa. Del convencimiento de uno en uno. A
sus 72 años, la televisión no sustituye el abrazo con la gente. No importa
la dimensión del escenario, sino que haya un lugar desde donde se pueda
hacer oír la voz. Terco hasta la exasperación, con una imprudencia
injustificable a sus años, el ex presidente no lleva puesto el cinturón de
seguridad. Dice que está gordo y le molesta para hablar con los que vienen
en los asientos de atrás. Cuando la camioneta pierde el control, su
humanidad es despedida y aterriza sobre esa ruta 310, sobre la soledad y el
frío del sur profundo. Allí donde, en alguna noche de insomnio, diseñó la
idea de trasladar la Capital a Viedma. Con los pulmones dañados y diez
costillas fracturadas, el hombre que en su momento de gloria convocó
multitudes, desde la nieve que cubría el cemento de la ruta 310, tuvo tiempo
para decirle a Verani " Vas a tener que avisar que vamos a llegar más tarde
al acto de Jacobacci ". Allí, en el sur profundo, donde lo esperaban
cuarenta o cincuenta correligionarios, rodeados del frío, del viento y del
abandono. Durante semanas Raúl Alfonsín luchó con la muerte en una
habitación del Hospital Italiano. Afortunadamente, con la misma terquedad
con que no se ató a la vida, le peleó al destino. Sobre la calle Gascón, los
carteles de sus seguidores lo alentaron con frases escritas desde el cariño
y el reconocimiento. Los que no lo votamos también queremos que vuelva a
recorrer esos caminos perdidos, que, como decía Atahualpa Yupanqui " Dios
por aquí no pasó ".Algunos de los que no lo votamos no dejamos de apoyarlo
cuando tuvo el gesto histórico de sentar a las Juntas Militares en el
banquillo de los acusados o sellar el acuerdo sobre el Beagle o intentar
negociar la deuda externa. Más allá de los retrocesos llamados obediencia
debida y punto final, más allá de aquella lamentable mentira pronunciada
ante una multitud que cubría todo el espectro político, " La casa está en
orden ", más allá de cuestionables acuerdos como el de Olivos, más allá de
la desmalvanización, prólogo del cambio de política que llevó al reemplazo
de Grispún por Sorrouille, más allá de su caída en la consideración
popular, a la nonata democracia argentina le ayuda la presencia de Alfonsín.
Y emociona la soledad del hombre en la soledad geográfica. No iba a esquiar
a San Martín de los Andes. No iba acompañado del Jet - Set farándulesco.
Tampoco iba en busca de un campo de golf. Iba en busca de su gente. Allá,
por la ruta 310, donde la nieve y el viento, el abandono y la desesperanza,
se abrazan en el Sur profundo.
18-08-1999
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