[R-P] [A. Soliz] Bolivia: la lucha por existir

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Mayo 8 05:47:45 MDT 2008


BOLIVIA: LA LUCHA POR EXISTIR

Por: Andrés Soliz Rada

¿Existe el Nuevo Orden Mundial (NOM)? Es obvio que representantes de
las corporaciones y empresas más poderosas del planeta coordinen sus
influencias a fin defenderse y prolongar su dominio en forma
indefinida. Si bien esos consorcios no funcionan sin turbulencias,
como se demostró en las dos grandes guerras mundiales, lo anterior no
impide advertir que, luego de curar sus heridas, persisten en su
objetivo central: El dominio de los países coloniales y semi
coloniales. Las pugnas inter imperialistas son una realidad cotidiana
en el seno, por ejemplo, de la Organización Mundial de Comercio (OMC),
aún cuando el denominado G-7 coordine sus intereses de modo mucho más
eficaz que aquellas tribunas en las que periodistas desorientados
creen encontrar agresiones irreconciliables. El Siglo XXI se
caracterizará por tratar de controlar aún más la mente y la conducta
humanas. El implante generalizado de microchips es una  tentación para
los servicios de inteligencia. El reemplazo de papel moneda por dinero
plástico  fiscalizará mejor a los respondones al orden establecido. Si
ya existen aviones a control remoto, especializados en lanzar bombas
"inteligentes", que casi siempre caen en escuelas y hospitales, ¿por
qué las potencias mundiales no replegarán a sus soldados y mercenarios
para sustituirlos por robots, que nunca serán objetores de conciencia?

El NOM practica la mentira global. Dice defender la democracia, pero
la elimina apenas amenaza sus intereses, como en el Chile de Allende.
Habla de derechos humanos y eleva a rango de ley la inmersión en agua
de prisioneros. Predica la transparencia y deja que los paraísos
fiscales regulen una economía cada vez más manipulada por
narcotraficantes, fabricantes de armas y transnacionales. Llama
dirigismo a la intervención del Estado en la Economía y libre mercado
al manejo económico de las transnacionales. EEUU pontifica sobre la
ecología, pero no firma los acuerdos que la defienden. Dice respaldar
la libertad de prensa, pero impone el virtual control informativo, a
través de CNN y sus asociados.

Cerrar los ojos ante la sólida conexión entre Bancos, petroleras,
paraísos fiscales, transnacionales, narcos, gobiernos de países
imperialistas y grandes ONG en negarse a ver la luz a media día,
aunque, como dice Walter Graziani, es muy difícil que una persona
entienda algo cuando su salario depende de que no lo entienda. Para
que el NOM pueda pervivir en un mundo en el que se agotan los
combustibles fósiles, la necesidad de liquidar los Estados nacionales
de los países semi coloniales se torna imperiosa. El fraccionamiento
de la ex URSS y los Balcanes simboliza la acción despiadada de las
potencias, las que creen que escrúpulos es una palabra griega.

Algunos se preguntan ¿cuándo EEUU ganará la guerra de Irak?, sin saber
que el Pentágono no desea ganar esa guerra, sino prolongarla hasta que
se agoten las reservas de petróleo en el Golfo Pérsico. Si la lucha
liberadora avanza demasiado, sus estrategas enfrentarán a chiítas y
sunitas, a fin tornarlo más vulnerables. No es casual, en
consecuencia, que en la Venezuela de Chavez se busque el
desmembramiento del Estado de Zulia, en el Ecuador de Correa, la
separación de Guayaquil, y en la Bolivia de Evo Morales, la escisión
de Tarija y Santa Cruz, además de Beni y Pando, zonas con petróleo e
importante biodiversidad. Lo concreto es que los Estados nacionales
son el obstáculo principal que el NOM encuentra para acabar de someter
a los pueblos latinoamericanos, árabes y africanos. Dividirlos
significa atomizar también a las fuerzas populares de cada
semicolonia, sin cuyo concurso activo es imposible defender los
recursos naturales frente al NOM, que es la alianza entre los países
imperialistas, sus transnacionales y sus organismos financieros.

PENSAR EN LATINOAMERICANO

Gustavo Cangiano, en su libro "El Pensamiento Vivo de Arturo
Jauretche" , relata el entusiasmo con que se recibió, en 1970, el
folleto "Ideología y Aparatos Ideológicos del Estado", del francés
Louis Althusser, quien destaca el papel que desempeñan la escuela, la
familia, la iglesia, la prensa y otras instituciones como productoras
de ideología, es decir de un sistema de creencias funcional al
mantenimiento del statu quo. Al desmentir la pretendida asepsia
política del campo cultural y sus aparatos, el trabajo de Althusser
fue calurosamente saludado por la nueva izquierda, que lo convirtió en
uno de los paradigmas del pensamiento contemporáneo. Lo anterior sería
poco novedoso si, en 1957 (13 años antes del trabajo de Althusser), el
argentino Arturo Jauretche, en su libro "Los Profetas del Odio", no
hubiera desnudado los mecanismos de la colonización pedagógica, en
cuyo tema también trabajó el boliviano Franz Tamayo, en 1910, en su
obra "Creación de la Pedagogía Nacional".

Jauretche se pregunta ¿cómo los latinoamericanos asimilamos las
ciencias sociales generadas en Europa? ¿Por qué oscilamos siempre
entre el apriorismo deductivista euro céntrico y el empirismo
inductivista también euro céntrico?  Cangliano explica que, para
Jauretche, ni las teorías, ni los valores, ni la terminología tienen
carácter universal, cuando se trata de sociología, literatura,
filosofía o historia. Jauretche advierte, con notable claridad, que
los valores supuestamente universales surgen del poder de expansión de
los centros metropolitanos, porque corresponden a un momento histórico
determinado y un lugar geográfico preciso. Sin embargo, si partimos
del dato concreto, encontramos que los datos que utilizamos son
proporcionados por los centros de poder mundial. Si arrancamos de
conceptos generales, estos son también amasados por las metrópolis. En
ambos casos adoptamos respuestas equivocadas, debido a nuestra
incapacidad de elaborar nuestras propias síntesis.

Luego recuerda que, en la segunda mitad del Siglo XIX, Sarmiento acuñó
la expresión civilización o barbarie, a raíz de la cual concluye que
todo lo que proviene de Europa es "civilización" y todo lo que genera
Latinoamérica es "barbarie". Así actuamos al revés de los griegos,
para quienes la civilización eran "ellos" y lo "bárbaro" lo que venía
de fuera. La genialidad de Jauretche reside en mostrar que la
clasificación "derecha" e "izquierda", corresponde a la civilización
europea, ya que en el viejo continente la social democracia es ahora
la única izquierda posible, por lo que se ha vuelto parte de su vida
civilizada. Por todo lo anterior, la sucesión derecha – izquierda –
derecha no incomoda a nadie. Que en España, por ejemplo, Zapatero
suceda a Aznar es tan natural como que Aznar, o alguien de su partido,
suceda después a Zapatero.

Como Perón, Villarroel, Getulio Vargas, Ovando, Velasco Alvarado o
Hugo Chavez no se adecuan a la clasificación europea, son parte de la
barbarie, a la que se debe destruir, ya que no puede haber una
sucesión civilización – barbarie – civilización. El premio Nóbel de La
Paz, 1986, Elie Wiesel, afirma que "se debe ser intolerante con la
intolerancia", de donde se deduce que los "civilizadores" no son
tolerantes. La supuesta barbarie plantea que en nuestros países la
contradicción fundamental, como enseñó Lenin, se da entre naciones
opresoras y naciones oprimidas, en tanto que las contradicciones
internas, burguesía – proletariado o mestizos – indígenas, se
subordinan a la contradicción principal. Lo anterior nos lleva a
preguntarnos si el indigenismo a ultranza, predicado por la OIT y las
Naciones Unidas, no es parte de la civilización que conviene al
eurocentrismo.

La desesperación de los civilizados (la derecha respaldada por la
Embajada norteamericana y la izquierda apadrinada por el stalinismo)
los llevó a sostener que Villarroel (1943-1946) era nazi – nipo –
fascista. ¿Cómo podía ser nazi si Hitler creía que las naciones
oprimidas valen poco desde el punto de vista racial? ¿Cómo podía ser
"nipo", si en los primeros años del Siglo XX, el imperio japonés
invadió Corea, donde cometió uno de los genocidios más crueles de la
historia? ¿Cómo podía ser fascista, si Mussolini fue pionero en el uso
de gases venenosos en su invasión a Etiopía? Hilferding, del que Lenin
tomó varios conceptos, puntualizó que el fascismo es la ideología de
los imperialismos insatisfechos. Villarroel, en cambio, fue el
Presidente de una débil semicolonia que trataba de atenuar la succión
de los capitales financieros. Otra cosa distinta es que las
sanguinarias dictaduras militares que impuso EEUU, como medida
preventiva frente al riesgo de expansión de la Revolución Cubana, usó
métodos fascistas para aniquilar a los opositores. Antes y después de
Jauretche, Martí, Ugarte, Ramos, Mariátegui y Montenegro, entre otros,
insistieron en la necesidad de que los latinoamericanos pensemos con
cabeza propia, a fin de usar lo que nos conviene y rechazar lo que no
sirve a nuestros pueblos.

LA SEMI COLONIA BOLIVIA

Bolivia, fundada sobre el territorio de la Audiencia de Charcas, en el
Alto Perú, sufrió las peores consecuencias de la balcanización de
América Latina. Nacida de la insurrección del caudillo aymara, Tupak
Katari, y de los combatientes y mártires de la guerra de la
independencia (1809 – 1825), fue capturada por los herederos de la
casta encomendera, que continuaron cobrando el tributo indigenal, vale
decir el impuesto que pagaban los aborígenes (la gran mayoría de la
población) por el supuesto privilegio de haber sido colonizados por
España. De los 102 líderes guerrilleros que lucharon contra el
colonialismo, apenas nueve vieron la alborada de la libertad. Los 93
restantes murieron en patíbulos e incesantes combates.

El pueblo indomestizo, al carecer de ciudadanía, desató insurrecciones
y motines, que, salvo excepciones, no dieron  estabilidad a gobierno
alguno. En el siglo XIX, la oligarquía minero-feudal impidió a los
indígenas vestir el uniforme militar, con el justificado temor de que
los fusiles sirvieran para rescatar sus tierras, asaltadas también en
las primeras décadas del Siglo XX. La Bolivia indefensa fue presa de
la oligarquía chilena, aliada al capitalismo inglés, en la guerra del
Pacífico (1879), que la privó de su costa marítima, y de la geofagia
brasileña, en la Guerra del Acre (1901 y 1904). La situación cambio en
la fratricida guerra del Chaco (1932-1935), provocada por el
enfrentamiento entre la Shell y la Standard, años en los que
contingentes indomestizos de todo el país mezclaron su sangre en las
trincheras sin haberse estrechado las manos en forma previa. La
derrota bélica sirvió, de manera paradójica, para el conocimiento de
seres humanos que pertenecían al mismo país sin tener noticias el uno
del otro.

La revolución del 9 de abril de 1952, al poner en vigencia el voto
universal, nacionalizar las minas de manos de los Barones del estaño,
abolir el pongüeaje (la servidumbre de la gleba) y terminar la
carretera entre el centro del país (Cochabamba) y Santa Cruz de la
Sierra, en el oriente boliviano, colocó por fin, pese a ser
traicionada, los cimientos de una nación. Sus consecuencias continúan
hasta el presente, ya que, sin el voto universal, Evo Morales no
hubiera triunfado en las elecciones del 18 de diciembre de 2005.

LOS PENSADORES NACIONALES

La postergación de Bolivia fue explicada por Alcides Arguedas
(1879-1946) con el calificativo de "Pueblo Enfermo", al haber sido
gobernada, durante décadas, por "caudillos bárbaros". Para Arguedas,
el aborigen es una bestia de dos patas y el mestizo la síntesis de los
defectos del indígena y el blancoide. Su inicial adversario fue Franz
Tamayo (1879-1956), una curiosa simbiosis de gamonal e indigenista,
que rinde culto a la raza aymara. Sin embargo, es "Nacionalismo y
Coloniaje", de Carlos Montenegro (1903-1953), el libro más importante
de la historia boliviana, quien descubre al pueblo como al verdadero
protagonista de la historia nacional, en pugna con la anti nación,
encarnada en los descendientes de los doctores de Charcas, que
fundaron la República excluyente. Montenegro sostiene que el
capitalismo internacional despliega continuos esfuerzos por
desvalorizar y desvitalizar las raíces nativas de Bolivia. En
consecuencia,  reinterpreta el proceso histórico de Bolivia, ideo
logizado por la historiografía oficial en beneficio de las clases
dominantes.

El libro es una réplica a la concepción oligárquica de la historia y
una denuncia de los efectos que esas ideas producen en la memoria y
conducta colectivas. Es una impugnación a la historiografía
oligárquico-liberal, definida como anti-boliviana, puesto que es un
producto de la colonia, que se expresa en una sistemática negación de
lo nativo y en la exaltación de lo extranjero, que termina siendo
sujeto y objeto exclusivo de nuestra historia. Montenegro estima que
ninguna clase social ni "masa popular" puede sublevarse sino a nombre
de algo superior a la clase social, que es la nación, a través de
luchas de liberación nacional, sustentadas por la alianza de las
clases oprimidas. Por esta razón, el pueblo es el sujeto histórico de
las revoluciones nacionales. Para el estalinismo boliviano, Montenegro
y Tamayo son seguidores de Nietche, es decir del irracionalismo
alemán, cuyo objetivo en Bolivia es combatir al racionalismo, a la
democracia y al socialismo. Lo que el estalinismo no dice es que el
más formidable pensador nacional llega a las mismas conclusiones de
Lenin, quien dice que quien no defiende el nacionalismo de las
naciones oprimidas acaba defendiendo el nacionalismo de las naciones
opresoras.

Augusto Céspedes (1904-1996), escribió "Metal del Diablo", que es la
biografía novelada del principal "Barón" del estaño, Simón I. Patiño,
e interpretó, desde la óptica nacional, los procesos que acaudillaron
Busch (1938-1939) en su libro "El Dictador Suicida", y Villarroel
(1943-1946), en su obra "El Presidente Colgado". Respalda y amplía la
visión de Montenegro al señalar que los conservadores y liberales en
nuestra historia comparten la negación de la sustancia nacional, ya
que sólo actuaban, por convicción propia, en el marco de la
dependencia colonial. Reveló la existencia de un "pacto de
caballeros", por el que diez oligarcas se comprometen a rotar entre la
cancillería y las embajadas más importantes del mundo. Por eso sus
descendientes no acaban de concebir que un Choquehuanca ocupe hoy en
día el Ministerio de Relaciones Exteriores. Recuerda que Guillermo
Lora, según él seguidor de Trotsky, coincidió con la Embajada
norteamericano en el objetivo de derrotar a la Revolución de 1952 y
que el stalinismo, en lugar de respaldar las protestas del
proletariado minero, durante la Segunda Guerra Mundial, calculaba
primero si las huelgas obreras podían perjudicar el esfuerzo bélico de
la URSS.

Jauretche dijo que Raúl Scalabrini Ortiz, quien definió a la Argentina
como "una inmensa mosca que está atrapada e inmovilizada en las redes
de la dominación ferroviaria inglesa", fue su maestro porque le enseñó
el antiimperialismo concreto. Los antiimperialistas bolivianos
llamamos también a Sergio Almaraz Paz (1928-1968) nuestro maestro del
antiimperialismo concreto. Para Almaraz en insuficiente lanzar gritos
contra el imperialismo, si no van acompañados de los nombres,
empresas, dirigentes sindicales y bufetes que sirven de intermediarios
al saqueo del país. Céspedes y Almaraz son duros críticos del
sindicalista Juan Lechín Oquendo, quien no respaldó la nacionalización
del petróleo ni la instalación de fundiciones de minerales, de 1969,
concretadas por el general Alfredo Ovando Candia, con el invalorable
concurso de Marcelo Quiroga Santa Cruz.

La defensa de los recursos naturales estratégicos, el petróleo y los
minerales condujo a Almaraz a posiciones nacionales, en las que
demostró la profundidad de su pensamiento, después de su repliegue del
stalinismo, donde inició su vida política. El autor de "Petróleo en
Bolivia", "El Poder y la Caída" y "Réquiem para una República" avanzó
del nacionalismo hacia la Izquierda Nacional (que no es una variante
de la izquierda tradicional, sino el ala izquierda de la nación
oprimida). La Izquierda Nacional advierte que el nacionalismo está
destinado a estancarse si no postula el socialismo latinoamericano, ya
que los nacionalistas terminan por no ser nacionales. La  defensa de
COMIBOL y YPFB hizo que Almaraz defendiera el capitalismo de Estado,
después que el MNR se corrompió en su intento de crear una burguesía
nacional, incapaz de conducir el proceso liberador.

René Zavaleta Mercado (1936-1984), a la inversa de Almaraz, tiene su
origen en el nacionalismo y termina en el stalinismo. En su etapa
nacionalista escribió "La Formación de la Conciencia Nacional", en el
que advierte que "Bolivia, como semicolonia, es una semicolonia más
desgraciada que las demás", para añadir que "es una nación
históricamente en situación de peligro". Puntualiza que la nación es
una realidad histórica y no institución eterna e inmutable (razón
demás para cuidarla todos los días), para luego recordar que es
también una fuerza productora por excelencia. La Nación, insiste, "es
el yo colectivo: Es el nosotros". En los últimos años de su vida se
inscribió al  Partido Comunista, después de haber escrito que para el
estalinismo la nación boliviana no existe, ya que considera que sólo
existen naciones indígenas. De ahí concluye, en su primer libro, que
"los comunistas son agentes extranjeros".

LA BOLIVIANIDAD

Ha llegado la hora de saber si la inconstituida nación  boliviana,
construida, a pesar de exclusiones, saqueos y continuas y sangrientas
confrontaciones internas y guerras internacionales, seguirá
existiendo. Cuenta para su pervivencia con hechos históricos heroicos,
como la Rebelión de Tupak Katari, la guerra de la independencia, la
Revolución de 1952 y la insurrección popular del 17 de octubre de
2003, que provocó la fuga del neoliberal Gonzalo Sánchez de Lozada,
así como con la presencia histórica de gobernantes patriotas como
Andrés de Santa Cruz, Belzu, Toro, Busch y Villarrel, lo que abre un
espacio a la esperanza. Así mismo, tiene en su haber a pensadores como
Tamayo, Montenegro, Céspedes, Almaraz y al primer Zavaleta, así como a
Marcelo Quiroga Santa Cruz, que contribuyeron a pergeñar una Bolivia
que sea parte de la Confederación de Estados Unidos de América Latina.
Este anhelo está basado en el original pensamiento de Jorge Abelardo
Ramos, para quien la autodeterminación en Latinoamérica es el derecho
que tienen los pueblos a unirse en la Patria Grande, que será una
confederación de naciones. Importantes pensadores latinoamericanos
alimentaron esta corriente desde sus propias latitudes.

La bolivianidad está amenazada por un indigenismo fundamentalista y
foráneo, que pretende congelar la historia, a fin de rescatar
realidades de hace 500 años, sin tener en cuenta que lo indomestizo y
lo intercultural han generado realidades dinámicas. Por esta razón
dividir a Bolivia en 36 naciones, con 3 banderas, dos justicias y
territorios  étnicos es servir al NOM, al que se dice combatir, y
dejar a su arbitrio recursos naturales estratégicos. Más aún cuando en
el nuevo texto constitucional del MAS las Fuerzas Armadas de la
República son reemplazas por las Fuerzas Armadas del Estado
plurinacional. La otra amenaza procede del separatismo, encubierto de
autonomismo, a cuya vanguardia se hallan los terratenientes de Santa
Cruz, respaldos por las petroleras. Bolivia es un país diferente en el
mundo por sus culturas indígenas, de cuyo rescate pleno, y en esto
existen rasgos positivos en la Constitución Política del oficialismo,
dependerá la consolidación del Estado nacional, que, hasta hoy, el
imperialismo y sus agentes internos impidieron construir.



Andrés Soliz Rada
Cel. (591) 22 463913
Casilla 7131
La Paz - Bolivia

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Néstor Gorojovsky
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