[R-P] Las cortísimas patitas de una triste difamación (era Re: Rodolfo Puiggrós, Perón y los Habsburgo - NM Gorojovsky)

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Nov 13 10:56:13 MST 2008


1)

Hace algunos días que el viejo Edgar Smith anda diciendo por allí que
soy anticlerical y antiespañol. Obligado a demostrar su injuriosa
mentira, no tuvo mejor idea que rescatar un escrito donde  afirmo que
las tesis de Puiggrós sobre "La España que conquistó el Nuevo Mundo"
me resultan tan respetables, al menos, como al Jorge Abelardo Ramos
que basó en esa obra de Puiggrós buena parte de lo que dedica a España
en su Historia de la Nación Latinoamericana.

Envío esta carta en forma pública a la lista Reconquista Popular, más
que nada porque me parece que no está mal reflotar esa nota algo
viejita de mi autoría (que Smith, en su encono, ha archivado con la
paciencia digna del Mitre que guardó una carta juvenil de Alberdi
donde se incluía la palabra "mazeta", así, mal escrita, para darle el
mejor uso ulterior). La notita figura al pie.

Pero antes, un poco de dunga dunga: va mi respuesta a Edgar antes del
texto sobre Puiggrós.

2)

Edgar, ¿así que con esto querés sustentar mi anti-hispanismo y mi
anti-catolicismo?

Aviado, aviadísimo estás. Ese escrito no ataca ni a España ni a los católicos.

Del propio escrito que citás se desprende claramente que considero,
con toda la Izquierda Nacional, que el período colonial americano
tiene un carácter bifronte, y que, también con toda la Izquierda
Nacional, rechazo su aspecto retrógrado. Afirmo luego que la defensa
_in toto_ de dicha herencia

> suele asumir la forma de una defensa del
> "legado cultural y religioso" de España

que es exactamente lo que Edgar hace.

Y agrego que

> este planteo, a juicio de la
> Izquierda Nacional, termina por enfeudar el movimiento nacional a los
> sectores más temerosos y traicioneros del propio campo, justamente los que
> hasta ahora han venido demostrando que en cada coyuntura clave defeccionan
> del combate.

La IN, como Puiggrós, ataca a los feudales que apoyaron a Carlos V y
Felipe II y de ellos se sirvieron, porque los considera victimarios
del pueblo español y factor fundamental en que la religión de los
españoles solo sirviera a su atraso. Como Edgar parece haber vuelto a
integrarse por completo a ese tipo, muy minoritario y en extinción, de
"nacionalista" argentino para el cual los feudales que ahogaron a
España de la mano del flamenco y su banda de ladrones son la verdadera
España, y NO el pueblo destrozado por esos feudales, cree que mi
repudio a esa tradición orgánicamente antiespañola es una forma de
odio contra España y contra la "verdadera religión".

Entonces tendrá que meterme en la misma bolsa de antiespañoles y
anticlericales (al modo en que él entiende el clero) cuya expresión
artística fueron genios muy católicos como Cervantes, Góngora y hasta
el mismísimo Francisco de Quevedo (no solo católico sino cortesano de
los Austria, Caballero de Santiago, antiluterano rabioso y antisemita
furioso, pero buen español).

Edgar confunde adrede CIERTA VERSIÓN DE CIERTA RELIGIÓN y patriotismo,
para que no se note que su primera lealtad no es con la Patria sino
con un Vaticano idealizado que, en rigor, representa la inmutabilidad
de la sociedad de clases. Yo no niego que se pueda ser católico y
patriota (como por ejemplo el jesuita Richelieu en Francia o el obispo
que estaba con los comuneros en España, ése que ahora no me acuerdo el
nombre pero no era el único). Se me hace difícil, en cambio, que
alguien pueda ser medievalista, profeudal, anti-popular por ende, y
patriota. El patriotismo es orgánicamente ajeno al medievalismo, ya
que el medievalismo parte de la "universitas hominum" y abomina de las
naciones, creación de la burguesía en la etapa ascendente del
desarrollo del modo de producción capitalista.

Ni en la España del siglo XVI ni en la Argentina del siglo XXI se
pueden integrar esas dos cosas.

El problema, entonces, es de Edgar, que parece estar pareciéndose cada
vez más a esos católicos que, como decía un personaje femenino de
García Márquez, "confunden el culo con las témporas", y -agrego yo- a
esos patriotas que confunden la revolución nacional con el Zyklon B. Y
que, pobre, como escribe para un público cada vez más cerrado en torno
a sus ideas, entonces tiene que empezar su nota curándose en salud,
diciendo que no está de acuerdo con lo expresado en el texto mío que
sigue a continuación. Su refutación, por supuesto, ni pienso leerla.
Tengo cosas más importantes que hacer. Como por ejemplo dejar en
ridículo al nacionalismo despoblado por el sencillo expediente de
mostrar en qué terminan sus delirios.

3)

[Introducción de Edgar curándose en salud, y texto mío sobre Puiggrós,
etc., que la verdad que ya había olvidado. Cuando quiera escribir mis
obras completas, ya sé a quién pedirle apoyo logístico. Es una vieja
costumbre de ciertos círculos la de archivar posibles elementos
inculpatorios ante el Santo Oficio (sea éste eclesiástico, o militar,
sea en la España de 1560 o en la Argentina de 1960).]

> Por supuesto que no estoy en absoluto de acuerdo con lo que escribe
> Gorojovsky, y posiblemente esta noche mande mi refutación.
>
> Pero mientras tanto, para que los colisteros vayan teniendo una idea, les
> adelanto lo que son las bases anti-españolas y anti-católicas de Gorojovsky
>
> Edgar
>
>
>
> ________________________________
>
> Rodolfo Puiggrós, Perón y los Habsburgo
>
> NM Gorojovsky
>
> En su prólogo a "La España que conquistó el Nuevo Mundo", dice Pedro
> Orgambide que Rodolfo Puiggrós "afirmaba que había que luchar en el
> peronismo no para su simple restauración sino para su transformación
> histórica. Esto no entendieron. Esto no entienden aún muchos de sus
> críticos, sobre todo los de la izquierda tradicional y aséptica.
>
> 'Ésos que son vanguardia -como decía Puiggrós- pero de la que el pueblo no
> se entera'" ("Una tumba sin nombre", en Puiggrós, Rodolfo. La España que
> conquistó el Nuevo Mundo. 3ª. Ed. Buenos Aires, Retórica Ediciones.
> Editorial Altamira, 2005. Pág. 7.)
>
> En efecto, Rodolfo Puiggrós fue la más lúcida expresión teórica del intento
> de transformar al peronismo, desde adentro (y en vida del General Perón), en
> un movimiento socialista revolucionario.
>
> En eso, difirió radicalmente de las posiciones de la Izquierda Nacional, que
> siempre consideró que este intento no solo era históricamente imposible sino
> que además llevaría a un trágico desenlace en caso de tomar vuelo y visos de
> efectivización.
>
> Esta disidencia táctico-estratégica fundamental no impidió a Puiggrós, sin
> embargo, abrir cátedras de la Universidad de Buenos Aires a Jorge Abelardo
> Ramos y Jorge Enea Spilimbergo.
>
> En esto, hay que decirlo, actuó en contradicción muy dura con la opinión de
> su masa de apoyo de esos tiempos, pero en la misma línea en la cual se había
> ubicado el mismísimo Perón cuando designó a Puiggrós rector-interventor de
> la UBA: la de la amplitud y la generosidad en el debate político en el seno
> del campo nacional.
>
> Podría decirse que muchos de los sostenedores de Puiggrós en dicho cargo
> fueron tan miopes en relación a la Izquierda Nacional y a ese gesto del
> rector-interventor como con respecto a Puiggrós lo había sido la "izquierda
> tradicional y aséptica" (de la cual no pocos de ellos habían surgido y se
> habían "peronizado" repentinamente, con solo una crítica superficial de sus
> prejuicios mitristas).
>
> Lo que interesa, sin embargo, es que el rector interventor designado por
> Perón para la Universidad de Buenos Aires, en parte para sustentar sus
> propias posiciones, había venido librando una doble batalla contra (a) la
> ultraizquierda que -para defenestrar al peronismo- llegaba a "demostrar" el
> carácter "capitalista" de la América Latina colonial , y (b) contra los
> sectores que, dentro del peronismo, intentaban entroncar al movimiento en la
> representación de la feudalidad y el atraso de España, jugada que se
> contraponía -y contrapone- con el sentido profundo de un movimiento cuya
> raíz europea, si la había, estaba en los sectores populares españoles
> vencidos, en una larga pulseada de cinco siglos, por Carlos I (de España,
> pero V del Imperio césaropapista centroeuropeo), por Fernando VII, y por
> Francisco Franco en la Guerra Civil.
>
> En todas esas instancias los representantes de la reacción antipopular
> española habían contado con apoyo inmenso de potencias extraespañolas.
>
> En la década del 60, la polémica central se orientaba hacia la
> ultraizquierda.
>
> La Agrupación Universitaria Nacional, reproduciendo textos publicados por la
> Izquierda Nacional en 1963 y agregándole un par de notas de Jorge Abelardo
> Ramos, mostraba que "la disputa sobre el crácter de la colonización española
> en América […] no reviste un carácter académico […]
>
> Se trata de saber, en esencia, las consecuencias políticas que se inferirían
> si en efecto el pasado colonial de Hispano América ha dejado tareas
> nacionales y democráticas por resolver en nuestro tiempo" (Ramos, Jorge
> Abelardo "¿Capitalismo o Feudalismo?".
>
> En: Puiggrós,. Rodolfo; André Gunder Frank; Jorge Abelardo Ramos. Polémica
> sobre los modos de producción en Iberoamérica. Agrupación Universitaria
> Nacional. Cuadernos Universitarios, ficha 2. Buenos Aires, sin fecha (circa
> 1974)
>
> Esta frase, sin embargo, vale tanto para quienes argumentaban que la América
> Latina colonial era capitalista y por lo tanto, como explicaba Gunder Frank,
> la lucha contra el imperialismo debía iniciarse no con un frente nacional
> sino combatiendo a la propia burguesía, sino también -por más que en esos
> tiempos el adversario esencial fuera de "izquierda"- para quienes -entonces
> y hoy- pretenden negar que el movimiento nacional latinoamericano tiene que
> enfrentar dialécticamente la herencia retrógrada del período colonial,
> herencia cuya defensa _in toto_ suele asumir la forma de una defensa del
> "legado cultural y religioso" de España: este planteo, a juicio de la
> Izquierda Nacional, termina por enfeudar el movimiento nacional a los
> sectores más temerosos y traicioneros del propio campo, justamente los que
> hasta ahora han venido demostrando que en cada coyuntura clave defeccionan
> del combate.
>
> Estos dos objetivos simultáneos se resumen en última instancia en una
> defensa consecuente de la originalidad de los movimientos nacional-
> democrático iberoamericanos, como lo era, entre otros, el peronismo.
>
> A cumplirlos dedicó Puiggrós en 1964 su extraordinario -y ahora olvidado-
> "La España que conquistó el Nuevo Mundo".
>
> Vistas ciertas posiciones que se siguen expresando al respecto, me parece
> que no viene mal que un miembro de la Izquierda Nacional recurra a un
> capítulo de ese trabajo para terminar de exponer el planteo nacional
> revolucionario en torno al verdadero carácter de la herencia hispánica de la
> Revolución Latinoamericana.
>
> Puiggrós responde en ese libro, esencialmente, a la ultraizquierda que
> pretende ver "capitalismo" en la colonización del Nuevo Mundo para oponerse
> así a los movimientos revolucionarios reales de nuestros pueblos profundos.
>
> Pero también da respuesta a quienes defienden, en abstracto y con argumentos
> espiritualistas, el carácter "católico" de la herencia cultural
> iberoamericana.
>
> Lo que dice aquí Puiggrós (y la Izquierda Nacional de Ramos y Spilimbergo
> siempre compartió) es que cuando se recurre a esos argumentos, conciente o
> inconcientemente no se defiende, en realidad, las enseñanzas del Señor de
> Nazaret, sino el modo específico que asumió el cristianismo en América
> Hispánica, en ristre de las lanzas, picas y espadas de los señores de
> Castilla, en las encomiendas y mitas, en las humeantes llamaradas de la
> Inquisición, y en los segundones castellanos que aquí se integraban
> ("América o la horca") al régimen señorial revitalizado por el oro
> americano.
>
> En muchos de quienes plantean esa posición estamos ante una defensa
> indirecta del inmovilismo social bajo la forma de una idealización del
> sistema de encomenderos y curas reaccionarios.
>
> Pero fue ese sistema, justamente, el que hizo necesario, entre otras cosas,
> que aparecieran movimientos como el peronismo para terminar con su pesada y
> triste herencia.
>
> De donde nos parece un contrasentido filiar en los Austria al peronismo (y
> menos aún a toda construcción patriótica del campo latinoamericano).
>
> Puiggrós demuestra, sin dejar lugar a dudas, que lejos de ser "monarcas
> españoles", los Habsburgo fueron "monarcas universales", impuestos al pueblo
> español por una conjura reaccionaria que lo obligó a sufragar los delirios
> césaropapistas de la retrógrada casa imperial, asfixió todas sus energías
> revolucionarias, lo redujo a la peor de las miserias, terminó intermediando
> entre los herejes que decía combatir y las riquezas americanas, y recién se
> hizo "española" cuando "España" pasó a ser sinónimo de "atraso" y
> "contrarrevolución".
>
> No hay idealización "culturalista" que pueda negar estos hechos básicos,
> concretos y quizás poco espirituales pero muy definitorios de la herencia de
> los Austria.
>
> El General Perón no solo combatía la herencia de los Austria cuando se reía
> de los "piantavotos de Felipe II" (a los que, por lo demás, y con buen
> criterio, amparaba bajo su ala).
>
> Lo hacía también cuando se veía obligado a reiterar que "en la Argentina hay
> una sola clase de hombres, los que trabajan": allí estaba librando una
> batalla contra la perversa herencia rentística y antinacional que nos
> dejaron esos reyes en los cuales muchos desean filiar la quintaesencia de
> España e indirectamente de nuestra América.
>
> Se trata, muestra Puiggrós, de un error de perspectiva histórica.
>
> Desde la lucha contra la asunción de Carlos como rey de España, el
> alzamiento de las ciudades de Castilla, el incendio de Medina del Campo, y
> la derrota de Juan de Padilla y sus comuneros en Villalar hay dos Españas (y
> dos catolicismos) en pugna.
>
> La independencia americana es un capítulo de esa lucha, y no será
> filiándonos -aunque sea por oportunista omisión- en el campo enemigo que
> podremos forjar las armas que la hagan definitiva: las oligarquías
> divisionistas están dispuestas a ampararse bajo el manto de cualquier poder
> con tal de mantenernos separados.
>
> Incluyendo el del Vaticano y el de una religión segregada de las masas
> populares por el carácter conservador y reaccionario de su origen histórico.
>
> Se puede diferir en varios aspectos secundarios con el planteo de Puiggrós.
>
> Pero lo esencial, creemos, es que su obra permite encarnar en la vida real
> toda abstracción culturalista que tiende a diluir con una ideología
> orgánicamente conservadora el carácter necesariamente revolucionario de los
> movimientos nacionales en Iberoamérica.
>
> En el fondo, el intelectual de origen stalinista Rodolfo Puiggrós estaba
> argumentando a favor de la… teoría de la Revolución Permanente.
>
> Néstor Miguel Gorojovsky
> nestorgoro en fibertel.com.ar
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Néstor Gorojovsky
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