[R-P] EL PROLETARIADO DE LAS METROPOLIS Y LAS SEMI COLONIAS, por Andrés Soliz Rada

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mie Nov 5 19:02:04 MST 2008


/Guste o no a ciertas sensibilidades, cuanto aquí se escribe sobre el
proletariado metropolitano también se aplica, en muchos sentidos, no
en todos pero sí en los sustanciales, al proletariado español. Es por
eso que cabe plantear que España forma parte del mundo imperialista:
porque para eso es que se es imperialista, para comprar por migajas la
solidaridad proletaria con el proyecto de un capitalismo que ya se ha
pasado de maduro/

EL PROLETARIADO DE LAS METROPOLIS Y LAS SEMI COLONIAS

Por: Andrés Soliz Rada

Marx y Engels, al escribir, en enero de 1848, el Manifiesto Comunista,
pensaron que el fin del sistema capitalista estaba próximo y que el
proletariado inglés tomaría pronto el gobierno de Londres, lo que
convertiría a Inglaterra en el primer país socialista de la Historia.
La revolución industrial, con todas sus lacras: Jornadas de 15 y 16
horas, salarios ínfimos y empleo masivo de trabajo infantil y
adolescente (el 45 % de obreros en la industrial textil tenían entre
10 y 18 años), no pudo detener la organización de los trabajadores,
quienes estarían a la cabeza de la revolución mundial.

Después de una década, el optimismo de los fundadores del denominado
socialismo científico comenzó a debilitarse. Engels, en carta a Marx
del 7 de octubre de 1858, le dice: "…el proletariado inglés se está
aburguesando cada vez más, la más burguesa de las naciones,
aparentemente tiende a poseer una aristocracia burguesa y un
proletariado burgués, además de una burguesía" (1). El 29 de noviembre
de 1864, Marx, a nombre de los obreros de Europa, envió una carta a
Lincoln felicitándolo por su reelección como Presidente de EEUU y de
apoyo a su lucha contra la esclavitud. La mayoría de los trabajadores
ingleses respaldó el documento, salvo los textiles del condado de
Lancashire, quienes prefirieron respaldar a la burguesía inglesa, en
su apoyo a los esclavistas norteamericanos, lo que fue calificado por
Marx de "actitud cobarde". Ese apoyo, dice Ramos, "no estaba
respaldado en razones ideológicas, sino porque la industria textil
inglesa se abastecía del algodón empapado en la sangre de los esclavos
negros del Sur" (2).

 Engels, a su vez, le dice a Kautsky, el 12 de diciembre de 1882:
"Usted me pregunta lo que piensan los obreros ingleses de la política
colonial. Pues exactamente lo mismo que piensan acerca de la política
en general; lo mismo que piensa el burgués. Aquí no hay partido
obrero, sólo hay conservadores y liberales radicales, y los obreros
comparten gozosos las cadenas del monopolio inglés del mercado mundial
y las colonias"  (3). Si no había partido obrero en Inglaterra, 34
años después del Manifiesto Comunistas, ¿quien iba a destruir al
capitalismo, construir el socialismo y liberar a los pueblos
coloniales y semi coloniales?

Este proletariado inglés tampoco se movilizó contra las guerras del
opio (1839 a 1842 y 1856 a 1860) por las que Inglaterra, Francia y
Portugal obligaron a China a entregar Hong Kong y abrir varios de sus
puertos para introducir el opio producido en la India británica y
Turquía. En ese momento, China vendía a Inglaterra porcelanas, té,
seda y condimentos. El gobierno de Londres, preocupado por los
desembolsos de plata que le ocasionaban esas adquisiciones, optó por
imponer, mediante la armas, el consumo de opio en China. De nada
valieron las cartas a la Reina Victoria, pidiéndole que no incluya
drogas tóxicas dentro del comercio internacional, ni reclamar en forma
airada por los irreversibles daños que se causaba a la población china
(4) Esa fue la primera guerra de las drogas, en la que Inglaterra
encabezó el bando de los narcotraficantes.

Al finalizar el Siglo XIX, las potencias terminaron de ocupar las
regiones susceptibles de ser colonizadas. A partir de entonces, las
pugnas entre los imperialismos satisfechos e insatisfechos se
dilucidarían también a través de las armas. Así se originaron las
guerras mundiales, las que provocaron una alianza aún más sólida entre
las burguesías y el proletariado de las metrópolis industrializadas.
La primera revolución proletaria no tuvo lugar, como supusieron Marx y
Engels, en alguno de los países más industrializados de Europa, sino
en el Imperio Zarista, conocido como cárcel de pueblos, "en cuyo
interior se habían comprimido la cuestión nacional, la cuestión judía,
la cuestión agraria, la lucha contra el absolutismo y el duelo entre
la burguesía y el joven proletariado. En ese gigantesco polvorín los
bolcheviques no pudieron ser corrompidos como casi todo el resto de la
socialdemocracia europea por las ventajas de la democracia
parlamentaria, una cultura refinada y el bienestar material" (5).

Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, el 5 de junio de 1938, León
Trotsky, en nota titulada México y el Imperialismo Británico, demandó
el apoyo del proletariado mundial, pero en especial del británico, a
la nacionalización del petróleo mexicano. Estas sus palabras: "Sin
renunciar a su propia identidad, todas las organizaciones honestas de
la clase obrera en el mundo entero, y principalmente en Gran Bretaña,
tienen el deber de asumir una posición irreconciliable contra los
ladrones imperialistas, su diplomacia, su prensa y sus áulicos
fascistas. La causa de México, como la causa de España, como la causa
de China, es la causa de la clase obrera internacional. La lucha por
el petróleo mexicano es sólo una de las escaramuzas de vanguardia de
las futuras batallas entre los opresores y los oprimidos (6)". La
demanda de Trotsky a los sindicatos ingleses cayó en saco roto.

El internacionalismo proletario, postulado por los clásicos del
marxismo, tuvo pocas expresiones concretas. El heroísmo de las
brigadas internacionales que combatieron en la guerra civil española
fue una de ellas. En cambio, la coordinación entre agencias de
inteligencia de las Metrópolis para mantener el sometimiento de los
pueblos periféricos es una constante. Esto ocurrió el 18 de agosto de
1953, cuando los servicios de inteligencia de EEUU, la CIA, y de Gran
Bretaña, el M-16, derrocaron al nacionalista Muhmmad Hedayat
Mossadegh, quien había obligado, el primero de mayo (el mismo día que
Evo Morales recuperó el petróleo boliviano) de 1953, al Sha Mohammed
Reza  Pahlevi a nacionalizar el petróleo de Irán. Esta riqueza estaba
en poder de la Anglo Iranian Oil Comapny, con sede en Londres, y que
entre 1905 y 1932, había obtenido 171 millones de libras esterlinas de
utilidades netas, en tanto que Irán recibió, en ese mismo lapso, 11
millones de libras. A partir del golpe CIA – M16, Londres tuvo que
compartir con Washington los beneficios del negocio (7). Frente a la
ingerencia en Irán, los obreros norteamericanos e ingleses, bien
gracias.

¿A quien se le podría ocurrir pedir a los asalariados ingleses que
respaldaran a la Argentina en la guerra de las Malvinas, de 1982, por
la que el gobierno de Buenos Aires pretendió poner fin a la abusiva
ocupación británica, iniciada de 1833, de las islas del Atlántico Sur?
El justificar el apoyo de los obreros británicos a su gobierno se
argumentó que se trataba de un conflicto entre la Inglaterra
democrática con una dictadura militar genocida, frente al cual la
elección era obvia. El único problema residía que los izquierdistas,
que decían seguir a Trotsky, tuvieron que ocultar su nítida posición
al respecto cuando escribió: "El imperialismo sólo puede existir
porque hay naciones atrasadas en nuestro planeta, países coloniales y
semi coloniales… en una guerra entre una república democrática
imperialista civilizada y la monarquía bárbara y atrasada de un país
colonial, los socialistas deben estar de lado del país oprimido, a
pesar de ser monárquico, y en contra del país opresor, por muy
"democrático" que sea". (8)

No se trata, desde luego, de tolerar a las dictaduras militares
impuestas casi siempre por Washington e inclusive por el narcotráfico.
Se trata de construir procesos democráticos que fortalezcan la
autodeterminación nacional y la estructuración de bloques defensivos
regionales de los países oprimidos, de su soberanía y recursos
naturales, a diferencias de seudo democracias, financiadas por los
imperios y sus ONG. Nuestros procesos democráticos deben tener, como
requisitos previos, la transparencia de los recursos económicos
utilizados por los candidatos y su participación igualitaria en los
medios de comunicación social, a fin de evitar que los centros de
poder mundial, sus instrumentos de ingerencia política económica y
sobre todo sus transnacionales distorsionen la voluntad de los
pueblos.

La contradicción entre naciones opresoras y naciones oprimidas fue
puntualizada en el segundo congresos de la Internacional Comunista, en
cuyo informe (26 de julio de 1921) Lenin dijo: "¿Cuál es la idea…
fundamental de nuestras tesis? Es la distinción entre naciones
oprimidas y naciones opresoras... El rasgo distintivo del imperialismo
consiste en que actualmente, como podemos ver, el mundo se halla
dividido en un gran número de naciones oprimidas y, por otro, en un
número insignificante de naciones opresoras, que disponen de riquezas
colosales y de una poderosa fuerza militar" (9) Estas claras
posiciones fueron desvirtuadas por los partidos estalinistas europeos,
bajo la égida de Stalin, que consideraba que las revoluciones en el
mundo colonial estaban supeditadas a los intereses de la URSS. Por
esta razón el PC francés no apoyó la guerra de liberación de Argelia.
Y, peor aún, el PC argelino, no participó en la resistencia anti
colonial de su pueblo. Lo mismo ocurrió con las direcciones obreras de
Portugal frente a la rebelión de Angola y Mozambique, de Bélgica en el
Congo y de Holanda en Indonesia. Las protestas por las masacres del
ejército francés en Argelia o de los marines norteamericanos en
Vietnam no fueron encabezadas por sindicatos, sino por estudiantes,
universitarios, profesores y empleados, es decir por capas medias.

La social democracia Europea ha organizado la Internacional
Socialista, dentro de cuyos objetivos está el de enseñar el camino de
la revolución a partidos y organizaciones de los países oprimidos. Un
caso paradigmático es el del Foro Social Mundial (FSM), llamado
también Foro Social de Porto Alegre (Brasil), cuyo financiamiento ha
corrido a cargo de translaciones como la Ford, del gobierno inglés
mediante OXFAM, de la Caixa Económica de España y de la Fundación
Rockefeller. Habrá que decir  que de dónde nos vienen los males
difícilmente nos vendrán los remedios. Claudia Cinati es su trabajo
"Guerra, Liberación Nacional y Revolución" dice que "las revoluciones
nacionales en los países semicoloniales solamente pueden ser llevadas
a cabo con éxito por el proletariado EN COLABORACION CON LA CLASE
OBRERA DE LOS PAISES AVANZADOS" (10) ¿Cuánto tiempo habrá que esperar
esa colaboración. ¿Y si no llega, nos quedaremos con los brazos
cruzados?

NOTAS BIBLIOGRAFICAS

1.- Marx – Engels: "Correspondencia". Editorial "Cartago". Buenos
Aires – Argentina, 1957. Página 84.
2.- Jorge Abelardo Ramos: "Historia de la Nación Latinoamericana".
Tomo II. Página 199. Editorial "Peña y Lillo". Buenos Aires –
Argentina. Segunda Edición. Agosto, 1953.
3.- Marx – Engels (Ob. Cit). Página 264.
4.- es.wikipedia.org/wiki/Guerra_del_Opio – 32k -.
5.- Ramos: (Ob. Cit). Página 211
6.- Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones "León
Trotsky", de Argentina. Marx.org/español/trotsky/1930s/latin2.htm –
16k).
7.- Roberto García: "La CIA en Irán: El golpe contra Mossadegh.
9-08-06. www.webslam.com/?idt=5467 Geopolítica Internacional.
8.- Trotsky: "Por los Estados Unidos Socialistas de América Latina".
Editorial Coyoacán. Buenos Aires. 1961. Página 61.
9.- Lenin: Obras Escogidas. Editorial "Progreso". Moscú 1966. Tomo 3.
Página 477).
10.-.- Boletín "Estrategia Internacional. Fracción Trotskista".
Especial para Partes de Guerra" 17-04-03. Las mayúsculas son de ASR.


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