[R-P] La Revolución Bolivariana ante una instancia crucial
Fred Fuentes
fred.fuentes en gmail.com
Lun Nov 10 08:03:06 MST 2008
La Revolución Bolivariana ante una instancia crucial
Mucho más que elegir gobernadores y alcaldes
America XXI
http://www.americaxxi.com.ve/numeros/0042/index0042.html
Opción estratégica: el domingo 23 de noviembre la población venezolana
resolverá una incógnita trascendental: acelerar por el camino del
socialismo o negarse al rumbo que apoyó masivamente en diciembre de
2006. Las encuestas adelantan una victoria del Psuv. Dos partidos de
la coalición bolivariana, PPT y PCV, optaron por defender candidatos
propios en varios Estados.
Aunque la superficie muestra una puja electoral, otra cosa muy
diferente se juega en Venezuela el 23 de noviembre próximo, cuando el
país elegirá 22 gobernadores, 328 alcaldes, además de 233 legisladores
a los Consejos Legislativos Estatales y 13 concejales a los Cabildos
Distritales, incluyendo la representación indígena para ambas
instancias, para un total de 603 cargos.
Una vez más el intrincado proceso de la Revolución Bolivariana pone en
juego sus fuerzas y debilidades a través de una contienda electoral.
La diferencia es que el resultado no medirá una circunstancial
relación de fuerzas electorales. Está en juego la dinámica misma de
una revolución económica, social y política, que desde 2006 definió
inequívocamente su voluntad de dejar atrás el capitalismo y edificar
el Socialismo del siglo XXI. Seguir por ese rumbo implica profundizar
muy rápida y enérgicamente las medidas que adecuen el aparato del
Estado a las necesidades de una transformación radical. ¿Expresará el
pueblo venezolano, con suficiente participación y peso mayoritario, su
voluntad de acelerar el paso rumbo a la revolución?
No hay registro histórico de que semejante opción se haya resuelto
jamás a través de elecciones. Tanto menos en la era de los monopolios
informativos y la manipulación desvergonzada de los medios de prensa.
Pero como en todo desde sus inicios, este proceso muestra
particularidades dictadas menos por los rasgos propios de Venezuela
que por el inédito momento histórico en el que tiene lugar. Y el hecho
es que a mediados de octubre los sondeos de opinión de consultoras de
la oposición, tanto como las que manifiestan simpatías por el
gobierno, auguran una nueva y neta victoria electoral de la propuesta
revolucionaria.
Si se confirma este pronóstico, será una verdadera proeza de la
perseverancia en defensa de un programa estratégico. Desde el 12 de
diciembre de 1998 y hasta la prueba de fuerza destinada a reformar la
Constitución, el 2 de diciembre del año pasado, Hugo Chávez ganó
incontables elecciones de todo género, cada vez con más participación
del electorado y mayor distancia respecto de la oposición unificada
contra la revolución. Pero el 2D, cuando se puso a consideración una
reforma constitucional que hubiese permitido a Chávez dar los pasos
imprescindibles para profundizar el programa de cambios en dirección
al socialismo, la abstención masiva de los propios partidarios de la
revolución produjo algo más grave que la primera (aunque por ínfima
diferencia) derrota electoral de Chávez: puso en cuestión la
viabilidad sostenida de una revolución genuina por medio del sufragio
y con la participación universal con plena democracia para todos,
incluidos aquellos acérrimos enemigos que, con el respaldo desembozado
del gobierno de Estados Unidos, no escatimaron la utilización de
paramilitares colombianos para sembrar la zozobra y volcaron millones
de dólares para confundir y desviar a la ciudadanía.
Balance 10 meses después
Ya a mediados de 2008 la oposición había perdido toda posibilidad de
sostener el discurso triunfalista esgrimido inmediatamente después del
2D. Desde el día siguiente a la magra victoria, una avalancha
propagandista intentó transformar ese acontecimiento en ariete para
destruir la figura pública de Chávez. Con gesto de total certeza, los
propagandistas de la derecha explicaban que era el comienzo del fin de
Chávez y anunciaba, con detalles, la victoria arrolladora de sus
candidatos en como mínimo 12 de los 24 Estados. La profecía interesada
caló incluso en las filas del denominado "chavismo light", provocando
algo semejante al pánico en ciertos ámbitos. Pero la contraofensiva
desplegada de inmediato por Chávez comenzó a mostrar frutos ya para el
mes de abril. A mediados de año los portavoces más sensatos de la
oposición redujeron la expectativa de victoria a una media docena de
gobernaciones. En octubre la cifra esgrimida ya caía a la mitad. Ese
vuelco se debió a tres factores principales: la irrupción
sorprendentemente orgánica y masiva del Psuv en la campaña electoral;
la solución –o ataque frontal y eficiente– de problemas acuciantes que
habían contribuido a la derrota del 2D (desabastecimiento,
inseguridad); la decisión de Chávez de tomar la campaña en sus manos
y, con el Psuv a toda marcha, realizar actos en todo el país para
respaldar personal y enfáticamente a sus candidatos. Esto revirtió el
clima por un momento predominante en las filas revolucionarias, a la
vez que avivó las diferencias en la oposición y desarmó su campaña,
reducida a poco más que las campañas mediáticas.
Tal era el desánimo de la derecha a mediados de octubre que una
consultora a su servicio, Hinterlaces, con tono de desesperación
aconsejaba: "La implementación de las Misiones, la construcción de
viviendas en las zonas más pobres del país y el fomento de
cooperativas para promover el Desarrollo Endógeno, son iniciativas que
generan una percepción de que realmente el gobierno está haciendo algo
a favor de los más necesitados. Parece recomendable no atacar estas
políticas gubernamentales, sino formular iniciativas superiores en
medio del marco creado por las Misiones y los programas sociales, sin
desplazarlas por completo". ¿Cómo formular iniciativas superiores? Eso
no lo aclara la consultora, que en cambio advierte que "se percibe que
el Presidente ha fomentado una mayor concientización de la población
en torno a las problemáticas políticas y sociales. Determinada acción
debe ser seguida y halagada por los candidatos de oposición".
Semejante indicación está avalada por el dato más elocuente del
informe de Hinterlaces: Chavez "cuenta con niveles de apoyo que
oscilan entre el 45% y 55% del electorado venezolano". Otras
encuestadoras, más confiables, señalan desde mediados de año que ese
nivel oscila entre el 60% y el 70%.
PPT-PCV: quo vadis?
Los dos partidos que no pasaron a las filas contrarias pero tampoco
integraron el Psuv, Patria para Todos y Comunista, terminaron por
romper la alianza en seis Estados, en los que llevan candidatos
propios. La ruptura que esto significa traerá consecuencias. Es
evidente que ambas formaciones, con argumentaciones a menudo válidas,
desconocen el significado de esta confrontación comicial, que no es
por candidatos sino por algo cualitativamente diferente: la
posibilidad –o no– de dar el paso decisivo en ruptura con el sistema
capitalista mediante elecciones democráticas. Tampoco parecen
comprender PPT y PC la magnitud de la crisis mundial y el significado
de que los candidatos del Partido republicano estadounidenses hayan
declarado sin rodeos su voluntad de intervenir militarmente en
Venezuela. El electoralismo se combina aquí con una razón más
profunda, que pone a las direcciones de estos partidos en un camino
divergente con los de la revolución: el carácter socialista de la
transformación en curso.
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