[R-P] 2/2 Andres Solíz Rada: Prologo a un libro de pronta circulación en Bolivia. S. Almaraz en la Construcción del Estado Nacional
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mie Abr 1 06:30:42 MDT 2009
El libro de Sergio señaló la línea nacional en todos los foros universitarios, debates y polémicas que se organizaron sobre el papel de la Gulf antes de la nacionalización y contribuyó a generar la indignación social que se necesitaba para recuperar, por segunda vez, los hidrocarburos. No existe un precedente tan claro en la bibliografía boliviana, en el que un libro, Petróleo en Bolivia, transforme el desaliento colectivo en instrumento de cambio decisivo, que, luego de abrogar el Código Davenport, abrió el paso a la nacionalización de 1969. El artículo primero del decreto de esa nacionalización es el mejor homenaje a Sergio. Su texto dice:
"(El gobierno de Ovando) dispone: "La reversión al Estado de todas las concesiones otorgadas a la Bolivian Gulf Oil Company y la nacionalización de todas sus instalaciones, inmuebles, medios de transporte, estudios, planos, proyectos y todo otro bien sin excepción alguna".
Almaraz y Perelman
Pocos conocen las razones de Sergio para dedicar a Adolfo Perelman El Poder y la Caída. Perelman fue un político de raza. Un ser humano que hacía política las 24 horas del día, ya que cuando dormía soñaba con la política. De adolescente había sido militante de la Federación Juvenil Comunista, en su natal Rosario (Argentina). Perteneció a un núcleo de reflexión política, denominado "Frente Obrero", aglutinado por Aurelio Narvaja (otro precursor desconocido), quien convirtió a la organización en ciernes en la entidad que, desde la izquierda, apoyó con mayor claridad al general Juan Domingo Perón, aquel histórico 17 de octubre de 1943. Las demás organizaciones auto proclamadas "revolucionarias" se sumaron a Spruille Braden, el embajador norteamericano, y la oligarquía ganadera, que lo combatieron a muerte. "Frente Obrero" dio nacimiento a la Izquierda Nacional argentina, cuya figura más relevante fue Jorge Abelardo Ramos, quien
después del enorme aporte ideológico de sus libros, Revolución y Contra Revolución en la Argentina e Historia de la Nación Latinoamericana, terminó sus días como embajador del neoliberal Carlos Menem, con lo que negó en los hechos lo que había predicado a lo largo de su vida (Norberto Galasso: Aportes Críticos a la Historia de la Izquierda Argentina. Editorial Nuevos Tiempos. Buenos Aires - Argentina, 2007).
Perelman llegó a Bolivia hacia 1954, atraído por la revolución latinoamericana más importante del Siglo XX, después de la mexicana de 1910 y anterior a la cubana de 1959. Su propósito inicial de permanecer en La Paz pocas semanas se extendió por 17 años, hasta el golpe del coronel Bánzer del 21 de agosto de 1971, que lo obligó a retornar a su país. Entre tanto, contrajo matrimonio con Leticia Fajardo, destacada militante del trotskismo nativo, de cuya relación nació el periodista y luchador social Juan Perelman Fajardo. Adolfo Perelman se convirtió en asesor de la Central Obrera Boliviana. Luego trabajó como relacionador público en el Ministerio de Minas y Petróleo. Sergio y Adolfo se conocieron al trabajar juntos con el Ministro Alfredo Franco Guachalla, en 1963. Por esa época, Sergio fundó la revista Clarín Internacional, de la que Adolfo fue el virtual jefe de redacción, ya que prefería que no apareciese su nombre. Este hombre,
de baja estatura y hablar pausado, modesto y sencillo, compartió con Sergio la obsesión por instalar la fundición de estaño.
Simón I. Patiño, al comprar, en 1929, la más grande de las fundiciones inglesas, la "Williams Harvey", encadenó a ella el destino del estaño boliviano. La oposición de la Patiño Mines a la nacionalización de las minas no fue demasiado grande, debido no sólo al cobro de una indemnización sino, de modo prioritario, a que Paz Estensoro, con la aquiescencia de Lechín, se comprometió a que nuestro mineral siguiera abasteciendo a esa fundición foránea. Este compromiso explica la sistemática obstrucción del MNR a ese anhelo nacional, develada por Sergio, en El Poder y la Caída, y junto a Adolfo Perelmán, en Clarín Internacional, mediante incesantes cuestionamientos, como los siguientes:
¿Por qué Malasia e Indonesia funden su estaño desde principios del Siglo XX? ¿Si Bolivia es uno de los principales productores del mundo, no es obvio que debería tener su propia fundición? ¿Qué pasó con la experiencia de fundir estaño inclusive en el incario? ¿Se nos borró la memoria desde que Mauricio Hoschild comenzó a comercializar nuestro estaño a principios del Siglo XX? ¿Se olvida que el estaño ya se fundía en Egipto hace 5.000 años, debido a que la tecnología que se requiere no es demasiado complicada? ¿Cuál la razón para que sucesivas negociaciones con Alemania, país que funde estaño desde hace cuatro siglos, fracasen en momentos decisivos? ¿Por qué se combatió con tanta saña la fundición que instaló en Oruro Mariano Peró, durante el gobierno de Villarroel? ¿Es casual que uno de los mayores impulsores de la fundición de estaño en el país, el ingeniero ucraniano Jorge Zalesky, hubiera muerto con un balazo en la
cabeza, el 24 de enero de 1962, a causa de una balacera que se produjo a varias cuadras del lugar en el que se encontraba? (En la oficina de Sergio había un graffiti que decía: "No hay nada más certero que una bala perdida") ¿Fue casualidad que otro técnico atormentado por la falta de fundición, el ingeniero José Núñez Rosales, muriera en un intento de derrocar al MNR, el 18 de octubre de 1961? Dos pérdidas irreparables y violentas en apenas tres meses. ¿Alguien podría negar que Bolivia, al fundir su propio estaño, disminuirá fletes, castigos por impurezas, compra de sacos metaleros y gastos de fundición erogados en el extranjero y que, de manera paralela, afectaría las utilidades de William Harvey? Hasta un ciego veía que Bolivia, al producir sólo concentrados de estaño, estaba obligada a comercializar con los pocos países que tienen fundiciones. Al tener fundición propia, en cambio, su mercado se multiplica en el mundo
industrializado.
Para impedir la fundición se recurrió a pretextos inimaginables: "Los hornos de fundición no funcionan en la altura". El estaño boliviano, para ser fundido, necesita ser mezclado con el estaño de Nigeria, mediante una tecnología "que sólo los ingleses conocen". Se hacían cálculos sólo sobre concentrados de baja ley, cuyos costos eran más caros que los de alta ley, que se exportaban de manera preferente. Los medios de comunicación internacionales, reproducidos en el país, sembraban dudas y confusiones. Cuando se supo que las negociaciones con la Klockner iban bien encaminadas, Charles Smith, del Financial Times, de Londres (el periódico "más importante del mundo" para algunos cipayos), sostuvo que Bolivia enfrentaría enormes dificultades, ya que los minerales bolivianos "tienen fama de ser muy complejos". La revista estadounidense Visión, decía de manera simultánea: "Círculos financieros londinenses predicen que fracasarán las
negociaciones entre el gobierno de La Paz y la Klockner para construir un horno de fundición de estaño. Los ingleses tienen sus razones para preferirlo así. Tradicionalmente firmas británicas se han encargado de la fundición y refinación del mineral boliviano y la construcción de un horno con capacidad anual de 20.000 toneladas PONDRÍA VIRTUALMENTE FIN AL LUCRATIVO NEGOCIO" (Las mayúsculas son de ASR). A su vez, EEUU ofrecía desembolsar un crédito para que Bolivia pudiera realizar estudios más detallados sobre el tema (Clarín Internacional, de octubre-noviembre de 1966).
La obstrucción se convirtió en sabotaje cuando Paz Estensoro rechazó el donativo de hornos de fundición hecho por la URSS, a principios de 1961. El Embajador en las Naciones Unidas, Federico Alvarez Plata, recibió el ofrecimiento de manera oficial del Presidente Nikita Kruschev. Luego tuvo que aclarar que se trataba efectivamente de una donación y no de una venta como había afirmado el Presidente de COMIBOL, Guillermo Bedregal, quien pretendió confundir a la ciudadanía. (Senado Nacional: Hornos de Fundición en Bolivia. La Paz-Bolivia. 1963). Paz Estensoro, luego de propiciar la "Ley Patiño", para que el magnate se divorciara en Bolivia, sin compartir su fortuna con su ex cónyuge, era partidario de publicitar el obsequio, pero sin concretarlo, a fin de obtener más ventajas de los norteamericanos. Un Ministro de Minas y Petróleo del MNR, el ingeniero Simón Cuentas, amigo de Sergio y Adolfo Perelman, incomodó a un gerente de la Williams
Harvey, que se hallaba en La Paz, solicitándole visitar la fundición inglesa. El gerente, después de un súbito ataque de tos, sólo atinó a decir: "Nuestra empresa tiene que mantener el secreto industrial y usted es técnico". "Naturalmente esta respuesta traduce objetivamente, dice Sergio, la relación colonial entre Williams Harvey y la minería boliviana" (Réquiem...)
En Réquiem..., Sergio relata su visita a Williams Harvey, en Liverpool, a fines de 1963, oportunidad en la que logró formar parte de una delegación de dirigentes sindicales, invitados por el gobierno británico. La Williams Harvey había instalado una fundición en Nigeria, en 1962. ¿Cuál la razón, preguntó Sergio, para que no se instalara en Bolivia? El momento de la visita era dramático, ya que en meses anteriores los norteamericanos habían conseguido que 5.000 de las casi 40.000 toneladas que producía el país, fueran compradas por la fundición del empresario de ascendencia china, Wa Chang, instalada en Texas, en 1942, a fin de eludir a los submarinos alemanes que amenazan el traslado a Inglaterra de los concentrados bolivianos. Bedregal y Lechín preferían el incremento de ventas a Wa Chang. Durante la visita de Sergio, el director de William Harvey, Clifford Waite, puntualizó que su empresa no descartaba la posibilidad de instalar una
fundición en Bolivia, siempre que fuera propiedad del consorcio inglés. Los argumentos para oponerse a la fundición quedaban así agotados.
Las fundiciones y "el sistema de mayo"
Sin embargo, la pugna interna por concretar ese anhelo fue dramática y los aportes de Sergio y Adolfo inimaginables. Ovando, si bien no formó parte del co-gobierno (1964), introdujo a sus hombres de mayor confianza en el área estatal minera. Y mientras Sergio se replegaba a Clarín Internacional, Adolfo Perelman, en el cargo de relacionador público, se convirtió en el hombre de mayor confianza del Ministro de Minas y Petróleo, coronel Eduardo Méndez Pereira. Otro de los impulsores de la fundición, el ingeniero José Miguel Velasco, quedó a la cabeza del Banco Minero y el ingeniero Narciso Cardozo, que trabajaba en Metabol, una pequeña fundición de estaño en Oruro, se integró al equipo ovandista. A partir del 2 de enero de 1966, Ovando impulsó las tratativas con la Klockner de manera febril. Ante el temor de un robo de la documentación en el Ministerio, por parte de influyentes agentes de William Harvey, Perelman llevaba cada noche los
documentos a su casa, en un enorme maletín, y los traía de regreso a la mañana siguiente.
Sergio dice que la firma con la Klockner fue un operativo militar, bélico-económico, con sus tácticas y estrategias, y armas desorientadoras. Se hizo correr la voz de que sólo se modernizaría la pequeña planta de Oruro. Ovando pudo firmar el contrato con la Klockner, el 20 de julio de 1966. En semanas previas había creado la Empresa Nacional de Fundiciones (ENAF). Antes de entregar el sillón presidencial a Barrientos, el 6 de agosto de 1966, creó el Comité de Defensa de las Fundiciones, presidido por su persona. Como vicepresidente designó al Ministro Méndez Pereira, además de un directorio operativo, integrado por el coronel Jesús Vía Soliz, alto personero del Ministerio de Defensa, y por el Director del Periódico Jornada, Jorge Suárez.
En el campo adversario, Barrientos, al no tener el contrapeso de Ovando, después del 4 de noviembre de 1964, avanzó en la desnacionalización de las minas y la liquidación de COMIBOL y el Banco Minero. Para llevar adelante sus propósitos, desató las matanzas mineras, a fin de vencer la resistencia proletaria. El capítulo "El Sistema de Mayo", del Réquiem..., fue titulado así por las masacres de mayo y por las medidas antinacionales de 1965. Sergio publicó allí el discurso del Presidente de COMIBOL "barrientista", el coronel Juan Lechín Suárez (medio hermano de Juan Lechín Oquendo), el 11 de marzo de 1966, ante personeros del BID, en cuya oportunidad dijo:
"Por razones sociales y psicológicas, la COMIBOL tendrá que seguir operando, pero será EL CASCO VIEJO en torno al cual se establezca la nueva industria boliviana... hay la necesidad de cambiar la estructura de las operaciones mineras y hacer que esta se acerque a la industria privada" (Réquiem...).
La política minera de Barrientos había sido aprobada en reuniones de gabinete a las que concurrieron el embajador Henderson de EEUU, representantes del BID y, junto al vicepresidente Luís Adolfo Siles Salinas, el experto de Naciones Unidas en minería (y vocero del Chase Mantattan Bank y consorcios mineros), Roberto Arce, además de René Ballivián Calderón, de la casa Grace (heredera de la Patiño Mines) y Héctor Ormachea Peñaranda, hijo del estratega del colgamiento de Villarroel, Héctor Ormachea Zalles. Ovando, al ingresar al co-gobierno, contuvo los planes de Barrientos, pero éste, al retornar a la presidencia en 1966, frenó el contrato con la Klockner. En estas circunstancias, murió Sergio con la sensación de la derrota. Zavaleta Mercado recordó sus últimas palabras: "¿Qué nos ha pasado?". "¿Por qué somos una nación vencida?". "¿Por qué hemos fracasado siempre?". "¿Somos una raza perdida de dios?"(Para Abrir...). Sergio no
imaginó en esos instantes las históricas victorias que sus libros provocarían al año siguiente, ya que gracias al pronunciamiento militar del 26 de septiembre de 1969 se aceleró la construcción de la fundición de estaño a un ritmo vertiginoso y la nacionalización de la Gulf se concretó el 17 de octubre de ese año. Por fin, el 9 de enero de 1970, el general Torres inauguró la fundición de estaño de Vinto. En esa oportunidad, se recordó que Ovando y Almaraz pensaban que la fundición de estaño debía ser el primer paso en el desarrollo de la industria pesada. Inmediatamente después debían instalarse las fundiciones de antimonio y zinc y, posteriormente, la de cobre. Perelman y yo estuvimos presentes en esa inauguración, ocasión en la que recordamos el invalorable aporte de Almaraz a la construcción del Estado nacional. El 12 de mayo de 1968, asistieron al sepelio los generales Ovando y Torres, vestidos de civil y un tanto alejados del
cortejo fúnebre. Deseaban, al parecer, que el espíritu de Sergio les insuflara fortaleza para concretar sus anhelos.
Podría decirse, con razón, que Bolivia, después de nacionalizar el petróleo y tener su fundición, continuó tan atrasada y empobrecida como siempre. Lo anterior se debe a que el proceso liberador fue continuamente interrumpido. El socialismo militar de Toro y Busch, que expulsó a la Standard y controló las divisas de la exportación minera, fue aplastado por el gobierno de Quintanilla, en 1939. Después de la alborada de Villarroel, sobrevino el sexenio en el que la "rosca" recuperó sus posiciones. El proceso Ovando-Torres fue cortado en seco por el golpe banzerista que desnacionalizó el petróleo e impidió que la fundición de estaño se convirtiera en palanca de la industrialización armónica del país. El MNR claudicó primero y traicionó después a la Revolución nacional. En consecuencia, no es suficiente ocupar trincheras en la lucha liberadora, sino saber defenderlas para, desde allí, conquistar nuevas posiciones.
Fuentes del pensamiento almaracista
Almaraz abandonó el Partido Comunista en 1958, el mismo año que publicó Petróleo en Bolivia. Este hecho está cargado de simbolismo, ya que parece imposible que hubiera podido escribir esa importante obra si, al mismo tiempo, no se liberaba del lastre estalinista. Su espíritu humanista y libertario no podía seguir cargando sobre sus espaldas las purgas de Stalin y las imposiciones de Moscú a los partidos comunistas del resto del mundo. Por esas imposiciones, el PC francés no apoyó la guerra de liberación de Argelia y el PC argelino tampoco respaldó a su pueblo en su gesta independentista. Los PC tuvieron que cambiar su política antiimperialista durante el pacto Stalin-Hitler y apoyar los frentes populares con EEUU e Inglaterra, después de la invasión hitleriana a la URSS. Este último viraje hizo que el PC cubano co-gobernara con Batista, que el PC argentino se uniera a Spruille Braden contra Perón y que el PIR colgara a Villarroel en
complicidad con la "rosca" y la Embajada norteamericana. Sergio, desde su precoz militancia en las juventudes del PIR, fue un conocedor profundo de los clásicos del marxismo, lo que coadyuvó a que estuviera en los lugares de mayor preeminencia en la fundación del Partido Comunista, en 1950. Su erudición en el marxismo no le impedía cultivar la lectura de los grandes escritores franceses, como Maupassant, Zola, Víctor Hugo, Camus y Sartre. Dentro del PC se lo criticaba por leer demasiado a Camus y poco a Konstantinov, el compilador del catecismo soviético.
En lo nacional, su artículo clásico "De Profundis de una Generación" (Para Abrir...) resume inconformismo. Inconformismo con el helenismo de Tamayo y el repetitivo indigenismo melancólico de Jesús Lara. Inconformismo y rechazo a quienes desprecian nuestra raíz indígena, como Gabriel René Moreno y Alcides Arguedas. Advierte que el descubrimiento del alma nacional está flotando, pero que aún no ha sido capturada por nuestros intelectuales. Existen escritores, como Carlos Medinacelli, que preparan su advenimiento al describir la potencialidad del cholaje en su novela La Chascañawi, acompañada de su insondable amargura. Lo mismo ocurre con el rescate del heroísmo indo mestizo de Juan de la Rosa, de Nataliel Aguirre, la profundidad espiritual de Man Césped y el determinismo geográfico de Jaime Mendoza. Sergio se distinguió siempre por su exquisita cultura general, que abarcaba desde la novelística hasta la economía, lo que le permitió
escribir con prosa tranquila y bella, como su alma sobre temas abruptos como la minería y el petróleo, como recordara Zavaleta Mercado.
El libro Nacionalismo y Coloniaje, de Carlos Montenegro (Editorial Juventud, 1984. La Paz-Bolivia), articula los vastos conocimientos de Almaraz con el alma nacional. En Nacionalismo y Coloniaje, Montenegro había descubierto al pueblo como el verdadero protagonista de la historia nacional, "en pugna con la anti nación, encarnada en los descendientes de los doctores de Charcas, que fundaron la República excluyente". En consecuencia, en su texto reinterpreta el proceso histórico de Bolivia, ideologizado por la historiografía oficial en beneficio de las clases dominantes. El libro es "una réplica a la concepción oligárquica de la historia y una denuncia de los efectos que esas ideas producen en la memoria y conducta colectivas. Es una impugnación a la historiografía oligárquico-liberal, definida como anti-boliviana, puesto que es un producto de la colonia, que se expresa en una sistemática negación de lo nativo y en la exaltación de lo
extranjero, que termina siendo sujeto y objeto exclusivo de nuestra historia". Montenegro estima que ninguna clase social ni "masa popular" puede sublevarse sino a nombre de algo superior a la clase social, que es la nación, a través de luchas de liberación nacional, sustentadas por la alianza de las clases oprimidas. Por esta razón, el pueblo es el sujeto histórico de las revoluciones nacionales. Para el estalinismo boliviano, Montenegro y Tamayo son seguidores de Nietzche, es decir del irracionalismo alemán, cuyo objetivo en Bolivia es combatir al racionalismo, a la democracia y al socialismo. Lo que el estalinismo no dice es que Montenegro llega a las mismas conclusiones de Lenin, cuando afirma que quien no defiende el nacionalismo de las naciones oprimidas acaba defendiendo el nacionalismo de las naciones opresoras. Sin embargo, aunque la relación de Sergio con Montenegro es indirecta, ya que Montenegro falleció en 1953, la amistad y mutua
admiración que cultiva con Augusto Céspedes está tallada en piedra. Céspedes pronuncia estas palabras en el entierro de Almaraz:
"... maestro del esclarecimiento y denuncia de las trampas del Superestado". "... el más lúcido maestro de la izquierda nacional". "Desde la desaparición de Carlos Montenegro el nacionalismo no sufrió una pérdida semejante". "El mejor escritor contemporáneo de nuestro país" (Para Abrir...).
Sergio respondió con inusual dureza, muy rara en él, a quienes pretendieron negar a Céspedes su condición de historiador. La oligarquía nativa, al no poder negar sus dotes de prosista eximio, pretende, con el afán de hacer olvidar las gestas de Germán Busch, en su Dictador Suicida (Editorial Juventud. Tercera Edición. 1979. La Paz-Bolivia), y de Gualberto Villarroel, en El Presidente Colgado (Editorial Juventud, La Paz-Bolivia, 1971), confinar al "Chueco" Céspedes a los limbos platónicos de la literatura, en los que se ve obligada a reconocer las excelsas virtudes de su Sangre de Mestizos. A raíz de los ataques a Céspedes por la publicación de El Presidente Colgado, Almaraz sale al frente en Clarín Internacional de febrero de 1967 con estas palabras:
"Lo más estimable en Céspedes es su intransigencia, su condición de escritor, su inconformismo ideológico, su adhesión sin reservas a la causa nacional constituyen una lección a todos los cagatintas que pretenden hacer literatura al margen del único compromiso que es verdaderamente inexcusable: el que une al escritor con su pueblo. Porque Céspedes no hunde doctoralmente el bisturí en tejidos muertos. Se encontrará en el "Presidente Colgado" una fresca rebeldía, palpitante e incitativa. No es posible leer a Céspedes sólo "para conocer", como si la historia nacional fuese la del antiguo Egipto. Lo sabemos soldado de una causa, militante endurecido, que impone la elección de la trinchera. ¡Cuánto respeto merece la condición de boliviano cuando a uno le reconocen el derecho a la rebeldía! Toda la obra de Céspedes se mantiene sobre ese derecho" (Para Abrir...).
Sergio había compatibilizado la meta socialista, buscada desde su adolescencia, con el rescate de lo mejor del nacionalismo revolucionario. En el número 53 de Clarín Internacional, de marzo de 1968, se publica el artículo "Las Desventuras de un Izquierdista sin Rumbo", de Jorge Abelardo Ramos, quien descalifica las críticas de Lora al libro de Céspedes. En la oportunidad, Clarín Internacional destaca la reciente publicación de Historia de la Nación Latinoamericana, que, junto a los anteriores textos de Ramos, "va elaborando una nueva estrategia de la izquierda nacional latinoamericana".
Perelman, al igual que Arturo Jauretche, había predicado la diferencia entre ser un seguidor del nacionalismo y un militante del campo nacional. Sostenía que la claudicación del nacionalismo era inevitable, pero que los militantes del campo nacional debían apoyarlo en tanto mantenga posiciones liberadoras y no exista una fuerza política superadora. No hacerlo implicaba alinearse con el imperialismo y sus agentes internos, como ocurrió, precisamente, el 21 de julio de 1946 y el 4 de noviembre de 1964. Lo ocurrido en estas circunstancias obsesionaba a Sergio, al punto de haber dedicado dos ediciones de Clarín Internacional a entrevistar a dirigentes políticos de diferentes tendencias, a fin de que explicaran su posición en esas coyunturas. Con tales antecedentes, la izquierda nacional elaboró la táctica del apoyo crítico al nacionalismo, ante la cual el apoyo es mayor en tanto no claudicara, pero la crítica se radicaliza a medida que se
incrementan sus inconsecuencias. El objetivo final reside en construir un movimiento patriótico, insertado en el socialismo latinoamericano, el único capaz de consolidar los procesos liberadores.
La temprana muerte de Sergio frustró el proyecto de Perelman, lo que influyó para que éste me pidiera que organizáramos juntos, en 1968, el "Grupo Revolucionario Octubre" (GRO), expresión orgánica de la Izquierda Nacional boliviana. El GRO, cuyo nombre inicial fue Centro de Integración Revolucionario Sergio Almaraz Paz (mientras sólo fue un núcleo de reflexión teórica), fue la única organización de izquierda que acompañó a Ovando de manera nítida en la Nacionalización del Petróleo y en la instalación de los hornos de fundición de estaño, con excepción de algunas publicaciones del POR, sector "Posadas" y de un efímero Frente Nacional de Izquierdas (FNI), integrado por disidentes de partidos tradicionales y simpatizantes de Ovando. Tanto "Frente Obrero" de Argentina como el GRO de Bolivia encontraron en el apoyo de León Trotsky a la Nacionalización del Petróleo en México, de 1938, uno de los ejemplos importantes que orientaron
sus acciones políticas.
Esa misma izquierda nacional explicó la inexistencia de antagonismos irreconciliables entre civiles y militares, basados en categorías foráneas, que resultan insuficientes para comprender la historia de Bolivia, ya que no esclarecen el por qué gente de uniforme combatió a las fuerzas retrógradas del país, como Santa Cruz y Calahumana, Belzu, Toro, Busch y Villarroel. A su vez, reiteró, de manera permanente, que el concepto de democracia se queda en la abstracción si no se vincula a la autodeterminación de los pueblos oprimidos.
No cabe duda que la construcción del pensamiento nacional es una tarea colectiva, de precisiones y rectificaciones. En este sentido, cabe mencionar la contribución de Zavaleta Mercado al desarrollo del concepto de lo nacional popular. También precisó mejor el concepto de nación boliviana (como el de nación argentina, chilena, ecuatoriana o dominicana) que no debe ser diluido ni por el insularismo estalinista ni por el latino americanismo genérico. La Patria Grande debe ser entendida, en consecuencia, como la Confederación de Naciones Unidas de América Latina y del Caribe.
La influencia de su pensamiento
Almaraz y Perelman coincidieron en la pertinencia de forjar el Frente Único Antiimperialista (FUA), en el que las clases sociales de la nación oprimida, obreros, campesinos, capas medias, gremiales y sectores militares confluyen en un programa común. Lora, quien nunca ahorró epítetos contra Almaraz, planteó, en lugar del FUA, el Frente Único Proletario (FUP) que corresponde más bien a los países industrializados. La polémica entre la Izquierda Nacional y Lora concluyó cuando éste publicó su Diccionario Histórico y Cultural, en 1988, en el que admite haberse equivocado en su planteamiento básico. Reiteró su autocrítica en reportaje al periódico Última Hora, de La Paz, de 6 de junio de 1991, en cuya oportunidad desarrolló el siguiente diálogo con el periodista David Márquez Carrillo:
Pregunta: "Si Trotsky fue capaz de equivocarse, ¿es posible que Guillermo Lora admita una equivocación en su larga carrera política?".
Respuesta.- Cómo no, muchas veces y por escrito. Por ejemplo, cuando la Tesis de Pulacayo no hablamos del frente antiimperialista sino del Frente Único Proletario que es una táctica equivocada.
La Tesis de Pulacayo, publicada en noviembre de 1946, propone luchar por la inmediata dictadura del proletariado y la toma de las minas por los trabajadores. El planteamiento ultra izquierdista fue lanzado en uno de los momentos de mayor derrota del movimiento obrero y popular, ya que, cuatro meses antes, se había inmolado a Villarroel, con la cooperación de Lora. De manera simultánea, el Presidente post colgamiento, Tomás Monje Gutiérrez, permitió que Lora fuera diputado, pero proscribió a los candidatos del MNR. El Jefe del POR devolvió gentilezas y publicó el artículo: "El Mito del Villarroelismo en las Minas". La táctica del FUP impidió a Lora captar la profundidad de las transformaciones del 52 y respaldar a las tendencias antiimperialistas, civiles y militares, que surgieron de él, como hicieron Sergio y Adolfo Perelman. Céspedes recuerda en El Presidente Colgado que Lora, en conferencia pronunciada en el paraninfo de la Universidad
Mayor de San Andrés, el 8 de mayo de 1965, dijo que "el 4 de noviembre de 1964, los revolucionarios marxistas y los imperialistas norteamericanos arribaron a la misma conclusión: había que acabar con el desgobierno del MNR". Sergio y Adolfo Perelman consideran que el imperialismo y las corrientes nacionales y populares no pueden arribar a las mismas conclusiones.
En nombre del FUP, Lora predijo que el MNR tendría una existencia efímera y que Ovando "jamás" se atrevería a nacionalizar el petróleo. Impulsó la Asamblea Popular, con la finalidad de destruir el proceso Ovando-Torres, sin advertir que esa destrucción implicaría el advenimiento del banzerismo y la derrota del movimiento obrero y popular. En nombre del FUP, Lora hizo una interpretación errónea de la historia de Bolivia, al considerar "progresistas" a los regímenes librecambistas de Linares y Frías y condenar a los gobiernos proteccionistas de Santa Cruz y Belzu. Bajo ese mismo postulado, Lora, con el beneplácito de los centros de poder mundial, se encargó sólo de mostrar las limitaciones de procesos liberadores surgidos en otras semicolonias, como los conducidos por el general Juan Velasco Alvarado en Perú, el general Omar Torrijos en Panamá o Mosadegh en Irán. Para justificar sus desvaríos, Lora sostuvo que la contradicción
fundamental en los países oprimidos tiene lugar entre el imperialismo y el proletariado. Así olvidó que el atraso existente en la mayoría de los países periféricos hace que la clase obrera sea muy reducida o que, en los hechos, no exista. Demás está decir que esa elucubración negaba la contradicción fundamental enfatizada por Lenin y Trotsky entre naciones opresoras y naciones oprimidas.
Sergio, en la Revista Praxis (Nº 1- 1964), postuló el diálogo entre marxistas y cristianos. Esta posición fue mal entendida, al creerse que Almaraz estaba en una posición ecléctica entre El Capital y la Biblia. Nada más errado. Ese diálogo está convocado dentro del Frente Único Antiimperialista, lo cual se comprueba con estas sus palabras: "Los bolivianos, como nación oprimida, no podemos darnos el lujo de estar divididos". "Habría sido imposible llegar a abril de 1952 si el proletariado y las capas medias no soldaban un frente común" (Letras Bolivianas, Nº 4, 1969).
La Tesis de Pulacayo, convertida en dogma, sirvió para encubrir conductas oportunistas ante el imperialismo, como ocurrió con Lechín Oquendo, quien usó la mayoría "lechinista" en el Parlamento para aprobar el Código Davenport, el Plan Triangular y la estabilización monetaria del FMI. Posteriormente, a fin de lograr apoyo de EEUU a su candidatura presidencial, viajó a Taiwán, a invitación del presidente anticomunista Chiag Kai-shek. El GRO dijo que el líder obrero había confundido el camino de Yenán (base desde la que Mao Tse-tung expulsó a los japoneses) con el camino de Taiwán. Durante los gobiernos de Ovando, Lechín Oquendo no apoyó la instalación de la fundición de estaño ni la nacionalización de la Gulf. En esos cruciales momentos, el líder de la COB dijo que la "insurrección armada (contra Ovando) era el único camino que debía seguir el movimiento obrero". Esto no impidió al GRO (El GRO a la Clase Obrera y al Pueblo de
Bolivia, manifiesto mimeografiado, enero de 1970) reconocer los aportes de Lechín Oquendo a la lucha sindical y política en el sexenio rosquero, así como a la fundación de la Federación de Mineros y la Central Obrera Boliviana (COB).
El GRO, al defender la nacionalización de la Gulf y las fundiciones, mostró el error que significó lanzar el foco guerrillero de Teoponte (1971), que fortaleció las tendencias reaccionarias del Ejército y apresuró la caída de Ovando. Este error fue reconocido por el militante del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de aquella época y hoy destacado senador del Movimiento al Socialismo (MAS), Antonio Peredo Leigue, quien, en rebelión.org, de 28-08-08, al explicar los antecedentes de la Unión Juvenil Cruceñista, escribió lo siguiente:
"Los comíteístas (se refiere al Comité pro-Santa Cruz) volvieron a indignarse en los gobiernos de Ovando y Torres... Fueron ellos quienes en 1971 apoyaron, financiaron y hasta participaron directamente en el sangriento golpe que encabezó Hugo Bánzer. Los Bleyer, Gasser y otros personajes del mundo empresarial, apoyados por la dominante dictadura militar del Brasil, no dudaron en atacar a los obreros y universitarios que defendían ese esbozo de libertad que se vivía entonces y, con la complicidad de generales comprados, sembraron el terror en todo el país y llevaron a Banzer hasta el Palacio de gobierno". ¿Fue correcto que un foco guerrillero, de inspiración guevarista, contribuyera a liquidar ese "esbozo de libertad" que se vivía entonces? Osvaldo "Chato" Peredo, hermano menor de Antonio y comandante de la guerrilla de Teoponte, escribió en El Juguete Rabioso, de 28-04-02, un encendido homenaje al Comandante Hugo Chávez así como a militares
que se enfrentaron al imperialismo, como Jacobo Arbenz en Guatemala, Lázaro Cárdenas en México y Perón en la Argentina. ¿Por qué se olvidó de Ovando? ¿Acaso Ovando, al expulsar a la Gulf e instalar la fundición de estaño, no enfrentó al imperialismo? El "foco" guerrillero de Teoponte se inició después de haber sido dictadas las citadas medidas liberadoras y en momentos que EEUU desplegaba agentes de la CIA para neutralizarlas. La guerrilla del Che, en 1967, también debilitó a la tendencia ovandista del Ejército. La derecha militar, con la finalidad de anular a la corriente progresista de las FFAA, repartió panfletos en los que se acusaba a Ovando de ser un militante encubierto del ELN. Correspondió al GRO denunciar que el PC pro Chino, de Oscar "Motete" Zamora, con el pretexto de defender la "moral maoísta", asaltaba moteles en la ciudad de La Paz y precipitaba la toma de haciendas en Santa Cruz, con lo que fortaleció la influencia
de la Gulf en ese departamento.
Guillermo Bedregal, sostuvo en Presencia de 28-0I-82, cuatro días después del fallecimiento de Ovando, que se había opuesto a la fundición de Vinto porque no fue precedida de una licitación internacional y se había aceptado una tecnología que no era la mejor. Las críticas provenían de quien pretendía que Bolivia vendiera sus concentrados de estaño a Wa Chang en lugar de procesarlos en el país y de quien quiso desmentir al Embajador Federico Álvarez Plata, cuando informó que la URSS había resuelto donar hornos de fundición a Bolivia. La tecnología de Klockner estaba plenamente probada, así como los resultados económicos de la fundición. Pero ni Ovando y su equipo son culpables de que ENAF hubiera sido saboteada desde dentro, como ocurrió a partir del gobierno de Banzer. En curiosa coincidencia, se atrincheraron contra el legado de Almaraz un ultra izquierdista como Lora, un claudicante como Lechín y un acérrimo partidario de
Sánchez de Lozada, como Bedregal.
Con el transcurrir del tiempo, ese legado, que su viuda, Elena Ossio, y sus hijos, Pablo y Alejandro, preservaron con ejemplar devoción, fue mucho más allá de la nacionalización de la Gulf y las fundiciones, sirvió para calificar de impostoras a tiendas políticas como el MNR, el PRIN, el MIR y el MBL, que se autocalifican de "izquierda nacional", después de haberse convertido en sucursales de la social democracia europea. Ese legado estuvo presente en todos los combates que se dieron después contra el FMI y el consenso de Washington, pero sobre todo en la defensa de los recursos estratégicos, subastados por Banzer, Paz Estensoro, Sánchez de Lozada, Jorge Quiroga y Carlos Mesa. La memoria de Almaraz se sintió con fuerza el primero de mayo de 2006, cuando el Presidente Evo Morales promulgó el decreto de la tercera nacionalización de los hidrocarburos e hizo posible que mi firma acompañara ese documento como Ministro de Hidrocarburos y
Energía. El artículo primero de esa disposición legal dice:
"En ejercicio de la soberanía nacional, obedeciendo el mandato del pueblo boliviano expresado en el Referéndum vinculante del 18 de julio de 2004 y en aplicación estricta de los preceptos constitucionales, se nacionalizan los recursos naturales hidrocarburíferos del país.
El Estado recupera la propiedad, la posesión y el control total y absoluto de estos recursos"
Ese mismo día se inició la nueva batalla por el cumplimiento pleno de ese anhelo.
(*) María Barzola: mujer minera muerta en la masacre de Catavi (Potosí), del 20 de diciembre de 1942.
(**) Rosca: círculo de familias de la oligarquía.
Yahoo! Cocina
Recetas prácticas y comida saludable
http://ar.mujer.yahoo.com/cocina/
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular