[R-P] [A. Soliz Rada] Bolivia: rumbos antagónicos de Evo y Obama

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Nov 10 07:38:44 MST 2008


    BOLIVIA: RUMBOS ANTAGONICOS DE EVO Y OBAMA

                                                         Por: Andrés
Soliz Rada

Las elecciones del 22-XII-05, en las que Evo ganó con el 54 %, fue el
resultado de las marchas de indígenas, iniciadas el  2000, en las que
exigieron su inclusión plena en la vida nacional, y de la insurrección
popular del 17-X-03, que derrocó al neoliberal Gonzalo Sánchez de
Lozada. Ese halagüeño escenario colocó al nuevo gobierno ante la
disyuntiva de rescatar los mejores logros históricos del in
constituido Estado nacional y erradicar la discriminación, el racismo
y la exclusión aún presentes en la sociedad boliviana o, por el
contrario, rediseñar el país a partir del indigenismo.

Al inicio del gobierno, se adoptó la primera posición, ya que la
nacionalización de los hidrocarburos fue apoyada por el 85 % de la
ciudadanía, con un alto grado de cohesión social. El anhelo de Sergio
Almaraz, Carlos Montenegro y Pablo Zárate Willca de construir una
Patria unida y soberana parecía cercano. Infelizmente, el  decreto fue
desvirtuado por contratos petroleros, los que volvieron a entregar a
las empresas el control de las reservas de gas y petróleo.

Para encubrir el retroceso, se exacerbó lo étnico y se proclamó el
reconocimiento a 36 naciones aborígenes y similar número de idiomas
oficiales. Como contraparte, el presidente electo, Barak Obama,
repitió esta idea fuerza a lo largo de su campaña: "No hay un EEUU
negro y un EEUU blanco, sino un EEUU de Norte América".

En tanto la primera potencia militar del planeta hará de la unidad
interna su eje defensivo, Evo impulsa un proyecto constitucional, que
será aprobado en enero, en el que las naciones originarias tienen
derecho a la libre determinación, territorialidad y sistemas jurídicos
paralelos. A su vez, las corrientes conservadoras toleraron lo
plurinacional a cambio del respeto a los latifundios y "derechos
adquiridos" de las petroleras.

Imaginamos el semblante de Obama si las ONG, los Albó, los García
Linera y los  Prada hubieran dicho que EEUU tiene que acatar la
Resolución 169 de la OEA y las determinaciones de NNUU sobre pueblos
excluidos, a fin de reconocer, entre otras, las identidades nacionales
de pieles rojas, comunidades interculturales, musulmanes, afro
descendientes y latino emigrantes, cuyas poblaciones son mucho más
numerosas que las que tienen nuestras etnias. Tal vez con otras
palabras, les habría dicho que se vayan con la música a otra parte.

Obama dice que la unidad interna debe servir para encarar de inmediato
los desafíos que tiene EEUU para enfrentar la crisis económica más
grande de su historia y los desastres bélicos impulsados por la
administración republicana, lo que no implica ignorar que el afro
descendiente estará casi inmovilizado por los banqueros y sus paraísos
financieros, fabricantes de armas y de drogas del Club Bilderberg y
los demás todo poderosos del planeta, con los que tuvo que transigir
para ganar la presidencia.

En Bolivia, en cambio, se adelantó que en la próxima década serán
necesarias alrededor de 200 leyes, cada una de las cuales será objeto
de envenenados debates, a fin de conciliar las competencias del Estado
central, regiones, departamentos, municipios y pueblos originarios.

De manera tardía se admitió desde el oficialismo que lo que se quiso
incluir en la Constitución es el reconocimiento a las culturas
originarias, ya que el concepto nación es una categoría histórica
aplicada sólo a comunidades humanas con determinado grado de
desarrollo económico, cultural e idiomático. La introducción de este
concepto en nuestra ley de leyes es plenamente legítima, lo que
hubiera significado continuar con el proceso de reparar injusticias
históricas, sin necesidad de ahondar nuestras diferencias y atomizar a
la República.

Evo y Obama simbolizan la emergencia de culturas subyugadas y sus
triunfos electorales encarnan la emergencia de los pueblos oprimidos.
Pero, en lo concreto, sus rumbos son antagónicos.

Andrés Soliz Rada

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Néstor Gorojovsky
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