[R-P] manejo irregular del mercado de granos

Leonardo Cofré lcofre en hotmail.com
Sab Mayo 17 12:55:44 MDT 2008


Una alta proporcion de granos se vende en negro. Ello impide a los 
productores chicos recibir compensaciones
Cómo esconder millones de toneladas
La Oncca busca blanquear cuatro millones de toneladas de trigo, una cuarta 
parte de la última cosecha que no fue declarada. Es un reflejo del manejo 
irregular del mercado de granos y del porqué los más chicos no acceden a las 
compensaciones.

La última cosecha de trigo se estimó en 16 millones de toneladas. Pero sólo 
se declararon 12 millones para exportación y molienda.
Imagen: DyN


Por Raúl Dellatorre
Cuando el 31 de marzo, el entonces ministro de Economía, Martín Lousteau, 
anunció las compensaciones para los productores más chicos de granos por 
diferencias de retenciones y por flete, la suposición lógica era que el 
conflicto se encaminaba a una solución. Sin embargo, el beneficio fue 
rechazado por las entidades rurales, sin demasiadas explicaciones acerca de 
por qué no los satisfacía, cuando aparentemente el 80 por ciento de los 
productores quedaban mejor posiciones que antes de las retenciones móviles. 
La auténtica razón de la insuficiencia de la medida es que, para recibir 
compensaciones, los productores deben figurar en el padrón tributario y 
registrar sus operaciones. Apenas una minoría cumple el requisito. La actual 
controversia entre los exportadores de trigo y el organismo responsable de 
autorizar el registro de operaciones de venta al exterior, la Oncca, pasa 
justamente por ese plano: la diferencia entre unos y otros sobre el grano 
disponible para exportación es de nada menos que de cuatro millones de 
toneladas, el 25 por ciento de la cosecha total estimada. Sería la 
proporción de la producción no declarada que, casi como una extorsión, sólo 
se "blanquearía" en caso de que se autorice su exportación. De ir al mercado 
interno, permanecerían en el "circuito negro", hasta su venta al consumidor 
como pan, facturas, harina o fideos.
Se estima que en el país hay alrededor de 50 mil productores de trigo. Sin 
embargo, el año pasado el registro de la Oncca de quienes se presentaron a 
pedir alguna compensación no llegaba al 10 por ciento de ese universo. Se 
adujo, desde la vereda de la dirigencia agropecuaria, que los trámites para 
la acreditación de las compensaciones eran "muy complejas" e inalcanzables 
para el pequeño productor. Pero se eludía, prudentemente, admitir que una 
amplia mayoría no está registrada como contribuyentes.
"La producción de granos constituye un sector muy grande de la economía 
argentina, pero un alto porcentaje del mismo se maneja de manera irregular", 
advirtió Ricardo Echegaray, titular de la Oncca (Organismo Nacional de 
Control Comercial Agropecuario), en diálogo con Página/12. "Las 
compensaciones, conceptualmente, siguen siendo la herramienta para optimizar 
el desacople entre los precios internacionales en alza y el valor de la 
materia prima para el mercado interno. Pero el productor debe saber que, 
para compensar, el requisito principal no es llenar un formulario o hacer un 
trámite, sino estar en regla con el sistema tributario."
La apreciación de Echegaray calza perfectamente con lo que sucede en el 
mercado triguero. Tanto las estimaciones privadas como la de la propia 
Secretaría de Agricultura coinciden en que la última cosecha (2007/08) 
arrojó una producción de 16,2 millones de toneladas. "Cuando nosotros nos 
hicimos cargo del Oncca, a principios de abril, teníamos que de esa cosecha 
se habían exportado seis millones", relata el titular del organismo. "Como 
la demanda interna para molienda y elaboración de productos de panadería y 
de pastas se calcula en poco más de seis millones de toneladas, los 
exportadores nos reclamaban que autoricemos la venta al exterior de las 
cuatro millones de toneladas restantes".
El problema es que esa cantidad de trigo, supuestamente "disponible", no 
aparece en las existencias declaradas por los distintos operadores del 
sector. Sumando lo que dicen tener los molinos y acopiadores, en sus propias 
instalaciones o ya compradas pero aún en campo del productor, no pasan de 
5,1 millones de toneladas. Como aún se necesitan 4,7 millones de toneladas 
para la molienda destinada al mercado interno de aquí hasta el ingreso de la 
nueva cosecha, apenas quedarían disponibles 400 mil toneladas para exportar. 
Prudentemente, sólo se autorizó la apertura del registro de exportadores por 
100 mil: el 2,5 por ciento de los cuatro millones que pretenden los 
exportadores.
Lógicamente, la suposición que hacen todos, autoridades y analistas 
privados, es que no se trata de un error tan grosero de estimación de la 
cosecha, sino que existe trigo no declarado en varios puntos de la cadena 
comercial. Este podría estar en manos de productores que aún no vendieron, 
en poder de acopiadores que no los declararon, en manos de otros 
intermediarios e incluso de molinos que no informaron de su existencia. 
Intentando descifrar su localización, la Oncca obligará a los productores a 
declarar qué cantidad de trigo tiene almacenada en silobolsas. Seguramente 
no será una solución definitiva, puesto que gran parte de los productores no 
están registrados y, por tanto, seguirán en las sombras. Ellos y su trigo. 
El paso siguiente sería la inspección física de campos, especialmente 
cercanos a los molinos, en búsqueda del trigo perdido.
Mientras el trigo no se declare, la decisión de la Oncca es mantener cerrada 
la exportación. Aunque con ello se corra el riesgo de que el trigo no 
registrado entre en un "circuito negro": pase por la molienda sin ser 
declarado, se produzca harina y se venda a la industria panificadora o de 
pastas sin declarar. La presión de los exportadores es que sólo abriendo el 
registro se asegura su blanqueo, y sólo en su última etapa. Pero si se 
habilita su exportación y resulta que el stock disponible no existe, antes 
de que entre al mercado la nueva producción de trigo se produciría una 
situación de desabastecimiento y salto en los precios internos.
La existencia de una importante franja de producción de granos "en negro" ha 
sido una palanca que, en definitiva, siempre resultó funcional al interés de 
los exportadores. Y en la coyuntura actual, un paredón que impide la 
aplicación de políticas de Estado a través de las compensaciones. La Oncca 
va al rescate del instrumento.



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