[R-P] OPPENHEIMER
maría Sola
mariadelsola en gmail.com
Mar Oct 21 19:22:09 MDT 2008
Con su intacta sonrisa, el inefable Andrés y luego de que el mundo
viera esfumarse unos cuantos billones de dólares detrás de la quimera
del libre mercado....nos advierte acerca del proteccionismo de Obama.
Incombustible...Los lectores de La Nación , con educada paciencia,
parecen de la lista de RP porque le dicen en buenos términos que no
sea colonialista que porqué no hacen ellos lo que
predican....Imperdible...jajaj
LOS RIESGOS DEL PROTECCIONISMO
Por Andrés Oppenheimer
MIAMI.- Tal vez la pregunta más importante que se planteó en el último
debate en Estados Unidos fue una que pasó casi inadvertida en los
medios: si el candidato demócrata Barack Obama adoptaría políticas
comerciales que cerraran el mercado norteamericano a productos
extranjeros, lo que podría provocar una guerra comercial y una
depresión mundial.
¿Fue una acusación justa por parte del candidato republicano John
McCain, o fue el golpe bajo de un político desesperado?
El tema se planteó cuando McCain atacó a su rival por no respaldar el
acuerdo de libre comercio de Estados Unidos con Colombia, y por pedir
una renegociación del tratado de libre comercio con México y Canada
(Nafta). "Creo que no hay ninguna duda de que el senador Obama quiere
restringir el comercio y aumentar los impuestos", dijo McCain.
Obama respondió: "Creo en el libre comercio". Pero agregó que no todos
los acuerdos son buenos. Dijo que se opone al tratado con Colombia por
los asesinatos de sindicalistas en ese país, y que quiere revisar el
Nafta porque objeta la falta de cláusulas laborales y ambientales
adecuadas en ese acuerdo. Pero, por otra parte, dijo: "He apoyado el
tratado de libre comercio con Perú, porque era un acuerdo bien
estructurado".
Los partidarios de McCain dicen que Obama ha adoptado la agenda contra
el libre comercio de los sindicatos. Los anuncios televisivos de Obama
que afirman que las propuestas de McCain "se llevan los empleos al
extranjero" reflejan su verdadero pensamiento, dicen los republicanos.
Si Obama es un proteccionista encubierto, como alega McCain, eso
implicaría enormes riesgos para la economía global.
La Gran Depresión de la década de 1930 fue provocada por el colapso de
la bolsa en 1929, pero se convirtió en una depresión mundial después
de que Estados Unidos, en junio de 1930, aumentó las tarifas aduaneras
a las importaciones en casi un 50%.
Los incrementos pretendían ayudar a las empresas y generar empleo. Sin
embargo, otros países respondieron con aumentos similares, el comercio
internacional cayó un 33% en los tres años siguientes, las
exportaciones estadounidenses se derrumbaron y el desempleo subió a
niveles sin precedente. La lección es clara: adoptar medidas
proteccionistas en medio de una recesión es jugar con fuego, según
dicen los partidarios de McCain, y no pocos de los del propio Obama.
Mi opinión: no creo que Obama sea proteccionista. Las dos veces que lo
entrevisté casi saltó de la silla cuando le pregunté si estaba en
contra del libre comercio. Como Bill Clinton antes que él, Obama
probablemente adopte una postura en favor del libre comercio.
Lo que me preocupa es si Obama tendrá la voluntad política de ir en
contra de la creciente tendencia proteccionista del país. Una encuesta
Zogby revela que el 59% de los estadounidenses están a favor de
revisar el Nafta. Y me pregunto si Obama invertirá su capital político
en persuadir a un Congreso controlado por los demócratas de que es
necesario apoyar el libre comercio.
Los encuestadores pronostican que los demócratas controlarán por
amplio margen el Congreso, y que incluso podrían conseguir una mayoría
de 60 bancas en el Senado. Veintitrés de las 35 bancas del Senado que
se renovarán en las elecciones están ocupadas por republicanos que
apoyan mayoritariamente el libre comercio, y muchos de ellos serán
reemplazados por demócratas escépticos ante el libre comercio.
Es cierto que una victoria arrolladora de Obama le daría un mandato
para convencer al Congreso de que apoye los tratados comerciales. Pero
si gana por un pequeño margen, con un Congreso más proteccionista y en
medio de un creciente sentimiento aislacionista, la historia puede ser
otra.
Debo confesar que me gustan casi todas las posturas de Obama, pero en
ésta debería demostrar más dotes de estadista. Si el próximo
presidente no abraza la causa del libre comercio con entusiasmo,
existirá el peligro de que Estados Unidos cierre sus fronteras a
productos extranjeros, lo que perjudicaría aún más la economía mundial
y a sí mismo.
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