[R-P] [E. Lacolla] Cipayos
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Oct 22 16:16:12 MDT 2008
Cipayos
Por Enrique Lacolla
Ante la renacionalización de los aportes jubilatorios tiembla el
sistema que ha succionado la riqueza del país durante la últimas tres
décadas. Su temor es grande y se expresa a través de la movilización
de sus escribas.
La histeria desencadenada en la gran prensa y en los medios bursátiles
ante la nacionalización de las AFJP demuestra que el gobierno, esta
vez, está tocando uno de los puntos centrales del sistema de saqueo y
latrocinio que nos legara el menemato. No hay más que recorrer los
titulares del diario La Nación u observar la venta acelerada de
activos de parte las Administradoras de Fondos y Jubilaciones -ventas
que derrumbaron las cotizaciones en la Bolsa de Buenos Aires-, para
comprobar como funciona el mecanismo de la protesta sistémica. El
"gran diario argentino" se preocupa por el destino que se dará al
dinero de los ahorristas "en un año electoral" y en la Bolsa las AFJP
salieron a vaciar de contenido sus carteras, en una maniobra que huele
a de desestabilización política a la vez que a liquidación de fondos
que no les pertenecen. Una medida cautelar de la Justicia ha
inmovilizado provisoriamente esas actividades con tufo a fraudulentas,
pero no se puede seguir esperando: hay que ir al fondo en una
investigación que transparente el sucio negocio de las jubilaciones
privadas, el dolo más monumental perpetrado por el gobierno de Carlos
Menem, pródigo por otra parte en operaciones viciadas que desguazaron
el patrimonio del Estado para casi regalárselo a conglomerados
económicos que vaciaron a las empresas oficiales, no invirtieron un
céntimo para mejorarlas y se embolsaron las ganancias derivadas de una
"ingeniería empresaria" que entregaba cada vez menos y cada vez más
deteriorados servicios. Como fuera en el caso de los ferrocarriles,
del petróleo, de las infraestructuras camineras y de Aerolíneas
Argentinas.
En el caso de las AFJP no hubo casi. Fue pura y simplemente un regalo.
Para el que con seguridad mediaron las coimas y prebendas que son de
uso en esas ocasiones. Pero se trató de una ofrenda sin
contraprestación, así sea una contraprestación pobre y ruinosa. Se
desviaron 100 mil millones de pesos que pagábamos todos y que deberían
haber ido a mantener el nivel de vida de los jubilados y al fomento de
la obra pública, para licuarlos en la timba financiera. Revertir este
fenómeno no será fácil y requerirá de una estrecha vigilancia del
Congreso y la Justicia para establecer y monitorear el destino que se
da a los fondos que volverán al Estado. No podrán afectarse al pago de
la deuda externa ni a expensas vinculadas al clientelismo político.
Pero la naturaleza básicamente progresiva del paso dado por el
Ejecutivo no puede ser cuestionada.
Esto no impide que los gurúes del sistema que destruyó al país entre
1976 y 2001, en especial en la última década de ese período, sigan
pontificando en la televisión y la prensa, y que incluso alguno de
ellos (tal vez el más conocido) haga gala de su erudita aproximación a
la política prodigando lecciones de modestia al gobierno y a quienes,
sin estar en él, no pueden dejar de observar que el colapso del modelo
neoliberal que tanto sufrimiento generara en el mundo y que tanto nos
promete todavía, estaba inscrito en la misma naturaleza de la
"revolución conservadora".
Mariano Grondona nos ha brindado, en efecto, una de las perlas de su
sabiduría en un artículo titulado El viejo león, donde se conduele por
la suerte de Estados Unidos y no vacila en describir, a quienes ven en
el desastre originado por las políticas de Washington una justa
retribución al desorden originado por ellas, como "resentidos". Según
él somos unos envidiosos, que despotricamos contra un país que, en un
mismo lapso de vida independiente que nosotros, se ha calificado
históricamente con un nueve, mientras por nuestra parte apenas sacamos
un cinco. Es por el lado de la envidia que cabe explicar el
antinorteamericanismo de los populistas argentinos, entonces, expresa
el mentor académico de la dependencia.
En el fondo de esa proposición reside la convicción de que es esa
dependencia de las potencias mundiales y no la decisión de rebelarse
contra ella, lo que debe configurar una política realista. Realista
para la oligarquía, por supuesto. En conexión con esto hay, de parte
de Grondona, una formidable capacidad para ignorar olímpicamente al
contexto. Como si Estados Unidos no formara parte del sistema que
aherrojó a las naciones latinoamericanas desde el principio y no
gravitara sobre nuestros destinos apenas reemplazó al capitalismo de
la City de Londres en el control de nuestro acontecer…
Claro, el Sr. Grondona forma parte de la constelación de escribas que
están al servicio o forman parte de lo que Marx llamara "la burguesía
compradora"; es decir, la clase social que es la correa de transmisión
local de la explotación imperialista y que lucra con esa posición.
Nada hay de sorprendente en sus argumentos, por lo tanto. Pero la
advertencia que el articulista formula en el sentido de que "el viejo
león está herido pero no necesariamente moribundo" incurre en una
amenaza apenas velada, amén de en una distorsión de los hechos. Nadie
cree que Estados Unidos esté herido de muerte ni mucho menos. Más bien
al contrario: el león acorralado por la crisis bien puede elegir la
huida hacia delante, fundándose en el papel central que sigue
revistiendo en la economía capitalista y en su apabullante poderío
militar. En este caso, nuestro agorero exclamará: "¿No se los dije?"
Por supuesto, la campaña contra la decisión estatal de volver al
sistema de reparto va a arreciar. Ya han aparecido las incitaciones a
realizar juicios contra el Estado y la oposición cierra filas para ver
si puede hacer naufragar la iniciativa en el Congreso, tal como
sucediera con el proyecto de ley sobre las retenciones agrarias. La
estolidez y codicia campestres hizo que muchos productores de soja se
hayan quedado en este momento sin la red de seguridad que significaban
las retenciones móviles; pero esto no le importa a una oposición
cerril, tan malintencionada como estúpida. La cuestión es protestar.
Equivoca así el rol de toda oposición constituida de forma racional,
que es el de criticar y no el de desvirtuar todas las iniciativas que
genera un gobierno simplemente porque provienen de este. La ausencia
de una concepción acerca de lo que es una política de Estado ha
reducido la política argentina, con demasiada frecuencia, a un juego
de masacre. Me temo que estamos en vísperas de presenciar otra puesta
en escena del mismo estilo.
El gobierno, empujado por la crisis internacional, ha empezado a tomar
medidas que debería haber adoptado mucho antes, como la recuperación
de las aportaciones jubilatorias. Pero no importa; nunca es tarde
cuando la dicha es buena. Lo que hay que hacer es profundizar lo
actuado hasta ahora. En este sentido la derogación de la ley de
entidades financieras, que libera de impuestos a la especulación más
irresponsable, es el siguiente paso a dar. Podemos imaginarnos los
alaridos que generaría una decisión de ese talante en las bocinas y
los altavoces del monopolio mediático.
(www.enriquelacolla.com)
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Néstor Gorojovsky
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