[R-P] [Pepe Muñoz Azpiri] "La senda del samurai"
jota jota
jota2016 en gmail.com
Vie Mayo 16 09:20:04 MDT 2008
Buenísimo.
Hay un montón de verdades ahí dentro
Lo he renviado por estos lares.
Abrazo
El día 14/05/08, Néstor Gorojovsky <nmgoro en gmail.com> escribió:
> [Ayúdenos a financiar la lista, escriba a recpopmod en gmail.com.]
>
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
> "La senda del Samurai"
> (Apuntes sobre los orígenes del Japón moderno)
> por José Luis Muñoz Azpiri (h)
>
> A la memoria de Moisés Mauricio Prelooker
>
>
> Es mejor prender una vela que maldecir las tinieblas
> Confucio
>
>
> Desde hace ya muchos años constituye un lugar común entre los
> "analistas de café" el célebre apotegma de un premio Nóbel de economía
> que sentenció: "Existen cuatro clases de países en el mundo:
> Desarrollados, subdesarrollados, Japón y la Argentina", dando a
> entender que un país pródigo en recursos materiales y humanos no tiene
> nada y que otro, sometido a las adversidades del medio geográfico y a
> las trágicas vicisitudes de su historia lo tiene todo.
>
> Dicha frase ha pasado a integrar la larga lista de sentencias
> autodenigratorias con las cuales la "intelligentzia" y sus voceros
> que, pontifican respecto a la "nociva" experiencia histórica de los
> protagonismos populares y nos estigmatizan como representantes del
> pensamiento arcaico o resabios de ideologías perimidas y arrasadas por
> los vientos de una discutible globalización. Omiten destacar que el
> Japón pudo convertirse en un país moderno porque fue atípico, porque
> se aferró a sus instituciones tradicionales, porque mantuvo en forma
> inquebrantable su propia personalidad nacional.
>
> El desarrollo japonés se caracterizó por un elevadísimo ritmo de
> acumulación, sobre todo de capital productivo. La reinversión llegó a
> la tercera parte del producto en el largo período de prosperidad que
> siguió a la Segunda Guerra Mundial. El capitalismo japonés fue
> fundamentalmente austero, no solo en los estratos superiores, sino en
> toda la población
>
> Los gastos militares, que antes constituían el 7% del producto, se
> redujeron a niveles insignificantes a partir del gobierno del general
> Mc Arthur. Por otra parte, el mismo gobierno japonés impuso una
> reforma agraria más avanzada que la que habían deseado algunos
> reformadores. El desmantelamiento de las fuerzas armadas liberó a
> muchos técnicos, que iniciaron modestas empresas que después
> alcanzaron dimensiones gigantescas. El gobierno y la iniciativa
> privada incorporaron masivamente la tecnología de Occidente, sobre
> todo por el envío sistemático de gente a formarse en el exterior. Pero
> no renegó de sus propios valores ni abjuró de su historia y su
> tradición. Solo se admitieron las trasnacionales cuando el Japón pudo
> tenerlas y competir con ellas.
>
> Ahora bien, ¿A qué se debe la austeridad del capitalismo japonés?,
> ¿Algunos pueblos están predestinados a la acumulación previsora y
> otros al derroche por su carácter nacional o por un determinismo
> genético?, ¿Existe algún fatalismo histórico que lleva a algunas
> naciones a la prosperidad y a otras a la pobreza y a la dependencia?
>
> *Indagando el pasado
>
> En 1543, un barco comercial portugués que iba rumbo a China naufragó
> en alta mar y después de varias semanas de estar a la deriva encalló
> en la isla Tanegashima en el extremo sur de Kyushu. Los tripulantes
> fueron rescatados por los isleños, quienes repararon el buque
> portugués para que pudieran volver a su patria. Los portugueses, muy
> agradecidos, hicieron una demostración de "tubos negros que lanzaban
> fuego estruendoso y simultáneamente daban al blanco con una distancia
> de más de setenta metros". El señor feudal de Tanegashima se asombró
> por la precisión con que alcanzaron el blanco las balas y compró dos
> ejemplares a cambio de una cuantiosa cantidad de plata. Fueron los
> primeros fusiles que se conocieron en Japón.
>
> Unos años después, los portugueses volvieron a Japón trayendo muchos
> fusiles tratando de venderlos bien; pero el precio que lograron no
> llegaba al nivel esperado. Después de varios días de frustración, los
> portugueses descubrieron que ya en el mercado japonés estaban en venta
> gran cantidad de fusiles fabricados por los japoneses. Resultó que el
> señor de Tanegashima (Tokitaka, 1528 – 1579) al comprar los dos
> fusiles, ordenó a su súbdito, Kinbei Yaita, encontrar la manera
> efectiva de reproducirlos. Kinbei desarmó los fusiles y con la ayuda
> profesional de los herreros de espadas logró dominar la metodología
> para fabricarlos.
>
> La técnica de manufactura de fusiles fue transmitida a Sakai (en
> aquella época era el centro comercial "industrial" de Japón. Se ubica
> al lado de Osaka). Los herreros especializados en producir las famosas
> espadas japonesas dominaban los secretos de cómo forjar el acero y dar
> tratamiento térmico más adecuado para aumentar la resistencia del
> metal. Tenían sus talleres alrededor de Sakai y empezaron a
> manufacturar los fusiles con mejores resultados que los originales en
> cuanto a la calidad de la puntería y resistencia al calor.
>
> Al principio, los tradicionales señores feudales no reconocieron el
> verdadero valor de los fusiles. Los consideraban armas cobardes e
> indignas de un samurai y rechazaron darles un lugar merecido en la
> estrategia militar. Pero la historia de Japón fue drásticamente
> modificada a partir de la batalla de Nagashino en 1575, cuyos
> protagonistas no fueron famosos caballeros con armaduras, lanzas y
> espadas, sino desconocidos fusileros.
>
> Este episodio, y posteriores, se encuentra en el encantador e
> imprescindible libro de Kanji Kikuchi: "El origen del poder. Historia
> de una nación llamada Japón" (Sudamericana. 1993) de obligatoria
> lectura para quien quiera aproximarse al espíritu nipón. Con este
> incidente, se inicia una lucha de cuatro siglos contra las tentativas
> de los "bárbaros del este", es decir, los occidentales.
>
> *Una sociedad jerárquica
>
> Hasta 1867 existía en Japón una estructura de poder dual. El
> emperador, con residencia en Kyoto, resumía la autoridad religiosa y
> la santificación de la jerarquía social, pues otorgaba títulos y
> poderes nobiliarios, pero carecía de funciones políticas reales. El
> verdadero poder estaba en manos de los grandes señores feudales, los
> daimyos, entre los cuales descolló Tokugawa, quien dio su nombre a
> todo este período. El emperador era un personaje sin poder real,
> relegado a un papel simbólico, de carácter esencialmente religioso. El
> verdadero jefe de gobierno era el shogun, equivalente al chambelán de
> palacio de los francos, que ejercía un cargo igualmente hereditario.
>
> Al servicio de los daimyos estaba la casta militar de los samurai y,
> en la base, los labradores (no), los artesanos (ko), los comerciantes
> (sho) y los desclasados (hinin, "no humanos"); todos despreciados y
> oprimidos al no ejercer la actividad guerrera, y sujetos a
> disposiciones rigurosas sobre vestimenta, prohibición de montar a
> caballo, etc.
>
> Los daimyos y sus guerreros profesionales, los samurai, combinaban una
> difusa lealtad al emperador y a las antiguas instituciones con una
> despiadada explotación de los campesinos, cuya situación era tan
> desesperante que los inducía con frecuencia al mabiki (infanticidio)
> con el objeto de que los niños sobrevivientes pudieran seguir
> alimentándose.
>
> Los occidentales intentaron repetidas veces poner el pie en el Japón ,
> aunque los shogun –en un intento desesperado de cortar todo lazo con
> Occidente– llegaron a prohibir la construcción de barcos oceánicos y a
> castigar con la pena de muerte el arribo de extranjeros. Pero todo
> cambió con la penetración imperialista: en 1853, cuatro barcos
> pintados de negro dirigidos por el Comodoro norteamericano M. C. Perry
> (1794-1858) aparecieron el la bahía de Tokio (Edo de entonces) y
> exigieron la apertura del Japón. ¿La razón? Aunque parezca increíble:
> las ballenas.
>
> En aquel entonces, los puertos japoneses se necesitaban como bases de
> reabastecimiento para los buques balleneros norteamericanos. Los
> estadounidenses, conquistando la frontera oeste, llegaron a
> California. La población norteamericana estaba en franca expansión y
> la demanda de la grasa de ballena, una suerte de petróleo de la época,
> como aceite para las lámparas y la materia prima para fabricar
> alimentos y jabones, crecía cada vez más. Al principio, los
> norteamericanos cazaban ballenas en el Océano Atlántico, pero al
> exterminarlas (los cachalotes del Atlántico), se trasladaron al
> Pacifico y pronto se convirtieron en los dueños del Océano Pacífico
> del Norte. Los buques balleneros salían de su base en California y
> tomaban a las islas Hawai como base de reabastecimiento. Según la
> estadística del año 1846, los buques balleneros norteamericanos en el
> Océano Pacífico sumaban 736 y la producción anual de aceite de ballena
> llegó a 27.000 toneladas.
>
> Estos buques balleneros persiguiendo cachalotes navegaron desde el mar
> de Behring hasta la costa norte del Japón. Entrando al siglo XIX, los
> buques balleneros norteamericanos aparecieron varias veces en la costa
> japonesa, pidiendo suministros de agua y comida, además de
> combustible. Porque la autonomía de esos balleneros que navegaban a
> vapor no era suficiente para un viaje que demandara más de cinco
> meses. Conseguir la base de reabastecimiento en Japón, o no, era de
> vital importancia para mejorar la productividad de estos buques
> factorías. Sin embargo, las autoridades locales de las pequeñas aldeas
> de pescadores del Japón automáticamente rechazaron a los buques
> balleneros y ni siquiera les permitieron desembarcar. Para ellos no
> hubo ningún motivo de discusión al cumplir la orden de la Carta Magna
> celosamente respetada durante siglos por sus antepasados. A nadie le
> importaba el por qué del aislamiento. No tratar con los extranjeros
> era simplemente una regla de juego que había que cumplir so pena de
> muerte, y punto. La ley de aislamiento ya formaba parte del ser
> japonés.1
>
> El Comodoro Perry volvió a la bahía de Edo en el año siguiente (1854),
> esta vez con siete negros buques de guerra, y llegó hasta la distancia
> adecuada para el alcance de sus modernos cañones que apuntaban al
> castillo y a la ciudad de Edo, y exigió de nuevo la apertura. El
> Shogunato de Tokugawa, completamente asustado, firmó el acuerdo de
> amistad con Norteamérica, concediendo dos puertos como base de
> reabastecimiento para sus barcos: Shimeda y Hakodate.
>
> De esta manera, el aislamiento en que el Japón vivía desde el comienzo
> del siglo XVII fue levantado a la fuerza por la escuadra de Perry. Ese
> año arribó al Japón el primer Cónsul General de Norteamérica, Mr.
> Harris (1804-78). La misión del señor Harris era lograr la firma del
> Tratado de Libre Comercio bilateral con el Gobierno del Japón.
> Inmediatamente lograron concesiones similares Inglaterra, Holanda,
> Francia y Rusia.
>
> Esto contribuyó a desprestigiar al Shogun, y el Emperador, apoyado por
> una parte de la nobleza, de los samurai que controlaban la flota y el
> ejército, y de algunas poderosas familias de banqueros, depuso al
> Shogun, destruyó el poder territorial de la nobleza feudal e impuso un
> régimen centralizado: un ministerio de quince miembros, fuerzas
> armadas unificadas, impuestos, administración y justicia nacionales.
>
> El grito que surgió en Japón, sin embargo, fue Isshin: volvamos al
> pasado, recobremos lo perdido. Era lo opuesto a una actitud
> revolucionaria. Ni siquiera era progresiva. Unida al grito de
> "Restauremos al Emperador", surgió el de "Arrojemos a los bárbaros",
> igualmente popular. La nación apoyaba el programa de volver a la edad
> dorada del aislamiento, y los pocos dirigentes que vieron cuán
> imposible era seguir semejante camino fueron asesinados por sus
> esfuerzos de renovación.
>
> Con la misma terca determinación con que se habían negado durante
> cuatro siglos a todo contacto con los extranjeros (salvo la curiosa
> excepción de los holandeses, que eran tolerados, pero confinados en
> una isla artificial) los japoneses se lanzaron a la aventura de vencer
> a los occidentales con sus propias armas. Se acusó al shogun – uno de
> cuyos títulos era el de "generalísimo dominador de los bárbaros"– de
> ser incapaz de impedir la humillación nacional, se le obligó a
> renunciar y se desencadenó un tsunami bautizado como "Restauración
> Meiji".
>
> * La Restauración Meiji
> Desde 1867 ocupaba el trono imperial un muchacho de quince años,
> Mutsuhito, quien adoptó en 1868 para designar su reinado el nombre del
> año en curso, Meiji ("gobierno ilustrado"). Los eruditos del culto
> nacional (Shinto) habían ganado mucho apoyo para su concepción de que
> el Japón era un país superior, por contar con una casa imperial
> fundada por la Diosa del Sol. Estas enseñanzas –que constituían en
> realidad la doctrina nacional japonesa– fueron rescatadas por los
> grandes señores feudales del sudoeste del Japón, que querían debilitar
> la institución del Shogunato para imponer su propia autoridad.
>
> Cuando el Estado se configura como tal, a partir de la acumulación
> mercantil, elementos como la religión (transformación cultural del
> animismo, según algunos antropólogos), quedan incorporados al orden
> estatal como regulador del consenso.
>
> Se levantó así la bandera del "retorno a lo antiguo" (fukkó) y los
> jóvenes samurai, violentamente antiextranjeros –que se habían
> vinculado extensamente entre si a través de años de entrenamiento en
> las academias de la espada, y que a menudo eran pobres– se plegaron al
> bando de los daimyos del sur, y derrocaron al último shogun,
> entregando el poder al emperador adolescente, en cuyo nombre se había
> realizado todo el movimiento.
>
> En 1868 los principales señores feudales fueron convocados al palacio
> imperial de Kyoto, donde se proclamó la restauración del poder
> imperial. Al año siguiente la capital fue trasladada a Tokio, y se
> inició la construcción del Japón moderno.
>
> Para 1889 se había creado una monarquía constitucional fuertemente
> oligárquica, con dos cámaras: la de los pares, vitalicios, designados
> por el emperador y elegidos por los grandes propietarios, y la de
> diputados, elegida por los habitantes que pagan censo (500.000 sobre
> 50 millones que componían la población total). El apoyo directo del
> régimen lo constituía la casta militar.
>
> Tales cambios no modificaron la situación del jornalero agrícola,
> ferozmente explotado, y fueron acompañados por el empobrecimiento
> brutal de los pequeños campesinos propietarios, que debieron vender e
> hipotecar sus tierras. Tampoco se evitaron totalmente las tensiones
> entre la casta militar y la nueva burguesía. Pero la estructura
> samurai, actuando sobre el capitalismo existente y el poder
> fuertemente centralizado, dio origen a un desarrollo aceleradísimo,
> que se benefició del éxodo de los campesinos arruinados y de los
> obreros agrícolas, empujados por la miseria hacia las ciudades, donde
> formaron un enorme ejército de mano de obra barata.
>
> La centralización del poder permitió que, en lugar del tradicional
> laissez-faire de los capitalismos occidentales, se instituyera un
> fuerte capitalismo de Estado, que mediante la asociación con la nueva
> oligarquía, dio origen a una rápida trustificación, tanto en la banca
> como en la industria. El Estado creó y modernizó la industria del
> hierro, del acero y las empresas textiles, cediéndolas luego a los
> particulares. Se crearon instituciones bancarias a imitación de las de
> Estados Unidos, y los comerciantes japoneses, apoyados por el Estado,
> desplazaron a los extranjeros.
>
> El período llamado Meiji significó así la estructuración en pocos años
> de una sociedad capitalista centralizada, monopólica, militarista, que
> producía a muy bajos costos debido a lo económico de la mano de obra.
> Estaban dadas todas las condiciones para que Japón se lanzara a la
> expansión imperialista y territorial, en conflicto con las otras
> potencias, y en primer término con Rusia, con la que debía dirimir la
> hegemonía sobre la costa asiática del Pacífico.2
>
> * Pilares de la transformación
> Los líderes revolucionario-tradicionalistas estaban convencidos que la
> fuerza de los países occidentales provenía de tres factores:
>
> 1) el constitucionalismo, que originaba la unidad nacional.
> 2) La industrialización, que proporcionaba fuerza material
> 3) Un ejército bien preparado. La nueva consigna fue: "país rico,
> armas fuertes" (fukoku-kyohei).
>
> Basados en estas premisas pusieron en marcha drásticas reformas que
> significaron en poco tiempo la liquidación de toda la estructura de la
> sociedad feudal. En primer término se obligó a los grandes daimyos a
> revertir sus propiedades al trono, que era considerado titular de toda
> la tierra japonesa. Los señores feudales, en un primera etapa, fueron
> nombrados gobernadores de sus antiguos feudos.
>
> Pero eso duró poco. En 1871 los gobernadores-daimyos fueron convocados
> a Tokio, se les entregó un título de nobleza, a la usanza occidental,
> y se les quitaron sus cargos, al mismo tiempo que se declaraba abolido
> oficialmente el feudalismo. Los 300 feudos fueron convertidos en 72
> prefecturas y tres distritos metropolitanos.
>
> No menos decidida fue la campaña contra la estratificación social que
> había predominado durante la época feudal. Era fácil otorgar títulos y
> generosas pensiones a los grandes señores feudales, pero resultaba
> mucho más difícil reubicar a más de dos millones de samurai y demás
> dependientes, sin dinero y sin tierras. A éstos se les concedió una
> pensión igual a una parte de su antiguo estipendio, y cuando la
> erogación resultó una carga demasiado pesada para el erario, se los
> sustituyó por bonos del tesoro, inconvertibles y de bajo interés. Se
> les prohibió también portar espada y seguir exhibiendo su
> característica coleta.
>
> Pronto las pensiones y bonos se esfumaron, pues la inflación devoró
> gran parte de su valor. Por otra parte, los samurai carecían de
> capacidad para adaptarse a las nuevas condiciones imperantes. En 1873,
> el mazazo final: se instituyó la conscripción obligatoria, con lo cual
> los samurai perdieron su tradicional monopolio del servicio militar.
> Hubo motines, por supuesto, pero fueron sofocados. El más célebre fue
> el de Saigo.
>
> * Caballos desbocados
> Después de la Restauración Meiji, los samurai que pelearon para
> derrocar el régimen feudal advirtieron que habían sido utilizados y
> que su premio había sido la desocupación y la pérdida de todos sus
> privilegios. Al hecho de no poder portar katana ni la indumentaria que
> los había caracterizado durante siglos se sumaba la obligación de
> tener que trasladarse a Tokio (ex Edo) con el consiguiente abandono de
> sus castillos tradicionales y la separación de sus súbditos. Era el
> precio a pagar por la modernización, a la que consideraban una
> traición a los valores tradicionales y nacionales y una imitación
> servil de todo lo extranjero.
>
> Takamori Saigo, quien fuera Comandante Supremo de las Fuerzas Unidas
> Reales que derrotaron al Shogunato, surgió por propia gravitación como
> líder de los descontentos.
>
> Por esa época, al igual que la actual, Rusia porfiaba en lograr
> puertos cálidos en el sur, que no se congelaran en el invierno (Tal
> fue una de las principales causas, sino la principal, de la invasión a
> Afganistán), en algún lugar en la Bahía del Mar Amarillo o en la costa
> coreana. Por ello el Imperio Ruso se interesaba tanto en Manchuria o
> en la Península Coreana a las que Japón consideraba vitales para su
> defensa. Saigo intentó resolver militarmente los dos frentes
> aprovechando la energía latente de los samurai ora desempleados y
> planeó la invasión de Corea. El rechazo a sus planes detonó la
> rebelión de Satsuma de 1877.
>
> Fue la última de las grandes protestas armadas contra las reformas del
> nuevo gobierno Meiji, y sobre todo contra aquellas que representaban
> una amenaza para la clase samurai al acabar con sus privilegios
> sociales, reducir sus ingresos y obstaculizar su tradicional estilo de
> vida. Son muchos los samurai de Satsuma que en 1873 abandonaron el
> gobierno junto a Saigo, resentidos por el rechazo a la propuesta de
> éste de invadir Corea y por el proceso de reforma, que parecía hacer
> caso omiso a sus intereses. La rebelión surgirá por fin en enero de
> 1877, acabando con el suicidio de Saigo. Cuenta la tradición que se
> quitó la vida cometiendo el tradicional seppuku (harakiri) junto con
> trescientos de sus últimos seguidores.
>
> Junto con Saigo, murieron los samurai como fuerza política vigente.
> Pero la imagen que dejaron, idealizada y embellecida, renació
> inmediatamente después de la muerte como símbolo de la ética del
> pueblo. El espíritu honorable de los samurai y sus almas nobles
> empezaron a buscar un lugar en el corazón de los ciudadanos comunes de
> Japón. Hoy se venera su memoria junto a las leyendas de los Marinos de
> Tsushima, el general Kuribayashi de Iwo Jima o los más de 300 pilotos
> Kamikaze de la Segunda Guerra Mundial.
>
> Con ligeras variantes, este episodio fue narrado en las novelas de
> Yukio Mishima, las películas de Kurosawa o en la versión hollywoodense
> de "El último samurai".
>
> *Como generar capital sin endeudarse
> La abolición de los señores feudales y la expropiación de sus feudos
> hizo posible desechar el viejo sistema de tenencia de la tierra e
> instituir un sistema impositivo regular y confiable. Los líderes del
> Japón moderno estaban convencidos de que sólo podían y debían depender
> de sus propios recursos. Para obtenerlos no vacilaron en decretar un
> impuesto en dinero del 3% sobre los valores inmobiliarios, para lo
> cual se realizó previamente, en 1873, un censo agrario, determinando
> sus tasaciones sobre la base de los rendimientos medios en los años
> anteriores. Este censo permitió también otorgar títulos de propiedad a
> los campesinos, a quienes se liberó de todas las tabas feudales,
> dándoles entera libertad para escoger sus propias siembras.
>
> Todas estas medidas requirieron cierto tiempo, y como implicaban
> cambios fundamentales, hubo momentos de gran confusión y frecuentes
> desajustes, que provocaron levantamientos y manifestaciones de
> campesinos. Sin embargo, la entrega en propiedad a los campesinos,
> junto con las enérgicas medidas adoptadas por el nuevo régimen para
> promover los adelantos tecnológicos y adoptar nuevos fertilizantes y
> semillas seleccionadas, produjeron finalmente un enorme incremento en
> la producción agraria. Sobre esas bases se construyó el Japón moderno,
> que en tres décadas pasó de sus inofensivos barcos de guerra de madera
> a una poderosa flota, con la cual el almirante Togo hundió en el
> estrecho de Tsushima (1905) a toda la flota rusa del Báltico, que
> acudía a Extremo Oriente para tratar de levantar el bloqueo japonés.
>
> El impuesto a la tierra y la emisión de papel moneda avalado por los
> valores inmobiliarios se convirtieron durante varias décadas en la
> principal fuente de recursos del Estado japonés.
>
> En toda su historia, el Japón sólo ha hecho uso de un préstamo inglés
> de un millón y medio de libras esterlinas.
>
> Así, en el plazo de una generación y contando solamente con sus
> propias fuerzas, el Japón se convirtió en una gran potencia. Téngase
> en cuenta para valorar lo realizado, la extrema pobreza del territorio
> japonés, que obliga a depender tanto del mar como de la tierra para
> alimentarse. La alternativa consistía en convertirse en una colonia
> europea o norteamericana, a lo cual Japón parecía predestinado por su
> carencia de recursos materiales y su falta de tradición tecnológica.
> Eligió otro camino.
>
> Japón probó que un pueblo asiático era capaz de desarrollar los
> adelantos técnico-industriales ostentados por los occidentales, y
> luego enfrentar militarmente a estos, aún derrotándolos, como sucedió
> con Rusia. El Japón, como ejemplo que demostraba la mentira occidental
> de una superioridad basada en la raza o en recónditas cualidades
> espirituales, contó con las simpatía del naciente movimiento
> nacionalista, tanto chino como indio, indonesio, vietnamita, birmano,
> malayo o filipino.
>
> * ¿Imitación o creatividad endógena?
> La autogestión y la imitación ¿Son en realidad dos polos opuestos? Un
> país que desee acelerar su industrialización debe ser capaz de
> reconciliar ambos aspectos, como lo demuestra la experiencia japonesa.
>
> En 1875 el gobierno Meiji inició la primera fábrica moderna de
> manufactura de hierro, en Kamaishi, bajo la supervisión de un
> ingeniero británico. Durante veinte años habían operado allí pequeños
> hornos, construidos también conforme a un diseño extranjero, pero sin
> ingenieros extranjeros. Los hornos habían tenido dificultades
> financieras, pero técnicamente habían tenido éxito. Con todo, el
> gobierno ignoró esta tecnología tradicional y prefirió los métodos
> británicos. Los resultados fueron desastrosos. Al cabo de cien días se
> acabó el carbón. Después de un tiempo se reanudó la producción
> utilizando coque. Pero esto dio por resultado la congelación del
> hierro y el coque en el horno y, así, hubo de clausurarse toda la
> planta.
>
> La investigación tecnológica e histórica señala las tres causas
> siguientes del fracaso: había una amplia brecha entre la modernidad de
> la tecnología en que se basaba el nuevo horno y la forma anticuada de
> producir carbón, la ubicación de los hornos y el sistema total de
> transporte no eran adecuados para proporcionar rápidamente materia
> prima, y el diseño del horno mismo era fundamentalmente defectuoso.
> Además, la operación era dirigida por extranjeros, quienes no tomaron
> en consideración las características del mineral de hierro y el carbón
> japoneses. Debe añadirse una cuarta causa, a saber, la veneración por
> Occidente que sentía el gobierno. Este fracaso inicial de establecer
> la industria moderna del hierro en Japón demuestra claramente los
> peligros de importar tecnología sin prestar atención a las condiciones
> locales, y también demuestra la ventaja de la tecnología doméstica, es
> decir, su integración prioritaria con las condiciones locales.
>
> Si deseamos examinar intentos anteriores de crear un moderno sector de
> la manufactura de hierro, podemos volvernos a la historia de la
> fundición de cañones. Aquí encontramos lo que se puede designar como
> el "modelo de la autogestión / imitación", que podría demostrar ser un
> ejemplo valiosos para los países actualmente en desarrollo. Los hornos
> de reverbero en Saga, Kagoshima, Nirayama, Tottori y Hagi se basaban
> todos en un libro en idioma holandés. Hubo un prolongado proceso de
> prueba y error: tan solo la mitad del hierro se fundía, los cañones
> estallaban al primer disparo, etc... Pero no debe pasarse por alto el
> hecho de que, en medio de innumerables fracasos tuvieron un progreso
> constante. En efecto, en solo unos cuantos años todos los problemas
> iniciales habían sido superados y para fines del período Edo (1600
> –1868) habían construido alrededor de doscientos cañones, incluyendo
> tres con rayado en espiral, que eran el último avance en la Europa
> contemporánea. Pese a innumerables fracasos, la velocidad con que
> asimilaban la nueva técnica exógena nos parece sorprendente. Ha habido
> muchos debates acerca de las razones de esta velocidad, pero aquí es
> de interés especial la posición adoptada por el profesor Shuji Ohashi:
> usando sus estudios detallados sobre la metalurgia del hierro en las
> postrimerías del período Edo, el profesor Ohashi ha mostrado tres
> etapas diferentes en el proceso de formación de la tecnología del
> fundido de cañones en Saga. Cada una de estas etapas tuvo su propia
> contraparte en el desarrollo europeo.
>
> La primera etapa fue el fundido de cañones de bronce. En Japón, este
> período duró de 1842 a 1859, mientras que la misma tecnología en
> Europa había permanecido en la etapa del bronce hasta mediados del
> siglo XVII. En ambos lugares, constituyó la base histórica para el
> fundido de cañones posterior. En Japón, esta segunda etapa de fundir
> cañones de hierro tuvo lugar entre 1851 y 1859 y correspondió a un
> avance que tuvo lugar en Europa desde mediados del siglo XVII a la
> década de 1850. La tercera etapa, que data de 1863, se centró en la
> capacidad de hacer cañones rayados de acero fundido. Esta etapa
> correspondió al desarrollo europeo desde la década de 1840. Debe
> observarse que, aunque cada etapa cubrió solo un breve período de
> tiempo, Saga había pasado exactamente por las mismas etapas y en el
> mismo orden que Europa.
>
> En este desarrollo, confiaron no sólo en su propia experiencia en el
> fundido de cañones de bronce, sino también en muchos otros logros de
> la ciencia y la tecnología locales, tales como la elaboración de
> ladrillos refractarios, la utilización de la energía hidráulica, la
> aritmética japonesa local y, sobre todo, la totalidad de la tecnología
> doméstica de manufactura de hierro. Los artesanos desde hacía tiempo
> habían hecho armas, tales como espadas y pistolas, e implementos
> agrícolas tales como rastrillos y hoces de hierro en bruto y acero.
> Las temperaturas de sus horno eran comparables a la de los altos
> hornos. Así, los artesanos tenían un nivel notablemente alto en el
> arte del forjado y la fundición, y estaban bien informados acerca del
> comportamiento del hierro fundido y otros materiales diversos en
> altas temperaturas.
>
> Sin el apoyo sólido de la tecnología local y de sus propias
> experiencias en las tecnologías precedentes, no puede esperarse que
> tenga éxito cualquier intento de imitación. Esto está fuera de toda
> duda. Pero ¿podrían haber alcanzado los mismos resultado sin imitación
> alguna? Sin duda, pero posiblemente con mucha lentitud. El intento de
> imitar un modelo occidental sin duda los alentó.
>
> Exactamente debido a que sus intentos de fundir cañones fueron una
> imitación de tecnología exógena, estos intentos fueron acompañados por
> problemas nuevos, previamente desconocidos. La resolución de éstos
> requería de un nivel de destreza tecnológica más alto que el que
> realmente habían logrado los ingenieros. Afortunadamente, las brechas
> que se encontraban cada vez eran lo suficientemente pequeñas como para
> superarlas. Pero, debido a la presencia de estas brechas, el
> incremento de sus habilidades puede describirse mejor como una serie
> de "saltos" en vez de cómo un simple progreso.
>
> El desarrollo tecnológico japonés ha conocido muchos saltos, uno de
> los cuales, por lo general, se considera como la fecha de nacimiento
> de la moderna industria del hierro de Japón: el primero de diciembre
> de 1857 vio encenderse el primer fuego en el alto horno de Kamaishi,
> un horno de carbón que una vez más se basó en el libro único
> mencionado arriba. Claro está que, fuera de estos saltos, hubo
> fracasos, pero también éstos fueron importantes, ya que prepararon a
> los ingenieros japoneses para su siguiente salto. Esta característica
> (es decir, una serie de saltos pequeños) del desarrollo tecnológico
> japonés es extremadamente importante para los países actualmente en
> desarrollo. En la medida que los países emergentes pretenden alcanzar
> el mismo nivel tecnológico que los países desarrollados en un período
> de tiempo más corto, sus planes de desarrollo necesariamente deben
> diseñarse como una serie de saltos.
>
> Los problemas sociales relacionados con los saltos tecnológicos
> también deben ser interesantes para los países que inician su propio
> desarrollo. Los saltos técnicos deben ser vistos en sus contextos
> sociales e históricos. Pues, aunque en sí es un logro tecnológico,
> cada salto siempre fue parte inseparable de algún movimiento social
> histórico. El primer salto surgió de la agitación que comenzó con el
> choque social ocasionado por la Guerra del Opio y la aparición de
> buques de guerra occidentales y que terminó con la caída del gobierno
> Edo. Muchos cañones fundidos durante esa época fueron disparados
> contra el gobierno de Tokugawa así como contra escuadrones
> occidentales. El segundo salto, claro está, estuvo asociado con el
> gran cambio social después de la Revolución Meiji, y el tercero con la
> tensión internacional entre la guerra ruso-japonesa. Mas tarde,
> también, los acontecimientos históricos siguieron siendo el incentivo
> de los saltos.
>
> Hablando de manera general, Japón tuvo siempre éxito en utilizar la
> pasión nacionalista creada por los períodos de agitación, y emplearla
> como fuerza motriz para un salto tecnológico. Esto sigue siendo
> verdad. Por ejemplo, los dirigentes japoneses hicieron uso pleno de la
> crisis del petróleo en 1973 a fin de crear un sentimiento de urgencia
> que pudieron aprovechar para el desarrollo integral de tecnología
> economizadora de energía.
>
> Respecto a los sentimientos nacionalistas como ayuda para crear un
> salto tecnológico, un período especialmente interesante de la ciencia
> y tecnología japonesas es el período entre las dos guerras mundiales.
> La Primera Guerra Mundial impresionó mucho a los japoneses con las
> virtudes de la ciencia. Mas concretamente, habían sufrido varios tipos
> de carencias porque hubo que detener ciertas importaciones, y
> admiraban a los alemanes por haber inventado materiales sustitutos,
> bajo circunstancias similares, gracias a su ingenio científico. La
> tendencia que comenzó con esta guerra fue la "ciencia de los
> recursos", que significaba la ciencia para asegurarse los recursos y
> para la invención de sustitutos, así como la ciencia de los
> "materiales de los recursos". El problema que Japón había afrontado
> durante la guerra fue una especie de "dependencia tecnológica"
> parecida a la que puede verse ahora en los países periféricos. En
> consecuencia, más tarde se recalcó la independencia respecto de la
> tecnología occidental.3
>
> *El respeto a la propia cultura, clave del éxito japonés
> ¿ Cómo puede una sociedad reaccionar a las influencias exógenas y
> desarrollar capacidades potenciales endógenas? El hecho de que ambas
> van de la mano se ha demostrado repetidamente a lo largo de la
> historia. Como hemos visto, la experiencia japonesa misma lo
> comprueba: Japón fracasó cuando trató sencillamente de importar el
> conocimiento, sin tener en cuenta las condiciones propias. E incluso
> Europa lo había tomado en préstamo y lo había integrado, ya que en la
> temprana edad de este milenio Europa aprendió mucho de la ciencia y
> técnica altamente avanzadas de las zonas culturales árabe, hindú y
> china. Este proceso incluyó abundantes ejemplos de imitación y
> préstamo. Pero, una vez arraigados en la cultura europea, estos
> elementos exógenos permitieron que surgiera la energía latente en las
> condiciones domésticas europeas. Y Europa comenzó a desarrollarse
> rápidamente.
>
> Sobre la industrialización del Japón existen los excelentes estudios
> del profesor Kazuko Tsurumi, que rechaza la opinión que considera la
> ciencia y la tecnología como entidades independientes de la cultura de
> cualquier sociedad en particular. Cada cultura tiene sus propias
> formas tradicionales de conocer y hacer. Esto significa que habrá un
> conflicto entre toda la tecnología prestada y la cultura local del
> país que la pide en préstamo, conflicto que no puede resolverse sino
> en el momento en que la tecnología se haya integrado a la cultura. El
> profesor Tsurumi investigó los conflictos en la tecnología local de la
> manufactura del hierro en el período Meiji en Japón. Este enfoque se
> recomienda a sí mismo como un método tecnosociológico. Si comparamos
> los diversos conflictos ocasionados por la importación de tecnología
> en algunos países, podemos encontrar muchas claves para la comprensión
> de la relación entre tecnología y cultura social. No obstante, al
> comparar China y Japón, el profesor Tsurumi siempre parece considerar
> la autogestión de manera favorable y positiva, refiriéndose a la
> imitación en términos negativos. Pero sería imposible para los países
> en desarrollo alcanzar la industrialización sin imitar o tomar a
> préstamo tecnología. Tal el caso de nuestra industria metalmetalúrgica
> de aplicación agrícola.
>
> *Un país capitalista atípico
> Como Rusia, el Japón llegó tarde al desarrollo capitalista. Pero a
> diferencia de aquella, a partir de la Revolución Meiji de 1867, el
> sistema feudal fue superado en forma muy acelerada, por un lado; por
> el otro, también a diferencia de la burguesía rusa, la japonesa,
> apoyada en un fuerte capitalismo de Estado, logró controlar
> férreamente el proceso excluyendo del mismo la presencia y penetración
> del capital extranjero.
>
> La modernización del Japón, ocurrida de este modo, prácticamente se
> salteó el período del capitalismo de libre competencia, pasando en
> forma casi directa del feudalismo al capitalismo monopolista. La
> Restauración Meiji (1868) convirtió al Japón en un país moderno,
> aunque atípico. En realidad, tendríamos que señalar que pudo
> convertirse en un país moderno porque fue atípico, porque se aferró a
> sus instituciones tradicionales, porque mantuvo en forma
> inquebrantable su propia personalidad nacional.
>
> Ese espíritu independiente se puso de manifiesto en todos los
> terrenos. En lo referente al desarrollo industrial japonés, este fue
> totalmente autofinanciado, y los nipones no pidieron el más mínimo
> crédito a Occidente. Los bancos controlados por el Estado y
> ampliamente provistos de fondos provenientes de la recaudación del
> impuesto a la tierra, suministraron todos los capitales necesarios
> para crear la industria pesada y la liviana. Una vez que se
> consolidaron las grandes familias (zaibatzu), dotadas de enorme poder
> económico y político, e integradas en algunos casos por parientes y
> amigos de los líderes Meiji, se les fueron entregando las plantas
> industriales. El desarrollo tuvo un ritmo impresionante, pero gracias
> al bajísimo nivel de vida de la población.
>
> Al mismo tiempo, se producía una profunda revolución político -
> religiosa. Un decreto imperial de 1890, que amalgamaba elementos
> confucianos y shintoístas, estableció la política educacional del
> nuevo régimen. Las lealtades feudales fueron reemplazadas por la
> lealtad a la Nación, encarnada en la figura mítica del Emperador, como
> un deber patriótico ineludible. Se inculcó en todos los estratos
> sociales el ideal samurai del honor y la lealtad, que de este modo se
> convirtió en la herencia legada por los antiguos clanes dominantes.
> También quedó claramente en vigencia la veneración por los ancianos
> –rasgo típico de toda cultura arcaica– y los estadistas de mayor edad,
> después de abandonar la función pública, integraban una especie de
> gerontocracia, formando un consejo asesor que mantuvo en forma
> inflexible la continuidad y la coherencia de la política japonesa.
>
> No se podría comprender nada de lo que ocurrió en Japón en estos cien
> largos años sin tener presente esta mezcla inextricable de lo antiguo
> y lo moderno. Y digámoslo con claridad: para que un país se realice
> debe asumir plenamente su destino y su tradición nacional, es decir,
> debe de tener como punto de referencia su futuro y su pasado.
>
> En estos términos es posible comprender lo que ocurrió en Japón. En
> ese país se mantenía totalmente viva, apenas recubierta por un débil
> estrato feudal, la cultura arcaica, que liga al hombre con su tierra y
> consigo mismo, esa sociedad que el mundo occidental niega, porque lo
> toca demasiado de cerca, o que lo relega a los pueblos que llama
> "primitivos" (Véase al respecto las obras de Pierre Clastres). La
> Restauración Meiji rescató y permitió el afloramiento de dos aspectos
> básicos de esta sociedad, en las condiciones históricas muy especiales
> de ese aislado país insular:
>
> 1)la lealtad a la institución imperial, en la cual habían quedado
> sintetizados y simbolizados todos los valores espirituales de la aldea
> arcaica, y
> 2)el odio a los bárbaros es decir, hacia la civilización occidental,
> en lo cual no se equivocaban en absoluto, porque esa civilización
> representaba una amenaza clara de destrucción de todos sus valores
> esenciales.4
>
> * Civilización y Barbarie
> ¿Por qué pudieron los japoneses afianzar su existencia como nación
> ante las presiones de todas las potenciales coloniales?.
>
> Disentimos en un todo con las explicaciones reduccionistas de ciertos
> "analistas" que atribuyen el desarrollo nipón a su espíritu imitativo
> y pragmático. Esta, explicación, elemental por cierto, que atribuye a
> una civilización milenaria un supuesto deslumbramiento por la técnica
> y la cultura de Occidente, se da, como hemos visto, de bruces con la
> realidad, con la historia del Japón. No es otra cosa, que una de las
> tantas manifestaciones de etnocentrismo occidental.
>
> El Japón evitó ser aplastado e impuso su presencia como nación porque
> se replegó sobre sus propias tradiciones, que se apoyan en el
> basamento inconmovible de la cultura arcaica, cimiento insustituible
> de una comunidad bien organizada.
>
> De este modo se constituyó, como hemos dicho, en el heraldo de las
> reivindicaciones nacionales de otras naciones asiáticas. Lo logró
> porque a partir de sus propios valores, plenamente vigentes, antepuso
> ante todo lo demás su reconstrucción nacional, tras ser el único
> pueblo del planeta en sufrir una agresión atómica, aceptó una total
> austeridad, desechó todo lo superfluo y contando solamente con sus
> propias fuerzas se colocó en dos décadas a la vanguardia de las
> potencias industriales.
>
> Comprendieron que en el dilema "civilización o barbarie" tan caro al
> pensamiento de nuestros liberales; que llegaron a importar maestras
> norteamericanas que ni siquiera sabían el castellano y esgrimieron la
> consigna para realizar una salvaje campaña de "limpieza étnica" con
> las montoneras del interior, que civilización es lo propio y barbarie
> lo extraño. Y los países que lo advierten tienen defensas más eficaces
> ante el intento la imposición del pensamiento único, mediante el
> bombardeo masivo de los medios de comunicación donde se ofrece un
> supuesto mundo racionalista y eficiente. "Un infierno climatizado que
> nos quieren vender como felicidad" decía Julio Cortázar. Un
> racionalismo que ha realizado un asalto despiadado e irracional contra
> el hombre y la naturaleza y una eficacia que se traduce en crisis y
> guerras eternas.
>
> Al igual que el Japón, debemos afirmar que nuestro propios valores y
> nuestras propias esencias son mas trascendentes, porque hacemos propio
> el certero axioma de Le Corbusier: "Lo que permanece, en las empresas
> humanas, no es lo que sirve, sino lo que conmueve"
>
> N O T A S
>
> 1 Kikuchi, Kenji. "El origen del Poder. Historia de una nación llamada
> Japón" Bs.As. Sudamericana.1993
> 2 Benedict, Ruth "El Crisantemo y la Espada". Madrid. Alianza Editorial. 1974
> 3 Hemos tomado algunos datos del Dr. Tetsuro Nakaoka de la Universidad
> Metropolitana de Osaka
> 4 Prelooker, Moisés Mauricio "Historia de un capitalismo austero". En
> "Aletheia" Nº 2 Bs.As. Julio de 1984
>
>
>
> --
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> Néstor Gorojovsky
> El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría
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