[R-P] Carta abierta a Carlos "Chacho" Álvarez, por Luis D'Elía

Eduardo Toniolli edutoniolli en yahoo.com.ar
Lun Mayo 19 14:45:42 MDT 2008


Carta abierta a Carlos "Chacho" Álvarez, por Luis
D'Elía 
LA MATANZA, BUENOS AIRES (Agencia Paco Urondo) El Plan
Cóndor y el Consenso de Washington, o sea el terror de
Estado y las democracias restringidas, nos dejaron
como secuela más inmediata el miedo, que a mi juicio
es el peor enemigo del alma humana...

...el miedo derivó en egoísmo con todos sus matices:
consumismo, hedonismo, individualismo, absoluta
pérdida de la noción de comunidad en todos sus
niveles, escepticismo, autoritarismo, xenofobia, o
sea, profunda derrota cultural, a mi juicio, la más
grave de todas las derrotas, mucho más que las que
sufrimos como pueblo en el plano económico, político y
social.

Una de las grandes medicinas para “este mal de
espíritu” de las clases medias quebradas culturalmente
fue el progresismo, cuya más alta expresión política y
mentor de la misma fue y es el profesor Carlos
“Chacho” Álvarez.

Este supone que para afrontar la crisis de los
sectores medios es necesario no confrontarlos, “hacer
surf” sobre la derrota y construir los consensos
posibles que permitan establecer una agenda política
de transformación.

El target del progresismo indica figuras lánguidas,
mesuradas, que no “hagan olas”, que no propongan nada
alternativo a la derrota, que se limiten a cumplir con
el mandamiento que dice “no robarás En lo político
construyeron herramientas, independientemente de su
presente con Eduardo Sigal a la cabeza, con un
profundo sentido autoritario, como fue el Frente
Grande, el Frepaso, la Alianza, donde se despreciaba
la participación popular, las listas de candidatos se
armaban a dedo, y si alguna vez hubo elecciones, fue
porque los matanceros fuimos a la justicia y obtuvimos
un contundente triunfo en este sentido. Álvarez
renunció antes de la catástrofe, terminó pidiendo que
Cavallo fuera el jefe de gabinete de De la Rúa,
jactándose de que cada día se sentía más neoliberal,
es decir se arrodilló frente al no se puede, al
pensamiento único hegemónico en esos tiempos.

Coincido con Álvarez en que no debemos entregar a la
clase media a un proyecto conservador, sin embargo, el
debate que propongo es si a esas clases medias
(profesionales, chacareros, trabajadores formales,
comerciantes, etc.) se las suma en estos tiempos,
evitando hablar de la maniobra contraria a los
intereses de las mayorías nacionales y populares, de
los que esos sectores medios son objetivamente parte,
aunque muchas veces se identifiquen con los sectores
dominantes.

Es cierto que dejar una parte de los sectores medios y
de la pequeña burguesía en manos de la oligarquía es
un error que se paga caro, ya que estos terminan
siendo la base social de la desestabilización de
gobiernos elegidos mayoritariamente por el pueblo. Esa
definición que necesitamos de los sectores medios
creemos que se resolverá si se tiene conciencia del
conflicto histórico que existe entre los intereses de
la puta oligarquía y el pueblo, del que los sectores
medios forman parte.

El progresismo argentino se fue junto con De la Rúa en
helicóptero. Hoy Álvarez nos sorprende a todos y en
especial a los Kirchner con un oportunismo desleal y
ecléctico. Reaparece de la mano del grupo Clarín que
sospechosamente lo promociona, hostigando al
nacionalismo popular, denostando a Jauretche y
haciendo afirmaciones temerarias que tienen una fuerte
carga de desprecio cuando afirma que “no se puede
convocar a dirigentes a los cuales la negritud no
reconoce” en obvia alusión a mi persona.

Álvarez, la primera vez que Ud. pudo hacer una acto de
masas en el conurbano en 1997, fue en La Matanza de mi
mano, quien fui su primer candidato a concejal por ese
distrito en primer término, donde sacamos 237 mil
votos y le empatamos al pierrismo.

Tampoco me parece que quien ha abandonado el barco de
la Alianza sin asumirse como referencia del desafío de
esa época, sea el más indicado en poner en duda al
Compañero Moyano como referencia épica.

Hoy nuestra América morena, indo-afro-hispanoamericana
ha encontrado otras medicinas para el mal de amores de
nuestras clases medias, donde en realidad las
alternativas al modelo neoliberal conservador no
surgen de los dogmáticos manuales de las izquierdas
sino de la memoria colectiva de los pueblos, donde la
experiencia de los nacionalismos populares
revolucionarios ha calado hondo y nos ha regalado por
tramos de la historia momentos de esperanza, en los
que alguna vez fuimos felices. Cautemoc Cárdenas en
México, Getulio Vargas en Brasil y Perón en la
Argentina son la manifestación contundente de la
memoria colectiva.

Hoy Chávez, Evo, Kirchner, Ortega, Lugo, Lula, Tabaré,
Correa, con matices, diferencias, contradicciones e
impurezas (para que no se enloquezca el energúmeno de
Ernesto Tenembaun) expresan integración
latinoamericana, autonomía a la hora de tomar
decisiones respecto del imperio (Mar del Plata-ALCA es
la expresión más alta de esta afirmación), el Banco
del Sur y el planteo de Rafael Correa de repatriar las
reservas nacionales que hoy están al 1,5% o 2% anual
en la Reserva Federal de los Estados Unidos de
Norteamérica. Que la renta petrolera, gasífera se
reinvierta en los países de la región, que vayamos
soñando con estructuras comunes de defensa nacional,
olvidando para siempre las hipótesis de conflicto
creadas por el imperio para fracturar a nuestro
países. El haber podido ponerle freno al Plan
Colombia-Uribe-Bush desde la OEA es la expresión de
cuánto podemos hacer si recuperamos los sueños de los
padres fundadores que fueron derrotados por el imperio
y las oligarquías lacayas y cómplices. Bolívar murió
en su exilio en Santa Marta, convencido de que había
arado en el mar. Sucre fue asesinado. San Martín
partió al exilio para evitar ser encarcelado o
fusilado por las autoridades de Buenos Aires. Sólo
podría haber regresado en 1829 a instancias de Manuel
Dorrego (la barbarie), que fue fusilado por Lavalle
(la civilización). Murió en el exilio.

A dos años y medio de cumplir doscientos años de
historia, no escatimemos confrontar la derrota
cultural de los sectores medios para hacerlos
reflexionar, para que puedan reencontrarse a sí
mismos, para que puedan volver a ser parte de una
identidad común. Sólo así podemos evitar que caigan en
manos conservadoras, ofreciéndoles lo mejor de nuestra
identidad bicentenaria. Que volvamos a escuchar a las
voces de Raúl Scalabrini Ortiz, de Arturo Jauretche,
de Juan José Hernández Arregui, de John William Cooke
a quienes tanto subestima y desprecia Carlos “Chacho”
Álvarez.

Para no caer en la trampa nuevamente, la alternativa
de hierro es progresismo berreta o nacionalismo
popular, federal y revolucionario.


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