[R-P] [J. Devincenzi] El discreto encanto de no hacer olas
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Vie Oct 3 13:44:03 MDT 2008
El discreto encanto de no hacer olas
Por Jorge Devincenzi
El anuncio del nuevo lock out de la patronal agropecuaria se produce
casi tres meses después del fracaso de la resolución 125 en un
contexto político y económico diferente. Un Gobierno que acusó el
golpe y recuperó iniciativa con otro estilo. Inflación, deuda externa
y crisis financiera, temas de una agenda que ya no es la que era.
La quiebra de Wall Street pone en otra perspectiva la estrategia de
inmolación que practicó el Gobierno frente a la Mesa de Enlace sojero.
Entre aquel clima de enfrentamiento y las clases de institucionalidad
que vemos y escuchamos hoy en día, esto es el paraíso perdido.
Nos guste o no, hacia futuro se abre una tierra de nadie como la que,
hecha gruyere por los obuses, intenta salvar la patrulla de
reconocimiento conducida por Kirk Douglas en Paths of Glory. El
mensaje actual parece ser: atravesemos los cráteres con dignidad y
solidez discursiva, sin perder los buenos modales. Las palabras no
cambian mágicamente la realidad pero constituyen el pensamiento, de a
poco.
Transiciones
El lenguaje oficial, en las últimas semanas, ha restringido el uso
abusivo de ideas-fuerza como "distribución de la riqueza", que se
había sacado del arcón de los recuerdos para convertirse en bandera de
las movilizaciones encolumnadas tras el Gobierno cuando se enfrentó
con la Mesa de Enlace, porque la situación se sinceró un poco más:
todos sabemos ahora dónde está el poder y cuáles son las debilidades.
Cuando se escucha distribuir, una ancha franja de la población
argentina reacciona como los primates.
Los grupos concentrados no se bajarán voluntariamente del actual
reparto. Al fin y al cabo, si son ciertos los dichos de la Presidenta
en el Consejo de las Américas (el salario participa en el "cuarenta y
pico por ciento" del producto, escuchamos decir) entramos de lleno en
las mejores épocas.
El poder económico está preocupado por el "tipo de cambio competitivo"
y cómo incidirá el crack de Wall Street. Encandilado por los
anunciados pagos al Club de París y a los holdout, no sabe por dónde
va a saltar la papa. No confían demasiado en los Kirchner, pero no
tienen de qué quejarse.
Sin anunciar medidas estrambóticas, el equipo económico ha logrado
reducir la inflación real, aunque nada ha cambiado en el INDEC y
varios precios de la canasta alimentaria siguen subiendo.
Sin embargo, cada punto de inflación significa nuevos pobres e
indigentes, y se ha desacelerado la creación de nuevo empleo. Con un
40% de exportaciones primarias, el valor del peso debe ser sostenido
mediante intervención cambiaria. Si el BCRA no actuara, caería hasta
la paridad y Cavallo aplaudiría.
¿Cuál es la velocidad más sensata?
La nueva ley de jubilaciones y la estatización de Aerolíneas
Argentinas son avances sin vueltas. En los pasillos oficiales todo
parece ser complejo y lento, mientras los legisladores hacen cursos
acelerados de comprensión de la realidad.
La sociedad argentina no está acostumbrada a ser espectadora de largas
discusiones en el Congreso. La decisión de parlamentarizar la política
agropecuaria, la recuperación de Aerolíneas y el reajuste jubilatorio
quizás terminen transformando el panorama político, aunque, por caso,
el papel del senador Pichetto, de valeroso pasado menemista, no esté a
la altura de las circunstancias. Hay que tener cara para acusar de
"inmoralidad" a la oposición, aunque sea cierto.
Frente a esos rodeos, luce el mito ruinoso de la gestión ejecutiva
neoliberal que hoy esgrimen desde Macri hasta Duhalde, y que se
entronca con el enraizado apoyo culposo a las dictaduras militares.
La oposición pide el cielo, que es gratis: en cuanto a la política
previsional, reclama el 82% móvil ocultando que hay 1,8 aportantes en
actividad cuando se necesitan 4 para financiar a un jubilado; y que el
ANSES costea los retiros de AFJP para los más jóvenes, quienes de
haber quedado a merced de los banqueros se jubilarían con 75 pesos
mensuales.
En su momento, el Gobierno se enfrentó a la decisión de terminar con
el sospechoso negocio de las AFJP pero resolvió limitarlo, financiando
la banda menos lucrativa, y puso al frente del ANSES a un cuadro del
Cema. Si esto marca el límite ideológico de la actual administración,
también pone en discusión el sentido de sostener contra viento y marea
tamaño superávit fiscal, excepto que se convierta en fondo anticíclico
o blindaje, diametralmente distinto de otro de triste memoria, porque
este es genuino. Por algo se tomó la decisión de reducir los
subsidios.
Menem demolió el sistema de seguridad solidario que había construido
la Argentina por décadas, y congeló los ingresos de los jubilados.
Aunque desde entonces cambió significativamente el panorama laboral,
la situación previsional se mantuvo inalterable hasta que la Suprema
Corte puso las cosas en su lugar. Si no se llega a 4
aportantes/jubilado es porque el Gobierno no ha avanzado lo suficiente
en el piso histórico de desocupación y en la eliminación del trabajo
en negro. Y no se reimpuso el aporte patronal. Ante el panorama de un
congelamiento sujeto a aumentos voluntarios del Ejecutivo, es
preferible obligarse con una fórmula de cálculo de aumentos que no
tiene por qué ser eterna.
Muchos países, incluso los ricos del G7, enfrentan problemas
insolubles para financiar jubilaciones. Para el neoliberalismo, basado
en la codicia y el individualismo, los seres humanos no productivos
deberían ser eliminados por algún método industrial que quizás ya
existe.
No debería extrañar que, luego de los bancos de inversión, los
hipotecarios y las compañías de seguros, también caiga en el Norte el
sistema de retiros privados. Se lo dice en voz baja para no despertar
al monstruo: la discusión sobre las jubilaciones es cierta
redistribución de la riqueza en el país.
La flamante recuperación de Aerolíneas Argentinas tuvo un trámite más
rápido (se abrigó la esperanza de que en el Frente para la Victoria
estaban hechas las paces) porque los diputados y senadores no
quisieron perder un vínculo gratuito con sus pagos. Habría que
obligarlos a viajar en tren, en esa cosa denominada Gran Capitán por
ejemplo, o que se jueguen la vida en un micro de dos pisos, de los que
controla la CNRT estatal.
Kamikazes
Cuando en el Senado culminó la discusión sobre la fantasmal Resolución
125 imaginábamos que a Néstor Kirchner no le debía haber resultado
sorpresivo, o había avalado, el desempate del vicepresidente,
prefiriendo una derrota honorable antes que un país sumido en la
violencia. De otro modo, llevar las cosas a tal extremo significaba
una grave subestimación del antagonista como la sobrevaluación de las
fuerzas propias. Una especie de suicidio.
Salvo que la explicación fuera otra.
Actuando con una violencia que no es novedosa en la historia nacional,
los del campo (aliados para la ocasión con lo peor de la clase
política) no hubieran dudado en quemar el país con ese resultado,
porque no discutían un punto de retenciones: se venían por todo,
incluyendo la propia democracia.
Lo prueba la nula voluntad de negociación que mostraron, y cómo
corrían la cancha minuto a minuto.
La situación no ha cambiado: en las reuniones de la Mesa de Enlace con
el titular de la ONCCA, los productores exigen se abra la exportación
de quesos y vacas para conserva, y cuando se les demuestra que se está
exportando libremente en los dos rubros con nombre y apellido,
Biolcati pega una exclamación de sorpresa. Y enseguida amenaza con
paros, cortes y movilizaciones, que Buzzi confirmó días después en su
carácter de vocero opositor.
Si el Gobierno, por su parte, dice ser como el conejo metido por la
fuerza en la jaula de los leones para no hacer todo lo que se le
reclama, no fue sensato que tensara la cuerda frente a un poder bien
real y dominante, en una sociedad que desdeña reclamar
reivindicaciones en las que no cree, contando para ello apenas con una
serie de actos masivos, autoconvencido de que sería suficiente como
para que ese poder real reculara despavorido.
¿O sí?
Esos tipos no se andan con chiquitas. Quien crea que van a ceder, no
conoce la historia argentina y debería leer a Jauretche.
Los hechos posteriores de Cobos confirmaron que la fantasía no había
pretendido analizar lo sucedido, sino conjeturar un error de
apreciación partiendo de un error de información, pero que el saldo,
de todos modos, había sido un fuerte retroceso. Por eso mismo, la
sociedad no recibió la noticia del pago al Club de París como cuando
se anunció la liquidación de la deuda con el FMI, sino con un ¿otra
vez sopa?
Queda por ver si Cobos tiene la candidez de los inimputables, el doble
discurso de los radicales, o si está decidido a dinamitar la
concertación desde adentro cuando no puede argumentar que como
gobernador, fuera maltratado por K. Lo curioso es que se repite, casi
calcado, el fenómeno Lavagna. Si renunciara, los medios insistirán en
equipararlo al Chacho con la intención de que el público asocie
libremente con el caos de 2001. Ante tal perspectiva, Pampuro se
convertiría en segundo en la línea de sucesión. Las voces oficiales
que reclaman el alejamiento de Cobos parecen ser silenciadas de
inmediato.
Las calles, que vienen perdiendo desde hace décadas el carácter
plebiscitario del pasado, ya no son el ámbito para definir cómo se
distribuye el ingreso. Es cierto que hay que ganarlas, que deben
volver a ser públicas (aunque Macri pretenda lo contrario), pero
entretanto han cambiado otros aspectos de la realidad, como por
ejemplo, la creación mediática de lo real. Y las promesas sobre una
nueva ley de radiodifusión que parecía hace dos meses "la madre de
todas las batallas", cayeron en el olvido.
El Gobierno debe ser consciente del retroceso. Y desperdició un
capital que ahora Cristina Fernández intenta recuperar, con otros
métodos, pero la guerra continúa.
Es que hay otra explicación posible a la derrota ante el campo: que el
Gobierno hubiera anticipado la crisis bancaria global, lo que haría
menos inaceptable el rito sacrificial y justificaría la defensa a capa
y espada del superávit.
Porque se viene el temporal.
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Néstor Gorojovsky
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