[R-P] Cuando la psicologia no es subversiva (es represiva) Primera parte

jorge tribo jorgetribo en yahoo.com.ar
Jue Mayo 15 18:11:10 MDT 2008



Un aspecto poco analizado del accionar de las
dictaduras del cono sur, es el referido a la
concepción y metodología utilizada en el manejo de la
información.
Para comprender dicha praxis, analizaremos  los
instrumentos utilizados por la dictadura de Augusto
Pinochet en Chile (en base a un artículo periodístico
publicado en el diario La Nación de Chile) y Rafael
Videla en Argentina (en base a documento judicial)para
llevar a cabo la guerra de acción psicológica.

La guerra sicológica de la dictadura chilena

Pocos meses después del golpe militar del 11 de
septiembre de 1973, los expertos de la "guerra de
penetración sicológica" del régimen de Augusto
Pinochet hicieron sonar la alarma. En efecto,
constataron mediante "análisis de encuestas, sondeos
de opinión pública y estudios de reacciones
inconscientes", que si bien el gobierno de Salvador
Allende había sido destruido, las ideas fundamentales
que lo inspiraron se mantenían vivas, "manifestándose
a nivel de rumores explicaciones del fracaso de la vía
chilena hacia el socialismo donde, sintomáticamente,
se protege el esquema ideológico marxista", según
dijeron en el documento "Campaña de penetración
psicológica masiva" que hicieron llegar a Pinochet y
al resto de la Junta Militar.

Temiendo la pérdida de respaldo ciudadano ante la
posible reorganización de la resistencia popular, la
emergencia de la solidaridad con las víctimas y la
eventual instalación del concepto de la
reconciliación, elaboraron el “Plan de Acción
Sicológica” para manipular la mente de los habitantes,
con el objeto de perpetuar el miedo.

Además, habían detectado que el apoyo de la población
a los militares estaba en peligro y que, con cierta
indiferencia, los habitantes comenzaron a olvidar lo
vivido en los días previos y posteriores al golpe, y
se empezaron a preocupar más de rearmar sus vidas que
de alabar y buscar vínculos con quienes ahora tenían
el poder.

Este “Plan de Acción Sicológica” tenía el claro
objetivo de manipular “el impulso agresivo” de los
habitantes, con el fin de “continuar con la acción de
minimizar y destruir la imagen del marxismo,
demostrando que es intrínsecamente malo”, el plan
requería pulsar los sentimientos de la población para
“mejorar la imagen del Gobierno y aumentar la base de
apoyo popular a la Honorable Junta”, y “mostrar los
aspectos positivos de los gobernantes y que los
objetivos perseguidos por ellos son igualmente
buenos”. 
La instrucción apuntó también a “revalorar los valores
éticos y morales, estimular la lealtad a una causa
superior, Dios y la Patria”, y a “preparar y
desarrollar una operación sicológica destinada a
mejorar la integración Fuerzas Armadas-Comunidad, y
difundir los sacrificios que está realizando personal
de las FFAA en beneficio de la Reconstrucción
Nacional, para destruir la imagen de sector
privilegiado”.

Estos documentación caratulada como "Secreta",
"Confidencial" y "Reservada", cuyos autores operaron
desde las primeras semanas posteriores al 11 de
septiembre en el “Departamento de Sicología” de la
“Dirección de Relaciones Humanas” al mando del
sicólogo Hernán Tuane Escaff, instalados en el
ministerio “Secretaría General de Gobierno” bajo el
general Pedro Ewing Hodar, permanecían hasta ahora
desconocidos por la opinión pública.

Para todo esto, Pinochet ordenó que el plan indujera a
los habitantes a pensar en valores como la figura del
“padre, la madre, la familia, la comunidad y el país”.
La instrucción apuntó también a “revalorar los valores
éticos y morales, estimular la lealtad a una causa
superior, Dios y la Patria”, y a “preparar y
desarrollar una operación sicológica destinada a
mejorar la integración Fuerzas Armadas-Comunidad, y
difundir los sacrificios que está realizando personal
de las FFAA en beneficio de la Reconstrucción
Nacional, para destruir la imagen de sector
privilegiado”.

REFLEXION: como vemos, durante la dictadura chilena
existió un departamento de Psicología dependiente de
la Secretaria General de Gobierno,  cuyo objetivo
explicito fue manipular a la opinión pública en
función de lograr objetivos específicos, entre ellos,
la de representar de manera exclusiva y excluyente los
valores familiares, religiosos y patrióticos, negando
implícitamente, la posesión de estos valores a los
enemigos de la dictadura, cabe recordar que entre las
victimas hubo religiosos, padres, madres, hijos, etc.,
sin que a la dictadura le importara lo mas mínimo la
destrucción de miles de familias chilenas.

Este “Plan de Acción Sicológica” tenía el claro
objetivo de manipular “el impulso agresivo” de los
habitantes, con el fin de “continuar con la acción de
minimizar y destruir la imagen del marxismo,
demostrando que es intrínsecamente malo”, el plan
requería pulsar los sentimientos de la población para
“mejorar la imagen del Gobierno y aumentar la base de
apoyo popular a la Honorable Junta”, y “mostrar los
aspectos positivos de los gobernantes y que los
objetivos perseguidos por ellos son igualmente
buenos”. 

REFLEXION: El Plan de acción Sicológica no pretendía
refutar racional e ideológicamente las premisas que
sustentan la filosofía marxista sino “destruir su
imagen” demostrando que el marxismo es intrínsecamente
malo y  ello se lograría mediante la manipulación de
los sentimientos de los habitantes, no interesaba para
nada el debate, sino la manipulación de las mentes de
sus habitantes mediante la propaganda, el debate se
sustituye aquí, por la imagen y la asociación
subliminal de ideas simples de manera repetitiva.

La Conexión de la Dictadura con los Medios

Sin descuidar a la prensa, el ya “Presidente de la
Junta de Gobierno” dictaminó el “control y orientación
de todos los medios de comunicación de masas, en orden
a que actúen según los términos de este plan de
acción, como medios de unión y no de división
nacional”.

REFLEXION: Como vemos, durante la dictadura, los
medios estaban estrictamente controlados por el
gobierno,  esta orden de Pinochet nos lleva a pensar,
en qué medida, más allá del repliegue de las
dictaduras del Cono Sur, la subordinación mediática en
cuanto a la instalación de una agenda común, orientada
a operaciones sicológicas destinadas al logro de
objetivos políticos , sigue vigente a través de  los
mismos empresarios y comunicadores que actuaron bajo
las ordenes de dichas dictaduras del Cono Sur,  los
mismos propietarios de los medios nucleados en la
sociedad interamericana de prensa “son” la
continuación de la inteligencia y acción sicológica 
de las dictaduras pro imperiales, en este caso  por
métodos civiles legalizados de manipulación de la
opinión pública

El desconocido documento de la dictadura chilena, que
oportunamente se dio a conocer, es original y lleva la
firma de Augusto Pinochet estampada con tinta azul,
tanto en el oficio conductor del plan Nº 61-1, como al
final de las cinco páginas del plan mismo escrito en
el “Memorándum Nº 229”.

En dichos documentos se encuentran los lineamientos
base para la elaboración de este tipo de planes,
mediante los cuales se planificó una “guerra
sicológica de penetración” a nivel de los instintos
del ser humano “manejando los sentimientos traumáticos
de angustia, neurosis, tragedia, inseguridad, peligro
y miedo”.


Programando las mentes

Los especialistas de Tuane resolvieron entonces que
había que dar curso a una "guerra sicológica de
penetración" a nivel de lo más instintivo del ser
humano, desatando a través de una campaña los
sentimientos traumáticos de "angustia", "neurosis",
"tragedia", "inseguridad", "peligro" y "miedo".

"La masa está capacitada para comprender sólo imágenes
simples y es necesario tener focalizada su atención,
pero no hay que saturarla", recomendaron los expertos
a los gobernantes.

Uno de los ejemplos que dieron para justificar que la
campaña debía apuntar al centro de las emociones de
los chilenos, fue que "si bien no podemos pretender
que un ladrón no hurte en función de el deber de no
hacerlo, podemos evitar que robe bajo amenazas de
castigos angustiosos severos, ya que su temor
instintivo es más fuerte que su acción delictual".

Si bien esas "amenazas de castigos angustiosos" ya se
habían comenzado a hacer realidad mediante los
operativos represivos que se desataron desde las
primeras horas de producido el golpe militar, los
destinatarios de estos mensajes verían cómo ellos se
incentivarían con el correr de los meses.

El objetivo final de esa campaña también estaba
trazado: "como consecuencia de esta campaña, se debe
llegar a que el gobierno militar actual vuelva a
emerger ante las mentes ciudadanas como única solución
a ese problema llamado marxismo", dijeron los
expertos.

Llegaron a plantear que para desacreditar la imagen de
Salvador Allende, había que mostrar "imágenes simples
que por sí solas den cuenta de la idea que se expresa,
como por ejemplo la perrera de casa de Allende,
comparada con viviendas callampas".

Como justificación para realizar la campaña dijeron
que, por el contrario, "al recurrir al sistema de la
realidad como motivadora, los logros que se obtendrán
serán los mínimos".

Cabe destacar el extraordinario parecido entre la
estrategia comunicacional de la dictadura Chilena y la
Argentina, seguramente, una estructura estatal de
guerra sicológica debió existir durante el período d
la dictadura del Gral. Videla

Desatar la angustia

El equipo del sicólogo Hernán Tuane Escaff informa al
dictador: "Con asombro hemos visto que a sólo seis
meses del pronunciamiento militar que impactó a la
ciudadanía como una acción salvadora inobjetable y
requerida por la gran mayoría, esta misma masa
ciudadana ha olvidado las circunstancias previas al 11
de septiembre. El ciudadano común ha olvidado
aceleradamente las circunstancias de peligro que
significó el marxismo y, confiado, se ha entregado a
una "vida normal" bajo el amparo y protección de las
Fuerzas Armadas y Carabineros. Es como si no quisieran
aceptar que estamos en guerra, pese a los anuncios de
las esferas oficiales", informaron los hombres de la
guerra sicológica en el documento "Campaña de
penetración psicológica masiva".
"Es imprescindible reactivarles entonces los instantes
angustiosos y trágicos previos al pronunciamiento
militar, porque es una de las formas de incorporarlos
a apoyar los planes del gobierno. La campaña tiene
como objetivo fundamental actualizar los factores
neurotizantes que traumatizaron al ciudadano chileno
durante el régimen de la UP, y que en muchos casos
actualmente han olvidado", dijeron los intelectuales
de la campaña.

REFLEXION:

 Aunque parezca increíble, lo que el sicólogo Hernan
Tuane Escaff plantea, es reforzar la conducta
neurótica enfermiza de la población chilena,
reinstalando en el imaginario social, los factores
neurotizantes que traumatizaron al pueblo chileno. 

Pero, además, trazaron otra línea de acción afirmando
que todo ello se podía lograr sólo si se destruía a
quienes habían sostenido el gobierno de Salvador
Allende y sus ideas.

"Para lo anterior es imperioso destruir los pilares
ideológicos que, directa o indirectamente, gestaron el
anterior gobierno marxista. Es conveniente asimismo
socavar la imagen de los políticos tradicionales que
no fueron capaces de oponerse al marxismo. Este plan
de penetración sicológica masiva pretende a la luz de
lo padecido por la población, destruir la doctrina
marxista", propusieron a Pinochet y la Junta.

Para llevar a la práctica esto último diseñaron el
siguiente esquema de asociación de ideas que debía
hacerse penetrar en la población a través de la
difusión en los medios de comunicación:

"MARXISMO = violencia = escasez = escándalo = angustia
= peligro de muerte.
JUNTA MILITAR = factor terapéutico = bienestar =
solución a los problemas = progreso = Patria".
El temor a la izquierda
REFLEXION: Si el lector no se percató todavía, la
izquierda fue destruida, no por una ideología
superior, sino por la difamación de esta ideología y
las organizaciones que la sustentaron, mediante
métodos subliminales, se condiciono inconscientemente
a la población chilena, para asociar dicha filosofía a
valores sociales absolutamente negativos.

En el documento caratulado como "Secreto" y titulado
"Preparación sicológica de la población para
contrarrestar la Acción Marxista", que se había
enviado a Pinochet y la Junta el 19 de noviembre de
1973, los autores de la guerra sicológica sostuvieron
que uno de los principales temores era que militantes
y dirigentes de los partidos y movimientos de la
izquierda -reorganizados luego del repliegue por "el
temor paralizante de la acción bélica" que las fuerzas
militares lanzaron en su contra intensamente en los
primeros días posteriores al 11-, comenzaran a ganar
espacios entre los habitantes, fundamentalmente "por
la vía pacífica, destinada a capitalizar el
descontento o cualquier tipo de forma de
insatisfacción, postergación de anhelos o deformación
de las auténticas expectativas".

A la vez, advirtieron a los jefes militares que la
izquierda podía comenzar a infiltrar a los partidos
políticos no marxistas, y "a las organizaciones
estudiantiles, centros de padres, gremios, religiosas,
deportivas, etc... En general, toda organización que
les permita cierto poder de masa".
"Establecerán metas de lucha que puedan atraer al
mayor número de adherentes. Estos objetivos se
realizarán a través de plantear logros de "libertad",
"justicia social", derrota del "militarismo", "lucha
contra el estado policial" y "no aceptación del estado
fascista", tratando de aglutinar al mayor número de
personas no importando su posición política o credo
religioso", escribieron en este documento.
Enseguida dijeron a quienes conformaban la cúpula del
gobierno cuatripartito que, ante este escenario, "se
hace necesario preparar sicológicamente a la población
antes de que éstos hechos se presenten, de modo que
estos elementos activistas no puedan contar con el
apoyo ciudadano".

Frases cortas, ideas claras

"Para lograr estos objetivos se sugieren dos líneas de
trabajo: primero, una lucha contra el movimiento UP en
general. Esta campaña tendrá como finalidad la
obtención de estos vínculos:
Marxismo (UP) equivalente a Mentira.
Marxismo (UP) igual Traición.
Marxismo (UP) igual Corrupción.
Segundo, una campaña contra del extremismo:
Extremismo igual Anti-Chileno
Extremismo igual Mercenarios
Extremismo igual Inseguridad
Extremismo igual Peligro
Extremismo igual Pérdida de Libertad", planificaron
los autores de la guerra sicológica.
Para alcanzar estos objetivos concientizadores
determinaron actuar "mediante formas sencillas, con un
lenguaje directo que fácilmente llegue a la masa, con
frases cortas e ideas claras, a semejanza de lo
realizado en días posteriores al 11 de septiembre en
la Guerra Sicológica, donde se dejó en evidencia el
contraste entre lo publicitario de la UP y su realidad
interna".
REFLEXION: Como vemos, la izquierda chilena fue
derrotada ideológicamente, sino mediante técnicas de
acción sicológica y operaciones de propaganda que, no
se basó en datos de la realidad, sino en la
construcción de una imagen falsificada del enemigo, a
la medida de las necesidades de la dictadura
Tal como ocurrió en la Argentina podemos observar
nuevamente, la forma en que la dictadura y sus
seguidores civiles: los propietarios de los medios,
satanizaron  a organizaciones y militantes populares a
través de una campaña sistemática de desprestigio,
perversamente elaborada para instalar subliminalmente
en la conciencia de las masas, actitudes negativas y
de rechazo a dichos referentes, en la actualidad, un
ejemplo paradigmático, es el que actualmente se
ejecuta en detrimento de la imagen del dirigente
social Luis D´Elia.

Los expertos dijeron que era necesario introducir los
mensajes "a través de consignas repetitivas, porque es
necesario aclarar que lo repetitivo es la idea
involucrada, debiéndose cada cierto tiempo cambiar las
imágenes o los ejemplos que acompañan a la idea que se
trata de depositar en la mente individual y
colectiva".

Peligrosa reconciliación

En otro documento "Reservado" del Departamento de
Sicología de la Dirección de Relaciones Humanas del
ministerio Secretaría General de Gobierno de fecha 6
de junio de 1974 titulado "Sobre la necesidad de
realizar una campaña sicológica masiva tendiente a
destruir al marxismo como ideología", enviado, entre
otros, al general Pedro Ewing, ministro Secretario
General de Gobierno en esa época, y al jefe del Comité
Asesor de la Junta general Julio Canessa, se advirtió
que "podemos asegurar que los efectos de la máquina
publicitaria de la Unidad Popular están latentes en
los chilenos".

En ese escenario, los ideólogos alertaron que,
respecto de la relación de la población con el régimen
militar, si bien se mostraban signos de respaldo "se
le hace difícil a la población hacer trascender su
apoyo. Así, la idea marxista sigue vigente".

Ante ello sostuvieron que "se hace clara la necesidad
de desconcientizar primero -entiéndase una prolongada
campaña tendiente a destruir la ideología marxista- y
concientizar después, en un sentido positivo y de
acuerdo a los postulados o principios del Gobierno de
Chile".
REFLEXION: La dictadura chilena, exitosamente,
destruyo mediante la propaganda  los valores
revolucionarios de la izquierda chilena y suplanto por
los valores hegemónicos del neoliberalismo.

Resulta inevitable comparar La analogía existente
entre el plan de destrucción de la ideología marxista
en Chile y la feroz campaña de destrucción de la
ideología del peronismo revolucionario su dirigencia
en Argentina, la estrategia es la misma


No obstante, llamaron la atención acerca de algunos
riesgos que esta guerra tendría.
"La realización de una campaña destructora de la
ideología marxista traerá como resultado inevitable
acciones tendientes a entrabarla, o lisa y llanamente
suprimirla. Igualmente, como contraposición a ésta
misma, se proclamarán campañas en base a la
solidaridad o en pro de la reconciliación",
advirtieron.
"Analicemos el término reconciliación que significa
volver a conciliarse, estar de acuerdo con otro
mediante un acuerdo. Por lo tanto, se plantearía así
el absurdo y el contrasentido de que en el plano
interno el Gobierno conciliara, mientras los marxistas
en el exterior y en el interior atacan a la autoridad
establecida", dijeron, previendo, por ejemplo, el
temprano trabajo que iniciaron las iglesias, en
especial la católica, para defender los derechos
esenciales de quienes el régimen había resuelto
destruir.

Enseñando a engañar
En otro documento de nombre "Orientación sicológica
para los planes de difusión del Gobierno", los hombres
de Tuane explican que "toda propaganda debe responder
a un programa planeado como una totalidad. Es decir,
insertado dentro de un plan de acción general para
fines públicos a través de cualquier tipo de
comunicación que produzca efecto en el intelecto y
emociones de la masa ciudadana".
A modo de ejemplo para graficar a los gobernantes cómo
debían introducirse las ideas que estaban destinadas a
penetrar en los sentimientos de los ciudadanos, los
diseñadores recordaron "el plan realizado por esta
Dirección en relación a mitigar el efecto del alza del
costo de la vida".
"El plan constaba de tres fases. La primera ponía
énfasis en una crisis económica mundial. Era la
primera idea. La segunda idea hablaba de la crisis
mundial, pero se hacía hincapié en las repercusiones
en los países subdesarrollados y de América Latina,
sin mencionar a Chile. Es decir, se sumaba a la idea
de la crisis mundial las consecuencias que de ello se
derivaban para el resto del mundo. Esta segunda idea
facilita la tercera, porque al decir países
latinoamericanos está inserto Chile en forma
subliminal. Por último, en la tercera idea se
mencionaba a Chile como víctima de lo anterior, pero
marginando al actual gobierno de toda responsabilidad.
A ello se terminaba agregando que esta crisis habría
sido más grave en caso de haber continuado el gobierno
de la Unidad Popular. La tercera idea queda ligada con
la primera, habiéndola remarcado previamente con la
segunda idea, debilitando la responsabilidad interna
del actual gobierno", explicaron los autores a los
gobernantes.

Cualquier parecido con la manipulación mediática en la
Argentina, obedece a que estudiaron en el mismo
manual, como vemos,  las noticias producidas por los
medios no son espontáneas, sino que obedecen a un plan
orientado sicológicamente (tendiente a lograr un
efecto en las mentes de los usuarios de medios de
comunicación), que produzca el efecto deseado en el
intelecto y las emociones.

FIN DE LA PRIMERA PARTE
Elaborado por Jorge Tribo, 
en base a artículo publicado en el diario chileno La
Nación. 




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