[R-P] Cuando las fronteras se convierten en muros
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Dom Oct 26 10:39:09 MDT 2008
[La realidad se impone a quienes, equivocadamente o por interés
mezquino, saludaron la caída del muro de Berlín como la aurora de una
nueva libertad. Otros muros se alzaron de esas ruinas. El sistema que
cayó en Berlín había logrado detener su construcción. Ahora se eriza
de almenas un planeta cada vez más hirsuto de injusticia]
Políticas migratorias en el siglo XXI
Cuando las fronteras se convierten en muros
Por Luciana Magliano (*) | Desde Córdoba, Argentina
La profundización de las desigualdades económicas, el aumento de la
marginación y la pobreza han intensificado los flujos migratorios, en
especial hacia los países centrales.
Los efectos de las medidas de carácter neoliberal en distintos países
América Latina generaron condiciones para que miles de personas
decidan o deban abandonar sus lugares de origen.. En respuesta a esta
situación, países como Estados Unidos y la Unión Europea (UE) han
establecido una postura restrictiva frente a las migraciones,
identificando al migrante que llega en términos de "amenaza" o
"problema social", criminalizando el hecho mismo de migrar.
Los movimientos de personas son un fenómeno social de carácter
histórico. Sin embargo, los cambios que se produjeron en lo últimos
años en las características y orientación de los flujos migratorios
repercutieron en el tratamiento que recibieron las migraciones tanto
en la esfera política como en la opinión pública.
La semana pasada, dirigentes de los 27 países de la UE autorizaron "el
pacto europeo para la inmigración y el asilo", una de las prioridades
de la presidencia de turno francesa de la Unión Europea.
El pacto prevé compromisos de parte de los países de la UE para hacer
más dura la lucha contra la inmigración ilegal y, al mismo tiempo,
para organizar la inmigración legal en base "a prioridades (...) y a
la capacidad de recepción de cada uno", pero sin afectar intereses de
otros países.
La consideración de fondo es que "la UE no tiene los medios para
recibir dignamente a todos los inmigrantes en busca de una vida
mejor".
El acuerdo firmado por los jefes de Estado y Gobierno europeos cierra
la puerta a las regularizaciones masivas, solicita un refuerzo del
control en las fronteras y del patrullamiento de aguas y solicita la
creación de un sistema común entre los países de origen de los flujos
migratorios y los europeos.
En este marco, América Latina no permaneció al margen de estos
cambios. A partir de la década del setenta y sobre todo en los
noventa, experimentó importantes transformaciones en sus dinámicas
migratorias al compás de los efectos de las políticas neoliberales. El
incremento de los niveles de desempleo y los índices de pobreza, la
precarización y desregulación laboral en el marco del auge neoliberal,
aceleraron los procesos migratorios, fundamentalmente hacia los países
centrales como Estados Unidos y algunos de Europa, e incluso al
interior de la propia región latinoamericana. En este escenario, las
migraciones se han convertido en uno de los principales temas de las
agendas políticas.
Los derechos humanos de los migrantes, la migración laboral e
irregular, los desplazamientos forzosos, el tráfico y la trata de
personas, la seguridad nacional e internacional, y la gobernabilidad
de las migraciones se convirtieron en las temáticas de principal
preocupación. No obstante, esto no significa que exista una visión
integral y unívoca sobre estas problemáticas. Los intereses de los
actores involucrados y las características de los procesos socio
históricos en los cuales éstos se inscriben, hacen que se privilegien
ciertos temas en detrimento de otros.
Los países que participan en los foros consultivos regionales sobre
migraciones, como la Conferencia Regional (integrada por Belice,
Canadá, Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guatemala, México,
Nicaragua, Panamá y República Dominicana); la Conferencia Sudamericana
de Migraciones (conformada por Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia,
Chile, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela); el Compromiso de
Montevideo de la Cumbre Iberoamericana (América Latina junto a España
y Portugal) y el Foro Iberoamericano sobre Migración y Desarrollo,
poseen diversas realidades migratorias.
Así, se advierten países que históricamente han sido expulsores de
población, como el caso de Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia, México,
gran parte de los países de América Central. Otros han sido
receptores, como Estados Unidos y, en menor medida, Canadá, Argentina,
Uruguay y Venezuela. Esta diferenciación no es absoluta, ya que hay
países como Argentina, México y Brasil que han sido a la vez
expulsores y receptores de población, de acuerdo a circunstancias
históricas específicas.
En este contexto es posible reconocer las disputas y tensiones entre,
por un lado, las recomendaciones surgidas en las declaraciones de
estos foros y, por el otro, las políticas migratorias implementadas
por los propios Estados nacionales. Las primeras tienden, en líneas
generales, a fortalecer el respeto por los derechos fundamentales del
migrante y su familia. Las segundas, en cambio, tienden a ser cada vez
más prohibitivas, haciendo más visibles los "muros" que se levantan en
las fronteras de los Estados.
Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos
impulsó una ampliación de medidas restrictivas para el ingreso a su
territorio. También desde finales del 2001, la Unión Europea (UE), en
el marco de programas de lucha contra la inmigración irregular,
comenzó a emitir propuestas con el objetivo de acordar la normativa
sobre expulsión, detención y retorno de los migrantes en situación
irregular.
La última propuesta promovida por la UE es la denominada "Directiva de
Retorno". Aprobada el 18 de junio de 2008 por el Parlamento Europeo,
este documento hace referencia a una serie de procedimientos y normas
comunes entre los Estados miembros centrándose, básicamente, en los
métodos de expulsión de los migrantes en situación irregular.
a) Esta normativa cuenta con los siguientes puntos a destacar:
b) Permite la retención de personas migrantes en situación
administrativa irregular durante un período que puede alcanzar hasta
18 meses.
c) Plantea la posibilidad de retener a los menores en centros de
internamiento para extranjeros.
d) No incorpora todas las garantías necesarias para que el retorno
tenga lugar en condiciones de seguridad y dignidad.
e) Convierte en dubitativo el derecho que tiene todo detenido de
acceder al patrocinio jurídico y ser asesorado por su consulado, al
afirmar que el "nacional de un tercer país podrá tener asesoramiento
jurídico, representación y, en su caso, asistencia lingüística" (Art.
13.3 de la Directiva de Retorno, énfasis propio).
La Directiva de la UE construye un marco legal que permite endurecer
en cada país las medidas contra las personas que se encuentran en
situación de "ilegalidad". Contribuye también a generar un clima de
criminalización de los migrantes al sostener que la idea de migrar sin
documentación es un hecho constitutivo de delito, al tiempo que
fomenta la discriminación y la xenofobia, vulnerando el respeto hacia
la dignidad humana.
Las críticas a esta Directiva no se han hecho esperar en la región.
Los países de América del Sur emitieron una serie de declaraciones,
comunicados y resoluciones en las que manifiestan un claro rechazo a
la Directiva de Retorno. Los Presidentes de los Estados Parte del
Mercado Común del Sur (Mercosur) y Estados Asociados, en la Cumbre de
Tucumán de julio de 2008, la calificaron "xenófoba". Además
cuestionaron a Europa por no "reconocer el principio de reciprocidad
histórica", haciendo referencia a la migración europea a América
Latina a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.
Los países miembros de Unión de Naciones Suramericanas (Unasur)
también hicieron referencia al "principio de coherencia", exigiendo un
"trato justo y humanitario para todos los inmigrantes de la región en
la UE", en consonancia con la "generosa acogida brindada a cientos de
miles de nacionales europeos y sus descendientes en América del Sur".
Del mismo modo, en la última Conferencia Sudamericana de Migraciones
que se llevó a cabo en septiembre de 2008 en Montevideo, Uruguay, los
países miembros reconocieron, una vez más, que dentro de las causas
principales de las migraciones juegan un papel importante la pobreza,
la desigualdad de oportunidades, la falta de acceso a servicios
básicos, las brechas de ingreso y las diferentes condiciones de vida
entre las regiones. Se admitió además que es responsabilidad
compartida de los Estados de origen y destino dar soluciones a esta
problemática.
Vale aclarar aquí que las demandas de los Estados de la región frente
a las políticas migratorias de la UE no están exentas de
contradicciones, puesto que el trato recibido por muchos de los
migrantes al interior de las fronteras de estos propios Estados no
puede pensarse como "justo y humanitario".
Las medidas cada vez más restrictivas en materia migratoria parecen
ser otra muestra de la forma en que opera la relación centro-periferia
en el ámbito mundial. Las migraciones internacionales no son fenómenos
sociales autónomos. Por el contrario, se vinculan directamente con
diversos factores sociales, políticos, económicos, culturales y
ambientales, entre otros. La intensificación de los movimientos
globales de población hacia los países centrales no sólo se deben al
aumento de la pobreza y de la exclusión en los países de origen sino
también a las constantes demandas de trabajo en los países de destino
que se benefician con una mano de obra barata, fácilmente explotable y
desprotegida. Pero este hecho no es ni anunciado ni reconocido.
Las políticas migratorias implementadas por los países centrales,
basadas en el control y la segregación, criminalizan al migrante,
quebrantando todos sus derechos. ¿Estas políticas detienen la
migración? Es improbable. Lo que sí hacen es generar una mayor
desprotección y vulnerabilidad del migrante que utiliza canales cada
vez más informales para el ingreso a estos países en búsqueda de los
beneficios del "primer mundo".
(*) La autora de esta nota es alumna del Seminario Virtual de Posgrado
de "Periodismo en Escenarios Políticos Latinoamericanos" que dictó el
PECYP en coordinación con la Facultad de Periodismo y Comunicación
Social de la UNLP.
--
Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular