[R-P] /R. Pollin/ El fin de la economía friedmanita

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Oct 27 09:17:59 MDT 2008


Fuente:http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=2135

El fin de la economía friedmanita: entrevista
Robert Pollin · · · · ·

26/10/08



Mike Whitney entrevistó la semana pasada al reconocido economista
marxista norteamericano Robert Pollin.

Mike Whitney: El pasado lunes, el mercado de valores registró la mayor
ganancia en un solo día con la noticia de que el G-7 había fijado un
plan para recapitalizar el sistema bancario. La Reserva Federal, el
Banco Central Europeo (BCE) y el Banco de Inglaterra (BOE, en sus
siglas inglesas) se pusieron de acuerdo para realizar inyecciones
directas de capital a los bancos "sistémicamente importantes", de
manera que éstos puedan reanudar el préstamo y reducir la tensión en
los mercados crediticios. También decidieron asegurar los depósitos y
garantizar el préstamo interbancario. ¿Cree que estos pasos sin
precedentes serán suficientes para evitar el colapso del sistema
financiero?

Robert Pollin: El martes, no hace falta decirlo, el Dow Jones volvió a
caer, esta vez más de 733 puntos. Mientras tanto, el Nikkei en Japón
cayó un 10% el miércoles. Así que, por el momento, la respuesta a si
estos pasos son suficientes o no para evitar un colapso del sistema
financiero es un claro y rotundo "no". Pero al mismo tiempo, y para
ser justos, estas medidas aún tienen que tener algún efecto real en
los balances de los bancos. Hasta el momento los mercados de valores
están únicamente respondiendo sólo a lo que les proporciona beneficios
(si alguno); sólo de ese modo estas medidas tendrán estabilizadas los
balances de las instituciones financieras.

Pero hay otro elemento que entró en juego, especialmente el último
día: se trata del conocimiento en los mercados financieros de que la
crisis económica se ha extendido más allá de Wall Street. Ahora está
convirtiéndose claramente en una crisis -una recesión o una depresión,
si así lo prefiere- extendiéndose hacia el terreno del empleo, los
salarios, los presupuestos públicos, así como hacia los beneficios
privados de carácter no financiero. Esto significa que para evitar el
colapso del sistema financiero se requerirá un enorme estímulo de la
parte no financiera de la economía. Y todavía no hemos oído ningún
plan significante que vaya en esa dirección.

Mike Whitney: ¿En qué medida puede culparse a la ideología de esta
crisis? ¿Cree que las ideas de Milton Friedman o que el
fundamentalismo de mercado que ha predominado durante treinta años han
contribuído a los actuales problemas en los mercados financieros? ¿Es
éste el fin del laissez-faire, del la era del libre mercado y
del·"derrame" ?

Robert Pollin: Se trata, desde luego, de una crisis profunda para la
economía friedmanita y, en general, para el neoliberalismo -la
ideología que promocionó el libre mercado y la desregulación con el
objetivo de privatizar los beneficios, pero que ahora se nos presenta
mendigando rescates gubernamentales cuando ha estallado la inevitable
crisis. No se trata, por supuesto, de la primera crisis financiera
bajo el neoliberalismo. Crisis muy graves han estado teniendo lugar de
manera regular desde el crash de Wall Street de 1987. Todas estas
crisis terminaron mediante operaciones de rescate de la Reserva
Federal o del Tesoro. Si esta crisis será el fin o no de la era
neoliberal dependerá de la mobilización política, concretamente de con
qué éxito o no logrará la izquierda construir coaliciones con un
programa que combine el igualitarismo con un sistema financiero
estable. Yo diría que si la izquierda es incapaz de derrotar al
neoliberalismo ahora y construir una nueva versión de la
socialdemocracia o un "capitalismo embridado", entonces nunca será
capaz de hacerlo.

El plan de rescate de 700 mil millones de dólares del Secretario del
Tesoro Henry Paulson recibió la oposición de más de 200 economistas.
La gran mayoría de los economistas apoyaba la idea de las inyecciones
de capital en los bancos que luchan por salir de la crisis más que
comprando sus activos tóxicos. Los países de la UE también han fijado
planes de inyección. El lunes, según el New York Times, Paulson se
reunió con un grupo de ejecutivos directivos de los mayores bancos del
país y les anunció sus planes para distribuir los primeros 250 mil
millones de dólares proporcionados por el Congreso.

A Citigroup y JP Morgan Chase se les dijo que cada uno obtendría 25
mil millones de dólares; Bank of America y Wells Fargo, 20 mil
millones cada uno (más 5 mil millones adicionales por sus recientes
adquisiciones); Goldman Sachs y Morgan Stanley, 10 mil millones cada
uno, y Bank of New York Mellon y State Street recibirán de 2 a 3 mil
millones. Wells Fargo obtendrá 5 mil millones de dólares por su
adquisición de Wachovia, y el Bank of America la misma cantida por su
compra de Merrill Lynch.

Mike Whitney: La mitad del dinero asignado por el Congreso se está
entregando a muchos de los mismos gigantes de Wall Street responsables
de la actual implosión del sistema financiero. ¿No confirma esto
nuestros peores temores sobre Paulson, es decir, que no es más que un
mero oligarca bancario que sirve a los intereses de la industria
financiera?

Robert Pollin: Paulson es un hombre de Wall Street -y más
concretamente, de Goldman Sachs- hasta la médula. Nunca hubo ninguna
duda de ello. Siempre hará lo que más interese a sus gentes de Wall
Street. Pero en esta ocasión esas gentes han caído en un descrédito
público sin precedentes desde 1930. Así pues, una vez más, todo será
una cuestión de la eficacia con que la izquierda movilice sus fuerzas
y presione para conseguir un programa diferente en el Tesoro y en el
resto de las principales instituciones encargadas de diseñar las
políticas económicas. No será fácil, y no sucederá de un día para
otro. Pero ahora es sin ninguna duda el momento de hacer serios
avances en la construcción de una agenda alternativa consistente.

Michael Whitney: Muchos expertos señalan ahora a los defectos de
Lehman Brothers como la causa principal de las turbulencias de las
últimas semanas en el mercado de valores. ¿Puede explicar cómo un solo
banco puede tener un efecto tan dramático en los mercados de valores y
crédito mundiales?

Robert Pollin: Henry Paulson tomó la decisión durante un día -y sólo
durante un día- de poner a prueba el capitalismo de libre mercado
durante una crisis finaciera. Esto es, él y el presidente de la
Reserva Federal Ben Bernanke decidieron que si Lehman Brothers no
podía reponerse por sí mismo, entonces, de acuerdo con la lógica del
capitalismo de libre mercado, debería dejarse que se viniera abajo con
todo el equipo. Pero una vez tomaron esa decisión se desató tal pánico
en Wall Street y los mercados financieros de todo el mundo que
tuvieron que echarse para atrás literalmente al día siguiente, cuando
rescataron a la aseguradora AIG [American International Group].

Bajo el neoliberalismo, los agentes de los mercados financieros se
llegaron a acostumbrar a hacer lo que querían mientras el mercado
subía, pero a ser rescatados cuando el mercado bajaba, en otras
palabras: privatización de los beneficios y socialización de las
pérdidas. El desplome de Lehman envió la señal de que las viejas
reglas del neoliberalismo ya no eran válidas, que quienes perdían en
el mercado tenían que atenerse a las consecuencias por duras que
fuesen, y que tenían que hacerlo cuando el modelo de libre mercado más
puro decía que tenían que hacerlo. Por eso la quiebra de Lehman
provocó tanto pánico.

Mike Whitney: ¿Le parece sorprendente que los inversores extranjeros y
los bancos centrales no hayan demandado a las agencias de corredores
de bolsa por venderles complejos paquetes de valores que eran tóxicos?
¿Por qué no han exigido ni el Banco Central Europeo ni el Banco de
Inglaterra que los EE.UU. se comprometan a readquirir todas estas
hipotecas basura fraudulentas, o amenazado con boicotear los productos
financieros estadounidenses?

Robert Pollin: Tenemos que tener muy claro de qué hablamos cuando
hablamos de inversores "extranjeros". Puede que físicamente vivan en
otros países, y que sus instituciones tengan acuerdos comerciales
fuera de los EE.UU., pero están profundamente integradas en la
economía estadounidense. Ni el Banco Central Europeo ni el Banco de
Inglaterra quieren ver cómo se desploman Wall Street o el dólar. Ellos
mismos se vendrían abajo en la situación eventual de una depresión
mundial. Así que no llamarán a hacer un boicot a la economía
estadounidense. Los europeos pueden tener palabras muy duras contra
los agentes estadounidenses a puerta cerrada, pero por otra parte
nadie obligó a los europeos a comprar títulos hipotecarios
estadounidenses. Difícilmente querrán presentarse como cándidos
adentrándose sin instrucción alguna en los mercados financieros.
Ellos, como los americanos, tuvieron muchísimas oportunidades para
pensarse seriamente si los títulos hipotecarios eran una buena manera
de hacer enormes beneficios. Y decidieron ir a por ello.

Mike Whitney: La campaña de Obama ha recibido, según se informa, 10
millones procedentes de donantes de Wall Street, mientras que la
campaña de McCain sólo ha recibido 7 millones. ¿Esto explica por qué
nadie en el Congreso, de uno u otro partido, está reclamando que [la
ley] Glass Steagall [abrogada en 1998 bajo la Adminuistración Clinton]
vuelva a entrar en voigor, o que todos los contratos derivados sean
puestos bajo regulación gubernamental, o que todas las instituciones
financieras (que supongan un peligro al sistema entero) mantengan un
cojín económico de un 12 por ciento? ¿Ha hecho el gran capital que
fluye hacia el sistema político imposible que el Congreso trabaje para
la ciudadanía?

Robert Pollin: El gran capital que fluye hacia Obama, y hacia los
demócratas en general, dificultará que nuestros representantes electos
trabajen para la ciudadanía. Pero aquí, una vez más, Wall Street ha
entrado en un descrédito sin precedentes desde la década de los
treinta. Lo que debería proporcionar a la izquierda una importante
palanca política, aun admitiendo completamente la influencia que el
gran capital jugará tanto en los demócratas como en los republicanos.
Y no es necesario volver en concreto a Glass Steagall -el sistema de
regulación financiero que surgió de los escombros de la Gran
Depresión. Necesitamos recrear sus principios básicos, esto es, crear
un sistema regulador centrado en la estabilidad financiera y que
canalice el crédito a actividades socialmente productivas, como la
vivienda asequible, la expansión del trabajo y la construcción de una
economía que funcione a base de energía limpia. ¿Significa ello que el
sistema financiero debería ser de propiedad estatal? Hay, por cierto,
un precedente de propiedad parcial. Pues difícilmente puede esto
considerarse una idea desnortada y propia de izquierdas extraviados,
desde que George W. Bush y Henry Paulson lo convirtieron en la piedra
sobre la que se asienta el plan de rescate bancario dirigido por los
republicanos. Pero la verdadera cuestión, independientemente de que su
propiedad sea pública, privada o mixta, es encarrilar a las
instituciones y los mercados financieros en dirección al
igualitarismo. Y eso no ocurrirá automáticamente por todos los medios,
incluso con instituciones financieras de titularidad pública.

Mike Whitney: Así pues, los flujos de capital extranjeros que entraron
en el Tesoro estadounidense para cubrir los 700 mil millones de
dólares de déficit actual no son un gran problema. Mientras la Reserva
Federal y el Tesoro amplían sus balances para proporcionar una red de
protección al sistema financiero  -así como un estímulo fiscal de
emergencia para consumidores con límite crédito superado— podríamos
estar enfrentándonos a una crisis de financiación tan grave, que no
tiene precedentes en la historia. En julio, las adquisiciones del
Tesoro estadounidense registraron un déficit récord de 6 mil millones
subiendo el déficit total a 50 mil millones de dólares. Ahora que
estamos encaminados a una recesión mundial, ¿cree usted que los bancos
centrales extranjeros empezarán a recortar sus compras de deuda
estadounidense? ¿Qué efectos tendrá esto en la economía y en el dólar?
¿Aumentarán las tasas de interés?

Robert Pollin: Creo que los bonos del tesoro estadounidenses serán,
por ahora y durante algún tiempo, el instrumento financiero más seguro
y más deseado del sistema financiero mundial. No creo que los
extranjeros se deshagan de ellos drásticamente, aunque puede que lo
hagan poco a poco. Al mismo tiempo, los inversores estadounidenses
continuarán pidiendo a gritos bonos del tesoro y no comprarán paquetes
de acciones propiedad de una empresa privada ni derivados. Las tasas
de interés de los bonos del tesoro bajarán. Sin embargo, otras tasas
de interés continuarán siendo muy elevadas. La creciente disparidad
entre las tasas de interés bajas de los bonos del tesoro y las
elevadas tasas de interés en las acciones privadas, incluso de las
empresas AAA [de máxima confianza, según los estándares financieros],
refleja el elevado nivel de riesgo -"riesgo premium"- al que los
inversores se enfrentan ahora ante cualquier garantía que no cuente
con el pleno respaldo del gobierno estadounidense.

Mike Whitney: En 1967 el ex presidente de la Reserva Federal Alan
Greenspan publicó un ensayo titulado "Gold and Economic Freedom" que
podría haber escrito un libertariano como Ron Paul. El artículo
demuestra que Greenspan tiene una buena comprensión de cómo las bajas
tasas de interés y la expansión del crédito conducen al desastre. De
hecho, incluso culpa a la Gran Depresión de echar a perder las
políticas monetarias. Éste es un fragmento particularmente revelador:

"Cuando el sector privado en los Estados Unidos sufrió una contracción
moderada en 1927, la Reserva Federal creó más reservas con la
esperanza de prevenir cualquier falta de liquidez en las reservas de
los bancos. Más desastroso fue, sin embargo, el intento de la Reserva
Federal por ayudar Gran Bretaña, a la cual se le estaba yendo mucho
oro hacia nosotros porque el Banco de Inglaterra rechazó permitir que
las tasas de interés subieran cuando los mercados lo dictaron (una
idea políticamente difícil de digerir). El razonamiento de las
autoridades implicadas fue como sigue: si la Reserva Federal inyectaba
unas reservas de dinero excesivas en los bancos americanos, las tasas
de interés en los Estados Unidos caerían a un nivel comparable a las
de Gran Bretaña; esto serviría como freno a la pérdida de oro de Gran
Bretaña y evitaría el bochorno de tener que subir las tasas de
interés.

"La Fed tuvo éxito: frenó las pérdidas de oro, pero destruyó casi por
completo las economías del mundo en desarrollo. El exceso de crédito
que la Fed inyectó en la economía se derramó en el mercado de valores,
desatando un espléndido boom especulativo. Con retraso, los
funcionarios de la Reserva Federal trataron de rebañar las reservas
sobrantes y finalmente consiguieron frenar el boom. Pero era demasiado
tarde: en 1929 el desequilibrio especulativo era tan abrumador que el
intento precipitó una reducción drástica y la consiguiente
desmoralización asociada a la confianza empresarial. Como resultado,
la economía americana se desplomó... Las economías de todo el mundo se
hundieron en la Gran Depresión de los años 30... El abandonamiento del
patrón oro hizo posible que los defensores del estado del bienestar
utilizasen el sistema bancario como un medio para la expansión
ilimitada del crédito..." (Gold and Economic Freedom, Alan Greenspan)

¿Qué papel ha jugado Greenpsan en la actual crisis financiera y por
qué Greenspan dejó las tasas de interés por debajo de la tasa de
inflación durante 31 meses cuando sabía perfectamente que este paso
conduciría a la catástrofe?

Robert Pollin: No estoy de acuerdo en que las bajas tasas de interés y
la expansión del crédito conduzcan al desastre. Tan sólo conducen al
desastre en un sistema financiero desregulado, en el cual el crédito
se dirige abrumadoramente en apoyo de la especulación, y no a la
inversión en actividades productivas que creen cosas útiles para la
gente, como escuelas, vivienda e infraestructura pública. Es más, yo
apoyo firmemente la creación de un amplio sistema de préstamos
garantizados gubernamentales -por ejemplo: seguros para créditos con
riesgo- a fin de apoyar la inversión privada en infraestructuras
públicas y viviendas asequibles. Esto mantendría bajas las tasas de
interés para financiar estas actividades, y se canalizarían grandes
cantidades de crédito barato a esas áreas.



El mismo Greenspan es tan responsable de esta crisis financiera como
los demás. Sus únicos competidores en el puesto son el senador
republicano y consejero de confianza de McCain Phil Gramm y el antiguo
Secretario del Tesoro Robert Rubin. Todos ellos fueron cheerleaders
incansables de la desregulación financiera, tanto los demócratas como
los republicanos. Todos ellos estuvieron soltando chorradas sinsentido
sobre las virtudes de los mercados financieros desregulados al menos
desde los años ochenta.

En el Imperialismo, fase superior del capitalismo, Vladimir Lenin
afirma que el "desarrollo del capitalismo ha alcanzado un nivel en el
que, a pesar de que la producción de mercancías aún "reina" y continúa
siendo percibida como la base de la vida económica, en realidad ha
sido debilitada y el grueso de los beneficios van a parar a las manos
de los "genios" de la manipulación financiera. En la base de estas
manipulaciones y estafas se encuentra la producción socializada; pero
el inmenso progreso de la humanidad, que ha conseguido esta
socialización, beneficia... a los especuladores."

Mike Whitney: A pesar de los fallos de la Unión Soviética, ¿existe
algo en los análisis de Marx o de Lenin que puedan ayudarnos a
comprender mejor la presente fase del capitalismo americano?

Robert Pollin: Ésta que acabo de citar es una observación muy aguda de
Lenin, una entre muchas, muchas otras. Como Marx, Lenin sigue siendo,
desde mi punto de vista, uno de los más perspicaces teóricos de la
historia de las operaciones de la economía capitalista. Lo cual
incluye sus voluminosos escritos sobre la naturaleza de los mercados
financieros, llenos de formidables conclusiones. Y recuerde, todo ello
lo escribió hace 150 años, cuando tenía muy poco a lo que agarrarse
para discernir la naturaleza del capitalismo.

Eso no significa que esté de acuerdo con todo lo que Marx dice.
Tampoco le veo mucho sentido a otorgar etiquetas -la "marxista", o
cualquier otra— a la gente. Este es sin duda un obstáculo a eliminar,
pensando sencillamente cómo alguien puede ser políticamente útil. Y
finalmente, en mi opinión, hay una parte muy importante en el
pensamiento en Marx que explica lo que funciona mal en el capitalismo,
pero no sobre qué podemos hacer con él. Así que cuando tratamos de ver
hacia dónde vamos desde este punto, sólo nos tenemos a nosotros
mismos. No tiene mucho sentido tratar de descubrir qué haría Marx si
se encontrase en nuestra situación. Es algo que nunca sabremos, y que,
incluso si lo supiéramos, todavía habríamos de dilucidar si tenía o no
razón en este asunto. Recuerde que Marx dijo en una ocasión de sí
mismo, exasperado por sus seguidores dogmáticos, que él "no era
marxista."

Mike Whitney: Los liberales y los progresistas de los EE.UU. parecen
más centrados en las cuestiones sociales que en las económicas. Sólo
recientemente se han vuelto más conscientes de la creciente
polarización entre ricos y pobres, y de las deficiencias inherentes a
un sistema generador de burbujas, proclive a las crisis y que
concentra la riqueza en manos de unos pocos. A medida que la crisis
financiera se extiende hacia la economía real disparando un desempleo
cada vez mayor, haciendo caer la demanda, restringiendo el crédito y
aumentando los desahucios de viviendas, probablemente haya más
oportunidades para el cambio. ¿Prevé un aumento de los movimientos
populistas de los que reivindican una sola cosa, o quizá de un tercer
partido político? ¿Qué objetivos económicos inmediatos deberían
perseguir en este momento los progresistas?

Robert Pollin: Estamos viviendo un cambio histórico, equivalente al
New Deal de los años 30 o a la aparición del neoliberalismo a toda
máquina en 1979/80 durante la administración Thatcher en el Reino
Unido y Reagan en los EE.UU. Parece claro que la agenda económica
subirá hasta los primeros puestos en la lista de los temas
concernientes a la izquierda. Esto no equivale a menospreciar otras
cuestiones, como el medio ambiente, el anti-imperialismo, el racismo o
el sexismo. Pero creo que muy pronto estaremos dispuestos a ver más
claramente las conexiones entre la crítica al capitalismo neoliberales
y estas otras zonas de la lucha política y social. Por ejemplo, con el
medio ambiente, hace sólo un año o así que el sentido común mantenía
firmemente que podíamos tener un medio ambiente limpio o una economía
con crecimiento abundante en buenos trabajos, pero que era imposible
tener ambas cosas a la vez. Que compensaciones así eran inevitables. Y
si no entendías esto es que eras un pensador confundido y
sentimentaloide. Ahora cada vez resulta más evidente que construir una
economía con energía limpia -y con esto quiero decir una economía
libre de combustibles fósiles, sin "carbón limpio" ni energía nuclear-
puede ser el motor para construir una economía de pleno empleo, y
también para ayudar a construir un sistema financiero estable.

Por supuesto, situar una agenda como ésta en un lugar preeminente
significará tener que atravesar múltiples campos de minas. ¿Debería la
gente trabajar únicamente en sus comunidades? ¿En los sindicatos?
¿Formar una fracción de izquierdas en el interior del Partido
Demócrata? ¿Trabajar para los grupos ecologistas? ¿O seguir intentando
la construcción de un tercer partido? Creo que todas estos
acercamientos merecen ser tenidos en cuenta, y que nosotros, desde la
izquierda, deberíamos intentarlos todos. También deberíamos tener la
suficiente humildad para reconocer que ninguno de nosotros conoce
realmente qué es lo que funcionará mejor bajo una serie dada de
circunstancias. Intentemos muchas de estas cosas, sigamos aprendiendo
de ellas y permanezcamos abiertos a cosas nuevas. También me gustaría
hacer hincapié en otra cosa. Durante la insurrección en Francia en
1968, una de las consignas más entusiastas que surgieron fue: "Se
realista: pide lo imposible." Yo me inclino a apoyar al reflejo de
ésta como guía para seguir adelante. Esto es: "Sé utópico: pide lo
realista."

Robert Pollin es profesor de economía y codirector del Political
Economy Research Institute [Instituto de Investigación de Economía
Política] (PERI), el cual ayudó a fundar, en la Universidad de
Massachusetts Amherst. Sus libros más recientes son Contours of
Descent: U.S. Economic Fractures and the Landscape of the Global
Austerity (Verso, 2003) y, en colaboración con Stephanie Luce, The
Living Wage: Building a Fair Economy (The New Press, 1998).

Traducción para www.sinpermiso.info: Àngel Ferrero

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Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría


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