[R-P] AUSTRALIA: Las generaciones robadas

Barbitas Carter barbitascarter en gmail.com
Lun Mar 3 13:57:58 MST 2008


Motivado por un nota en el programa "Visión 7 Internacional" de Pedro
Brieger (programa que recomiendo calurosamente, sábados 13 a 14 hs
canal 7), transcribo un artículo sobre el tema.

Australia aborigen: Las Generaciones Robadas
Posted on 8 Febrero, 2008.

Por Témoris Grecko /Alice Springs, Australia

El Bringing Them Home Report (Informe Traerlos a Casa), realizado por
una comisión oficial en 1997 y aceptado como la referencia más
relevante sobre este tema, estableció que entre el 10% y el 30% de
todos los niños nacidos en familias aborígenes australianas a lo largo
de un siglo (entre 1869 y 1969) fueron arrebatados a sus padres y
entregados para su tutela a misioneros cristianos o tutores blancos.
En algunos periodos y regiones, estos porcentajes fueron mucho
mayores. Ni una sola familia aborigen escapó de esto. Estos menores
son conocidos como las "generaciones robadas" (stolen generations).

Este es un testimonio de eventos ocurridos en 1935:

"Estaba en la oficina postal con mi mamá y mi tía (y un primo). Nos
metieron a la patrulla y nos dijeron que nos llevaban a Broome.
También habían metido a las mamás. Pero cuando íbamos en camino (a
unas diez millas), se detuvieron y arrojaron a las madres fuera del
coche. Nosotros saltamos a las espaldas de nuestras madres, llorando y
tratando de que nos nos dejaran. Pero los policías nos arrancaron de
ahí y nos aventaron a la parte de atrás del coche. Empujaron a las
madres y partieron, mientras nuestras madres perseguían el coche,
corriendo y llorando. Nosotros estábamos gritando en la parte de
atrás. Cuando llegamos a Broome, nos encerraron en la prisión.
Teníamos diez años. Estuvimos encerrados durante dos días en espera de
que nos pusieran en un barco rumbo a Perth".

Perth se encuentra a más de dos mil kilómetros de Broome.

La idea era que las de los aborígenes eran culturas decadentes y
destinadas a desaparecer, y que sus niños debían ser educados en un
ambiente blanco. Los niños robados solían ser castigados si se los
sorprendía hablando en sus lenguas de origen. Se los educaba para
convertirse en trabajadores agrícolas y a las niñas para ser ayudantes
domésticas. De acuerdo con el informe, la infraestructura física de
las misiones y casas gubernamentales donde los recluían era pobre y
los recursos, insuficientes para mantener a los niños bien alimentados
y vestidos. Además, un 17% de las chicas y un 8% de los chicos
reportaron haber sido objeto de abusos sexuales.

Aunque el objetivo era mejorar sus posibilidades de integración a la
sociedad, un estudio realizado en Melbourne y citado en el informe
indicó que no había señales tangibles de que los aborígenes robados
tuvieran una mejor adaptación, en tanto que, por lo contrario, estaban
peor: en comparación con los que permanecieron con sus familias, era
menos probable que los que fueron robados terminaran la educación
secundaria, era dos veces más probable que usaran drogas ilícitas y
tres veces más probable que generaran antecedentes penales. Aunque
solían tener un nivel de ingresos mayor que el de los aborígenes que
permanecieron en sus aldeas, esto se debía a que se habían urbanizado
y tenían mejor acceso a los subsidios del sistema gubernamental de
bienestar social (welfare). Muchos de estos niños, secuestrados cuando
eran bebés, sólo se enteraron de su origen étnico y familiar cuando
fueron liberados de la custodia del Estado, a los 18 años. Su
integración a las ciudades fue marcada por el racismo y la
marginación, en tanto que los que regresaron a sus comunidades se
sintieron desconectados y rechazados.

De acuerdo con la Australian Research Alliance for Children (Alianza
Australiana de Investigación para los Niños), más de 40% de los niños
aborígenes en Australia Occidental viven en hogares donde al menos uno
de los padres o tutores sufrió la separación de su familia. Estas
personas a cargo tienen más probabilidades de haber sido arrestados,
de ser alcohólicos o jugadores hasta el punto de provocar problemas a
sus familias, y de tener dificultades emocionales o de comportamiento
clínicamente significativas.

Desde el fin oficial de la política de secuestro de niños, en 1969,
algunos gobiernos estatales conducidos por el Partido Laborista
presentaron disculpas públicas a las generaciones robadas. Australia,
como nación, no lo ha hecho. El primer ministro conservador John
Howard, que gobernó desde 1996 hasta 2007 (y que apoyó a Bush en Irak
y en la negación del calentamiento global), fue enfático en su rechazo
reiterado a pedir disculpas. En noviembre pasado fue vencido por el
laborista Kevin Rudd, quien hizo la promesa de campaña de pedir
perdón, la va a cumplir el 13 de febrero (12 de febrero en América),
durante la apertura del periodo de sesiones del Parlamento.

Las organizaciones aborígenes han celebrado la decisión. Pero el
debate continúa: ¿Pedir perdón es suficiente? ¿No hay que reparar el
daño? ¿Cómo se puede hacer? ¿Con dinero? (Sólo el estado de Tasmania
ha entregado compensaciones económicas individuales, Rudd ha dicho que
no va a repartir dinero.) ¿O de qué otra forma?

Más allá del daño a las personas y familias, es importante valorar el
daño provocado a las culturas aborígenes, que obviamente fueron
impactadas de manera masiva: primero por la desaparición de una gran
parte de sus niños; después por la reincorporación de esos niños como
adultos emocionalmente afectados. ¿Cómo reparar esto?

Son preguntas que angustian a la australiana, una sociedad que, por
otro lado, se precia de ser sensible e igualitarista, y que está
viviendo un boom económico impresionante (la riqueza se ve casi en
todos lados) mientras sus aborígenes se están autodestruyendo. Esto es
un tema extraordinariamente complejo que trataré de abordar en Mundo
Abierto el próximo martes 12, mientras Australia pide perdón a sus
aborígenes.

Nota: La escena del robo de niños aborígenes es parte de un gran reloj
en el famoso Queen Victoria Building, de Sydney.
La imagen puede verse en:

http://mabierto.wordpress.com/2008/02/08/australia-aborigen-las-generaciones-robadas/



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