[R-P] PORQUE HAY QUE INTERVENIR EL BANCO CENTRAL
Fernando lavayén
fernando.lavayen en gmail.com
Mie Mayo 14 18:33:27 MDT 2008
De la pagina de Nac y Pop
Escrito por Walter Moore
Buenos Aires, 7 de mayo de 2008
El País se salvará si dejan de emitir deuda y emiten pesos.
PORQUE HAY QUE INTERVENIR EL BANCO CENTRAL
WM:-La pregunta es ¿porqué los intereses son tan grandes en la Argentina?
Porque el dinero circulante es escaso porque el Banco Central no emite
dinero.
EL PAÍS SE SALVARÁ SI DEJAN DE EMITIR DEUDA Y EMITEN PESOS.
Por Walter A. Moore
Con préstamos al 3% mensual ninguna empresa puede sobrevivir en la
Argentina.
Cualquier PyME que quiera trabajar, necesita dinero al menos, para invertir
en insumos, y dejar que el pago de su trabajo vuelva después de fabricar su
producto y venderlo.
Y si quiere ser más eficiente, necesita invertir en maquinaria, cuyo costo
debe amortizar en un plazo mínimo de 3 años, por ejemplo, pero al actual
costo del crédito, al final de los 3 años pagó dos máquinas completas, una
se la tragó el banco y la otra la tiene en su fábrica.
La pregunta es ¿porqué los intereses son tan grandes en la Argentina?
Por un único motivo: Porque el dinero circulante es escaso. Y es escaso
porque el Banco Central no emite dinero.
En lugar de emitir dinero (que no cuesta nada), emite bonos, o sea pide
prestado a los famosos capitales extranjeros (o sea a la corporación
bancaria mundial, que, dicho sea de paso, estaría quebrando en todo
Occidente si no fuera porque sus bancos centrales emiten dinero para
salvarlas).
Para pedir prestado el Banco Central debe pagar intereses, y como debe
sostener a su propia burocracia, cobra intereses más altos que los que paga,
y como el dinero no llega al mercado sino por medio de los bancos
comerciales, ellos suman sus propios intereses, el resultado es que el que
produce la riqueza debe parar el 36% anual a la cadena de usura.
Y como para poder sobrevivir necesita por lo menos una ganancia del 15%
anual, ese 50% se convierte en inflación.
En otras palabras, los intereses son la causa de la inflación y no su
efecto, como los bancos quieren hacernos creer.
¿PARA QUÉ HACEN TODO ESTO SI LA EMISIÓN DE DINERO ES GRATIS?
La pregunta tiene una sola respuesta: Para que los bancos privados ganen
gigantescas fortunas a costa del trabajo y la riqueza de todo el país.
En todos los países capitalistas la emisión de dinero se mueve entre más del
100% (como en el caso de Japón) y un 68% (por ejemplo, Francia), estos
porcentajes son la proporción entre el PBI, o sea la totalidad de la riqueza
económica de un país que circula mediante su moneda, que en la jerga
bancaria se llama M2. (ver cuadro)
Nivel de desmonetización relativa de la economía argentina (valores promedio
en dólares USA) PAISRelación entre M2 / PBI
Japón115.4 %
Inglaterra96.9 %
Francia67.6 %
Argentina7.4 %
En la Argentina, esa emisión de pesos (medidos en dólares), hoy es del 7,4%
de nuestro PBI.
¿Esto que significa?
Significa que, si se emitiera un razonable 74% de nuestro PBI, por cada peso
que hay en el circuito económico (dinero circulante, cuentas corrientes y de
ahorro, y plazos fijos), debería haber 10.
Imaginemos como sería nuestra situación económica personal si en lugar de
tener cien pesos en el bolsillo tuviéramos mil pesos.
Eso mismo sucede con la economía argentina.
¿Y que pasaría en ese caso con los intereses?.
Bajarían abruptamente, hasta un 2% anual o menos, por la sencilla razón de
que el dinero abunda, y a través del Banco de la Nación se consigue de todos
lados.
Como los bancos no ganan nada teniendo el dinero en sus cajas, para ganar
algo, tienen que prestarlo, y si hay mucho dinero en la calle, el costo del
dinero tiene que bajar, lo cual obligará a los bancos comerciales a ser más
eficientes, y ellos pronto buscarán asociarse a los empresarios, porque la
ganancia empresaria quedaría estable en ese 15%, con lo cual en lugar de
prestarles les conviene convertirse en socios de los que trabajan,
participando de sus ganancias, pero también de los riesgos!.
LA GRAN MENTIRA DE LOS ECONOMISTAS LIBERALES
Paul Samuelson, el principal teórico neoliberal, decía "No me importa quien
tenga el poder, siempre que estudien por mis libros".
Y esa es la formación que tienen todos los economistas que existen en los
medios económicos... y en las oficinas gubernamentales.
Para estos personajes el sentido común en el campo económico no existe, pues
viven sumergidos en la cábala monetarista en la cual los enterraron tipos
como Samuelson y Friedman, apoyados en el teórico del Imperialismo Británico
y de la Banca Rostchild, Adam Smith.
Estos señores salidos de Harvard no saben que existe el pensamiento de
Silvio Gesell, de Mariano Fragueiro, de Giacinto Auriti, de Mauricio
Prelooker, para mencionar sólo a algunos de los que pensaron maneras
diferentes de encarar los problemas económicos.
En otras palabras, los defensores de los intereses de los bancos van a
argumentar que: "¡¡¡Si se emite esa cantidad de dinero se va a disparar la
inflación!!!".
La verdad es todo lo contrario, pues mientras a fines del siglo 20, Japón
emitía el 115,4% de su PBI, y tenía su economía deprimida, mientras nosotros
emitíamos el 1,4% de nuestro PBI y entrábamos en hiperinflación.O sea que
emitir dinero, por sí mismo, no genera inflación.
Lo que importa es el destino de ese dinero emitido adicionalmente, que debe
ser destinado a los sectores económicos que producen de la riqueza real.
Y contrariamente a eso, no debe volcarse al circuito especulativo (bolsas,
bonos, cambios, agio, etc.) o se cambia por otras monedas y se deja en el
extranjero, lo cual no sólo no genera riqueza, sino que la absorbe o la
lleva fuera del país y la esteriliza.
Se va a generar inflación si el sistema financiero toma ese dinero barato
para comprar otras monedas que pagan intereses más altos, o bien si una gran
masa de gente lo gasta en viajes turísticos al extranjero o en la compra de
insumos de lujo importados.
También se crea inflación cuando se importan grandes volúmenes de bienes
suntuarios, o el dinero se destina a actividades rentísticas o a cualquier
tipo de actividad que no produzca de bienes y servicios físicos.
La especulación destruye la riqueza.
La nueva emisión se debe entregar velozmente a los sectores que ocupan la
mayor cantidad de personas, que con sus sueldos demandan a la producción
local.
O sea que deben destinarse a préstamos a las PyMEs, al desarrollo de obras
de infraestructura, a recomprar las empresas que fueran desnacionalizadas y
vaciadas, (para impedir que la riqueza generada por ellas siga fugándose del
país, e invirtiendo sus utilidades en optimizar y abaratar sus servicios), a
adquirir tierras extranjerizadas, a desarrollar energías no contaminantes, a
reconstruir los sistemas de transportes, a formar corporaciones estatales
que jueguen en el mercado mundial de alimentos (nosotros los producimos y el
precio se lo ponen los especuladores de la Bolsa de Chicago).
Todas estas actividades pueden hacerse emitiendo enormes cantidades de
dinero, sin que generen inflación, sino todo lo contrario, pues a medida que
se incrementa la producción, aumenta el PBI (la riqueza), y por eso puede
emitirse más dinero sin variar el porcentaje de la emisión con respecto al
PBI.
Esto debe explicarse un poco más, porque es importante comprender como se
genera la riqueza: Si alguien produce algo, que tiene un costo de producción
de 100 pesos y consigue que alguien lo compre por 115 pesos, ha producido 15
pesos de nueva riqueza.
Ahora bien, si en un día, yo hago 2 operaciones como esta, genero 30 pesos
de riqueza, pero si en ese mismo tiempo, yo realizo 20 operaciones genero
300 pesos de nueva riqueza.
En otras palabras, cuantas más veces el dinero cambia de manos en una unidad
de tiempo, mayor es la producción de riqueza, por eso el dinero no debe
inmovilizarse, sino colocarse en situación de reproducir la riqueza, y la
misma cantidad de dinero debe circular anualmente la mayor cantidad de veces
posibles, porque cuanto más transacciones se generen, más riqueza se genera.
En otras palabras, para no crear inflación, el dinero que se emite debe ser
destinado exclusivamente a la producción de economía física (productos,
servicios y conocimientos) y a sectores que no lo usen para especular o para
inmovilizarlo.
El ahorro nacional debe ser destinado de inmediato al sistema productivo, de
acuerdo a la velocidad con que deba devolverse, por ejemplo, los fondos
jubilatorios deben destinarse a la construcción de viviendas, porque su
plazo de devolución de estos fondos es similar al plazo de amortización del
costo de una vivienda.
LA SIGUIENTE PREGUNTA ES ¿CUÁNTO VALE NUESTRO DINERO?
El dinero vale por lo que podemos obtener a cambio de él.
Esto no requiere demasiada comprobación, veamos:Si voy a Europa, y pago 40
euros por una comida en un restaurante sin lujos, y luego en la Argentina y
pago 40 pesos por una comida parecida en un restaurante similar, quiere
decir que mis pesos valen lo mismo que los euros, por el simple motivo que
yo puedo comprar las mismas cosas en el país que emite cada moneda.
Ahora bien,
¿Cuál es el motivo por el cual, si alguien viene con esos mismos 40 euros a
la Argentina, lugar de comprar una comida, compra cinco?.
¿Que tiene de diferente ese euro que no tenga el peso?.
Nada.
Entonces, el valor del peso debería ser igual al del euro, porque su poder
adquisitivo es igual.Pero no es así.
¿Porqué?
Porque el Banco Central de la República Argentina decide pedir prestado en
lugar de emitir dinero.
¿Y porque pide prestado?
Porque pidiendo prestado generan la sensación de que nosotros somos pobres y
los que nos prestan son ricos.Pero esto no es cierto.
Porque nosotros tenemos un inmenso territorio fértil, capaz de producir
alimentos para 10 veces los habitantes de nuestro país (y eso no lo puede
hacer ningún país de Europa).
Porque tenemos gigantescas reservas de agua potable, y ellos no.
Porque podemos fabricar prácticamente todo lo mismo que fabrican ellos.
Porque disponemos de enormes recursos mineros y pesqueros que podemos
explotar con sólo organizarnos un poco mejor.
Y además, porque mientras nosotros tenemos un promedio de 14 habitantes por
kilómetro cuadrado, ellos tienen 140 bocas que alimentar con la misma
superficie.
En otras palabras, no necesitamos ningún capital extranjero para fabricar o
explotar nada, sólo tenemos que emitir el dinero y, si es necesario, comprar
los equipos y el conocimiento que nos falte.
Entonces, si nosotros tenemos un potencial de riqueza mayor que el que tiene
cualquier país europeo, ¿por qué el peso vale la quinta parte que el euro?.
Eso es porque alguien nos está estafando, y ese alguien está en el Banco
Central de la República Argentina.
Esto ha quedado claro.
Ahora:
VEAMOS NUESTRO VERDADERO POTENCIAL.
El PBI de la Argentina, (estimado por los mismos que nos estafan) se
determina en 280.000 millones de dólares, o sea en 882.000 millones de
pesos.
Pero si el valor del peso debería ser igual al del euro, el PBI real sería
de 882.000 millones de euros, y como ahora un euro vale al menos 1,50
dólares, el PBI real de la Argentina es de un billón trescientos veintitrés
mil millones de dólares (US$ 1.323.000 millones).
Ahora bien, si tenemos que emitir dinero de acuerdo a nuestra verdadera
riqueza (el PBI), deberíamos emitir al menos el 70% de esa cantidad o sea
que nuestra capacidad de emisión es US$ 926.100 millones de dólares.
Ahora comparemos esta cifra, (equivalente al actual PBI de España), con lo
que emiten los que manejan el Banco Central que equivale al 7,4% de US$
280.000 millones, o sea US$ 20.720 millones y tendremos la magnitud de la
estafa que estamos padeciendo.
No existe país en el mundo que tenga la capacidad de invertir 900.000
millones de dólares en otro, pero nosotros los podemos generar, y con ellos
desarrollar nuevas industrias, y ocupar productivamente todo el territorio
nacional.
Lo único que tenemos que hacer es sacar del Banco Central a los
continuadores de los personeros de la banca Baring Brothers (que nos explotó
durante más de un siglo), a los discípulos de Samuelson, a los continuadores
de Krieguer Vasena, de José Martinez de Hoz (implementador local de la
doctrina del Shock de Milton Friedman), los discípulos de Domingo Cavallo,
que organizó la entrega de nuestra soberanía política como canciller y la
entrega de nuestra economía como ministro de economía.
Esos son nuestros verdaderos enemigos, no los chacareros.
WM/
Buenos Aires, 7 de mayo de 2008
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