[R-P] [A. Argumedo] PJ: ¿El partido de los Derechos Humanos?

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Lun Mayo 12 14:22:10 MDT 2008


[En respuesta a la difusión que estamos haciendo de nuestras próximas
actividades en el Centro de Estudios Nacionales Arturo Jauretche (de
paso, no olviden que el jueves a las 19:30 hablo sobre la crisis
actual en Bolívar 1511) alguien nos hizo llegar el artículo que sigue,
firmado por Alcira Argumedo.

El tono general del artículo es, más o menos, «¿qué derecho tienen
estos menemistas reciclados a hacer propias consignas que hasta ahora
habían sido nuestras?» y marca, de alguna manera, el tono de alta
indignación moral del grupo del Pino Solanas al que, si no nos
equivocamos, Alcira está vinculada.

Lo cierto es que, más allá de la indignación moral que puedan causar a
muchos, parcialmente y a los tumbos, estos menemistas reciclados -no
todos lo son...- sí están haciéndose cargo de esas consignas, y varias
las llevan a la práctica. Otras, las declaman. Pero el hecho de
declamarlas mientras ponen otras en práctica es rescatable en sí
mismo.

El tono de Alcira Argumedo me hace pensar en algunos yrigoyenistas
indignados con los generales y políticos conservadores que a partir de
1943 -y antes: piénsese en el cambio de rumbo del Presidente Castillo-
llevaron adelante todas las exigencias del yrigoyenismo sin el
yrigoyenismo e incluso CONTRA EL RADICALISMO.

No es con este tipo de críticas despechadas que se hace avanzar el
proceso histórico. Y mucho menos cuando los campos están tan
claramente divididos. Cuando la cosa era "Braden o Perón", muchos
socialistas (no todos) se pusieron del lado de Braden argumentando que
Perón apenas si copiaba mal lo que habían propuesto -bien- los
socialistas "puros".

Otros, entendieron la cuestión nacional.

¿Acaso Alcira Argumedo ha olvidado estos aspectos fundamentales de la
política argentina?]

Argentina
PJ: ¿El partido de los Derechos Humanos?

Alcira Argumedo


Confusiones entre el campeón y la copa

A veces se producen confusiones en los méritos y el protagonismo de
diferentes actores, cuyo resultado son absurdas paradojas. Es el caso
del corredor que gana la carrera de los 10.000 metros llanos y sale
campeón: como corresponde, determinada persona le entrega una copa.
Pero, quizás debido a la emoción o al cansancio, el corredor comienza
a sentir que es campeón porque ha recibido una copa y no por la
carrera de los 10.000 metros llanos. A su vez, ese sentimiento da un
valor cada vez mayor a quien entregó la copa. La carrera de los 10.000
metros llanos va quedando en la bruma; y el corredor confundido
idolatra y se subordina al que supuestamente tuvo todo el mérito y la
grandeza de hacerlo campeón, en tanto le entregó la copa.

El peronismo es sin duda el fenómeno político argentino más difícil de
explicar. De todas formas, durante la vida del Gral. Perón hubo
ciertas líneas de definición de su política que se mantuvieron como
una constante -tanto en las etapas de gobierno como en el período de
exilio- por encima de las variaciones tácticas, las definiciones
coyunturales, los guiños y apoyos que descolocaban o jerarquizaban a
sus múltiples y contradictorias corrientes internas. La primera línea
nace con la campaña para las elecciones de febrero de 1946 bajo la
consigna "Braden o Perón": nadie puede negar la persistencia de esa
posición antiimperialista hasta su muerte en 1974. La segunda se
expresa en la sistemática promoción de los derechos sociales y
laborales, fundada con el mítico Estatuto del Peón Rural, que sustenta
a la justicia social y el bienestar de los trabajadores como pilar
esencial de sus concepciones. Finalmente, la defensa de los intereses
y recursos estratégicos nacionales -sintetizada en el artículo 40 de
la Constitución de 1949- constituye la tercera de esas líneas
inconmovibles. La férrea lealtad popular concitada por estas
definiciones alimentaría la larga resistencia peronista durante
dieciocho años, sin que el grueso de sus protagonistas aspirara a
recibir cargos o prebendas como pago por sus luchas. Todo lo demás,
está en discusión.

Miremos en ese espejo la reciente reorganización del Partido
Justicialista en el congreso del 7 de marzo de 2008. El periodista
Horacio Verbitsky -cuyas fuentes de información suelen ser muy buenas-
señala en su nota de Página 12 "Jaque a Kirchner", que la principal
jugada estratégica del futuro presidente del partido sería: "la
redefinición del justicialismo como el partido de los derechos humanos
y el ingreso a la Internacional Socialista."(1) Se agrega así un
elemento más a esa dificultad para explicar el peronismo. Luego de una
década de menemismo, ahora se plantea como el "partido de los derechos
humanos"y busca "vencer al tiempo" para "volver a enamorar a la
juventud". Pero el menemismo no dependió solamente de la figura del
señor Menem: para llevar adelante el proyecto más entreguista y
antipopular de la historia argentina, enarbolando las banderas del
peronismo y cantando la Marcha, necesitó del apoyo de muchos miles de
cuadros; y lo tuvo. En el campo de los Derechos Humanos, el 28 de
diciembre de 1990 se decreta el indulto a los responsables del
genocidio y se mantiene la aberrante Ley de Obediencia Debida, en un
Parlamento dominado por el peronismo. El mismo Parlamento que apoya la
Ley de Reforma del Estado y con ella las privatizaciones que entregan
vilmente el patrimonio público -exacta contracara del Artículo 40-
además de imponer una legislación que barre con todos los derechos de
los trabajadores.

En 1991, siendo gobernador de su provincia Néstor Kirchner recibía a
Menem en un acto donde, entre otros conceptos, declaraba: "Aquí está
el pueblo de Santa Cruz apoyando el proyecto de transformación y
cambio que la República Argentina debe llevar adelante"(2). Un
proyecto de transformación y cambio que incluía los indultos y las
privatizaciones: en el caso de YPF, el miembro informante de su
desguace fue el diputado Oscar Parrilli, integrante del grupo de
Kirchner, quien el 24 de febrero de 1992 apoyara entusiastamente esa
privatización, afirmando que se trataba de un acto de soberanía(3).
Otro acto de soberanía parece haber sido la reciente reprivatización,
avalada por el ex presidente, de las reservas de Cerro Dragón hasta el
2047 -es decir, hasta su extinción total- a manos de la British
Petroleum y socios menores: ¿a quién realmente beneficia esa medida?
Qué hubiera pensado Perón sobre esto, en momentos de crisis energética
y cuando el barril de petróleo en el mundo supera los 100 dólares?
Difícil de explicar lo que en la actualidad se llama peronismo. Tal
vez la dificultad de comprensión se encuentre en los nuevos aportes
doctrinarios de integrantes del PJ que concurrieron al congreso. Por
ejemplo, el aporte a la teoría económica de Luis Barrionuevo con su
inolvidable "Si dejamos de robar por dos años...". Asimismo Antonio
Cafiero -quien presidiera dicho congreso- ha hecho aportes a la ética
política, con sus enfáticas recomendaciones del libro "El elogio de la
traición" y su convencimiento de que la traición es necesaria en la
metodología de acción de los dirigentes(4). De todos estos sucesos
existe material audiovisual disponible, aunque no así de eventuales
declaraciones en contra del indulto o de la Ley de Obediencia Debida y
en defensa de los Derechos Humanos durante esa larga etapa.

En realidad, Menem fue un títere más -aunque bien recompensado por
cierto- de una estrategia de despojo nacional y social de la
Argentina, impulsada por Estados Unidos, cuyo cuadro orgánico por
excelencia fue Domingo Cavallo. Funcionario eficaz de la dictadura
militar, del menemismo y de la Alianza integrada por el Partido
Radical y el progresismo del Frepaso, estos méritos permiten
considerarlo como la reencarnación local del embajador Spruille Braden
en los tiempos modernos. En octubre de 2001 se presenta a elecciones
un grupo llamado Peronismo que apoya a Cavallo: en los tiempos
modernos equivale a Peronismo que apoya a Braden. A su vez, llama la
atención la escasa capacidad de previsión de futuro de sus impulsores;
en tanto estaban a unos sesenta días de la pueblada del 19 y 20 de
diciembre que repudiara a Cavallo, esperemos que para siempre. En la
actualidad, algunos miembros de ese agrupamiento participan
activamente en el gobierno de Cristina Fernández y en la
reorganización del Partido Justicialista; entre ellos, el Jefe de
Gabinete Alberto Fernández, estrecho colaborador del moderno Braden
desde los inicios del menemismo. Al hacerse cargo de sus funciones de
Jefe de Gabinete del presidente Kirchner en mayo de 2003, Alberto
Fernández -elegido legislador de la Ciudad de Buenos Aires en 1999
bajo la fórmula Cavallo-Béliz- fue reemplazado por su compañera Elena
Cruz para finalizar el mandato: pocos militantes de Derechos Humanos
habrán olvidado esa pública y enfática defensa de Videla y la
dictadura militar. En contraste, muchos militantes de Derechos Humanos
saben hoy que uno de los principales mentores y operadores del Partido
Justicialista, para convertirlo en el "partido de los derechos
humanos", es ni más ni menos que el Jefe de Gabinete Alberto
Fernández: la ética de los dirigentes aportada por Antonio Cafiero le
permite realizar un peculiar recorrido, que en pocos años lo lleva
desde sus acuerdos con Cavallo y Elena Cruz a intentar apropiarse de
las banderas y la orientación de la política de Derechos Humanos. ¿Qué
hubieran pensado nuestros compañeros peronistas muertos y
desaparecidos de este recorrido?

Otro participante del congreso, como uno de sus secretarios y miembro
del "partido de los derechos humanos" es el ex gobernador de Salta,
Juan Carlos Romero: además de la brutal represión a los movimientos
piqueteros, de condenar al hambre a comunidades indígenas de su
provincia y producir irreparables daños ecológicos debido a la
irresponsable devastación de los montes nativos para los negocios de
la soja, Romero ha sido y es un pilar de la defensa de las petroleras.
En su artículo "Ensueños" de Página 12, el periodista José María
Pasquini Durán comentaba el lobby realizado por tres gobernadores
entre los parlamentarios y el Poder Ejecutivo, cuyas presiones
intentaban revertir una de las pocas medidas correctas tomadas por el
gobierno de Eduardo Duhalde; la retención a las exportaciones de
petróleo decretada en febrero de 2002, después de diez años de saqueo
impune de las reservas:

Esta semana tres gobernadores (Salta, Neuquén, Santa Cruz) llegaron a
la Rosada y al Congreso para defender los intereses de las petroleras
exportadoras, oponiéndose a la aplicación de la retención del 20%
dispuesta por el Poder Ejecutivo nacional. El trío aseguró que una
medida semejante afectaría a la economía de esas provincias, porque
disminuiría las inversiones de las compañías privadas y las regalías
que cobran los tesoros que ellos controlan. Escuchándolos vuelve la
memoria todavía fresca de Cutral-Có, Tartagal, General Mosconi y otras
localidades de esas provincias, cuyas poblaciones fueron condenadas a
la miseria sin destino por el cierre de las fuentes de trabajo
controladas por esas mismas empresas que para tales gobernantes son
benefactoras. (5)

Los tres gobernadores eran Juan Carlos Romero de Salta, Jorge Sobisch
de Neuquén y Néstor Kirchner de Santa Cruz: ahora solamente Sobisch no
está en el "partido de los derechos humanos". Pero el que sí está es
José Luis Gioja de San Juan, designado como uno de los vicepresidentes
del congreso y conocido por sus intereses en una minería tratada con
cianuro, con la consiguiente depredación de las tierras y
contaminación de las fuentes de agua. Explotaciones mineras que, por
lo demás, carecen de todo tipo de control y se permite a las empresas
llevarse impunemente metales valiosos a mera declaración jurada y sin
retenciones: un símil de la tristemente célebre La Forestal en Chaco y
Santiago del Estero. Si de "enamorar a la juventud" se trata, no
parece pertinente ofrecer como posibles amados a Luis Barrionuevo,
Juan Carlos Romero, Antonio Cafiero o José Luis Gioja entre otros,
salvo que la intención sea que no los una el amor sino el espanto.
Pero eso es un problema del Partido Justicialista.

Estos pocos ejemplos dan cuenta de la catadura moral de varios que
integran o conducen el pretendido "partido de los derechos humanos".
No podemos permitir esta burla a los sufrimientos, al coraje y a la
ética de la lucha por los Derechos Humanos en nuestro país. Lucha
iniciada en el contexto de una abismal correlación desfavorable de
fuerzas: esas mujeres de pañuelos blancos junto a los otros organismos
de la época, enfrentaban a las tres Fuerzas Armadas, a la Gendarmería,
a la Prefectura Naval, a las policías federales y provinciales, a los
servicios de inteligencia locales, al Departamento de Estado
norteamericano, al Pentágono, a la CIA, al Plan Cóndor y a los
veteranos franceses de la guerra de Argelia. Más tarde, ya en
democracia, enfrentaron a la Ley de Punto Final, a la Ley de
Obediencia Debida, a los indultos y, demasiadas veces, también a la
soledad. Veinticinco años después, habían triunfado. Tal fue la
magnitud de esa dolorosa epopeya, que preocupó especialmente a los
tanques de pensamiento del establishment de Estados Unidos. El
Documento de Santa Fe IV del 2001 -guía de las estrategias de George
W.Bush- señala:

En este momento de la historia, Estados Unidos se encuentra en los
primeros estadios de un desafío mayor a nuestro sistema político,
concretado en la penetración de nuestro hemisferio. No está usando
necesariamente medios militares tradicionales. Por el contrario, están
comprometidos en esfuerzos no convencionales, que son difíciles de
enfrentar para nuestro país, sobre todo cuando se entra en la zona de
los derechos humanos, que ha sido el bastión de los intentos de la
izquierda para abortar todos los esfuerzos tendientes a proteger la
libertad del individuo en esta parte del mundo.

Este problema se ha convertido en el tema central de la izquierda
frente a nuestros intentos por enfrentar los problemas de droga en
Colombia, Perú, Bolivia, etcétera. Los esfuerzos de los comunistas por
pintar las "guerras sucias" de Chile y Argentina como sólo otro
intento de la "derecha perversa" por reprimir a la población civil, es
un caso evidente de dejá vu. (6)

¿Y si el Peronismo que apoya a Braden en realidad no cambió tanto?
Cuando se sabe que hay instrucciones del "partido de los derechos
humanos" que remarcan la necesidad de desplazar a "la izquierda" de
los organismos e instituciones de Derechos Humanos, una honda
preocupación debe embargarnos. Porque "la izquierda" así como "el
terrorismo" son definiciones que, en los hechos, engloban a todos
aquellos considerados molestos u opositores; y se van introduciendo
desde Estados Unidos con su Doctrina de Seguridad Nacional y sus
guerras preventivas: esa democracia que acaba de aprobar la legalidad
del "submarino" como un método válido de interrogatorio. Grave
problema vinculado también con la reciente aprobación de la Ley
Antiterrorista en el Parlamento argentino, donde el peronismo es
mayoría e hizo suyo el proyecto elevado por el entonces presidente
Kirchner, ignorando la total oposición a esa ley del conjunto de los
militantes en Derechos Humanos. El malestar y las tensiones que
afectan a algunos organismos de Derechos Humanos, derivados de la
intromisión directa o indirecta de funcionarios en sus actividades
-que en muchos casos lleva a una agresividad interna hasta hace poco
desconocida- son demasiado peligrosos. Ese desgaste busca desmoralizar
o expulsar a quienes pretenden mantener la autonomía y la cohesión que
les permitiera afrontar históricas batallas. De esta manera tienden a
ser transformados en meras cáscaras vacías, cuyo poderoso valor
simbólico quede en manos de unos pocos, dispuestos a subordinarse a
las orientaciones del "partido de los derechos humanos". La eficacia
en el uso de la traición de muchos de los dirigentes de ese partido,
los ha dotado de una larga experiencia en travestismos e hipocresías
que -como sucediera con el movimiento peronista- pueden utilizarse en
los organismos de Derechos Humanos. Es imprescindible entonces retomar
la calma y debatir en profundidad; en tanto consciente o
inconscientemente, se estaría haciendo el juego a esa estrategia
explícitamente planteada por el Documento de Santa Fe IV, que busca
desplazar de las decisiones políticas sobre el tema a quienes, con una
trayectoria impecable, protagonizaron en Argentina la epopeya de la
lucha por los Derechos Humanos.

Buenos Aires, abril de 2008

Notas

1.- Verbitsky, Horacio:"Jaque a Kirchner", Página 12, 2 de marzo 2008

2.- Iñurrieta, Sebastián: La Patagonia olvidada. DVD-video

3.- López Masía, Marcelo: Serás lo que has sido. DVD-video

4.- Solanas, Fernando: Memoria del saqueo. DVD-video

5.- Pasquín Durán, José María:"Ensueños", Página 12, 9 de marzo 2002

6.- El Documento de Santa Fe IV. Ediciones Siena. Buenos Aires. 2001
(el subrayado es nuestro)

-- 

Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría


Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular