[R-P] [R. Wiener] El golpe perfecto
Néstor Gorojovsky
nmgoro en gmail.com
Mie Mar 12 18:56:27 MDT 2008
[Para nosotros, la cumbre de Santo Domingo ha sido una Playa Girón
diplomática, donde el imperialismo estadounidense metió su tropa para
ingresar a América del Sur por Colombia y salió corrido a palos. Pero
el uribismo afirma que -como escapó de la condena- "triunfó". Es muy
interesante este artículo de Raúl Wiener, que desde la Lima del Judas
García informa sobre esta interpretación y además le da batalla.]
El golpe perfecto
por Raúl Wiener
12.03.08
Los titulares que después de la cita de Santo Domingo rezaban
rebosantes: "Ganó Uribe" (que es también el título del artículo de
Rospigliosi el domingo); me hicieron pensar inmediatamente en Fujimori
y en esa necesidad de los regímenes así llamados "pragmáticos" de
vivir de su aparente eficiencia y permanentes triunfos. La estrategia
es el programa, es la idea de fondo que suele admitirse en sociedades
abrumadas por la sensación de falta de salidas y problemas que parecen
condenados a ser perpetuos.
Uribe ha introducido el concepto de que es capaz de vencer a las FARC,
de puro terco, y que después de ese punto el país será diferente. Y
para levantar la suspicacia obvia lo primero que hizo es negociar con
los paramilitares, a los que todo el mundo lo asociaba. Hay un enorme
contrabando en todo eso: privilegios en la desmovilización,
desaparición conveniente de los principales jefes, procesos confusos a
allegados de Uribe sobre el tema, conservación de grupos operativos,
continuidad de asesinatos; pero internacionalmente "Varito" ha logrado
poner en duda la tesis de que Colombia sufre una guerra sucia de todos
lados, que es alimentada por diversos intereses: narcotráfico,
hacendados, grandes empresas, fondos del exterior (en el 2007 la ayuda
militar llegó a 5 mil millones de dólares)
Ahora hay muchos más comentaristas dispuestos a concederle legitimidad
a la intervención de tropas del Ejército y la Policía, en la disputa
de zonas, no obstante se sigan cometiendo barbaridades hacia la
población civil y se llegue a violar arteramente la soberanía de un
país vecino para alcanzar los objetivos. Se ha ido estableciendo una
tácita aceptación de la "solución militar" que propone el uribismo,
por el cansancio de guerra que se siente en todas partes. Y eso, por
cierto, fue entrando en contradicción con el tema de los rehenes, que
era una corriente paralela de la opinión pública en Colombia y fuera
de ella. Uribe consideraba una molestia tener que responder a la
presión de los familiares y de diversos gobiernos para mostrar que
también le interesaba rescatar con vida a estas personas. Todas sus
respuestas a los planteamientos de las FARC se leyeron como obstáculos
a la negociación, y sus intentos de recuperar a sangre y fuego a los
prisioneros terminaron en tragedia.
La insólita invitación a Chávez para encabezar una gestión humanitaria
por los rehenes, podía entenderse entonces como una maniobra política
que se desestimó rápidamente cuando empezó a mostrar que podía dar
resultado. Los amigos del colombiano jamás podrán dar una explicación
coherente a porqué su amado metió a su odiado en un asunto tan
delicado. Y es evidente que las FARC vieron la brecha y decidieron dar
paso a una liberación unilateral que parecía imposible, reforzando a
Chávez en desmedro de Uribe. Este es el contexto preciso en la víspera
del bombardeo en Sucumbios. En Bogotá había la necesidad de dinamitar
un proceso que apuntaba a un tipo de solución diferente a la que
sostenía la popularidad del presidente.
Hay quienes piensan que los movimientos del comandante Reyes y sus
contactos con Chávez, Sarkozy, la Cruz Roja, estaban detectados por
Colombia y Estados Unidos desde hacía tiempo, hasta que decidieron
golpear y generar una crisis en la que la discusión sobre la violación
de soberanía debía enredarse con la de si era legítimo tener un grupo
de guerrilla detrás de la frontera con Ecuador, y de si el presidente
venezolano tenía algo que hacer en este lío. Los que aplauden la
"victoria" de Uribe están diciendo por eso que ya el punto dejó de ser
el de los rehenes, que Colombia logró poner encima de ellos la cabeza
del jefe muerto, y que la OEA y Santo Domingo no pudieron condenar al
agresor porque sintieron el peso de los Estados Unidos. Es decir
celebran sobre cadáveres y sufrimiento como en la casa del embajador
japonés en 1997. No ven que Uribe ha aislado a su país como pocas
veces en la historia de América Latina. Ni siquiera García se atrevió
a viajar a apoyarlo. Y envió a Giampietri para que la incoherencia
pareciera personal, y no la de su gobierno.
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Néstor Gorojovsky
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