[R-P] Telefónica: imperialista, corruptora y coimera
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Sep 3 14:18:26 MDT 2008
http://www.elmundo.es/2001/03/29/economia/975331.html
[Un clásico de los países imperialistas: la gran prensa se calla la
boca mientras se ejecuta la trapisonda, y diez o quince años después
"destapa" la olla. España acaba de sumar éste, el último y
definitorio, rasgo a su personalidad. Ahora, en "El Mundo", que
encabeza su página web con una declaración ("Solo los imbéciles no se
contradicen nunca") firmada por el ambiguo André Gide que, en un medio
de prensa, es una confesión de cinismo.
No hay tal "Telefónica de Villalonga". Hay burguesía imperialista
europea, y hay burguesía imperialista española, a la cual Carlos Saúl
Menem dio una gran mano en su tarea de integrarse "de igual a igual"
con sus congéneres de la vieja, puta (con perdón de todas las viejas y
las putas) y canalla (con perdón de otros canallas, que todavía tienen
mucho que aprender de ella) Europa Occidental, maestra y duquesa de
todos los latrocinios, racismos y crímenes de lesa humanidad que
habido han sobre este planeta.
Nadie se llame a engaño: estas prácticas son "normales" en toda
empresa imperialista. La corrupción, la tan mentada corrupción que se
achaca a los "políticos", la promueven los empresarios, y en especial
la gran empresa imperialista, saqueadora y antinacional cuyo interés
es directamente opuesto al del Estado que busca corromper. En su
propio país corrompen menos, porque necesitan un Estado que funcione
en su beneficio. Aquí son los adalides verbales de la moral y bajo
cuerda ensucian y vomitan de mierda cuanto les pasa cerca.
Nacionalizar, ya.]
La Telefónica de Villalonga destinó 900 millones a sobornos en Argentina
Justificó como pago por informes falsos las transferencias a su socio
Moneta, que era quien compraba a jueces y políticos para conseguir
mejores tarifas
ANTONIO RUBIO. MANUEL CERDAN
MADRID/BUENOS AIRES.- Telefónica Argentina pagó durante 1997 y 1998,
bajo la presidencia de Juan Villalonga, al menos 870 millones de
pesetas a sociedades de su accionista Raúl Moneta, financiero
argentino procesado por diversos delitos económicos. Moneta exigió
dichos pagos a Telefónica para compensar las comisiones pagadas por él
a jueces y políticos para conseguir el llamado «rebalanceo de
tarifas».
La compañía, tras efectuar fuertes inversiones, consiguió en 1997 de
Menem un cambio en el sistema de tarifas muy favorable a sus intereses
económicos, lo que se denominó «rebalanceo de tarifas».
Sin embargo, Villalonga se encontró con la desobediencia de miles de
usuarios, quienes se negaron a pagar los nuevos recibos. Incluso,
algunos jueces admitieron a trámite las reclamaciones de los
particulares. Finalmente, las protestas contra Telefónica llegaron
hasta la Corte Suprema y al Congreso. La dirección de Telefónica
Argentina, ante la gravedad de los hechos, encargó a Raúl Moneta,
conocido en Argentina como el banquero de Menem, la compra de
voluntades a fin de reconducir la situación, informa Juan Ignacio
Irigaray.
Moneta era entonces accionista de Telefónica Argentina a través de la
sociedad CEI y participaba en un holding de empresas controladas por
el grupo bancario norteamericano Citibank. Además, el amigo de Menem
era uno de los propietarios del Banco República, que en aquellos
momentos había entrado en crisis y estaba intervenido por el Banco
Central de Argentina.
Las gestiones de Moneta y el lobby menemista consiguieron una
sentencia favorable sobre el balanceo de tarifas de la Corte Suprema,
cuando todas las instancias judiciales habían dado la razón a las
asociaciones de denunciantes, y controlaron a los componentes de las
comisiones parlamentarias de Comunicaciones y Privatizaciones.
La publicación en los diarios Clarín y Página 12 de un supuesto pago
de una comisión de 100 millones de pesetas a un magistrado argentino
por parte de Telefónica Argentina y Telecom ha provocado esta semana
un escándalo en los círculos políticos y judiciales de Buenos Aires.
El economista Luis Balaguer, un experto en los negocios sucios de
Moneta y el Federal Bank, acusó al magistrado Enrique Petracchi de
haber cobrado 100 millones de pesetas a través de la entidad
financiera del banquero de Menem.
Telefónica, cuyo responsable en Argentina era Luis Martín Bustamante,
canalizó el dinero para el pago de las comisiones a través de las
cuentas del Banco República, la entidad financiera de Moneta. Para
justificar los pagos, acudió a un sistema similar al de la Filesa del
PSOE: pagar fuertes sumas de dinero por informes que nunca se
realizaron o, si se elaboraron, no tenían ninguna utilidad.
La Telefónica de Villalonga adelantó al amigo de Menem seis millones
de dólares -unos 900 millones de pesetas-, cantidad que justificó por
el pago de unos supuestos informes técnicos.
Además, Telefónica Argentina realizó un depósito de unos 10 millones
de dólares -1.500 millones de pesetas- en un banco offshore de Moneta:
el Federal Bank de Bahamas, investigado por varios casos de
corrupción.
Villalonga también compensó a Moneta con su promoción dentro de la
sociedad. En junio de 1998, nombró al empresario argentino consejero
de Telefónica Internacional, cargo del que tuvo que dimitir meses
después por su implicación en diversos delitos económicos en
Argentina. Incluso, durante unos meses fue prófugo de la Justicia.
EL MUNDO ha podido documentar algunos de los pagos que Telefónica
realizó a Moneta por su intermediación en el escándalo de las tarifas.
Estas entregas están recogidas en una auditoría efectuada por el Banco
Central de Argentina (BCRA) al banco de Moneta, que se inició poco
después de la operación pago de comisiones.
En la inspección del BCRA figuran como ingresos del banco de Moneta
varios pagos a lo largo de 1997 y 1998 por el concepto de elaboración
de los estudios: «Telecomunicaciones en América», «Programa de
propiedad participada» y «Rebalanceo de las tarifas telefónicas».
Según fuentes del Banco República, todos estos informes fueron
ficticios: «Además, el banco jamás dispuso de infraestructura ni
equipo profesional capacitado para elaborar estos trabajos», afirman
los técnicos del Banco Central argentino.
Los documentos constatan que Telefónica pagó 2,9 millones de dólares
(al cambio, 450 millones de pesetas) por un supuesto informe sobre
«Programa de Propiedad Participada», referido a la colocación de
acciones de la compañía en Argentina; 800.000 dólares (120 millones de
pesetas) por el trabajo «Rebalanceo de las tarifas telefónicas» y 2
millones de dólares (300 millones de pesetas) por un informe sobre
«Telecomunicaciones en América».
Villalonga encargó, entonces, a un alto cargo de la compañía un
informe sobre los pagos a Moneta. El ejecutivo de la compañía verificó
el desvío de dinero a las cuentas de Moneta para comprar voluntades e
informó por escrito a su presidente. Villalonga, tras ser informado,
adoptó una decisión sorprendente: nombró consejero de Telefónica
Internacional a Moneta y trasladó a España a Bustamante para
designarlo número dos de la compañía.
Los diputados Elisa María Carrio, de la coalición Alianza, que
mantiene al Gobierno argentino, y Gustavo E. Gutiérrez, del Bloque
Demócrata de Mendoza, manifestaron a EL MUNDO que el lobby menemista
participó en el cobro de comisiones durante el proceso de
privatizaciones.
APOYOS
El «banquero de Menem»
La estrella de Raúl Moneta comenzó a brillar en 1992 cuando se
convirtió en el banquero de Menem.
En esa misma fecha el consorcio Citicorp se asoció con Moneta para
adquirir un grupo de empresas que el Gobierno argentino iba a
privatizar.
Para llevar a cabo la operación el Citibank le prestó a Moneta 85
millones dólares a fin de asociarse con el CEI(la corporación que
adquirió las empresas privatizadas).
El siguiente paso de Raúl Moneta consistió en que el CEI, del que ya
era socio, desembarcara en los medios de telecomunicación. Esta
operación se efectuó a través de Roberto Dromi, ex ministro de Menem.
El propio Dromi también se encargó, en 1999, de que Menem prorrogara
la exclusividad a Telefónica.
La amistad entre Raúl Moneta y Luis Martín Bustamante, director de
Telefónica Argentina, era de dominio público en Buenos Aires.
El banquero Moneta formó parte del directorio de TISA (Telefónica
Internacional).
Un diputado ya lo denunció a la Corte Suprema
M.C/A.R./J.I.
BUENOS AIRES.- Héctor Polino, un veterano y combativo diputado del
Partido Socialista Auténtico de Argentina, se enfrentó en 1997, en
solitario, a las poderosas compañías Telefónica y Telecom. El diputado
denunció en los tribunales los abusos y atropellos que estaban
cometiendo ambas empresas con el rebalanceo y el incremento
desproporcionado de las tarifas telefónicas.
Polino presentó más de 20.000 recursos contra Telecom y Telefónica,
que ganó en primera instancia. Después, la Cámara de Apelación
confirmó la sentencia contra las compañías telefónicas y las obligó a
volver al cuadro tarifario anterior.
Sin embargo, Telefónica y Telecom no acataron las sentencias y
recurrieron a la Corte Suprema argentina que en aquellos momentos
tenía mayoría menemista. Y fue allí, según el diputado Polino, donde
todo cambió: «Los representantes del partido del Gobierno, los
menemistas, votaron a favor de las compañías telefónicas y elevaron su
resolución a un decreto, que a todas luces es inconstitucional».
Héctor Polino declaró a EL MUNDO que «el comportamiento de los cinco
jueces menemistas que votaron a favor de Telefónica y Telecom no fue
muy claro». El diputado socialista también planteó que «en medio de
todo este caso hay un montón de cosas que son muy complejas».
Polino mantiene que su lucha, aunque no ganó, sirvió para cuestionar
el proceso de privatización de Argentina y para desenmascarar a la
Corte Suprema: «Los jueces, en vez de fallar de acuerdo a derecho,
fallaron por las indicaciones que le dio el poder político».
Se da la circunstancia de que hace unos días el contable argentino
Luis Balaguer denunció que un juez de la Corte Suprema, Enrique
Petracchi, cobró 580.000 dólares (más de 100 millones de pesetas) por
favorecer a Telefónica y Telecom.
Años después, el batallador diputado socialista sigue convencido de
que «los jueces del Supremo fallaron de acuerdo con las instrucciones
del poder político que estaba en la Casa Rosada y que se llamaba
Carlos Saúl Menem».
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Néstor Gorojovsky
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