[R-P] [E. Lacolla] La sedición del "campo"

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Mar 27 06:36:19 MDT 2008


[Esta nota no se publicará en "La Voz del Interior", que normalmente
difunde los artículos de Enrique Lacolla]

La sedición del "campo"

Por ENRIQUE LACOLLA

La insurrección  sojera revela la necesidad de contar con una política
de desarrollo integral para el país.

La rebelión de un sector del campo contra el grueso de la sociedad,
puesta de manifiesto por las concentraciones de esta semana, es
expresiva de un viejo problema argentino: la irreductible hostilidad
de la clase alta a toda redistribución del ingreso que remotamente
afecte sus bolsillos, y a la inconsciencia y el seguidismo de un buen
sector del medio pelo porteño y de los productores rurales medianos,
incapaces de diferenciar sus intereses de los de la Sociedad Rural y
atentos sobre todo a los réditos que deducen de unas explotaciones que
representan una escasa o nula inversión tecnológica y que, amén de no
concentrar mano de obra, suponen un grave peligro ecológico que, si no
es atendido con cuidado a través de la necesaria rotación de los
cultivos, arriesga destruir la feracidad de nuestro suelo.
El papel de estos sectores es servir de ariete seudo popular para
exteriorizar una protesta que, en el fondo, deviene del modelo
sistémico impuesto por el neoliberalismo, que a partir de 1976 barrió
con la mitad de los productores agropecuarios, permitiendo la
recuperación, por la oligarquía y las transnacionales, de inmensas
cantidades de terrenos, que antes habían sido un modelo de producción
de alimentos, "para reemplazarlos por un modelo factoría productor de
forrajes baratos para la exportación", como expresa la declaración del
Movimiento de Campesinos de Santiago del Estero. Que este "detalle" no
haya sido asimilado por los productores de la Federación Agraria dice
mucho de la miopía a que induce la ignorancia de la historia.
No vamos a solidarizarnos a pleno con el gobierno, que ha dejado
tantos frentes abiertos por su inhabilidad para atender a los reclamos
de los pequeños productores y por su actitud de dejar hacer ante la
exteriorización de las protestas ilegales que comenzaron con los
cortes de ruta protagonizados por los piqueteros "paquetes" de
Gualeguaychú; pero el aumento parcial de las retenciones es parte de
un intento –positivo– para desalentar el monocultivo de la soja
transgénica forrajera.


Ambigüedad

El problema reside, sin embargo, en la ambigüedad de la política
estatal, que no termina de romper con el modelo neoliberal que asignó
a la Argentina un papel de proveedor de alimentos de baja calidad
explotados por los lobbies transnacionales y terratenientes. Esa
política no se determina a transferir parte de la riqueza generada por
ese diseño productivo primario a la construcción de un país integrado
y basado en la tecnificación y diversificación del campo y en la
recreación y potenciación de la industria nacional, la única que puede
terminar con el desempleo y poner al país en un pie de igualdad
tecnológica con los países desarrollados del mundo.
Es difícil que una actitud semejante sea asumida por el gobierno, sin
embargo, debido a una ambivalencia ética que le permite hacer
coincidir, por ejemplo, la entrega de los yacimientos de la cuenca del
Golfo de San Jorge, en Santa Cruz, con un discurso nacionalista que
nunca termina de encarnarse en actos y en programas que pongan las
cosas en claro; que diseñe un proyecto nacional y que designe a los
enemigos de este.
Sin embargo, creo que en este momento es importante recalcar que, pese
a sus defectos, el gobierno de Cristina Fernández está consagrado por
una abrumadora mayoría electoral, que se configura como la única
autoridad nacional legítima y que el Estado debe hacerse respetar
frente a las fuerzas que, de una u otra manera, han encarnado el
proyecto neoliberal repudiado por la masa del país. La cabeza política
más visible de la oposición parece estar dispuesta sin embargo a
recabar el apoyo de los más distinguidos personeros de ese proyecto.
Resulta chocante, en efecto, que Elisa Carrió, autoerigida en
arquetipo de la autoridad moral en el país, pueda asociarse a nombres
como los de Mauricio Macri y Ricardo López Murphy, expresivos de ese
modelo, y suscite además las simpatías del menemismo y el
cavallismo...
Estamos en presencia de un intento de desestabilizar la situación
política que puede estar dirigido, inclusive, al derrocamiento del
gobierno. Muchos de los participantes de la manifestación nocturna del
martes pasado, hasta cierto punto orquestada por la televisión
privada, deben haber pensado en reeditar la pueblada del 19 de
diciembre de 2001. No toman en cuenta, sin embargo, que por entonces
se estaba en un país envuelto en una auténtica crisis, mientras que
hoy esta es artificial y determinada por un lock out patronal derivado
del apetito por una mayor apropiación de las ganancias. La diferencia
es esencial y pone un límite a la protesta. Esta sólo podrá prosperar
si el gobierno nacional depone sus responsabilidades y no articula una
respuesta. Es hora de que la encuentre.

-- 

Néstor Gorojovsky
El texto principal de este correo puede no ser de mi autoría


Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular