[R-P] LA ELIMINACIÓN DE LAS AFJP
Fernando Lavayen
fernando.lavayen en gmail.com
Dom Nov 2 10:48:37 MST 2008
Reenvio de
D.N.I.
Facundo Cano
LA ELIMINACIÓN DE LAS AFJP ES LA MEDIDA
MÁS PATRIÓTICA QUE HAYA TOMADO UN GOBIERNO EN 25 AÑOS DE DEMOCRACIA
La eliminación de las AFJP y del sistema de jubilación privada
implementado por Carlos Menem y Domingo Cavallo en 1994 constituye la medida
más importante del matrimonio Kirchner en estos años de gobierno. Se trata
de un acontecimiento extraordinario por el volumen de los intereses en juego
y por el grado de valentía política que revela.
Estas entidades le causaron un daño tremendo al país. Se quedaron
durante 14 años con un inmenso flujo de dinero, cuya falta mantuvo en jaque
durante una década el equilibrio fiscal y la balanza de pagos de la
Argentina. Por trece años, hasta el año pasado, mantuvieron cautivos a sus
afiliados, no pocos de los cuales carecieron en su momento de libertad para
hacer su elección inicial. Cobraron comisiones monstruosas, que promediaron
el 30 % del aporte del afiliado pero que alcanzaron picos que superaron
largamente el 40 %. Acumularon así una renta (no corresponde llamarla
"ganancia", pues no respondió a inversiones iniciales de riesgo de ningún
tipo) de 12.000 millones de dólares en forma directa, o de una cifra
desconocida -se habla de unos 35.000 millones de dólares- si se considera el
beneficio que dio en el período de casi quince años ese dinero volcado a las
finanzas.
Como la inmensa mayoría de las AFJP estaba dirigida por empresas del
exterior (sumando las vigentes en la actualidad y las ya desaparecidas) se
trata en consecuencia de una enorme masa de dinero que se fue al extranjero
para nunca más volver. Los periodistas y políticos opositores que se llenan
la boca con el inminente "saqueo a las cajas" no parecieron jamás molestarse
por ESTE saqueo, concreto e irreversible.
Distinto es el caso del resto del aporte del afiliado, es decir, lo que
las AFJP le guardaban para su futura jubilación. En este caso había un
diseño de cartera de inversiones cuidadosamente prescripto por Domingo
Cavallo para que esos fondos se volcaran íntegramente a la especulación
financiera (a eso se lo llamó "crear un mercado de capitales, que tanta
falta nos hacía..."). Éste ha sido el motivo central de la caída de la Bolsa
en la Argentina y en España en los primeros días tras el anuncio: saben que
se les acabó la maravillosamente inagotable fuente de fondos para apostar
por toda clase de productos financieros... y probablemente en contra de
ellos, en particular de las acciones adquiridas por las mismísimas AFJP
invirtiendo en ellas los aportes de sus afiliados, mediante lo que en el
mercado de opciones se conoce como "put". Es un tema complejo y de difícil
comprobación, pero que merecería ser investigado.
En el caso en que las AFJP usaban los aportes de los afiliados para
comprar bonos del Estado, el país era objeto de una sangría paradojalmente
cruel, bien descripta ya por diversos comentaristas: como la abrumadora
mayoría de las jubilaciones durante estos 14 años era pagada por el sector
público, pero a éste le faltaba el aporte solidario de la mayoría de los
trabajadores, entonces el Estado debía salir a cubrir el faltante emitiendo
bonos de deuda, que eran adquiridos por las AFJP... con el dinero de esos
trabajadores cuyo aporte le había sido retirado al Estado. Es decir que los
argentinos nos endeudábamos con los mismos que se habían quedado con el
dinero que nos faltaba, faltante a raíz del cual nos veíamos obligados a
endeudarnos.
El sistema previsional implementado por Juan Domingo Perón tenía un
perfil solidario de tipo estructural: los trabajadores hacían mensualmente
sus aportes previsionales, y éstos ese mismo mes, o al mes siguiente,
servían para pagar los haberes de los jubilados de ese momento. De modo que
nadie aportaba dinero para sí mismo, sino para el prójimo, lo cual es el
verdadero principio de toda solidaridad. Si en un momento ciertos gobiernos
desviaron fondos para otros fines, hay que tener en cuenta que se trató,
justamente, de gobiernos antiestatistas, que festejaban el retiro del Estado
de cualquier función. De manera que lo que menos les interesaba era mantener
el sistema previsional público en buenas condiciones. La mejor garantía para
el pueblo de que las cajas previsionales no vuelvan a ser saqueadas consiste
en no volver a colocar antiestatistas al frente del Estado.
Había también otro factor de fuerte progresividad en este sistema: si
bien no todas las jubilaciones eran iguales en monto, no había una relacion
matemáticamente exacta entre el éxito personal alcanzado en la vida laboral
y el nivel jubilatorio obtenido. Los desniveles sociales entre jubilados no
igualaban los que se veían en la vida laboral activa.
En cambio, el sistema de capitalización implementado por Carlos Menem
en 1994 significó la entronización del egoísmo social y la perpetuación de
las diferencias de clase. El individuo con éxito y con trabajo en blanco
durante toda su vida, acumulaba plata exclusivamente para sí mismo en su
cuenta. Bueno, digamos, algo más de la mitad de la plata que aportaba; el
resto desaparecía, como hemos visto, entre los juegos de manos de los magos
de las finanzas. Al jubilarse, pasaba a ser un retirado de buen pasar
económico. La mayoría de la población, por su parte, que no había tenido
similar fortuna, y a lo largo de la vida activa pasó por el trabajo en
blanco, el trabajo en negro, el trabajo en distintos tonos de gris, el
cuentapropismo, la desocupación por largos períodos, etc., acumulaba en
consecuencia pocos fondos en la cuenta individual (y aún de éstos, ay, las
AFJP le retiraban su puntual libra de carne). Esa mayoría de la sociedad, al
pasar a retiro, ocupaba por lo tanto el mismo lugar de "ciudadanía de
segunda" que le había tocado durante su vida activa, en relación al núcleo
de exitosos mencionado anteriormente.
Todo lo cual no le quita el sueño al neoliberalismo, por supuesto:
según los amigos de esta doctrina, el éxito en la vida depende de una cierta
actitud personal, y por ende la pobreza sería culpa de los pobres, a los
cuales les faltaría la "adrenalina de los ganadores". Para este razonamiento
de orden glandular, tanto el que vive bien como el que vive mal tienen lo
que se han merecido, en un proceso que no debe ser objeto de interferencia.
En el caso del sistema de capitalización previsional, el liberalismo nos
presenta una versión berreta y menemista de la Parábola de los Talentos: el
que tiene mucho recibirá mucho, y al que tiene poco, tal vez se le quite
incluso eso poco que posee.
Y hablando de Menem: ¡cómo cuesta recomponer cada una de las cosas que
destruyó, y desmantelar cada una de las trampas que dejó armadas! Parecía
imposible que un gobierno lograra hacerle frente a entidades todopoderosas
como las AFJP instaladas por el riojano, dueñas y regentes de miles de
millones de dólares que condicionaban la opinión de los medios de difusión
con sus anuncios. Es preciso por esto subrayar la valentía política del
actual Gobierno: se ha ganado el odio eterno de la autodenominada "prensa
libre" y de los "periodistas independientes", que ya están extrañando por
anticipado las jugosas pautas publicitarias con que las AFJP los tenían bien
adornados. No cualquiera se enfrenta, como Cristina Fernández, a semejantes
factores de poder. Dicho sea de paso, de ese origen viene el coro de
lamentos de la prensa libre por la desaparición de "ese inversor genuino tan
importante..." ¡Vaya si lo era para ellos!
Es necesario asimismo puntualizar que los trabajadores de las AFJP no
fueron responsables en absoluto del saqueo al patrimonio público del que
esas entidades formaron parte. Se trata en su inmensa mayoría de personas
que no eligieron dónde trabajar, sino que simplemente consiguieron empleo
donde pudieron, en el marco de una década, la del '90, signada por una feroz
desocupación. DEBEN SER INCORPORADOS A LA PLANTA PERMANENTE DE TRABAJADORES
DEL ESTADO, sin excepción, y aún cuando unos pocos hayan sido permeados por
la ideología alsogaraísta de sus superiores: en una reciente manifestación
de empleados se escuchó el reclamo de "mantener la libre opción jubilatoria".
¡No se los oyó expresar su amor por la libertad de opción durante los trece
años en que los afiliados a las AFJP tuvieron prohibido pasarse al sistema
de reparto!
En definitiva, la reestatización del sistema previsional en su
totalidad es un enorme paso adelante en la recuperación de la soberanía
popular y de los derechos de la sociedad argentina a ser dueña de su propio
destino. La presidenta Cristina Fernández acaba de ganarse, en consecuencia,
la enemistad definitiva de los grandes medios de difusión que forman parte
del aparato cultural de la dominación colonial sobre nuestro país. Estamos
en vísperas de días interesantes, y en ellos se revelará en qué vereda está
REALMENTE cada uno de nosotros.
Buenos Aires, 2 de Noviembre de 2008
D.N.I. DEFENDAMOS NUESTRA INDEPENDENCIA
Junta Promotora Nacional
Facundo Cano
Presidente
Carlos Testado
Secretario
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