[R-P] 1/2 Andres Solíz Rada: Prologo a un libro de pronta circulación en Bolivia. S. Almaraz en la Construcción del Estado Nacional
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mie Abr 1 06:14:44 MDT 2009
Recibido por gentileza de Iván Dávalos
***************************************
Sergio Almaráz Paz debe ser uno de los depositarios ideológicos, quizá el más importante, de la revolución que lleva a cabo Evo. Muchos dirán que no y se armará una polémica gorda entre el "zurdismo" bolita, pero allá todos ellos. Almaráz Paz constituye la reserva o cantera inexplorada que algunos Masistas (del MAS) deberían (deberiamos) estudiar a profundidad.
Vale la pena. Bajen el documento y ahi me cuentan.
Abrazos,
Jó
-----------------
Almaraz en la construcción del Estado Nacional
Prólogo a las obras completas de Sergio Almaraz Paz, de próxima circulación en Bolivia
Andrés Solíz Rada
Abogado y periodista y ex parlamentario. En los últimos 30 años fue uno de los más destacados defensores de los recursos naturales en Bolivia. Fue el primer ministro de Hidrocarburos de la gestión de Evo Morales.
La construcción de los Estados nacionales en las colonias y semicolonias es una tarea heroica. La consecución de este objetivo en las naciones que emergieron de sociedades feudales estuvo supeditada a la derrota de terratenientes y castas aristocráticas, casi siempre respaldados en tradiciones eclesiásticas. En los países oprimidos, en cambio, son los centros de poder mundial los que impiden el surgimiento de nuevos estados soberanos.
Después de la Segunda Guerra Mundial, las corrientes anticolonialistas adquirieron renovada fuerza. Ya no era fácil justificar la ocupación y saqueo de las regiones periféricas por un puñado de países plutócratas, que exhibían el lujo y el derroche en las metrópolis y que atribuían la desnudez, la miseria, el atraso y el analfabetismo a taras de los sojuzgados. El dominio en las colonias estuvo garantizado por el uso prioritario de la fuerza. En las semicolonias, en cambio, en las que existen atributos formales de independencia: Presidencia de la República, Parlamento, Fuerzas Armadas, himno, escudo y bandera, la necesidad de garantizar la succión de los excedentes económicos obliga a los centros de poder mundial a multiplicar formas de alienación. A manera de ejemplo, los periódicos en las colonias sólo pueden difundir lo que autorizan las autoridades coloniales. En las semicolonias, en cambio, los comunicadores sociales tienen que ser
persuadidos (o corrompidos) de las bondades de la dominación extranjera. En ese panorama, son pocas las mentes que consiguen desmontar los discursos ideológicos de los imperios, requisito ineludible para que la semicolonia encuentre su ruta liberadora.
En Bolivia, fue Sergio Almaraz Paz quien explicó con mayor lucidez y coherencia, y la acertada edición de sus obras completas así lo demuestra, las causas de nuestro atraso y sometimiento, generadas por la acción conjunta de clases sociales intermediarias, consorcios internacionales e imperios mundiales. En el otro extremo, están los "condenados de la tierra" (Fanon), para quienes los sufrimientos parecerían ser castigo de los dioses y no resultado de la succión del excedente económico y de movimientos bursátiles digitados por el capital financiero. Las luchas populares no tienen destino en tanto los pueblos no toman conciencia de la dominación foránea. Este es el punto de partida de Almaraz, expuesto en El Poder y la Caída, editorial Los Amigos del Libro, 4tª edición, Oruro-Bolivia, 1980.
"Este trabajo... es una tentativa de definición de la estructura del poder en Bolivia. Mientras no sea examinada esta base de la realidad nacional, la historia y la política quedarán envueltas en una opaca niebla. Una conciencia nacional débil y evasiva, mortecina en sus expresiones, impide a los bolivianos responder ante su propia historia. No están al margen de la historia, pero frecuentemente no hacen la suya. El porvenir boliviano en el sentido de la realización exclusiva y auténtica, está subordinado al descubrimiento del ser nacional... La búsqueda de una nueva conciencia nacional cuya fuerza obstinada sea tan grande como la que alteró el cauce de la historia en María Barzola (*), no depende tan sólo de la investigación del pasado. Hay un presente ante el cual los resultados de la praxis cuentan más que el análisis teórico. La combinación de estos factores, y exclusivamente ella, posibilitará el retorno al cauce ascendente de la
historia".
El análisis de la estructura de poder permite a Sergio identificar las especificidades de la Bolivia semicolonial, las que consisten en la enajenación de sus recursos estratégicos: minería e hidrocarburos. La pérdida del control de los hidrocarburos opera mediante transnacionales. Los oligarcas de la plata eran, al mismo tiempo, gobernantes. Los barones del estaño prefirieron hacerlo a través de testaferros. De ellos decía Sergio que "no están en el poder, pero poseen el poder. Sus hombres pueden caer. Ellos no caen. Son el poder mismo". En la superestructura, se afianza una oligarquía que se siente dueña del país, pero lo desprecia. Los oligarcas simulan patriotismo, pero son como termitas: "nos comen por dentro, luego nos venden". Pero la dependencia colonial no sólo enajena los recursos naturales de los pueblos, sino que también les roba la memoria, de ahí la necesidad de reescribir la historia con mirada propia, lo que conlleva refutar
la escrita por quienes nos desprecian, como Alcides Arguedas.
Almaraz afirma que si los bolivianos no entendemos la estructura del poder "la realidad nacional, la historia y la política quedarán envueltas en opaca niebla". El desconocimiento de la estructura del poder impide identificar los intereses económicos que condicionan la conducta de los gobernantes. No resolver esta incógnita ocasiona que tengamos "una conciencia nacional débil y evasiva, mortecina en sus expresiones e incapaz de responder ante la propia historia". Nos asemeja, añadimos nosotros, a febriles gladiadores que descargan palos de ciego a sombras que pululan en noches tenebrosas, invisibles a nuestros ojos, pero que provocan resultados fatales. Hegel sostiene que los americanos estamos en la prehistoria porque no tenemos autoconciencia, razón por la que nos compara con hormigas y jabalíes. Sergio considera que no estamos al margen de la historia, pero cree que la hacemos sólo en forma ocasional. Veamos el momento en el que, a su juicio,
sí hicimos historia:
"Parecía imposible que un día el país encontraría fuerzas para afirmar su existencia. Sin embargo, esas fuerzas se dieron con la nacionalización de las minas. Hasta entonces una existencia de degradación inexorable enseñó a los bolivianos que la historia hace a los hombres; el 31 de octubre, un verdadero milagro les hizo comprender que a veces los hombres pueden hacer su historia".
La nacionalización de las minas es consecuencia de la Revolución del 9 de abril de 1952, el acontecimiento más importante de la historia boliviana. Es un parte aguas que explica lo que acontece antes y después de ese suceso. Estas sus palabras en el Réquiem para una República (UMSA-1969. La Paz-Bolivia).
"La experiencia boliviana desemboca en el punto más ardiente del debate sobre la revolución en nuestro tiempo. Los bolivianos hicieron la suya y su instrumento fue el MNR. La observación de que hubiera sido posible otro tipo de revolución es pueril, porque la historia no es un escaparate. La revolución fue esa y no otra, sin márgenes de elección. La izquierda tradicional, enfrentada con los hechos, fue incapaz de superar sus insuficiencias; al rechazar la única posibilidad que le brindaba la historia para vencer su propia alienación, perdió el camino" (Los subrayados son de SAP)
Los grandes sucesos previos al 52, prepararon su advenimiento. Hasta entonces, los bolivianos tuvimos "una existencia de degradación inexorable". La dominación minero-feudal estaba blindada por la inconciencia. Su granítica estructura, heredada de la colonia, pero que adquirió tonalidad modernizante con la minería del estaño, fue debilitada, de manera progresiva, con sangre indígena y proletaria. La dispersión de las protestas aseguraba la continuidad del oprobio. Los asalariados del subsuelo apenas se enteraban de las matanzas campesinas y los campesinos ignoraban las dimensiones de las masacres mineras. La fratricida Guerra del Chaco, al mostrar que los sufrimientos populares estaban concatenados, permitió identificar a los responsables de las tragedias del país.
Paz Estenssoro y el 4 de noviembre
El final de la conflagración con el Paraguay posibilitó que los anhelos de cambio se canalizaran a través del Ejército, la única fuerza con presencia nacional, pese a sus miserias y debilidades. El general David Toro protagonizó, el 7 de junio de 1936, la primera nacionalización del petróleo en América Latina y la segunda a nivel mundial, después de la soviética de 1917, sin olvidar que la primera empresa petrolera estatal del continente se gestó en la Argentina en 1907. El Teniente Coronel Germán Busch dispuso, en junio de 1939, que las divisas de la exportación minera fueran centralizadas en el Banco Central. El coronel Gualberto Villarroel trató de modificar los "contratos inmejorables" suscritos por su predecesor, el general Enrique Peñaranda. Pero Villarroel hizo algo más atrevido aún: convocó al primer congreso "indigenal", presidido por el aymara y ex combatiente de la Guerra del Chaco, Francisco Chipana Ramos, lo que rebasó la
indignación de la "rosca" (**). A nadie podría extrañar la coalición de la Embajada de EEUU, "barones" del estaño y terratenientes para colgar a Villarroel de un farol de la plaza Murillo, de La Paz, el 21 de julio de 1946. Sin embargo, lo aberrante fue la entusiasta participación en el ágape plutocrático de la "izquierda tradicional".
El desatino se repitió el 4 de noviembre de 1964, cuando el Pentágono norteamericano impulsó el golpe del general René Barrientos Ortuño contra el claudicante Paz Estensoro, con el respaldo de la derechista Falange Socialista Boliviana (FSB), el vetusto Partido Liberal y una fracción del MNR, integrada por Hernán Siles Zuazo, Juan Lechín y Walter Guevara Arce. La "izquierda tradicional" estuvo otra vez coadyuvando en semejante entuerto, en su reiterado propósito de encontrar "Kerenskys" a diestra y siniestra, en tanto sus dirigentes se sentían los inminentes "Lenines" de procesos contrarrevolucionarios que acaban, de manera inexorable, por devolver la globalidad del poder al Imperio y sus acólitos nativos.
Muchos se preguntaron si no era lícito sumarse al derrocamiento de Paz Estensoro, si se tiene en cuenta que había traicionado prácticamente a todas las banderas de abril, al entregar el petróleo y ocasionar la virtual quiebra de COMIBOL, lo que facilitó la ingerencia del FMI y del Plan Triangular para la minería (EEUU, BID y Alemania Occidental), la persecución a dirigentes sindicales y la reorganización del Ejército con asesoramiento estadounidense. Nada de lo anterior, pensaba Sergio, justificaba coadyuvar a que tomara el poder un representante directo del Pentágono y de la mal llamada "minería mediana" que, en realidad, es la nueva gran minería privada. En consecuencia, derrotar al golpismo de la derecha y del imperialismo abría la posibilidad de que Paz Estensoro, con los sectores populares movilizados contra los planes del Pentágono, retomara posiciones nacionalistas. Sustituirlo por agentes directos de Washington, como efectivamente
ocurrió, sólo colocaba al país en situación aún más desesperada.
Quienes desde la izquierda tradicional participaron en los golpes del 21 de julio y del 4 de noviembre no entendieron la estructura de poder. No advirtieron que la semicolonia Bolivia era (y es) un país oprimido por naciones opresoras, cuyo asfixiante yugo requiere unir a todas las fuerzas sociales interesadas en la liberación nacional. La preocupación de Sergio por dejar precisado este concepto se refleja en estas palabras:
"El 4 de noviembre (la izquierda tradicional) tuvo la última postura aberrante; pensaba estar haciendo la "verdadera" revolución; en realidad era un acoplado más en el carro de la reacción"... Al hablar de la "izquierda tradicional" nos referimos al Partido de la Izquierda Revolucionaria (PIR), Partido Obrero Revolucionario (POR) y a los dos partidos comunistas (pro ruso y por chino ASR), descendientes ambos del viejo PIR. La muerte de Villarroel es el estigma de esta izquierda..." (Réquiem....).
La dimensión del error hace que Almaraz ni siquiera salve la conducta del Partido Comunista Boliviano (PCB), en cuya dirección tuvo un papel preponderante en 1951. En esa oportunidad, el PCB apoyó a los candidatos Paz Estensoro - Hernán Siles Zuazo, lo que marcó una diferencia cualitativa con el PIR que, en 1946, derrocó al gobierno Villarroel. Los retrocesos de la Revolución de abril no justifican, en opinión de Almaraz, acuerdos con el imperialismo, a partir de lo cual desarrolla su pedagogía antiimperialista con estas magníficas expresiones de Albert Camus:
"Lo difícil en efecto es asistir a los extravíos de una revolución sin perder la fe en la necesidad de ésta"... "Para sacar de la decadencia de las revoluciones lecciones necesarias, es preciso sufrir con ellas. No alegrarse de esta decadencia" (Réquiem...).
Desde la izquierda tradicional se sostiene, a fin de encubrir su miopía, que, "finalmente", Paz Estensoro y Barrientos eran lo mismo. Almaraz refuta esa apreciación de la siguiente manera:
"La revolución no se derrumbó de un solo golpe; cayó poco a poco, pedazo a pedazo. La contrarrevolución no pasó sobre el país como una aplanadora y si sus efectos fueron demoledores, necesitó varios años para echar abajo lo que encontraba a su paso. Porque se resistió. Se resistió mal, con debilidades y aturdimiento, pero se resistió" (Réquiem...).
Lo anterior no implicaba silenciar los retrocesos y aun traiciones del MNR. Petróleo en Bolivia (Editorial Juventud, 1958. La Paz-Bolivia) denuncia la desnacionalización del petróleo dispuesta por Paz Estensoro, Siles Zuazo, Lechín Oquendo y Guevara Arce. El agotamiento del proceso de abril es descrito por Sergio sin concesión alguna. He aquí sus expresiones:
"El impulso constructor de la revolución estaba agotado. La revolución fue achicándose hasta encontrar las medidas señaladas por los americanos, cuyas proporciones las descubrieron a su vez en la propia miseria del país. Se consideraba posible hacer la revolución sirviéndose de su dinero" (Réquiem...)
Sin embargo, lo dicho hasta aquí no puede llevarnos a engaño. Uno es el Paz Estensoro hasta su derrocamiento el 4 de noviembre de 1964 y otro el que llega al poder, por cuarta vez, en agosto de 1985. La nacionalización de la Gulf y la instalación de hornos de fundición, llevadas a cabo por el proceso Ovando-Torres (1969 - 1971), terminaron de convertir al líder de la revolución de abril en instrumento directo del imperialismo. No es casual que el plutócrata Gonzalo Sánchez de Lozada pagara las facturas más caras de las campañas electorales de Paz Estensoro de 1978, 1979, 1980 y 1984, como demuestra Augusto Cuadros Sánchez en su libro Ocaso de la Revolución Nacional Boliviana (Editorial Los Amigos del Libro. 2004. Cochabamba-Bolivia). Almaraz criticó a Paz Estensoro no porque no instaurara el socialismo o la dictadura del proletariado, sino por incumplir el programa nacionalista. Es innegable, sin embargo, la existencia, en esos años, de
una línea nacional, aunque minoritaria, dentro del MNR. Así, por ejemplo, tres diputados, Augusto Céspedes Patzi, Mario Pando Monje y René Zavaleta Mercado lograron que la fundición de estaño sea una de las metas a cumplir en el Plan de Desarrollo del MNR de 1962. Sin embargo, ese propósito fue una voz aislada en medio de un coro de enajenadores del patrimonio nacional.
Sergio puntualizó que la Revolución del 52 fue tan profunda que atravesó al conjunto de la sociedad boliviana, es decir a civiles y militares, profesionales y vendedores callejeros, empresarios y amas de casa, trabajadores del campo y las ciudades, mineros y estudiantes. Al no comprender esta premisa, la izquierda tradicional cometió un nuevo error. Si antes había confundido a Paz Estensoro con Barrientos, después confundirá a Ovando con Barrientos. No entenderá que Ovando representa los esfuerzos militares por rescatar y profundizar lo mejor de la Revolución de abril. Barrientos, en cambio, es la encarnación agravada de sus desaciertos. Es la contrarrevolución en grado superlativo. El MNR quiso modernizar al país mediante créditos del erario público en favor de sus militantes, a fin de convertirlos en capitalistas nacionales. El fracaso fue rotundo y la corrupción generalizada. Ovando impulsó el capitalismo de Estado, a través del
fortalecimiento de YPFB y COMIBOL, como única alternativa viable al capital extranjero. Barrientos se esforzó por borrar todo vestigio de intervención estatal en el manejo de la economía y suscribió el denominado pacto militar-campesino, con el que cercó campamentos mineros y desató matanzas de asalariados del subsuelo. Ovando postuló la unidad de la nación oprimida para retomar el camino de la revolución nacional, extraviado por el MNR.
Es verdad es que el concepto "capitalismo de Estado" está marcado por la polisemia. Fue usado por Lenin para explicar la Nueva Política Económica, luego en la Europa oriental, ante la creciente deformación estalinista de sus regímenes políticos, y en procesos de liberación en las semi colonias. Esta última caracterización es válida en tanto los países oprimidos suelen usar a su Estado nacional para disputar a las transnacionales el control y destino del excedente. Se trata, en consecuencia, de una situación transitoria, lo que no quiere decir que sea necesariamente corta, para rescatar soberanía económica, sin la cual todo intento de impulsar regímenes socialistas caen en la utopía. Por esta razón, consideramos errónea la afirmación de James Petras, en "rebelión.com, del 21-10-08, cuando dice que "no queremos intervención estatal para salvar al capitalismo". Los países periféricos, al nacionalizar sus recursos estratégicos, no
están ayudando a "salvar al capitalismo", sino que están contribuyendo a debilitarlo, ya que, como dijeron los clásicos del marxismo, el imperialismo existe por que existen países coloniales y semi coloniales". En América Latina, es el fortalecimiento del "capitalismo de Estado", en mayor o menor grado, que tiene lugar en Venezuela, Ecuador y Bolivia, el que incentiva la integración bolivariana, ya que esa tarea no puede ser encabezada ni por burguesías nacionales timoratas, ni por organizaciones de trabajadores que aún no tienen la fuerza para hacerlo. Debe enfatizarse, sin embargo, que el capitalismo de Estado es inviable sino está acompañado de eficiencia y transparencia.
Para comprender lo sucedido en el complejo panorama social y político de la época, veamos el siguiente cuadro:
Acontecimientos históricos 1964 - 1971
1964, 4 de noviembre.- Los generales René Barrientos Ortuño, de la Fuerza Aérea, y Alfredo Ovando Candia, de Ejército, derrocan a Víctor Paz Estensoro.
1964, 5 de noviembre.- Barrientos Ortuño se posesiona como Presidente de la República (Primera Presidencia de Barrientos). Una concentración "barrientista", reunida en la Plaza Murillo, impide a Ovando jurar en el cargo de co-Presidente.
1965, 26 de mayo.- Ovando, por imposición del Ejército, se posesiona como co-Presidente (Primera Presidencia de Ovando). Barrientos jura como co-Presidente (Segunda Presidencia de Barrientos).
1966, 2 de enero.- Ovando jura como Presidente (Segunda Presidencia de Ovando). Barrientos renuncia a la co-presidencia para habilitarse como candidato presidencial. Ovando permanece en el cargo hasta el 6 de agosto de 1966.
1966, 20 de julio.- Ovando suscribe el convenio para instalar una fundición de estaño con la Klockner, de Alemania Occidental, en Vinto, Oruro.
1966, 6 de agosto.- Barrientos jura como Presidente (Tercera Presidencia de Barrientos). Ovando se repliega al cargo clave de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas.
1967, 23 de marzo.- Primer combate de Ernesto "Che" Guevara en el río Ñancaguazú. Resultado: 7 militares muertos, 4 heridos y 11 prisioneros. La guerrilla del Che es noticia mundial.
1967, 20 de abril.- Almaraz concluye El Poder y la Caída.
1967, 24 de junio.- Matanza de trabajadores mineros, denominada la "masacre de San Juan".
1967, septiembre.- Sergio, junto a otros once intelectuales, publica el manifiesto: El Nacionalismo Revolucionario y la Ocupación Norteamericana, en momentos en que Barrientos está en la Presidencia.
1967, 8 de octubre.- El Che es capturado en "La Higuera", Valle Grande, Santa Cruz, y ejecutado al día siguiente.
1968, 11 de mayo.- Muere Sergio Almaraz.
1969, 21 de febrero.- La Universidad Mayor de San Andrés publica, en forma póstuma, Réquiem para una República, el tercer libro de Almaraz
1969, 27 de abril. Muere Barrientos en accidente aéreo. Asume la presidencia el vicepresidente Luís Adolfo Siles Salinas.
1969, 26 de septiembre. Ovando, en cumplimiento del Mandato Revolucionario de las Fuerzas Armadas de la Nación Boliviana, derroca a Siles Salinas (Tercera presidencia de Ovando)
1969, 17 de octubre.- Ovando nacionaliza la Gulf Oil Company, en lo cual juega papel importante su Ministro de Minas y Petróleo, Marcelo Quiroga Santa Cruz.
1970, 19 de julio.- Se inicia la guerrilla de Teoponte, departamento de La Paz, al mando de Osvaldo "Chato" Peredo.
1970, 26 de julio.- Ovando pone en vigencia La Estrategia Socio-Económica del Desarrollo Nacional, 1970-1990, el documento de planificación económica más importante de la Historia de Bolivia, cuya elaboración corresponde a un equipo de importantes profesionales, encabezado por el economista cruceño José Ortiz Mercado.
1970, octubre 6.- El general Juan José Torres jura como presidente de la República, al fracasar un golpe del sector reaccionario de las FFAA, que obliga a Ovando a asilarse en la Embajada paraguaya.
1970, 2 de noviembre.- Osvaldo "Chato" Peredo se rinde ante las FFAA. Concluye la guerrilla de Teoponte.
1971, 9 de enero.- El Presidente Juan José Torres inaugura los hornos de fundición de Vinto, cuyo mérito principal corresponde al general Ovando.
1971, 1º de mayo.- Se inaugura la Asamblea del Pueblo.
1971, 21 de agosto. El general Hugo Bánzer Suárez derroca al general Torres. Se inicia el septenio banzerista.
Ovando y Barrientos
Cuando Sergio y once intelectuales, entre quienes se destaca Zavaleta Mercado, difunden el manifiesto: El Nacionalismo Revolucionario y la Ocupación Norteamericana, en septiembre de 1967, la guerrilla del Che ya llevaba seis meses combatiendo en Bolivia. El manifiesto no menciona la insurrección armada, aunque puntualiza que el derrocamiento de Paz Estensoro, al igual que el de Juan Bosch en República Dominicana, de Carlos Julio Arosemena en Ecuador y Joao Goulart en Brasil, obedece a la decisión estadounidense de aislar a la Revolución cubana. Sergio y el Che coinciden en que Bolivia es un país ocupado por el imperialismo norteamericano, pero discrepan en la táctica liberadora. En tanto el guerrillero argentino-cubano plantea aniquilar a las FFAA, Sergio lanza despiadados ataques a Barrientos, de los que excluye a Ovando. Citemos algunos de ellos:
"El régimen de Barrientos, incoherente en cualquiera de los demás órdenes de su existencia... sabe adonde apunta con relación a la minería, pero no para defenderla sino para entregarla".
"La matanza en masa de mineros es obra concreta de la presión de la Embajada norteamericana, porque para la contrarrevolución era imprescindible destruir a esta clase peligrosa... Barrientos acabó por ceder a esta exigencia... y así se produjeron las crueles matanzas de mayo en Milluni, Kami, Atocha, Telamayu, Villa Victoria, Munaypata, El Tejar, el resto de La Paz, que se repetirán después, con ensañamiento, todavía mayor, en Catavi, en el mes de septiembre de 1965... Pero esto no bastaba: el 24 de junio de 1967, las minas son escenario de otro genocidio, bautizado por el pueblo como la Masacre de San Juan... Barrientos había dicho "reprimiremos con la violencia más brutal. La exclusión de Ovando de las críticas de Sergio, pese a tener entre sus ministros a conocidos "barrientistas", obedece a su empeño por alinear a las FFAA en el campo nacional. Sobre el particular, añade el citado manifiesto:
"Se quiere pues (por parte de Barrientos, ASR) liquidar el contenido nacionalista y antiimperialista del Ejército, bajo el cual murieron Busch y Villarroel y los colgados del 46, por las mismas razones por las que se destruye a balazos al sindicalismo defensor de la soberanía económica, por las mismas razones por las que se va reemplazando a la única forma específicamente nacional de capitalismo, que es el capitalismo nacional minero (se refiere a COMIBOL, ASR), con las grandes inversiones extranjeras".
"En nombre del Ejército... se ha conspirado contra la esencia misma del Ejército, que no es otra que la defensa de la soberanía territorial y económica de la Nación, el resguardo de su doble frontera exterior e interior... Hoy, en nombre del Ejército, que al fin y al cabo no es sino la guerrilla de nuestros padres hecha institución, no hablan sino los entregadores del Ejército, que cambian a su Patria por automóviles Mercedes Benz (Para Abrir el Diálogo. Ensayos, 1961-1967. Editorial Los Amigos del Libro, 1979. La Paz-Bolivia.
Podría observarse que el Manifiesto... es un documento suscrito por doce personas, razón por la que no sería correcto atribuir sólo a Sergio la orientación que posee. Es obvio que su contenido mereció discusiones previas. Sin embargo, como resultado de ellas no prevaleció el criterio escéptico de Zavaleta frente a Ovando, en su afán de colocar al proletariado como vanguardia de un proceso enfrentado a los militares. Los planteamientos de Almaraz están presentes en su Réquiem para una República, de cuyo libro extractamos las siguientes citas:
"El uniforme de boina verde que Barrientos vistió en mayo (de 1966, en las masacres mineras) es más elocuente que la presencia de Henderson (el Embajador norteamericano) en el palacio. Este general de aviación que... ha confundido el país con un aeródromo, presenta el punto más bajo de la historia del ejército... Es evidente que los norteamericanos impusieron a Barrientos... (Lo hicieron) mediante un proceso eficaz porque hizo del Presidente un Boina Verde y de un Boina Verde un Presidente".
Almaraz llama abiertamente al sector patriótico de las FFAA a derrocar a Barrientos, como efectivamente ocurrió el 26 de septiembre de 1969. Ese llamado consta en el Réquiem..., donde usa estas palabras:
"El monótono presidente (Barrientos) no es más que la expresión del hundimiento. NO OBSTANTE ES ADMISIBLE LA POSIBILIDAD DE UNA VARIANTE SI LOS MILITARES NACIONALISTAS DESPLAZAN A LA CAMARILLA COMPROMETIDA CON EL PENTAGONO. Desde luego, la condición previa es que tal desplazamiento sea respaldado por un movimiento popular" (las mayúsculas son de ASR). La izquierda tradicional, la guerrilla del Che y la dirección de la COB, con Lechín a la cabeza de la Asamblea del Pueblo, impidieron que el movimiento popular fortaleciera el proceso Ovando-Torres, lo que, a su vez, precipitó el triunfo banzerista del 21 de agosto de 1971.
Sergio, nuestro Cid campeador
Cuando se piensa en los demoledores efectos que los libros de Sergio ocasionaron, inmediatamente después de su fallecimiento, en la dominación extranjera, es válido asociar su figura a la leyenda del Cid Campeador, el mítico guerrero español del siglo XV, cuyo resumen es el siguiente:
Muerto el Cid a causa de diversas heridas, sus hombres ponen su cadáver rígido sobre el leal Babieca, su caballo, le atan su espada cuidadosamente y lo hacen salir de la ciudad. Su sola presencia siembra el espanto entre las filas moriscas, venciendo así su última batalla después de muerto, abriendo camino entre las huestes enemigas (Publicado en el sitio web xavoypavel, 3:22).
La muerte de Barrientos aceleró la convocatoria de Ovando a sus seguidores, civiles y militares, para derrocar a Siles Salinas, y reencauzar la Revolución del 52. Siles Salinas anunció elecciones para 1970, en las que Ovando no tenía posibilidades de ganar debido al veto de la Embajada norteamericana por haber suscrito el contrato con la Klockner. Y sin Ovando en esa coyuntura se cerraba la posibilidad de reabrir el proceso nacionalista, ya que ese veto alcanzaba a todos los ovandistas.
Aquí es oportuno aclarar la esencia de la democracia en los países oprimidos. No olvidemos que Oliverio Cronwell decapitó a Carlos I, en 1649, para colocar los cimientos de la democracia inglesa. Los jacobinos hicieron lo mismo con Luís XVI, a fin de dar vida a la democracia en Francia. La democracia norteamericana sólo se consolidó después que Abraham Lincoln desatara la guerra de secesión, en 1861, lo que le permitió aplastar a los esclavistas del sur, aliados a Inglaterra, ya que advirtió la imposibilidad de derrotarlos por la vía parlamentaria. En las semicolonias, el imperialismo y las transnacionales distorsionan los procesos democráticos en provecho propio. Los centros de poder mundial predican democracia para impedir la autodeterminación de los pueblos y el rescate de sus recursos estratégicos. De ahí que Ovando, con el apoyo de intelectuales de prestigio, como Quiroga Santa Cruz, José Ortiz Mercado, Alberto Bailey Gutiérrez,
Mariano Baptista Gumucio y José Luís Roca, derrocara a Siles Salinas, abogado de compañías petroleras e integrante del Partido Social Demócrata, llamado también el partido de los gerentes de consorcios mineros, a fin de recuperar la minería y el petróleo y poder construir una democracia liberadora. La necesidad de vincular los términos democracia y autodeterminación nacional está presente en toda la producción bibliográfica de Almaraz. Para Sergio, la democracia digitada por los centros de poder mundial es una seudo democracia. Céspedes y Montenegro ya habían acuñado el término "demo entreguismo". La construcción de nuestra democracia debía ir acompañada del rescate e industrialización de nuestros recursos naturales, a fin de que la democracia se alimente de las fuerzas internas de nuestra sociedad y no de recursos foráneos que la vacían de contenido, a través de propagandas dolarizadas a favor de candidatos antinacionales. Era
importante avanzar en la democratización de la democracia, logrando que, en lugar de millonarias campañas políticas, exista un presupuesto fiscal para que todos los candidatos tengan igualdad de oportunidades en medios de comunicación social.
Almaraz había escrito que el país, para rescatar su dignidad, debía expulsar a la Gulf. En foro realizado en Cochabamba, el 5 de diciembre de 1967, lanzó la consigna que guió al país en esos momentos: "Lo básico: no perder el gas y ganar el mercado argentino para YPFB" (FUL-UMSS-1967.Cochabamba-Bolivia). A fin de orientarse en la coyuntura, los convocados por Ovando para derrocar a Siles Salinas y nacionalizar el petróleo, leen (o releen) con fruición Petróleo en Bolivia (1958). Sergio, fallecido un año antes de la nacionalización de la Gulf, seguía combatiendo como el Cid Campeador. Gracias a esa lectura, toman conciencia del dominio mundial de las compañías, su responsabilidad en guerras internacionales, en invasiones de pueblos periféricos y en derrocamientos de gobiernos patrióticos. Advierten que las petroleras son parte esencial del imperialismo. Para ejemplificar lo anterior, Sergio rememora que la Standard Oil, la primera gran
empresa imperialista que se asentó en el país y que fue atacada en forma implacable por Abel Iturralde, el "Centinela del Petróleo", es parte de grupos empresariales que fabrican armas atómicas. Anota que las discrepancias limítrofes no alcanzan a explicar la fratricida Guerra del Chaco, impulsada por la norteamericana Standard Oil, asentada en Bolivia, y la anglo holandesa Royal Dutch Shell, instalada en Paraguay. La Standard contrabandeó petróleo boliviano, por debajo el río Bermejo, en beneficio paraguayo. Poco después, la compañía estadounidense ayudaba a Hitler a reorganizar el ejército alemán. Si la Standard no defendía los intereses de EEUU, el país que la engendró, ¿cómo pedirle que defendiera los intereses de Bolivia? Lo anterior explica la Resolución Suprema de 7 de junio de 1936, que declara la caducidad de las concesiones petrolíferas de la compañía y su reversión al Estado.
A continuación, Sergio describe la enajenación de los hidrocarburos protagonizada por Paz Estensoro, el 26 de octubre de 1955, mediante el Código del Petróleo, redactado en EEUU por el bufete "Shuster y Davenport", por cuyo trabajo el gobierno del MNR pagó 60.000 dólares. Bolivia pagaba para que la despojaran de su petróleo. Almaraz indica que en ese texto "no hay ni una ficción de nacionalismo económico". "No establece ningún régimen de reservas". El impuesto a las utilidades desaparece al otorgarse a la Gulf el derecho a deducir sus "gastos generales, castigos por depreciación de activos tangibles, amortización del capital intangible, así como por pérdidas por pozos improductivos y productores no comerciables, daños, destrucción, extravío o pérdida de bienes". La Gulf se apropia también de los remanentes que hubieran podido quedar del mencionado impuesto, al beneficiarse con el descuento del 27,7 % a las tasas impositivas, por el
denominado "factor agotamiento". O sea que la disminución de reservas por la explotación de pozos servía para penalizar al país y beneficiar a la compañía. Por esto, The New York Times dijo: "Bolivia tiene el Código más liberal del mundo". El Código del Petróleo fue el precio que el MNR pagó a los norteamericanos por "salvar" a COMIBOL de una quiebra inminente mediante el "Plan Triangular", que no tenía interés real en salvarla. Sergio lamenta el silencio de los intelectuales en esa coyuntura, con excepción del historiador cruceño y fundador de YPFB, Humberto Vásquez Machicado. Los análisis y denuncias de Sergio fueron coadyuvados, en 1966, por el libro de Enrique Mariaca Bilbao, Mito y Realidad del Petróleo Boliviano (Los Amigos del Libro. La Paz-Cochabamba-Bolivia, 1966).
Petróleo en Bolivia, pese a haber sido "premio nacional de ensayo", fue recibido con silencio sepulcral por los medios de comunicación social, salvo un reportaje en la Revista Guión, del 30 de septiembre de 1958, dirigida por Quiroga Santa Cruz, quien luego se convertirá en la figura civil más importante de la nacionalización de la Gulf. En ese reportaje, Sergio dice: "Dime que piensas del petróleo y te diré quien eres" (Para Abrir...). Añade que en los países sometidos no pueden coexistir por mucho tiempo una empresa petrolera estatal y consorcios internacionales. Marcelo pregunta a Sergio su opinión sobre un proyecto de ley, destinado a modificar el Código Davenport, presentado semanas antes (1958) por Juan Lechín Oquendo y Mario Torres Calleja. Sergio dice que es un reconocimiento tácito y tardío del error que cometieron cuando aprobaron el Código, ya que tres cuartas partes de nuestras reservas ya han sido entregadas. "Es como cambiar
la ropa a un difunto", dice. Sergio y Marcelo Quiroga Santa Cruz tenían razón en desconfiar de Lechín, debido a que, el mismo Lechín, en el cuarto congreso de la COB, en mayo de 1970, dijo que "si el tiempo retrocediera volvería a firmar el Código Davenport". Paz Estensoro, por su parte, en declaraciones al corresponsal de "Expreso" y "Extra", de Lima-Perú, Edgar Jiménez, afirma desde su exilio peruano que "el Código Davenport fue aprobado y estudiado conjuntamente con Juan Lechín Oquendo". Luego añade: ¿Dónde estaban los ‘nacionalistas' de hoy (gobierno de Ovando) que no enjuiciaron y criticaron en su oportunidad tal Código? (Semanario Prensa, 29-06-70. La Paz-Bolivia).
En los múltiples homenajes a Quiroga Santa Cruz se recuerda, de manera casi exclusiva, el papel importante que cumplió frente a las dictaduras de los generales Barrientos, Banzer, Natusch y Garcia Meza. En esta última fue asesinado por paramilitares, el 17 de julio de 1980, razón por la que ha recibido el justiciero calificativo de "Mártir de la Democracia". Pero Marcelo no es sólo eso. Es también uno de los grandes defensores de los recursos naturales de Bolivia, junto a Almaraz, Montenegro, Céspedes y Ovando. En la nacionalización de la Gulf cumplió un papel protagónico, más allá de la democracia formal, ya que luchaba por una democracia con autodeterminación nacional. Y por este hecho merece también ser recordado y homenajeado.
Continúa...
Yahoo! Cocina
Recetas prácticas y comida saludable
http://ar.mujer.yahoo.com/cocina/
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular