[R-P] MEXICO SENSACIONES
maría Sola
mariadelsola en gmail.com
Dom Oct 26 13:29:55 MDT 2008
PERFIL
Notas de México
En la sala de prensa de la Feria del Libro de Monterrey, en México,
veo a un periodista que llega con su café y escucho que le pregunta a
sus colegas: "¿Hoy hubo balacera?". Hay por lo menos un tiroteo por
día en Monterrey entre narcos y policías. A los autores invitados nos
aconsejan no salir del hotel. Los escritores locales dicen que México
está en guerra, pero que nadie quiere admitirlo.
Por Pedro Mairal | 25.10.2008 | 02:03 En la sala de prensa de la Feria
del Libro de Monterrey, en México, veo a un periodista que llega con
su café y escucho que le pregunta a sus colegas: "¿Hoy hubo
balacera?". Hay por lo menos un tiroteo por día en Monterrey entre
narcos y policías. A los autores invitados nos aconsejan no salir del
hotel. Los escritores locales dicen que México está en guerra, pero
que nadie quiere admitirlo. Ya son 3 mil muertos en lo que va del año.
En septiembre, en Michoacán, sucedió lo que llaman el primer atentado
terrorista, cuando narcos arrojaron dos granadas en la plaza, en medio
del festejo del Día de la Independencia, y mataron a ocho personas e
hirieron a cien.
Con este panorama salimos a la calle a pesar de las advertencias y,
por supuesto, no pasa nada. No nos zumban las balas por sobre las
cabezas. A la noche vemos una camioneta enorme que se abre paso muy
lenta entre la gente que camina por una calle de bares y boliches.
Dentro van cuatro tipos vestidos iguales, muy serios, aturdiendo con
su música a toda la cuadra. Tienen pinta de pesados. Parecen ser lo
que llaman un "gang". Pero eso es todo. No suenan disparos. Se percibe
mucho control. En la ruta detienen nuestra combi un par de veces en
retenes del ejército "sólo para checar".
Monterrey es una ciudad industrial, con autopistas y donde la cercanía
de Estados Unidos se nota. La cultura norteamericana está presente en
la dinámica de la ciudad en la que hay que moverse en auto. No es una
ciudad caminable. Para llegar de un barrio a otro hay que tomar la
autopista. Algunos barrios residenciales tienen cierto parecido con
Los Angeles con esas casas bajas y unas calles de vía rápida donde
nada está considerado para el peatón. No se camina por ahí. Sólo los
parias y los autores perdidos de la Feria del Libro lo hacen.
Entre lo auténticamente mexicano y lo auténticamente norteamericano
hay gradaciones, mezclas, zonas de superposición. El borde no parece
tajante. Y sin embargo todo el tiempo se percibe un "acá" y un "allá".
Una publicidad gráfica de celulares que se ve en el aeropuerto muestra
dos fotos: en una, un chico mexicano hace una pausa en su trabajo de
lavaplatos en Estados Unidos mientras habla por teléfono con su
familia; en la otra, la familia se agolpa junto al tubo del teléfono,
queriendo saber de él. La delgada línea negra que divide las dos fotos
es la distancia entre dos mundos.
El crítico y escritor Noé Jitrik, que integra la delegación argentina,
me cuenta que un amigo mexicano lo llevó una vez en auto hacia el
norte manejando muy mal. Al cruzar la frontera le advirtió: "A partir
de ahora, mucho cuidado", y de ahí en adelante se convirtió en un
conductor modelo. Dijo su frase como despertando el Estado que estaba
dormido dentro de él, asumiendo su rol de ciudadano responsable, su
civilidad, que no le hacía falta en el país latino, pero sí la
necesitaba para andar entre las reglas de la anglo democracia.
De este lado, siguen los paseos y las mesas redondas. La combi que nos
lleva le pasa raspando a los camiones que vienen de frente. Uno se
entrega a la velocidad y a los dioses aztecas. De pronto alguien que
leyó los diarios dice: "Che, parece que Cristina quiere reestatizar
las AFJP". Habrá que ver qué se discute en el Congreso, pero mi
primera impresión es buena. De cada 100 pesos que aporto, 29 van para
mí y 79 para la AFJP privada. ¿Cambiará eso? No se sabe. Por la
ventana veo un cartel que dice: "Se venden pibes enterrados". ¿Cómo?
"Son tamales gigantes cocidos bajo tierra", dice nuestro guía
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular