[R-P] " 'Sostener ' el dólar' ha llegado a ser sinónimo de subsidiar la adicción del Ejecutivo norteamericano a la diplomacia militar hegemónica " / M HUDSON
maría Sola
mariadelsola en gmail.com
Lun Mayo 26 14:45:51 MDT 2008
muy buenas las notas de SIN PERMISO Ezequiel¡¡
La de urbanismo sorprendente...y esta ....diferente en el enfoque.
El 26/05/08, Ezequiel Beer <ebeer en telecentro.com.ar> escribió:
> [Ayúdenos a financiar la lista, escriba a recpopmod en gmail.com.]
>
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
> REVISTA SINPERMISO: www.sinpermiso.info
>
> 25/05/08
>
>
> Para salvar la economía hay que sacrificar el Imperio
>
> Michael Hudson* (ex economista de Wall Street especializado en balanza de
> pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan
> Chase & Co.)
>
>
>
>
> " 'Sostener el dólar' ha llegado a ser sinónimo de subsidiar la adicción del
> Ejecutivo norteamericano a la diplomacia militar hegemónica "
>
> La crisis financiera y económica actualmente en curso de profundización no
> podrá aliviarse sin afrontar varios problemas de los que la opinión pública
> no quiere oír hablar. Su sola mención levanta un muro de disonancias
> cognitivas.
> Para principiantes: el problema actual de la deuda no es marginal, sino que
> ha llegado a ser estructural; y los problemas estructurales no pueden
> resolverse con paliativas meramente marginales. Lo que Alan Greenspan llamó
> "creación de riqueza" se reveló como una mera inflación de precios de los
> activos: una puja al alza, fundada en el crédito, de los precios
> inmobiliarios y de los mercados de valores. La Economía de la Burbuja lastró
> con deudas a los hogares, a los bienes raíces y las empresas, mientras que
> los recortes fiscales de Bush a los segmentos fiscales más altos obligó a
> los presupuestos federales, estatales y locales a un endeudamiento de mucho
> mayor calado.
> Esta política pudo mantenerse mientras los precios de las propiedades
> hinchados por la deuda crecían a una tasa más rápida que la tasa de interés
> que tenía que pagarse. Pero el pago de intereses y las cargas de
> amortización desviaban el gasto de los consumidores y de las empresas fuera
> del consumo y de la producción.
> Eso es lo que significa "deflación por deuda". Los sectores financiero e
> inmobiliario recibían un dinero que antes se gastaba en bienes y servicios.
> El servicio de la deuda no puede gastarse en bienes de consumo (por parte de
> los propietarios de vivienda) o en inversión de capital (por parte de
> empresas con deuda apalancada). El efecto es la ralentización de las ventas
> y del ingreso empresarial, y por consecuencia, del alquiler comercial y del
> mercado de bienes raíces.
> En 2006 se alcanzó un punto en el que el crecimiento del servicio de la
> deuda rebasó los ingresos operativos o la capacidad de los propietarios de
> vivienda para seguir adelante (sobre todo, cuando se dispararon las tasas de
> interés). La idea salvadora directriz de la Fed consiste en prestar a los
> deudores lo suficiente para que puedan pagar a los banqueros y a otros
> acreedores, subsidiando su insolvencia para que puedan mantenerse al día en
> sus obligaciones de pago. La alternativa es el valor líquido negativo: la
> venta de viviendas, edificios de oficinas y empresas comprometidos como
> colateral y venderlos a precios por debajo de la hipoteca o del valor del
> préstamo. Ese subsidio lo único que hace es ganar tiempo para que el
> problema de la deuda reaparezca luego con raíces aún más profundas.
> Porque la verdad es que el actual nivel de deuda no puede ser pagado. El
> problema no está en absoluto confinado en la base de la pirámide, sino que
> está concentrado en su cúspide. El gobierno mismo de los EEUU es en realidad
> el mayor deudor subprime del mundo. Sus 2,5 billones de dólares de deuda
> contraída con bancos centrales extranjeros -sumada a una deuda todavía mayor
> contraída en el extranjero por el sector privado- no puede pagarse, dados
> los graves déficit militares y comerciales de la nación. El reconocimiento
> de este hecho político en el núcleo del sistema financiero internacional ha
> llevado a los gobiernos y a los inversores extranjeros a deshacerse de bonos
> y valores denominados en dólares. Eso ha llevado al descenso de la tasa de
> cambio del dólar, elevando los dolarizados precios del petróleo y de otras
> materias primas.
> Cuanto más crezca el déficit comercial y el gasto militar en el extranjero
> de los EEUU, más dólares colocarán los exportadores extranjeros, y otros
> receptores de fondos estadounidenses, en bancos centrales extranjeros. Los
> bancos centrales se hallan entonces en una situación en la que apenas pueden
> gastar su dinero en otra cosa que en comprar títulos del Tesoro
> norteamericano. Han comprado tantos, que los norteamericanos ya no necesitan
> cargar con el coste del déficit presupuestario federal estadounidense
> comprando bonos para financiarlo; los extranjeros lo han hecho por ellos. En
> efecto, han prestado al gobierno de los EEUU los dólares y el intercambio
> exterior para librar su guerra en Oriente Medio, una guerra, dicho sea de
> paso, que los votantes extranjeros no apoyan. Financiar el déficit de pagos
> y el déficit del presupuesto federal de los EEUU es subsidiar la guerra.
> Estos últimos años, los gobiernos extranjeros han buscado alternativas a la
> compra de títulos del Tesoro de los EEUU. Pero cuando los chinos trataron de
> comprar activos de Union Oil, el Congreso vetó el acuerdo, acusando a la
> propiedad pública de preparar un camino de servidumbre. Para que China
> comprara las privatizaciones estadounidenses tendría que creer que el
> Congreso de los EEUU le permitiría aumentar los peajes de autopista y otras
> cuotas de acceso a infraestructuras, lo bastante al menos como para
> compensarla por la caída del dólar. Pero la respuesta más probable serían
> nuevas quejas contra el peligro amarillo. De modo, pues, que los gobiernos
> extranjeros se hallan ahítos de dólares que no pueden usar pata comprar
> activos estadounidenses reales, ni pueden tampoco gastar en exportaciones
> norteamericanas ahora que el país está en vías de desindustrialización. Todo
> lo que pueden hacer es prestar dinero al gobierno de los EEUU.
> Esa es la vía que llevó a los banqueros Medici a la bancarrota hace unos
> siglos. Hacia 1776, Adam Smith llegó a la conclusión de que ningún gobierno
> había pagado jamás su deuda externa. Tampo sector privado alguno ha reducido
> tampoco, desde tiempos inmemoriales, su nivel de deuda (salvo por
> bancarrota, moratoria o denuncia). Esas son opciones que tenemos hoy
> abiertas. Pero no son de recibo para la deliberación pública. La última vez
> que los economistas profesionales se enfrentaron al problema de la deuda
> global fue en los años 20 del siglo pasado, respondiendo al elevado nivel,
> impagable, de las reparaciones alemanas y de la deuda interaliada con los
> EEUU. Desde entonces, se ha hablado mucho de teoría monetaria, pero se ha
> prestado poca atención a la medición de la capacidad de las economías para
> subvenir a su deuda nacional y exterior.
> La Fed trató a mediados de marzo de revertir el desplome de los precios de
> los activos inundando el sistema bancario con 200 mil millones de dólares de
> crédito. Se permitió a los bancos reconvertir, a través de la Fed, sus
> préstamos hipotecarios dudosos y otros préstamos de mala calidad a su valor
> nominal (no a su valor de mercado, que era sólo del 20%). La coartada de la
> Fed es que esa inyección permitirá a los bancos recuperar su actividad como
> prestamistas y "hacer que la economía se mueva de nuevo". Pero los bancos
> están usando ese dinero para apostar contra el dólar. Toman prestado de la
> Fed a bajos intereses y compran bonos denominados en euros que ofrecen tasas
> mayor de interés, un proceso que les permiten hacer ganancias con las
> divisas, puesto que el euro sube en relación con activos denominados en
> dólares. La Fed, así pues, lo que hace es subsidiar la fuga de capitales,
> exacerbando la inflación por la vía de provocar el alza del precio de las
> importaciones (señaladamente del petróleo y las materias primas). Esas
> mercancías no son más caras para los consumidores europeos, sólo lo son para
> quienes las compran pagando con dólares. (Eso afecta también a América
> Latina y a otros países del área dólar.)
> El comportamiento de la Fed (no sólo bajo la dirección de Alan Greenspan)
> plantea la cuestión de los bancos centrales: ¿se necesitan para algo? Su
> idea ha sido siempre patrocinar normas orientadas al acreedor, a la
> desregulación financiera y a salvar al sector financiero a expensas
> públicas, arrinconando a la economía en una esquina de deuda. Pero, al
> proceder así, la Reserva Federal se priva de poder resolver los problemas
> que ella misma creó bajo la presidencia de Greenspan. Su papel -y en verdad,
> el de los bancos centrales en general- es mantener precisamente el tipo de
> políticas que han engendrado el actual desaguisado financiero.
> Desde que se fundara el Banco de Inglaterra en 1694, los bancos centrales de
> todo el mundo han venido representando los intereses del sistema bancario
> comercial. Desgraciadamente, el marco financiero temporal ha sido siempre el
> corto plazo. Los bancos ganan dinero encontrado más y más clientes a los que
> prestar fondos, mientras que los banqueros de inversión y las casas de
> intermediación toman sus comisiones y se largan. Está en su interés promover
> la Burbuja Económica que inducirá a los compradores de bienes raíces y a los
> aventureros empresariales a tomar préstamos con objeto de cabalgar la ola de
> la inflación de precios de los activos. Esos préstamos, a primera vista,
> parecen sostenerse por sí mismos, puesto que, en tomarlos, crecen los
> precios de las viviendas, de las acciones y de los bonos. Esos activos
> pueden, además, ponerse como colateral para ulteriores préstamos a medida
> que los precios y las deudas crecen de consuno.
> Ese es el tipo de "creación de riqueza" de la que trataba de jactarse Alan
> Greenspan. Pero, mira por dónde, no es un proceso que genere estabilidad
> para el conjunto de la economía. A medida que los intereses del sector
> financiero entraban en manifiesto conflicto con los de la economía "real" de
> consumidores y productores, la política de la Reserva Federal lo que trata
> de hacer es resolver el problema de le deuda con más deuda todavía, en forma
> de rescate de bancos que hicieron malos préstamos. Los rescates están
> concebidos para permitir que los bancos puedan prestar el dinero necesario
> para sostener los precios de los activos y preserva el precio de mercado del
> colateral que respalda los créditos hipotecarios, y prestar a empresas
> superlativamente apalancadas y los fondos hedge. Al rescatar bancos para
> incrementar la capacidad de préstamo de éstos, a fin de conseguir aquellos
> objetivos, la Fed ha terminado por convertirse en activo jugador de una
> guerra destinada al endeudamiento del sector de los bienes raíces, del
> trabajo y de la industria.
> El resultado es una intrusión sin precedentes del Estado, no de un modo
> socialista, sino, al contrario, de un modo que se sirve del bolsillo público
> para proteger las finanzas y la propiedad en la cúspide de la pirámide
> económica. Eso se hace por el despeñadero de un camino financiero a la
> servidumbre, promoviendo un régimen de servidumbre por deudas. A través del
> sistema de la Reserva federal, lo que hace el gobierno es "resolver" el
> final de la Economía de la Burbuja suministrando créditos suficientes para
> endeudar a la industria y a la agricultura, al trabajo y al capital
> tangible: presta dinero para que se pueda pagar el servicio de la deuda de
> créditos que, de otro modo, caerían en la morosidad.
> Como se dejó dicho, empero, la deuda más cargada de problemas es la deuda
> exterior, y el mayor deudor internacional subprime es el gobierno de los
> EEUU. Está ahora endeudado con gobiernos extranjeros -que tienen en sus
> reservas títulos por valor de 2,5 billones de dólares- y con inversores
> privados -unos cuantos billones-, mucho más allá de su capacidad para
> devolver la deuda, y eso por no hablar de su disposición política a pagar.
> Por eso los extranjeros no aceptan ya los dólares de los que se deshacen los
> consumidores norteamericanos, por eso los inversores norteamericanos compran
> empresas extranjeras y por eso el ejército de los EEUU extiende sus bases
> por doquier.
> A medida que cae el dólar, suben los precios de las importaciones, con los
> combustibles y los minerales en cabeza. En algo hay que ceder. ¿Cómo pueden
> los hogares y las empresas pagar sus deudas, si los costes operativos de la
> calefacción, la electricidad y el transporte absorben cada vez más sus
> ingresos?
> La única vía para detener la hemorragia es negociar la deuda como
> incobrable, empezando con los bonos del tesoro norteamericano que tienen los
> bancos centrales extranjeros. Mas, ¿qué pueden ofrecer a cambio los EEUU?
> Pedir a los gobiernos extranjeros un sacrificio económico de tal magnitud
> resulta de todo punto inviable, a menos que el gobierno de los EEUU esté
> dispuesto a negociar un gran acuerdo global. Teniendo, como tiene, poco que
> ofrecer en reciprocidad, la vía más prometedora para convencer a los
> gobiernos extranjeros para que renuncien a ver satisfechas las obligaciones
> contraídas por la economía estadounidense es incluir en la negociación la
> única cosa que Norteamérica puede ofrecer: la dimensión militar.
> Y yo sólo puedo ver una vía para ofrecer eso. Los EEUU tendrían que estar de
> acuerdo en desmantelar todas sus bases militares de ultramar (o al menos,
> las que se hallan fuera del hemisferio occidental). Eso significaría
> renunciar a su sueño de imponer su hegemonía mundial por la fuerza de las
> armas. Eso los liberaría también, a ellos y a los otros países, de la
> carrera armamentista pos Guerra Fría. Contribuiría a revivir la producción y
> el consumo de la economía "real" al liberar recursos para gastar en consumo
> y en nueva inversión directa. De paso, liberaría a los EEUU del "Capitalismo
> del Pentágono", esto es, de los excesivos costes de contratos que,
> aparentemente, han conducido a la ingeniería industrial norteamericana a una
> situación de incapacidad para hallar métodos de producción minimizadores de
> costes, perdiendo por esa vía su habitual ventaja tecnológica competitiva.
> Los países extranjeros han terminado por mirar a los EEUU desde la misma
> perspectiva con que la administración Bush miraba a otros países: cualquier
> potencial económico tiene, por definición, un carácter militar. De lo que se
> infiere que lo que podría llegar a ocurrir, ha de ser descontado desde el
> comienzo y, por lo mismo, desde el comienzo reprimido. Los EEUU se han
> convertido en la principal fuerza agresiva desestabilizadora del mundo. Sin
> abordar abiertamente los problemas que presenta este militar "elefante en
> cacharrería", cualquier alivio de las obligaciones que la economía de los
> EEUU tiene contraídas con los gobiernos extranjeros no haría sino permitir
> que Norteamérica mantuviera o aun incrementara su presencia militar global,
> construyendo todavía más bases en el extranjero y e imponiendo un drenaje de
> balanza de pagos todavía mayor al dólar. "Sostener el dólar" ha llegado a
> ser sinónimo de subsidiar la adicción del Ejecutivo norteamericano a la
> diplomacia militar hegemónica.
> Desgraciadamente, no es ésta una verdad que la opinión pública
> norteamericana quiera escuchar.
>
> Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de
> pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan
> Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990
> colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo
> para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de
> Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha
> asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al
> Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación.
> Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad
> de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The
> Economic Strategy of American Empire.
>
> Traducción para www.sinpermiso.info: Roc F. Nyerro
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> Counterpunch, 14 marzo 2008
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