[R-P] (PSI-ANS). JUAN DOMINGO PERÓN, EL CONDUCTOR.
José María Cavalleri
ingcavalleri en yahoo.com.ar
Vie Oct 17 05:37:41 MDT 2008
17 DE OCTUBRE DE 1945. DÍA DE LA LEALTAD DEL PUEBLO CON EL GENERAL JUAN DOMINGO PERÓN.
COMO TRABAJADORES DE PRENSA JUNTO AL MOVIMIENTO OBRERO ORGANIZADO SEGUIREMOS EL RUMBO DE UNA PATRIA JUSTA, LIBRE Y SOBERANA
INTERNACIONAL. BUENOS AIRES, 17(PSI-ANS). JUAN DOMINGO PERÓN, EL CONDUCTOR. El General supo percibir, interpretar y contener al sujeto social. Intuyó que podía cumplir un papel decisivo en la historia argentina. (por Jorge Guidi).
El detonante del colapso y la decadencia del sistema republicano comienza en el período institucional tristemente recordado como la década infame, donde la patria conservadora se embriagaba de las reminiscencias de la bella época, donde la ostentación y el hedonismo de la clase dominante se debía a la extraordinaria renta agroexpotadora. La miopía y la avaricia de este grupo de poder, determinaron con tozudez que el mundo y el país giraban en torno a la producción y el intercambio de bienes tranqueras para adentro. Cerrados en sus propios yerros se olvidaron o no entendieron que el precapitalismo en la Argentina no se limitaba a los dueños de la tierra, sino que la nación estaba constituida por hombres y mujeres que en la mayoría de los casos migraban de una región a otra en busca de un trabajo digno para salir de la marginalidad en su propia tierra.
La crisis de identidad nacional y el valor agregado de corrupción del conservadorismo en los estamentos del Estado, carecieron de pudor y sensibilidad al no resignar un ápice los privilegios, frente a los padecimientos sociales del pueblo por el modelo económico impuesto, sostenido políticamente por la burguesía liberal. Ellos ejercían el poder porque tenían a sus aliados en puestos clave en la función pública ligados a elite latifundista, por esa vía manejaban a su antojo el mercado de (cereales y carne), obteniendo por los saldos exportables suculentas ganancias para la oligarquía agropecuaria.
El principio del fin de este modelo indigno a la condición humana va a tener características inéditas en la Argentina del siglo XX, porque el destino de toda una nación predominantemente conflictiva, individualista y poco solidaria va encontrar en la figura del General Juan Domingo Perón al conductor de masas que supo percibir, interpretar y contener al sujeto social, como un animal político intuyó que podía cumplir un papel decisivo en la historia de la patria, al observar que los actores sociales débiles del país eran discriminados y resolvió prepararse para ello.
El pueblo argentino se preparaba para hacer tronar el escarmiento, ya que las instituciones de la república no daban respuestas a los problemas básicos: la educación, la salud, la desocupación, la explotación de los trabajadores urbanos y rurales, salarios magros, la falta de vivienda, etc. Debido a la crisis de representatividad de los partidos tradicionales, que obsesionado por la cultura electoralista no vislumbraron el fenómeno decadente del liberalismo mercantilista, éste se convirtió en el disparador de la desesperanza ciudadana de liderar y articular los mecanismos de integración y progreso sin exclusiones sociales.
El general Perón, militar y político, supo construir los cimientos de un ideario nacional y popular que con su pensamiento en lo ideológico y doctrinario dejó en falsa escuadra la conciencia hegemónica burguesa atada a cánones feudales y crueles a la hora de generar riqueza, porque en su afán de acumular capital jamás tuvo equidad distributiva con los trabajadores.
Desde el despacho de una ignota Secretaría de Trabajo y Previsión, Perón gesta una alianza con la clase obrera como plataforma de los cambios estructurales en lo social, político y económico que el pueblo demandaba. Fiel intérprete de la voz de los trabajadores, Perón les dice, hemos realizado juntos desde este organismo una tarea ciclópea al organizar los gremios, por eso he hablado con el señor Presidente de la Nación quien me prometió que la obra social y las conquistas alcanzadas serán inamovibles y seguirán su curso. Y si un día fuese necesario he de formar sus filas para obtener lo que sea justo.
Esta tarea de justicia social, encarnada por Perón, alteró el humor del poder económico y sectores de las fuerzas armadas quienes reaccionaron ferozmente provocando su confinamiento y destitución de los cargos públicos que ejercía en el gobierno. La alianza conservadora-militar nunca imaginó la reacción popular en defensa y rescate de Perón en octubre del 45. “Era el subsuelo de la patria sublevado. El sol caía a plomo sobre la Plaza de Mayo, cuando inesperadamente enormes columnas de obreros comenzaron a llegar. Venían con su traje de fajina, porque acudían de sus fábricas y talleres. No era esa muchedumbre un poco envarada que los domingos invade los parques de diversiones con hábito de burgués barato. Frente a mis ojos desfilaban rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea, grasas y aceites. Llegaban cantando y vociferando,
unidos con un solo fin la libertad de Perón.” Aludía Scalabrini Ortiz a la jornada del 17 de octubre de 1945.
Este acontecimiento, que conmueve a las tradiciones más puras de la actividad política del país, dio lugar a este movimiento de masas que se personalizó en la figura de su líder natural el general Perón, configura una bisagra entre la Argentina del pasado, del presente y el futuro, como determinación de un proyecto de vida que conducido por este pensador alcanza su cenit en la Justicia Social, la Soberanía Política y la Independencia Económica.
El líder por mandato popular, otorgado por el soberano en elecciones libres, planifica y ejecuta su pensamiento filosófico y doctrinario, como una obra esencial para el peronismo como el movimiento que más hizo por la dignidad de los trabajadores. Sin eufemismos Perón fue un adelantado en percibir la otra Argentina, sorprendiendo a los sectores reaccionarios dentro y fuera del país, que no midieron la formación intelectual que plasmó en sus libros como objetivo de fecundación de su proyecto estratégico de Nación para un mundo de pos guerra. (libros de Juan Perón: La Comunidad Organizada; Orientación Política; Conducción Política; Latino América ahora o nunca; El Modelo Argentino para el proyecto nacional; Los Vendepatrias; Del Exilio al Poder; El Pueblo Quiere Saber de Qué se Trata).
Lo importante de Perón es su vigencia en el tiempo, su pensamiento visualiza que sin disciplina y organización jamás se logran los objetivos, por eso mejor que decir es hacer, iniciando un período de transformaciones estructurales en lo económico, social y político. En el tratamiento de la economía Perón señalaba que: La Argentina es un país riquísimo que había sido saqueado por propios y extraños. En tal sentido el peronismo encarna la justicia social diferenciándose del individualismo liberal y el colectivismo comunista, interpretando que la economía debe estar al servicio del hombre y no de sectarismos ideológicos, desarrollando el concepto de economía social en la que los salarios garanticen el sustento del trabajador y su familia. Sostenía Juan Perón que la economía la maneja el Estado a favor del pueblo o la dejamos librada a las corporaciones capitalistas para engrosar sus bolsillos personales.
En lo referente a la política internacional, el General Perón señala que el justicialismo es claro y preciso en sus postulados básicos a saber:
1- La defensa integral de la soberanía nacional y especialmente la Antártida e islas Malvinas y sus islas dependientes.
2- El ejercicio pleno de la Justicia Social, la Independencia Económica y la Soberanía Política como bases para asegurar a cada pueblo del mundo su propia felicidad, mediante la realización de la propia Justicia y la propia Libertad.
3- La tercera posición como solución universal distinta del marxismo internacional dogmático y del demoliberalismo capitalista que conducirá a la anulación de todo dominio imperialista en el mundo. Nuestra doctrina Justicialista dice: “Deseamos vivir en paz con todas las naciones de buena voluntad del mundo”.
Los argentinos tenemos una fuerte conciencia latinoamericana por tener una historia común, como el idioma, la religión y las costumbres, todo lo cual son lazos suficientes como para estrechar la unidad continental.
Al analizar el hombre como expresión racional de la creación divina nuestra filosofía indica: el hombre el valor predominante de la historia, de la vida, del trabajo y de las luchas. La patria se forma con hombres y no pueden el campo, ni la máquina, ni el dinero, factores que se sobrepongan al hombre, que es quien sufre y trabaja y sin el cual ni los campos, ni los ganados, ni el dinero, tienen ningún valor.- XXX
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