[R-P] REENVÍO: Editorial de Jorge Rulli
Barbitas Carter
barbitascarter en gmail.com
Mar Mar 11 11:24:48 MDT 2008
EDITORIAL DEL DOMINGO 11 DE MARZO DE 2008
Lo normal cuando se piensa en términos políticos, al menos en esta
etapa de la política en la Argentina , es que los pensamientos se
muevan en un espacio acotado por las referencias de: oficialismo y
oposición e izquierdas y derechas, aunque todos saben que en la
práctica toda radicalidad ideológica depende inversamente de la
distancia que separa al protagonista del poder, o sea que a medida que
la persona escala posiciones su ánimo va justificando en forma
creciente la situación, hasta convertirse en perfectamente funcional
al status establecido.
En este plano de la política menor, reina la idea del crecimiento como
concepto indiscutido y también, la del fortalecimiento institucional,
aunque el común no se pregunte fortalecer qué cosa y para qué…
En el espacio acotado de la política menor, las zonceras imperan, y
una muy importante es la de honrar las deudas, no importa cómo
hubiesen sido contraídas, y la omisión de auditar esas deudas
heredadas, tal como ha ocurrido repetidamente con los gobiernos de las
democracias, entraña tal vez, la secreta esperanza de poder
acrecentarlas sin sentar el precedente de que otro las revise…
Un espacio en que la discusión se da en torno a la seguridad policial
o a la seguridad alimentaria, y en ambos conceptos, de manera
sorprendente, importa meramente lo formal y el hecho no intentar
removerse las causas del problema.
Hay una lógica compartida en aquellos que piensan que con mayor
iluminación urbana se puede combatir el delito y en los funcionarios
que hacen como que se pueden resolver los gravísimos problemas
productivos de la Argentina , controlando, regulando o subsidiando, el
final de la cadena de los Agronegocios.
Estamos en el reino de la mediocridad, en el imperio de las miradas y
de las frases cortas de que nos hablaba ese profeta de lo menor que
solía filosofar desde las mesas del "Varela Varelita" y que logró
sentar una escuela prolongada de discípulos tenaces.
En el jolgorio de los travestismos y los sueños cancelados para
adaptarse a la realidad, ciertos sectores medios parecieran aprovechar
la ausencia de un Jauretche y de un Kusch que puedan desplegar otra
vez con sarcasmo tanto extravío y pérdida de lo sagrado, para
solazarse en la ingesta de comidas y pensamientos chatarra.
Nosotros, desde un programa radial que iniciamos alguna vez con el
amigo Chumbita allá por los finales del 2003 y de modo anticipatorio
imaginamos como Horizonte Sur, nos esforzamos por abrir, en cambio,
otras dimensiones de la política, por bucear en aguas más profundas,
por elevar el análisis a otros espacios que nos permitieran comprender
los sentidos de la marcha aparentemente alucinada de los argentinos.
Espacio además en que no fuéramos obligados a confrontar además con
todos aquellos que parecían colisionar como los autitos chocadores, en
ese plano de lo partidario y de la inmediatez, que no nos interesaba.
Nos proponíamos la enorme empresa de recobrar el espíritu de lo
sagrado, de poder hilvanar las antiguas urdimbres de lo nacional con
los nuevos desafíos de la Globalización , de recuperar los imaginarios
olvidados y ponerlos al servicio de las tareas incumplidas y de los
objetivos pendientes…
Durante más de tres años pareció ser un sueño posible, los oyentes y
los que nos leían aceptaron participar de esta aventura del
pensamiento y de relacionar entre sí los fragmentos de la realidad
para hallarles un nuevo sentido.
Aceptaron una provocación cargada de esperanzas y nos sintonizaron con
el oído atento. Es más, muchos de quienes nos apoyan no compartían lo
que decíamos. Es tal vez una de las cosas más hermosas que hemos
conseguido.
Que más allá del mensaje político que intentábamos tramar, hubiera
siempre nuevos oídos capaces de captar ese otro discurso inaudible que
acompañó siempre a Horizonte Sur, ese meta discurso hecho de angustias
por una Argentina desolada, de amor por la tierra, de culto por las
luchas de quienes nos precedieron y de necesidad existencial de
revolucionar el pensamiento…
Ese apoyo de tantos que disentían con nosotros o que por
desconocimiento y por extrañamiento, no eran capaces de tener o acaso
elaborar posiciones propias en áreas en las que nosotros como GRR, nos
definámonos con pasiones que los sorprendían: la remediación de
territorios, la Biotecnología , la Ecoteología , el Cambio climático,
etc.; nos consolaba y nos alentaba a proseguir esta aventura en la
Radio pública, en la Radio de todos.
Explorábamos desde Horizonte Sur ese otro territorio, propio de los
modelos neocoloniales y de las nuevas relaciones de poder que se
imponen desde la OMC Organización Mundial de Comercio y los mercados
internacionales.
Exponíamos ese laberinto de poder, de mentiras y de influencias que
tejen las Corporaciones para que dejemos de comprender que muchas
propuestas de ayer ahora son funcionales a sus intereses, que muchas
de las terribles consignas del pasado les provocan risa, es el caso de
la Reforma Agraria o la redistribución más justa de la riqueza, y que
se alimentan de cuadros provenientes de quienes las combatieron para
aggiornar sus discursos y sus capacidades de control y de sumisión de
nuestros pueblos.
Comenzamos a instalar gradualmente nuevos conceptos que por sí mismos
lograran remozar tanto pensamiento quedado en los años setenta, así
comenzamos a hablar del modelo del Agronegocio y de la necesidad de
retornar al campo, de lo rural urbano, de la necesidad de decrecer en
vez de continuar alentando el producto bruto, de los desarrollos
locales y los mercados de cercanías, de los cinturones verdes
alrededor de las localidades, etc.
Insistimos siempre en exponer los impactos terribles de la agricultura
industrial, de la contaminación por agrotóxicos y en particular por
las fumigaciones aéreas.
Propusimos la remediación de territorios como un objetivo a incorporar
en las luchas por un nuevo país y mientras algunos, desde el campo
progresista, consolidan las empresas constructoras para la nueva
pobreza expulsada del campo por los sojeros, pusimos el acento en la
erradicación de las zonas más contaminadas del Gran Buenos Aires, y su
conversión en zonas de total aislamiento y de remediación con árboles.
En ese nuevo territorio que desplegamos ante la audiencia de Radio
Nacional, probamos la similitud del modelo de los monocultivos y de la
producción de commodities, llámense soja, maíz o arroz, con los montes
de árboles implantados, con la minería por cianurización y con el
propio petróleo en manos extranjeras, mientras nos disponemos como
país, a comprometer nuestra agricultura produciendo agrocombustibles
para los países de la Unión Europea.
Repetimos una y otra vez, que la Argentina no produce comida para
trescientos o quinientos millones de personas, a menos que pensemos
que nuestra gente puede alimentarse de forrajes y de petróleo crudo, y
denunciamos mucho antes que lo hiciera la FAA , la situación extrema
que se generaba con las compras masivas de campos por parte de los
fondos de inversión, con el agravante además, de la destrucción
sistemática de los patrimonios arquitectónicos rurales.
Y mientras buena parte de la izquierda progresista continuaba poniendo
el énfasis en la lucha contra la oligarquía vacuna y los ganaderos,
explicamos reiteradamente que esa clase y esos productores, habían
sido expropiados del poder que alguna vez manejaron, que habían
perdido la mayor parte de sus tierras ahora en manos del Agronegocio y
que no tenían ya ni siquiera capacidad de imponerse o de negociar con
éxito frente a los frigoríficos y a los pooles de siembra, que,
gracias al cambalache ideológico de los que continúan interpretando el
mundo en clave del marxismo vulgarizado de los años setenta, son
visualizados ahora como burguesía progresista…
No es el nuestro un discurso políticamente correcto. Qué duda cabe… Lo
sabemos. Pero tampoco nos lo proponíamos. Quisimos indagar en la
realidad y exponerla crudamente, nos propusimos reflexionar y hacer
pensar… Espero haberlo conseguido. En el espacio de la incertidumbre y
de la creciente complejidad del planeta globalizado, bastan
evidentemente algunas pocas certezas para transformarse en peligroso,
el vivir y reivindicar la vida en primer lugar, en segundo lugar el
poner amor en lo que hacemos y no aceptar ser transformados en
mercancías, por último, el reivindicar el derecho a producir parte de
lo que comemos y también el hacer uso de nuestra palabra para sostener
la propia conducta y promover los cambios que se reclaman.
Nunca trabajamos de oposición, nos movemos tanto en líneas interiores
como exteriores. Sabemos que eso desconcierta, pero como no nos mueve
ningún interés particular sino tan sólo patriótico, nos podemos
permitir innovar en el campo de la lucha y acceder a quien nos lo pide
con la palabra amiga.
Sorprendentemente, muy pocos son los que nos llaman... En medio de
muchos discursos extraviados que embisten contra la posibilidad de
volver a tener un Estado, nosotros reivindicamos el rol del Estado y
la construcción de un Estado en Construcción, y por eso reconocemos y
aceptamos que el Estado sea un espacio de lucha y de confrontación de
ideas, donde debemos discutir las políticas que se implementan y donde
en la medida que el proyecto de país no esta expuesto con claridad y
en la medida que son las empresas y las Corporaciones las que generan
la mayor parte de las políticas públicas, es moral y se justifica que
cada uno de nosotros dé su propia pelea para hacer del Estado un
instrumento al servicio de lo nacional y de las necesidades de la
gente.
Esa ha sido nuestra ardua lucha en estos años que pasaron, también en
Radio Nacional, y que nadie dude que habremos de continuarla donde
sea, ahora probablemente acompañados de todos aquellos que escucharon
el mensaje y sumaron sus propias voces y su diversidad a lo que
debería ser una causa común: la de rescatar los viejos imaginarios y
ponerlos a tono con los desafíos del presente.
Extrañamente, este momento de la historia se asemeja en mucho a los
años cuarenta, cuando la guerra en Europa concluía y el mundo
periférico comenzaba a romper sus ataduras coloniales. Recordemos que
en aquellos días la oligarquía festejó la liberación de París con un
picnic en la plaza San Martín, un picnic oligárquico con grupos de
pibas pitucas, y de señoras y señorones elegantes a los que con el
fondo de la Marsellesa , atendían mozos con guantes blancos y bandejas
con diversas exquisiteces.
Y en tanto ellos festejaban, en otros sitios se gestaba la bronca de
los trabajadores y se organizaban las matrices del nuevo país que
sobrevendría poco después como un afloramiento del subsuelo social de
la Argentina de entonces…
Desde las ideas y los valores que en aquellos años nos guiaron,
podremos volver a retomar el hilo de Ariadna que extraviamos en los
años de los desvaríos, en los del genocidio y también en los años de
una Democracia constreñida por la Deuda y por la mediocridad de miras.
Esa es la idea que vertebró estos tres años de programas radiofónicos,
falta que la continuemos impulsando.
Jorge Eduardo Rulli
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular