[R-P] Aporte para el debate del conflicto colombiano (primera parte)
jorge tribo
jorgetribo en yahoo.com.ar
Sab Mar 22 11:19:12 MDT 2008
ENVIO DOS VISIONES DISTINTAS DEL CONFLICTO COLOMBIANO,
PARA EL DEBATE:
PUBLICADO EN PAGINA12:
Entrevista exclusiva con Eladio Perez, el ex rehen de
las FARC que promueve una salida politica a la crisis
colombiana
“Argentina es un ejemplo útil para las Farc”
Después de pasarse cinco años encadenado a un árbol,
Pérez salió convertido en una de las voces más
relevantes del conflicto entre el gobierno y la
guerrilla de su país. Dice que las Farc empezaron un
proceso de transformación para insertarse en la vida
política y que hoy más que nunca es posible la
reconciliación.
Subnotas
Escalada bélica en la frontera
Tecnología made in Irak
[cerrar]Comparta esta nota con un amigo
E-Mail de su amigo
Su nombre
Su E-Mail
Por Eduardo Febbro
Desde París
La Biblia y el Quijote de la Mancha como únicas
lecturas y un sueño recurrente: durante los cinco años
en que Eladio Pérez estuvo secuestrado por las FARC el
senador colombiano liberado hace unas semanas soñaba
con que, cuando recuperara la libertad, iría al sur de
la Argentina. Eladio Pérez reconstruyó su vida sonando
con lo que iba a hacer cuando estuviera libre. Ahora
está cerca de realizarlo. En una semana Eladio Pérez
estará en la Argentina. Eladio Pérez es la imagen
misma de la entereza y la dignidad activa. Quienes
imaginan un hombre cansado, triste, rencoroso,
vengativo o dolido, se equivocan de realidad. Eladio
Pérez es afable, ecuménico, lleno de energías y de
humor. Los cinco años que pasó encadenado a un árbol
no le han borrado la fuerza de sus apretones de manos
francos, ni el deseo de bailar, ni la gracia para
contar sus recuerdos pícaros de juventud, ni los
recuerdos con su esposa, ni las ganas de realizar ese
sueño de ir al sur de la Argentina, ni tampoco la
decisión de curar sus heridas, de hacer desaparecer
las cicatrices para jugar la carta de la
reconciliación nacional. Pese a la muerte del número
dos de las FARC, Raúl Reyes, y al estado denso del
proceso, Eladio Pérez cree que, por encima de los
actos de guerra, prevalece en una y otra parte la
visión política de una solución. Eladio Pérez vino a
París a presentar al presiente Sarkozy un esquema
capaz de desbloquear la situación. El ex senador cree
que todo es posible. Tiene un sustento grabado en la
piel: salió vivo de la selva cuando muchos lo deban
por muerto. Ahora pugna para que salgan los demás.
–Usted está hoy en libertad pero, con la muerte de
Raúl Reyes, el contexto parece haber cambiado. ¿ Cuál
es la visión estratégica que usted tiene hoy del
conflicto?
–Hay voluntad política. Yo lo que veo es que en este
momento hay voluntad política por parte de la
guerrilla, hay voluntad política por parte del
presidente Uribe, hay buena voluntad del presidente
Sarkozy y del presidente Chávez para buscar una
solución inmediata, ya, rápida, al tema de los
secuestrados, y particularmente el de Ingrid
Betancourt. Ella atraviesa por unos problemas de salud
bastante difíciles y hay unos riesgos terribles de
operativos militares. Cualquiera que sea el intento
eso produciría la muerte de los secuestrados. Es esa
voluntad política la que tenemos que canalizar.
–Sin embargo, el presidente Uribe ha perturbado de
manera constante los procesos de negociación. Cada vez
que hubo una apertura el gobierno colombiano se metió
en ese hueco y complicó las cosas. ¿Usted tiene
confianza?
–Sí, porque al final esas son acciones de guerra. Las
FARC, por su parte, también han producido hechos que
hubiesen podido generar unos traumatismos que
impedirían pensar en unos procesos de acercamiento.
Para las FARC también todo esto son hechos de guerra.
La muerte de Reyes es un hecho de guerra. Las FARC
solucionaron eso en 24 horas dándole acceso a Joaquín
Gómez para que sea parte del Secretariado de las FARC
y siga el devenir histórico de la guerrilla como tal.
Lo interesante y rescatable es que, a pesar de todo lo
ocurrido, la guerrilla continúa en su voluntad de
avanzar políticamente. Y eso se debe al presidente
Chávez y a la senadora Piedad Córdoba. Ellos han
logrado que se produzca un cambio en la mentalidad de
las FARC. Hoy, las FARC están pensando más
políticamente de lo que venía sucediendo hace un
tiempo atrás. Enhorabuena que las FARC entendieron
todo esto como una acción de guerra y no se precipitó
hacia los traumatismos de otras épocas.
–Usted estuvo cinco anos secuestrado por las FARC.
¿Durante su cautiverio, usted vivió esa
transformación?
–Sin dudas. Además porque eso se reflejaba en una
confrontación entre las dos alas o vertientes que
existen en las FARC. El éxito de Marulanda como
comandante ha sido ser como el fiel de la balanza
entre el ala política y el ala militar. Y yo creo que
hoy está ganando el ala política de las FARC. Eso es
lo que yo sentí y eso es lo que se está reflejando. Si
no sería así no habría ocurrido lo que pasó luego de
la muerte de Reyes. Cuando murió Reyes, cuando pasó lo
que sabemos con Emmanuel, el hijo de Clara Rojas,
cuando se iba a producir nuestra liberación y el
gobierno sacó eso del famoso cerco humanitario por
parte del ejército, una figura que nadie entiende en
el derecho internacional, en fin, después de todo esto
las FARC hubiesen podido reaccionar de manera
distinta: suspender los operativos de liberación, o,
en represalias a la muerte de Reyes, ajusticiar a
algunos de los secuestrados, a Ingrid o a alguno de
los norteamericanos. No. Nada de eso se produjo. Hoy,
las FARC están pensando políticamente. Para mí eso es
lo rescatable para que avance el proceso.
–Usted cree que piensan políticamente porque están
derrotadas militarmente o porque hay estrategia de
conquista a través de otro canal.
–Yo creo que se trata de una estrategia que los ha
hecho pensar en que la exposición mediática que han
tenido, motivada en el hecho de mantener cierto número
de secuestrados políticos, ha llegado a su tope.
Militarmente las FARC no están acabadas. Lo que pasó
es que las FARC han tomado conciencia en dos aspectos:
primero en que ya no existe el síndrome de la Unión
Patriótica que en una época produjo el exterminio de
la mayoría de sus dirigentes. Hoy en día, de cara al
estatuto de Roma, a la Corte Penal Internacional, a
las ONG, a la globalización de la política y a la
presión internacional, sería imposible que un hecho
tan lamentable en la historia colombiana se repitiera.
En segundo lugar porque las FARC han entendido que ya
tienen un límite en esos espacios y en esos tiempos. O
hoy actúan y lo hacen políticamente liberando a los
civiles, avanzando en el acuerdo humanitario, o van a
terminar tratando de negociar unos cadáveres. Si ello
ocurre eso va a ser el fin de las FARC. Hoy tienen
oportunidades. El presidente Chávez les brinda, los
invita a participar políticamente en un proyecto
político. La sociedad colombiana está madura para
aceptar la incursión política por parte de las FARC y
el gobierno tiene la voluntad de crear los mecanismos
legales para que ello pueda ocurrir. Este es el
momento histórico para empezar a pensar en serio en la
reconciliación nacional.
–¿Cuál es la puerta de esa reconciliación? Despeje de
las zonas que las FARC piden desmilitarizar no habrá.
¿Dónde está la salida? En un territorio en Brasil, en
Ecuador, en Venezuela. ¿Dónde?
–Sí. Y eso es, en el fondo, lo que estamos tratando de
construir: una propuesta que tiene receptibilidad en
Francia, la tiene en el presidente Uribe, esperamos
que el presidente la respalde y que las FARC la
acepten. Se trata justamente de eso, de crear una
condiciones para superar esos inamovibles que no han
permitido evolucionar. Me detengo aquí para no cometer
infidencias que podrían perjudicar el tema. Pero se
trata de eso: superar los inamovibles y avanzar
rápidamente en un proceso que conduzca a la liberación
de quienes se quedaron en la selva.
–Muchos comentaristas hacen una lectura moral del
conflicto colombiano, como si hubiera buenos por un
lado y malos por el otro. Con todo, es legítimo
reconocer que el presidente Uribe ha dado muestras de
cierta volatibilidad en sus posiciones.
–Lo que más ha sorprendido en el reencuentro, una vez
que recuperé la libertad, es ver el grado de
polarización de la sociedad colombiana: o buenos o
malos, o están o no están, o eres partidario del
presidente y, si no lo eres, eres enemigo o
guerrillero o partidario de la guerrilla. Pues esa
polarización se refleja en las actitudes de los
gobiernos. Pero yo hoy valoro el cambio del
presidente. Uribe se ha dado cuenta de que por la vía
militar única y exclusivamente no va a poder
solucionar el problema. Tiene que tener un componente
político y un componente social muy importante. En
segundo lugar, esa impresión del presidente tiene que
traducirse en la comprensión, en que ese 80% o 85% de
la sociedad colombiana que respalda las acciones del
presidente, en el momento en que se logre un avance
significativo con las FARC, no existan los puritanos o
los macartistas para tratar de desvirtuar cualquier
proceso a una paz duradera.
–Descartando a Venezuela y Ecuador, cuya proximidad ya
los incluye en el tema, ¿qué papel podrían desempeñar
países como la Argentina? Hubo años en que nadie
quería meterse en Colombia y ahora Colombia se ha
metido en nuestras casas y en nuestro corazón. ¿Qué
papel puede jugar Cristina Kirchner?
–Un papel muy importante de acompañamiento a los
compromisos que eventualmente puedan suceder en este
tipo de procesos. Pero también, con la experiencia que
han tenido países como la Argentina, experiencia en un
tránsito democrático de diferentes posiciones
ideológicas, de dictaduras a la democracia, y de la
democracia de derecha a la democracia de izquierda,
pues ése es el mejor ejemplo que puede servir a los
actores políticos en Colombia. Es un ejemplo útil para
las FARC, para que tengan la convicción y la certeza
de que hay una comunidad internacional que hoy en día
respaldaría cualquier decisión que las FARC pudiesen
tomar hacia el futuro. Y ejemplo también para
despertarle la conciencia nacional a la gente en
Colombia de que es fácil una cohabitación ideológica,
que esta cohabitación permite, sin expresiones
violentas, mantener un clima democrático.
Hemos pasado en Argentina de gobiernos autoritarios de
extrema derecha a gobiernos de izquierda moderada que
permiten unos avances sociales muy importantes. La
Argentina es una cultura política que hay que
exportar. El primer país receptor de esa cultura tiene
que ser Colombia.
–Hugo Chávez, como usted lo ha señalado, desempeñó un
papel decisivo. Pero es oportuno reconocer que también
ha sido polémico, no sólo por las sospechas sobre un
presunto plan para desestabilizar a Colombia sino por
sus expresiones subidas de todo en contra de Alvaro
Uribe.
–Yo debo decir que tengo una deuda de agradecimiento
con el presidente Chávez y con la senadora Piedad
Córdoba porque sin su intervención hubiese sido
imposible que nosotros estuviésemos libres. También
hay que valorar que esa posición es la que va a
permitir que muy pronto ese cambio en mentalidad
política de las FARC se plasme en hechos concretos
como la liberación de los que quedaron allá. Ahora
claro, ha generado susceptibilidades. Pero son
susceptibilidades que el pueblo colombiano ya conocía.
El presidente Uribe sabía cuál era la apreciación
política del presidente Chávez. Si el presidente Uribe
sabía debió haberlo pensado antes de darle esas
facultades de mediador. Pero es más grave aún, y
tendrá que hacerse un juicio de responsabilidades en
el momento debido, la forma en que lo sacó de ese
proceso. Las reacciones que aparentemente pudiesen ser
primarias en el presidente Chávez también tienen una
causa y una justificación en el entendido de que no
debió actuarse con él como se actuó. Es un presidente
elegido democráticamente.
–En las pruebas de vida interceptadas por los
servicios colombianos usted e Ingrid Betancourt son
los únicos que no hablan ante la cámara. Están mudos,
encerrados en una actitud de rechazo. Aquello fue un
acto de repudio que pocas personas en su situación son
capaces de asumir.
–Fue una decisión absolutamente voluntaria. Fue una
expresión de rechazo, primero a la forma asquerosa con
que las FARC tratan de manipular unas pruebas de vidas
para explotar el dolor de nuestras familias, para
ponerlos a llorar frente a un televisor diciéndoles
“miren cómo están acabados, se están muriendo en la
selva”. Todo eso para presionar al gobierno para que
tome una determinación cuando en realidad tampoco
había voluntad política de las FARC de avanzar hacia
una solución. Nos parecía inmundo prestarnos a ese
juego maniqueísta de las FARC. La única expresión que
nosotros podíamos hacer de rebeldía era el silencio.
Es un acto de dignidad, es el reflejo de que, en el
fondo, a uno le queda por lo menos la dignidad. Se
puede perder la libertad física, pero el espíritu y la
mente nunca quedan secuestrados. Uno allá pierde todas
las posibilidades de elegir lo que comes, cómo te
vistes, del momento en que tienes que hacer tus
necesidades fisiológicas. Es la pérdida absoluta de la
libertad. Pero nos queda la libertad espiritual. Parte
de ese reflejo está en tomar posiciones verticales,
radicales, en defensa de su propia dignidad.
–¿Cómo se construye la vida en la mente cuando se está
en un claustro? ¿Cuáles eran sus sueños?
–Eso es parte de las posibilidades de mantenerse con
vida: soñar. Y uno siempre sueña con las cosas lindas,
con los recuerdos agradables. En esas horas
interminables de secuestro uno trata de olvidar lo
negativo. Obviamente hacemos un autoanálisis de
nuestra vida, de los errores que uno pudo haber
cometido, de las circunstancias que, en unos segundos,
nos llevan a una determinación que cambia el rumbo de
nuestra vida. Pero también se sueña, se cree que hay
una esperanza de volver a vivir. Siempre soñé con
cosas agradables y en eso está la Argentina, que para
mí es un país muy especial. Amo a la Argentina, amo a
su gente. Y siempre soñé que algún día, cuando
recobrara la libertad, pudiese tener la oportunidad de
volver a la Argentina con mi familia, con mi esposa, y
volver a ver esa hermosura de país y poder viajar por
el sur de la Argentina. Ese es mi sueño.
–¿Cómo es la vida cotidiana en un secuestro donde el
cautivo es un producto, una pieza de cambio?
–Claro, somos como un producto. Ingrid Betancourt
tenía una definición: nosotros lo único que
manteníamos en la selva era el espíritu de maleta, de
valija. Muévase para acá, camine para allá, ande por
ahí. Nunca se podía tomar una determinación sobre la
propia existencia. Siempre se está sujeto a los
mandamientos de unos cobardes que se parapetan detrás
de un fusil para hacerse valientes y tratar de
avergonzar y humillar a unas personas. Ese cotidiano
estaba basado fundamentalmente en las condiciones que
la guerrilla imponía. Pero tratábamos de hacer
ejercicio, de tener la mente activa leyendo
escasamente los pocos libros que nos daban. Con Ingrid
manteníamos la Biblia y el Quijote. Yo hoy te diría
que tanto Ingrid como yo estaríamos en capacidad de
recitar de memoria el Nuevo Testamento en las páginas
que consideres prudente. De igual manera el Quijote.
Era la única manera de ejercitar nuestra memoria y
nuestra mente para no anquilosarnos allá en esas
inmensas horas de apatía intelectual.
–En el curso de estos años de secuestro, ¿usted llegó
a odiar a las FARC, a comprenderlas, a justificarlas o
a condenarlas?
–Hay momentos en que uno odia. Y si uno odia es porque
se sufre mucho. Estar cinco años encadenado a un árbol
las 24 horas del día es muy duro. Es mucho tiempo sin
botas, sin zapatos para caminar. Permanecer en el
campamento descalzo es duro. Estar siempre recibiendo
el mal trato, la mala cara, las expresiones agresivas
mortifican muchísimo. Pero hoy en día trato de
superarlo. Quiero colaborar para que los que quedaron
allá regresen. Quiero también contribuir a la
reconciliación nacional. Mal haría yo si no entiendo
que la base fundamental para el proceso de
reconciliación es la reconciliación de los espíritus.
Y eso nace de uno, como víctima: la capacidad de
superar los rencores y las heridas. Estoy haciendo
todo el esfuerzo y espero lograrlo muy pronto. Que no
quede en mí ninguna cicatriz.
Tarjeta de crédito Yahoo! de Banco Supervielle.
Solicitá tu nueva Tarjeta de crédito. De tu PC directo a tu casa. www.tuprimeratarjeta.com.ar
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular