[R-P] [Agencia Bolivariana de Noticias]Human Rights Watch: la verdad socavada
Juan María Escobar
escobar45 en infovia.com.ar
Sab Sep 20 10:36:59 MDT 2008
Human Rights Watch: la verdad socavada
Por: Agencia Bolivariana de Noticias (ABN)
Caracas, 19 Sep. ABN.- Los autores de un extenso informe sobre derechos
humanos en Venezuela son expulsados del país; tal acción se corresponde en
una respuesta del gobierno nacional ante dicha agresión a la soberanía
nacional.
El 18 de septiembre, la organización estadounidense Human Rights Watch (HRW)
emitió un informe titulado "Una década de Chávez", cuyo objetivo es cumplir
con la misión tarifada de validar las acusaciones imperiales sobre los
derechos humanos contra el gobierno bolivariano.
Tras la rueda de prensa que dieron en Caracas, José Miguel Vivanco,
encargado para América Latina de la organización, y Daniel Wilkinson,
responsable del informe, han sido expulsados de Venezuela por la Cancillería
y por el Ministro del Interior y Justicia.
Como se les dio a conocer al conducirles al aeropuerto internacional de
Maiquetía, no podrán regresar al país para replicar sus mentiras, al haber
violado sus derechos legales como turistas, para violentar la soberanía
nacional e insultar a las instituciones constitucionales de la República
Bolivariana de Venezuela.
Un apéndice de la injerencia imperial
En un voluminoso libro de casi 300 páginas, la organización estadounidense
pretende retratar una década de revolución bolivariana, bajo el
"equilibrado" subtítulo de Intolerancia política y oportunidades perdidas
para el progreso de los derechos humanos en Venezuela. No obstante, se trata
de un nuevo ejercicio orientado a atacar sin fundamento el proceso
revolucionario, mediante la manipulación deliberada de la realidad y del
propio derecho internacional. Con su divulgación, Human Rights Watch pone
una vez más al descubierto que no es más que uno de tantos apéndices de la
injerencia estadounidense, que opera bajo la mascarada de ONG.
Para replicar la eterna cantinela del gobierno de Bush, la supuesta
organización independiente revisa y refuerza las acusaciones e infamias que
a diario llenan los titulares de la prensa de oposición, así como los
pronunciamientos y reportes de Washington.
En esta ocasión, las baterías se enfilan hacia la presunta discriminación
política, la independencia de poderes, la libertad de expresión y los medios
de comunicación y la libertad sindical. Para ello, la "ONG" traza un retrato
deliberada y grotescamente desfigurado de la realidad nacional, pretendiendo
acomodarla al guión impuesto por Washington y su agenda de intervención.
Cabe destacar que la publicación del informe coincide con la expulsión de
Venezuela del embajador norteamericano y, al igual que en ocasiones
anteriores, es dado a conocer en vísperas de un nuevo proceso electoral.
Expulsión y regreso al comando central
Mediante un breve comunicado, el Gobierno ha informado en la noche del
jueves a los responsables de la rueda de prensa su decisión de expulsarlos
del país, luego de que agredieran a las instituciones de la democracia
venezolana, inmiscuyéndose ilegalmente en los asuntos internos del país. La
decisión, tomada en base a los valores constitucionales de defensa de la
soberanía nacional y la dignidad del pueblo venezolano, incluye la
prohibición de retorno para ambos personajes de la injerencia imperial.
Mediante un ajustado retrato de la realidad, la Cancillería y el Ministro
del Interiror informaron a los sujetos que la medida se ajustaba a la
política de Estado de defender a la nación de las 'agresiones de factores
internacionales que responden a intereses vinculados y financiados por las
agencias del gobierno de los Estados Unidos de América' - aunque actúen bajo
la falsa mascarada de defensores de derechos humanos.
La distorsión deliberada de la realidad
Venezuela presenta en la actualidad uno de los récords de derechos humanos
más impresionantes. Aunque queda mucho por hacer, la mayoría de las
garantías de la Constitución de 1999 han sido implementadas, particularmente
en relación con las necesidades fundamentales de los ciudadanos - como lo
son el derecho a la alimentación, a la salud, a la educación, a la vivienda,
a la seguridad social, al trabajo y a la participación.
Como sucede con todas las organizaciones que comparten y defienden la visión
capitalista, HRW omite toda referencia a estos progresos, desconociendo los
informes internacionales que los certifican. Entre otros avales negados por
la organización, destacan la certificación por parte del PNUD del progreso
general y el logro adelantado en el cumplimiento de varias Metas del
Milenio - de manera particular, la certificación de que la pobreza extrema
disminuyó en un 54% respecto de 1998, y la disminución de la pobreza en
general en un 34%.
Asimismo, HRW omite otras numerosas fuentes internacionales de derechos
humanos, cuyos métodos de evaluación no responden a los intereses del
gobierno, pero que sin embargo han certificado ampliamente los progresos
logrados por el gobierno bolivariano.
Entre ellos, cabe destacar la declaratoria de Venezuela como territorio
libre de analfabetismo por parte de la UNESCO; la evaluación positiva por
parte de la Organización Mundial de la Salud del programa de salud primara
Barrio Adentro; la certificación de los avances en materia de refugio por
parte de la Agencia de las Naciones Unidas para el Refugio; el respaldo de
la Organización de las Naciones para la Alimentación a las políticas en
materia de seguridad y soberanía alimentarias; y el reconocimiento de los
avances en materia de derechos de pueblos indígenas por parte del Comité de
las Naciones Unidas contra la Discriminación Racial.
El cuento de la independencia de poderes
Entre otros señalamientos, HRW asegura que el gobierno de Chávez irrespeta
el principio de la separación de poderes - específicamente, en relación con
el Poder Judicial. La propia organización escribió en un reporte anterior
que cuando Chávez llegó a la presidencia en 1999, heredó un poder judicial
plagado por años de interferencias políticas y corrupción, que calificó de
"en bancarrota" bajo la perspectiva de la credibilidad. No obstante,
reconoció que bajo Chávez, el acceso a la justicia se había visto mejorado,
gracias a la expansión de las cortes. También el Banco Mundial señaló que la
reforma judicial había permitido progresos significativos, destacando que el
Tribunal Supremo de Justicia era "más moderno y eficiente".
Más recientemente, la Corte Interamericana de Derechos Humanos estableció en
un reciente fallo que no hay indicio alguno de que el Poder Judicial carezca
de independencia - el principal argumento político sobre el que se ha
sustentado toda la estrategia de acoso a la República en materia judicial, y
que se quedó huérfana de justificación por mandato del alto organismo
interamericano. No obstante, HRW, que se califica a sí misma de organización
de derechos humanos, parece no haberse enterado.
En materia de independencia electoral, las innumerables consultas
electorales que han tenido lugar en el país han sido sistemáticamente
calificadas de transparentes por observadores internacionales de toda la
geografía mundial - incluyendo los de organismos como la Organización de
Estados Americanos. Otra prueba incontrovertible de la vigorosidad de la
independencia de poderes en la Venezuela bolivariana fue la derrota que la
propuesta de reforma constitucional impulsada por el propio presidente
sufrió en el referendo del pasado mes de diciembre - así como su escrupuloso
reconocimiento por parte del mandatario.
La presunta discriminación política
La organización señala que la discriminación política es una de las
"características principales" de la presidencia de Hugo Chávez. Considera
correctamente que el golpe de 2002 contra el gobierno democrático fue el
'retroceso más dramático' de derechos humanos en la década pasada. No
obstante, critica la condena que el propio Presidente Chávez ha realizado de
su derrocamiento y califica sus opiniones de ejemplos de "discriminación
política" contra la oposición.
Con la replicación de este lugar común de los sectores que se oponen al
primer mandatario, la organización contradice sus declaraciones de años
pasados, cuando reconoció ampliamente el derecho del Presidente y sus
seguidores de responder al lenguaje desproporcionado de sus adversarios
políticos. Asimismo, parece señalar que la forma de "respetar" los derechos
de la oposición es mediante la negación del derecho de libre expresión del
primer mandatario.
Por otra parte, la organización omite la promulgación de un Decreto
presidencial que a finales del año pasado perdonó a los participantes del
golpe de abril de 2002, así como del resto de intentonas orientadas a
derrocar al gobierno democrático, que no hubieran incurrido en violaciones a
derechos humanos. "Se trata de pasar la página", señaló en esa ocasión
Chávez. 'Queremos que haya un debate político e ideológico fuerte, pero
pacífico."
La cantinela de la libertad de expresión
Recogiendo una acusación ya consuetudinaria en los informes de
organizaciones afines a los intereses del Departamento de Estado, HRW
asegura que Chávez ha afectado el balance de los medios de comunicación a
favor del gobierno, presionando a los medios opositores críticos. No
obstante, al igual que durante el golpe de 2002 contra Chávez, la mayoría de
medios de comunicación en Venezuela sigue bajo el dominio de sectores de
oposición.
Los medios "antigubernamentales" a los que se refiere HRW siguen ostentando
la mayoría de las frecuencias radioeléctricas, y la práctica totalidad de
diarios nacionales siguen llenando los kioscos del país de titulares
amarillistas y antigubernamentales. En la mayoría de los casos, sus
coberturas siguen incluyendo un esfuerzo permanente de desestabilización de
los procesos democráticos, en desmedro de los principios básicos de la
comunicación periodística.
A su vez, la creación por el gobierno de nuevos canales de televisión de uso
público responden a los objetivos de desarrollo de la oferta comunicacional,
en base a los valores constitucionales. Su creación no ha evitado que los
principales canales opositores sigan usando la frecuencia para atacar
abiertamente al gobierno.
Por otra parte, en 10 años de gobierno, no ha habido en Venezuela un solo
caso de censura ni de cierre de medios opositores. En el caso del canal
privado RCTV, el gobierno, en ejercicio de una prerrogativa legal como
administrador del espectro radioeléctrico, negó la solicitud de renovación
de la concesión de uso de la frecuencia radioeléctrica, luego de que los
dueños de ese medio abusaran de manera permanente de sus derechos.
Libertad de asociación sindical y de la sociedad civil
HRW asegura que el gobierno de Chávez ha violado la libertad de asociación
de los trabajadores, buscando controlar la organización sindical. No
obstante, en los últimos diez años se ha promovido activamente la formación
de sindicatos y la contratación colectiva, y en modo alguno el sector ha
sido cooptado. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) fue fundada en abril
2003 por trabajadores que apoyan el proceso político impulsado por el
gobierno, pero desde entonces han mantenido un liderazgo sindical
independiente - como lo muestran sus múltiples pronunciamientos en
conflictos laborales particulares.
Por otra parte, las falsas acusaciones que presentó por años la Central de
Trabajadores de Venezuela la Organización Internacional del Trabajo fueron
finalmente desechadas. En la actualidad, no reposan casos sustanciales
contra el gobierno nacional en dicho organismo. A su vez, el líder principal
de esa organización se encuentra fugado de la justicia, luego de haber
liderado por años la campaña de desestabilización de la democracia y la
economía nacionales.
Finalmente, HRW asegura que el gobierno de Chávez ha perseguido una política
"agresiva" contra las organizaciones locales de derechos humanos y de la
sociedad civil No obstante, bajo el gobierno de Chávez, las denuncias sobre
derechos humanos se han vuelto pan diario en los medios de comunicación
opositores.
Complementariamente, la organización popular y comunitaria con fines
sociales ha conocido un crecimiento desconocido en la historia nacional. El
gobierno ha promovido la creación de consejos comunales para promover la
participación directa de la población en la gestión pública, asegurando una
democratización inédita del poder público. La población tiene ahora la
oportunidad de incorporarse así mismo a las dinámicas de contraloría social
de las políticas públicas conocidas como misiones, así como a la gestión de
los servicios básicos locales.
El Caballo de Troya
En los inicios de la confrontación política, Human Rights Watch (HRW) fue la
organización internacional no gubernamental de derechos humanos que informó
de manera más balanceada sobre la situación en Venezuela. En sus informes y
comunicados, reconoció la actitud antidemocrática y desestabilizadora de la
oposición y sus medios de desinformación, refutó las acusaciones sobre la
presunta vulneración de la libertad de expresión, y destacó en múltiples
ocasiones la vigencia de la democracia.
Abril 2002: HRW denunció el golpe pero avaló la dictadura
El 12 de abril, HRW divulgó un comunicado reconociendo 'el derrocamiento del
presidente venezolano Hugo Chávez Frías' y la amenaza que representaba para
'los derechos humanos y el estado de derecho', y manifestó su preocupación
por 'la posibilidad' de que Chávez no hubiera dejado el cargo
voluntariamente.
La condena al golpe de Estado se vio matizada por medio del reconocimiento
de las "autoridades de transición" y por la demanda de que las mismas
"respetaran" las normas de derecho en sus acciones - extremo legal que no
estaban en condiciones de cumplir, luego de que sus acciones hubieran
barrido con la legalidad democrática en el país. De dicho comunicado se
deduce que la organización no consideraba conculcado el Estado de Derecho; y
que no condenó "rotundamente" el atentado contra el orden constitucional del
país, como pretendió hacer ver posteriormente.
Cambio de seña
En 2003, HRW adelantó una enérgica campaña en contra de la Ley de
Responsabilidad Social en Radio y Televisión y convalidó las falsas
acusaciones sobre sus supuestas amenazas a la libertad de expresión. Además
de basar su análisis en una abierta manipulación del derecho internacional
vinculado a la responsabilidad de medios de comunicación en el ejercicio de
sus derechos, su actuación se orientó por el desconocimiento del principio
de separación de poderes, al hacer llamados al Presidente a intervenir en un
proceso del que se encargó el Poder Legislativo.
Durante las acciones violentas de la oposición de febrero y marzo de 2004
(conocidas como "guarimbas"), HRW puso de nuevo en evidencia su parcialidad,
al pronunciarse sin revisar el comportamiento violento de los manifestantes
y los objetivos desestabilizadores de sus líderes, así como de los medios de
comunicación opositores. Ese mismo año, con su "campaña" contra la Ley del
Tribunal Supremo de Justicia, HRW perdió completamente su pretendida
condición de fungir de "observatorio de derechos humanos", para convertirse
en agente político de injerencia externa.
Campaña contra la Ley del TSJ: la agenda del departamento de Estado
En junio de 2004, HRW presentó un informe sobre la Ley del TSJ, en el que
denunciaba la supuesta politización de la justicia y el supuesto poder de la
nueva ley para "purgar y coptar" de adeptos el TSJ, a partir de argumentos
desconocedores de los principios democráticos. Además de tergiversar
completamente los contenidos de la ley y la realidad del Poder Judicial, el
informe se orientó a promover la injerencia extranjera, al demandar la
aplicación de la Carta Democrática y el bloqueo en las políticas de
cooperación internacional por parte de las agencias multilaterales del
capitalismo global.
En ocasión de esta campaña, la agencia estadounidense Stratfor, de tendencia
imperialista y ultraderechista, reconoció que la estrategia parcializada de
HRW respondía a la agenda del Departamento de Estado.
Para defenderse de las críticas, HRW afirmó ser uno de "los críticos más
rigurosos de las políticas norteamericanas que afectan la protección de los
derechos humanos". Sin embargo, la organización nunca se ha pronunciado
acerca del total sometimiento del Poder Judicial al Ejecutivo en esa
república - incluido el nombramiento directo por parte del Presidente de los
magistrados de la Corte Suprema y de las cortes federales, así como del
Fiscal General y de los fiscales federales.
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