[R-P] A proposito de desinformaciones - España (El Pais)

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Mie Mar 12 05:54:50 MDT 2008


Gentileza de Mario Pereyra

[Una de las pruebas más palmarias de la metamorfosis definitiva de un
país capitalista en país imperialista es la intangible pero sólida
vinculación que aparece entre los intereses del Estado y los medios de
comunicación. Es por eso que cualquier agente secreto serio sabe que
la mejor fuente de indicaciones sobre la intención de un Estado
imperialista brota de la lectura cuidadosa de los diarios "con mayor
seriedad informativa". La interpenetración entre la burguesía
monopolista y el Estado se revela, en estos casos, con una
transparencia enceguecedora.

En España, la muestra está dada por «El País». Véase lo que sigue]

El  País 10/03/08
Así fue la Operación Fénix
Entresijos del ataque colombiano en  Ecuador que acabó con Raúl Reyes,
el 'número dos' de las FARC
MAITE RICO  (ENVIADA ESPECIAL) - Bogotá - 09/03/2008

Cinco veces había esquivado  Luis Edgar Devia, alias Raúl Reyes, los
intentos de las fuerzas de seguridad de  "darle de baja". El 1 de
marzo, la onda expansiva de un bombazo puso fin a la  vida del número
dos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).  Dormía
a pierna suelta. Lo último que podía imaginar era que el Ejército
colombiano lo fuera a alcanzar en su santuario de Ecuador. Pero al
otro lado de  la frontera, los servicios de inteligencia esperaban el
momento. Y el momento  llegó aquella madrugada del sábado.

El general colombiano Freddy Padilla  extiende una enorme fotografía
aérea de la región de Piñuña Blanco. Separando a  los dos países, las
aguas rojizas del río Putumayo discurren en meandros.  Algunas manchas
amarillas rompen la monotonía verde de la vegetación selvática.  Son
"chacras de coca" abandonadas. "Sabíamos que estaba en su campamento
madre",  explica, señalando a una cruz roja en el lado ecuatoriano, a
1.850 metros de la  frontera. "Y teníamos la información de que iba a
sostener un encuentro en este  punto, en territorio colombiano".

Desde 2002, las autoridades colombianas  se habían propuesto
descabezar a la narcoguerrilla que ensangrienta el país  desde hace 40
años. Y Reyes era prioritario. Todo está listo el viernes 29 de
febrero. "Hacia las 22.30, media hora antes de lanzar el ataque,
recibimos la  información de que el señor no ha viajado", prosigue
Padilla. El presidente,  Álvaro Uribe, da luz verde. No pueden perder
la oportunidad. Se cambian las  coordenadas de los aviones, que ahora
son N 00º23'10.66'',  W076º20'59.88'': el campamento madre en Ecuador.
Dos Supertucano despegan.  La Operación Fénix está en marcha.
Ecuador ha denunciado que las aeronaves  penetraron 10 kilómetros y
bombardearon el campamento de las FARC. "No entramos  en su espacio
aéreo", asegura el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos. "El
recorrido está registrado en los sistemas de navegación. Y hay un
enorme radar  ecuatoriano a 46 kilómetros del lugar, que los hubiese
detectado". Quito esgrime  que su radar no funcionaba. "¡Qué
casualidad!", ironiza Padilla, y dibuja  parábolas y flechas en un
papel para explicar que es posible atacar sin  traspasar la frontera.
"¿Sabe qué entró? Cuatro helicópteros Blackhawk con tropa  de élite y
44 policías judiciales, para registrar y verificar si estaba  Reyes".

Los soldados se abren camino con los visores nocturnos hasta el
campamento. Uno de ellos lleva una cámara en el fusil. Entre los
escombros,  encuentran el cadáver de un hombre con barba y gruesa
barriga. Objetivo logrado.  Un poco más adelante, la cámara enfoca el
rostro asustado de una mujer. Está  amarrada, como suelen tener las
FARC a sus secuestrados. Le curan un brazo y  colocan junto a ella una
bandera blanca. Hacen lo mismo con dos guerrilleras  heridas. La
filmación muestra un campamento estable, con infraestructuras, desde
camas hasta material de intendencia. Los comandos encuentran tres
ordenadores  portátiles y dos discos duros externos. Hay también
39.900 dólares (27.000  euros).

Unos disparos rompen el silencio. Comienza el combate con el  anillo
de seguridad de la guerrilla. "¡El barbuchas que queríamos ya lo
tenemos,  hermano! ¡Entréguense, no se hagan matar chimbamente!". Los
atacantes se  esfuman. Los helicópteros levantan vuelo con el cuerpo
de Raúl Reyes, para  evitar que las FARC desmintieran su muerte. Los
agentes policiales se quedan  resguardando el campamento.

A la una de la mañana, Uribe telefonea a su  homólogo Rafael Correa.
Le comenta que ha habido un enfrentamiento que ha  rebasado la
frontera. Han muerto un soldado y una veintena de guerrilleros,  entre
ellos Raúl Reyes. Correa se inquieta: "¿Dónde cayó Reyes?". "Estoy
casi  seguro que en territorio de Ecuador", responde Uribe. "Con algún
rubor", el  colombiano admite que no le dijo que era una operación
planificada. "Asumo mi  responsabilidad. Pero si lo hubiera comunicado
antes, estoy seguro de que todo  hubiera fracasado".

Inmediatamente después, los comandantes militares  llaman a sus pares
ecuatorianos. "La reacción fue solidaria", asegura Padilla.  "Les
dimos las coordenadas del lugar y les dijimos que habíamos dejado a 44
 hombres para hacerles entrega de todo".

Pero algo se tuerce. A mediodía  del sábado, la inteligencia
colombiana en Ecuador alerta de una acalorada  reunión del presidente
y los mandos militares. La decisión de Correa es detener  a los
agentes colombianos. Sin otra escapatoria, los 44 hombres se adentran
en  la selva, dando un gran rodeo para evitar tanto al Ejército
ecuatoriano como a  las FARC. Tras 11 horas de caminata, la columna
entra en Colombia. Son las siete  de la mañana del domingo. La
Operación Fénix ha terminado. Y empieza una crisis  diplomática que, a
pesar de las escenas de abrazos, está muy lejos de  cerrarse.

Circulado por Gonzalo Ortiz Crespo, 170161636-7.


Respuesta al artículo de El País sobre la incursión colombiana en
territorio ecuatoriano.

*****

La gran mentira de El País y su  periodista Maite Rico sobre como
sucedieron los hechos del asesinato de Raúl  Reyes y otros 23
guerrilleros de las FARC

Por Decio  Machado

Sonroja desde la perspectiva periodística que el diario "El País"  se
considere el periódico con mayor seriedad informativa existente en el
Estado español, y también sonroja el nivel de infamia, intoxicación y
falta de ética profesional que son capaces de desarrollar varios de
sus  articulistas.

La intoxicación mediática a la que nos somete dicho diario  y el conjunto
del Grupo Prisa no es nueva, y desde América Latina sorprende  menos si
uno tiene la ocasión de escuchar las emisiones de Radio Caracol,  insigne
bandera de Prisa en Colombia, convertida en el "panfleto de los
panfletos uribistas" entre los medios de comunicación colombianos. Esta
manipulación informativa ha sido denunciada "una y mil veces" por muchos
analistas comunicacionales en diferentes medios de información
alternativa, por lo tanto no voy a centrarme en ello.

Sin embargo en  este artículo quiero denunciar la farsa descrita en el
reportaje titulado  "Así fue la Operación Fénix", publicado en el día de
ayer, domingo 9 de  marzo por este diario y firmado por la periodista
Maite Rico.

Para  los desconocedores de este personaje, esta señora es popularmente
conocida  en el mundo de la información por su tendencia pro
norteamericana, así como  por embestir contra todo aquello que suene a
progresismo en América Latina.  Junto con Bertrand de la Grange, Rico ha
publicado libros como "Marcos, la  genial impostura" (1998), sobre la
figura del supcomandante Marcos, o  "¿Quién mato al Obispo?" (2004), los
cuales son considerados en el mundo de  la política como "novelas
policíacas", más que como libros que ayuden a  documentar históricamente
la realidad de los temas que tratan.

Una de  sus grandes perlas literarias se dio en la revista Letras Libres
en febrero  del año pasado, donde esta licenciada en Historia,
especializada en  desvirtuar la Historia, cuestionó que los huesos
trasladados desde Bolivia a  Cuba e instalados desde 1997 en el mausoleo
del Che en Santa Clara,  correspondiesen a la figura del mítico
guerrillero. Tanto Rico como De la  Grande, no tuvieron ningún rubor en
contradecir las declaraciones de Harry  Villegas, alias "Pombo",
compañero del Che en la guerrilla boliviana, como a  los médicos forenses
y argentinos que asistieron el reconocimiento del  cadáver, como al
propio biógrafo estadounidense Jon Lee Anderson, al cual  Maite Rico
definió como "ingenuo", un personaje con "afán de protagonismo" y
"agresivo" con sus detractores.

La argumentación de esta más que  cuestionada periodista, consistía en
definir la identificación y  posterior traslado de los huesos, como "una
mentira de Estado", diseñada por  Fidel Castro con el fin de desviar la
atención y manipular a la opinión  pública cubana, de la grave crisis que
se cernía sobre la isla. Todo ello  con el mismo criterio investigativo
que caracterizan sus trabajos y que  veremos a continuación.

Las mentiras de Maite Rico sobre la muerte de  Raúl Reyes.

En el artículo elaborado por Maite Rico y publicado en el día  de ayer en
el diario "El País", dicha periodista procede a cometer un alto  nivel de
intoxicación informativa que paso a denunciar punto por  punto:

1.) Según Maite Rico y El País, se asegura que: "El 1 de marzo, la  onda
expansiva de un bombazo puso fin a la vida del número dos de las  Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)".

Hasta el momento  las autoridades colombianas no han hecho pública la
autopsia de Raúl Reyes,  sin embargo las fotografías que hemos podido ver
por los medios de  comunicación colombianos, demuestran que el jefe
guerrillero tiene entre  otras heridas un orificio en la parte izquierda
de su cara, lo que  perfectamente podría significar un impacto de bala.
De ser así, su muerte  podría haber sido posterior a las cuatro bombas
lanzadas por aviones no  ecuatorianos que invadieron el espacio aéreo
ecuatoriano. La existencia de  esta incursión aérea ha sido denunciada
por las autoridades locales, los  colonos de la zona y las tres
guerrilleras que se han encontrado vivas en el  lugar de los hechos.

Los trabajos de investigación que se están  desarrollando por las
autoridades ecuatorianas, así como la existencia de  orificios, en varios
casos en la espalda, de múltiples guerrilleros muertos,  indica que se
ejercieron ejecuciones extrajudiciales por parte de los  comandos
especiales que descendieron desde los helicópteros colombianos.  Raúl
Reyes podría ser perfectamente uno de los ejecutados, el hecho de que  su
cuerpo esté en manos de las autoridades colombianas dificulta la
posibilidad de investigar si los orificios de su cuerpo son de bala, y
en caso de ser así, si estas se han disparado desde corta  distancia.

2.) Según Maite Rico y El País, se indica que en el momento de  su
muerte, Raúl Reyes: "Dormía a pierna suelta. Lo último que podía
imaginar era que el Ejército colombiano lo fuera a alcanzar en su
santuario de Ecuador".

Efectivamente Raúl Reyes dormía, al igual que  el conjunto de
guerrilleros instalados en el campamento, lo cual demuestra  que Uribe y
el conjunto de autoridades colombianas mintieron cuando decían  que se
había actuado en territorio ecuatoriano en caliente (durante un
combate), y que el ejército había recibido disparos de las FARC desde
territorio ecuatoriano. Pero más allá de Uribe, donde miente la
reportera de El País, es en definir a la República del Ecuador como un
santuario. Durante el año 2007 fueron descubiertos y desmantelados 47
campamentos de retaguardia y descanso de las FARC en territorio
ecuatoriano. También hubo varios guerrilleros detenidos al ser
localizados por las fuerzas armadas del Ecuador, y pasados a disposición
judicial. El concepto santuario tendría sentido cuando hay connivencia
entre el gobierno local y la fuerza externa que utiliza el territorio,
no es el caso del Ecuador, aunque si tiene antecedentes en América
Latina, recuérdese por ejemplo, las posiciones de la "contra"
nicaragüense, armada y entrenada con instructores norteamericanos, que
tenía sus principales cuarteles en territorio hondureño, zona a la que
nunca pudo penetrar el Ejército Popular Sandinista, dado que habría
podido justificar la invasión de este país por los "marines"
estadounidenses.

3.) Según Maite Rico y El País: "El general  colombiano Freddy Padilla
extiende una enorme fotografía aérea de la región  de Piñuña Blanco.
Separando a los dos países, las aguas rojizas del río  Putumayo discurren
en meandros. Algunas manchas amarillas rompen la  monotonía verde de la
vegetación selvática. Son "chacras de coca"  abandonadas. "Sabíamos que
estaba en su campamento madre", explica,  señalando a una cruz roja en el
lado ecuatoriano, a 1.850 metros de la  frontera".

La periodista de El País, en un alarde de sagacidad sin igual,  ni
cuestiona ni se documenta sobre las palabras del general colombiano. El
campamento no estaba a 1.850 metros, estaba a casi 2.500 metros, además
suponer que el campamento "madre" de Raúl Reyes constaba de una
infraestructura de 7 camas y en él, un dispositivo de unos 25
guerrilleros, demuestra que el nivel de documentación de la reportera o
bien su capacidad intelectual, es realmente escaso. De no ser así, el
hecho es más grave, pues demuestra una voluntad por manipular la
noticia. Los campamentos "madre" de las FARC son innacesibles, su
composición militar es enorme y el nivel de sus infraestructuras están
muy lejos del que destruyeron violando las normas del derecho
internacional, los operativos militares colombianos. Por si la señora
Rico no se había percatado, estamos hablando de un grupo armado que
lleva más de 50 años operando en la selva.

4.) Según Maite Rico y El  País: "Ecuador ha denunciado que las aeronaves
penetraron 10 kilómetros y  bombardearon el campamento de las FARC. "No
entramos en su espacio aéreo",  asegura el ministro de Defensa, Juan
Manuel Santos. "El recorrido está  registrado en los sistemas de
navegación. Y hay un enorme radar ecuatoriano  a 46 kilómetros del lugar,
que los hubiese detectado". Quito esgrime que su  radar no funcionaba.
"¡Qué casualidad!", ironiza Padilla, y dibuja  parábolas y flechas en un
papel para explicar que es posible atacar sin  traspasar la frontera.
"¿Sabe qué entró? Cuatro helicópteros Blackhawk con  tropa de élite y 44
policías judiciales, para registrar y verificar si  estaba Reyes"."

Las investigaciones que están siendo desarrolladas por  las autoridades
ecuatorianas demuestran que los aviones que bombardearon el  campamento
de las FARC atacaron por el sur (lado opuesto a la frontera con
Colombia), entraron en el espacio aéreo del Ecuador haciendo una
maniobra de media luna para no ser escuchados por la vigilancia
guerrillera del campamento, y este es el motivo que explica que se
hubiesen introducido hasta 10 km sobre territorio ecuatoriano. Para
cualquier experto en investigación militar no es difícil deducir la
orientación desde donde se lanzaron las bombas, así como la posición de
los árboles derribados.

La República del Ecuador se caracteriza por  ser un territorio de paz.
Efectivamente desde el año 2000 existe en ese  sector un radar, un grupo
antiaéreo y armas antiaéreas, pero el sistema de  defensa aéreo no
funcionó. Ecuador como país de paz, carece de recursos para  mantener de
forma permanente su sistema operativo de defensa fronterizo.  Colombia no
era considerado por las autoridades ecuatorianas como un país  agresor,
los operativos militares y de protección aérea estaban dedicados a
trabajos de ayuda humanitaria en la costa del Ecuador, donde las fuertes
lluvias han asolado a la población, motivo por el cual Ecuador se ha
visto en la necesidad de solicitar cooperación humanitaria a la
comunidad internacional.

No poner en cuestión las palabras del  colombiano general Padilla,
demuestra una vez más un escaso interés en  informar debidamente por
parte de una reportera que pretende contarnos que  sucedió realmente en
la madrugada del 1 de marzo. Los orificios encontrados  por doquier en la
arboleda destrozada entre la que se encontraba el  campamento demuestra
que una infinidad de disparos procedieron de los  helicópteros
colombianos y a través de los cuales se continuó asesinando a  los
guerrilleros que pudieron haber quedado heridos tras el  bombardeo.

5.) Según Maite Rico y El País, se asegura que: "A la una de  la mañana,
Uribe telefonea a su homólogo Rafael Correa. Le comenta que ha  habido un
enfrentamiento que ha rebasado la frontera. Han muerto un soldado  y una
veintena de guerrilleros, entre ellos Raúl Reyes. Correa se inquieta:
"¿Dónde cayó Reyes?". "Estoy casi seguro que en territorio de Ecuador",
responde Uribe. "Con algún rubor", el colombiano admite que no le dijo
que era una operación planificada. "Asumo mi responsabilidad. Pero si lo
hubiera comunicado antes, estoy seguro de que todo hubiera  fracasado"."

La llamada de Álvaro Uribe ha Rafael Correa se da a entorno  a las ocho
horas de la mañana, esto justifica que el ejército ecuatoriano no
llegara hasta después a la zona de la masacre. Uribe no podía avisar
antes al mandatario ecuatoriano, pues según confirman los testigos y
colonos de la zona, el bombardeo duró hasta altas horas de la madrugada
en diferentes fases de incursiones aéreas. El mero hecho de que se
encontraran camillas fabricadas artesanalmente en el campamento
guerrillero, indica que tras el bombardeo con armamento pesado,
posiblemente los guerrilleros que quedaron vivos en un primer momento, o
los que se encontraban de guardia en la periferia del campamento,
intentaron rescatar a sus compañeros heridos, siendo masacrados cuando
llegaron los helicópteros colombianos, entorno a una hora después según
indican los testimonios de los moradores de la zona. Testimonios por
cierto, ignorados por la corresponsal de El País.

Si tanto Maite  Rico, como el diario El País, no están dispuestos a
ponerle oído a los  testimonios de las guerrilleras que quedaron vivas
tras la masacre  desarrollada por operativos militares colombianos bajo
beneplácito del  presidente Álvaro Uribe; serán los informes de balística
los que demostrarán  a la comisión de la OEA, que varios de los
guerrilleros muertos,  especialmente los que tienen disparos por la
espalda, fueron asesinados a  quemarropa.
Una vez más el diario El País, así como su reportera Maite Rico,  vienen
a demostrarnos que la veracidad de la información que emiten, o la  ética
profesional periodística a la que debieran estar sujetos, carece de
cualquier tipo de fiabilidad.

Publicado  en Rebelión: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=64407

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Néstor Gorojovsky
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